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M√°s de dos mil j√≥venes se congregaron en el Colegio Salesiano de Bre√Īa para vivir la Jornada Arquidiocesana de la Juventud. M√ļsica en vivo, momentos de reflexi√≥n, debates, plenarios y una Eucarist√≠a presidida por nuestro arzobispo Carlos Castillo, quien afirm√≥ que «los j√≥venes nos evangelizan» con el testimonio de sus vidas. ¬°As√≠ se vivi√≥ la JAJ 2022!

«¬°Esta es la juventud de Lima!», es el grito que coreaban miles de j√≥venes en la ma√Īana del s√°bado 24 de septiembre, d√≠a central de todo un mes dedicado a la juventud. La Pastoral Juvenil de nuestra Arquidi√≥cesis, bajo el acompa√Īamiento de su asesor, el Padre V√≠ctor Ch√°vez, asumi√≥ la organizaci√≥n de este evento que convoc√≥ a j√≥venes de diferentes sectores: parroquias de Lima, comunidad universitaria, escolares y j√≥venes en general. Todos reunidos bajo el lema: «Lev√°ntate, te hago testigo de lo que has visto».

La gran jornada de la juventud inició con un momento de acogida y animación gracias al apoyo de cientos de jóvenes voluntarios. Posteriormente, los coordinadores juveniles de cada decanato llevaron en procesión la cruz de la Pastoral Juvenil y las claves pastorales.

El día continuó con una catequesis juvenil y un trabajo en equipos divididos en colores. Los jóvenes discutieron y presentaron sus aportes en grupos, luego eligieron a un representante de cada equipo para intervenir en el momento del plenario.

La Eucarist√≠a, celebrada con toda la comunidad juvenil, sacerdotes y seminaristas, fue presidida por Monse√Īor Carlos Castillo. En su homil√≠a, el prelado escuch√≥ las intervenciones de los j√≥venes que lideraban cada equipo.

«Con la ayuda de Jes√ļs Palabra, los j√≥venes hemos podido levantarnos».

Durante el plenario, los j√≥venes manifestaron haber «sufrido diferentes ca√≠das» por la crisis que ha generado la Pandemia (enfermedad, depresi√≥n, soledad, falta de trabajo), «pero con la ayuda del Se√Īor, con la ayuda de Jes√ļs Palabra, los j√≥venes hemos podido levantarnos».

En otro momento, la comunidad juvenil expres√≥ la dificultad que atraviesan muchos j√≥venes al no recibir el apoyo de la sociedad y en sus propios hogares, especialmente, al momento de buscar oportunidades laborales: «Sentimos que hay falta de afecto y atenci√≥n, pero el tener fe en Dios nos da la fortaleza para continuar este camino con esperanza».

Dios act√ļa en los j√≥venes de forma indirecta, mediante personas y situaciones cotidianas, desde toda acci√≥n solidaria que nace de forma desinteresada.

PLENARIO DE LOS J√ďVENES EN LA JAJ 2022.

Los j√≥venes han hablado de la importancia de construir una Iglesia sinodal, «aprendiendo a escuchar a todos y respetar la opini√≥n de todos». Ellos reiteraron que debe haber mayores iniciativas en la Iglesia y en la sociedad que promuevan el bien com√ļn. «Los j√≥venes no debemos tener miedo a los desaf√≠os de la vida, debemos afrontarlos y aprender de ellos, porque tenemos un Dios infinito que nos ama», comentaron.

El espíritu de fuerza y esperanza de los jóvenes, puede impulsar el gran cambio en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad. ¡Pero necesitamos el compromiso de todos!

PLENARIO DE LOS J√ďVENES EN LA JAJ 2022.

Arzobispo de Lima: «Los j√≥venes nos evangelizan».

En su homil√≠a, Monse√Īor Castillo expres√≥ que el testimonio y las vivencias de los j√≥venes «nos evangelizan», porque as√≠ es la vida de la Iglesia: experiencia de amor gratuito inspirada en la entrega del Se√Īor, que no se baj√≥ de la cruz. «En Dios no hay revanchismo, no hay venganza, solo hay amor y nada m√°s que amor. Jes√ļs vino para que conozcamos al verdadero Dios, que no se amarga, sino que nos acompa√Īa en el sufrimiento y en nuestras ca√≠das», indic√≥.

El arzobispo de Lima record√≥ a los j√≥venes que el «contacto directo con la Palabra es fundamental», porque es «la narraci√≥n que nos dej√≥ la Iglesia para escuchar el consejo del Se√Īor de vida a vida».

Siempre encontraremos, en la Palabra del Se√Īor, el mensaje: «Joven, a ti te digo ¬°Lev√°ntate». El Se√Īor nos da su √°nimo para recordarnos que est√° con los j√≥venes, los acompa√Īa.

El obispo de Lima afirm√≥ que es importante levantarse de las dificultades porque «los j√≥venes est√°n llamados a crecer y aportar en este mundo con todo lo que son y con todo lo que valen. Los comentarios que ustedes han reflexionado nos hacen ver que la nueva juventud lime√Īa es sumamente inteligente, profunda y creyente.», resalt√≥.

Servidores y testigos de una Iglesia en salida.

Monse√Īor Carlos hizo un llamado a asumir la confianza que el Se√Īor tiene en los j√≥venes para «abrir nuevas puertas, nuevos caminos», porque «nuestro pueblo est√° sufriendo mucho» despu√©s de la Pandemia. «El joven, dej√°ndose llevar por el Esp√≠ritu del Se√Īor, se siente animado, alentado y puede ser una luz para Lima», reflexion√≥.

Cuando el Se√Īor nos interroga, nos hace que despertemos, que busquemos una buena direcci√≥n. El Se√Īor llama al joven para que pueda discernir su camino de vida.

Recordando la conversi√≥n de Pablo, el arzobispo Castillo explic√≥ que el «Se√Īor entra en nosotros por un flechazo, un enamoramiento que se empalma con lo que somos, porque reconoce nuestro valor y nos ama sin medida». Ese enamoramiento, sostuvo el prelado, nos inspira a salir a buscar al Se√Īor en las diferentes situaciones de la vida, siendo servidores y testigos, compartiendo esa experiencia vivida con los dem√°s, especialmente con aquellos j√≥venes donde la Iglesia no ha podido llegar.

El país y nuestra Iglesia necesita de los jóvenes, para que el futuro esté en manos de la vida y de la esperanza, no de la muerte.

Al t√©rmino de la Eucarist√≠a, tuvo lugar un concierto musical de clausura. Los coordinadores de la Pastoral Juvenil, Izumy Kanashiro y √Āngel G√≥mez, anunciaron que todas las conclusiones de la Jornada Arquidiocesana de la Juventud, se recopilar√°n en un documento final que recoja el aporte de todos los j√≥venes.

El «Encuentro de Familias 2022» acogi√≥ a cientos de parejas, matrimonios y familias que participaron de la Eucarist√≠a presidida por Monse√Īor Carlos Castillo. En su homil√≠a dominical, el prelado se√Īal√≥ que las familias son fuente inagotable de la belleza del amor de Dios; por eso, «todos estamos llamados a vivir la sinodalidad en comuni√≥n…¬°y en comuni√≥n de comunidad! La Iglesia est√° para comprender, no para juzgar», ha dicho el arzobispo.

La misa con las familias, celebrada en la Villa Deportiva Nacional, cont√≥ con la participaci√≥n de los agentes pastorales de la Comisi√≥n de Vida y Familia de nuestra Arquidi√≥cesis, as√≠ como su principal asesor, Monse√Īor Guillermo El√≠as.

Leer la transcripción de la homilía de este domingo XXVI del Tiempo Ordinario.

El arzobispo de Lima meditó sobre el texto del Evangelio de Lucas (16, 19-31), que narra la parábola que presenta, por un lado, al rico que hace alarde de opulencia y festeja profusamente; y por otro lado, al pobre, Lázaro, que cubierto de llagas yace a la puerta esperando que caigan algunas migajas de la mesa para alimentarse.

El relato del Evangelio, explica Monse√Īor Carlos, muestra un aspecto relevante: El se√Īor rico, al ver su sufrimiento en el infierno, le pide a Abraham que L√°zaro, resucitado, advierta de su situaci√≥n a su familia para que no cometan el mismo error. «Esto quiere decir que no era solamente el ‚Äúrico epul√≥n‚ÄĚ, sino era la ‚Äúfamilia epulona‚ÄĚ. Y, ¬Ņcu√°ntas familias epulonas hay, hoy d√≠a, en el mundo? Pensemos en todas las familias de todas las se√Īoras que trabajan en las ollas comunes, en nuestros barrios m√°s populares del R√≠mac, de El Agustino, en todos los barrios populares del sur y del norte, en la gente y las partes m√°s altas de Lima, en donde la pobreza es terrible», reflexion√≥.

Este se√Īor epul√≥n piensa solo en s√≠ mismo, no comparte, no habla, no acompa√Īa, no conversa. √Čl decide no acoger y se cierra a la posibilidad del otro.

Pese a la indiferencia de nuestra sociedad y sus gobernantes (y muchas veces la propia Iglesia) en dar soluci√≥n a las necesidades m√°s apremiantes, el arzobispo de Lima record√≥ que todav√≠a hay «chispazos de solidaridad» y desprendimiento, como el que muchas familias tuvieron durante la Pandemia. «¬°Ha brotado una solidaridad impresionante!», exclam√≥.

Esta actitud desinteresada y solidaria con los que m√°s sufren, nos acerca al «cielo y la eternidad donde est√° L√°zaro, resucitado», pero, para ello, tenemos que «hacer un poco de ese cielo en la tierra». Solo as√≠, «podremos ir, en la eternidad, a la vida y a la resurrecci√≥n del Reino de Dios», afirm√≥ el Primado del Per√ļ.

La Iglesia est√° para comprender a las familias, no para juzgarlas.

En relaci√≥n al Encuentro de Familias y todas las actividades dedicadas en septiembre a las familias, Monse√Īor Castillo indic√≥ que hay situaciones complejas que impiden el desarrollo de la vocaci√≥n en la familia (tensiones, separaciones, crisis econ√≥mica), pero, a pesar de ello, es necesario «construir familia» acercando la Iglesia a estas realidades. «Todos necesitamos ser acogidos, nadie debe ser despreciado. La Iglesia est√° para comprender, no para juzgar. La Iglesia est√° para acompa√Īar como el Se√Īor acompa√Ī√≥ a su pueblo», recalc√≥.

El obispo de Lima habl√≥ sobre la importancia del trabajo pastoral en la vida de la Iglesia, una misi√≥n permanente que debe consolidarse con el paso del tiempo: «La Iglesia tiene que ir cultivando su acompa√Īamiento y reflexi√≥n sobre nuestras vidas, a partir de situaciones concretas en que cada uno vive. La Iglesia no solo es la unidad de todos, es tambi√©n unidad en relaci√≥n a los problemas y necesidades que vivimos».

Las familias católicas no son un grupo exclusivo, son familias misioneras.

Monse√Īor Castillo reiter√≥ que, aquellos principios de vida que se suscistan en el coraz√≥n de nuestras familias, deben desarrollarse en las familias cat√≥licas cristianas, «no para ser un grupo exclusivo, sino una vocaci√≥n, un grupo que, inspirado en el Se√Īor, se compromete a un camino misionero. Ese es el verdadero camino de santidad».

El arzobispo Carlos hizo hincapi√© en que la santidad no significa «estar petrificado» como las im√°genes hechas de yeso; la santidad «es la misi√≥n, porque Jes√ļs se hizo santo entreg√°ndose a la gente, ayudando, caminando… Por eso, el Evangelio de Lucas subraya que Jes√ļs caminaba, y camina hacia Jerusal√©n donde, tambi√©n, va a entregar su vida. Nada lo detiene, eso es ser santo», precis√≥.

Vivir la sinodalidad en comuni√≥n… ¬°y en comuni√≥n de comunidad!

Finalmente, Carlos Castillo advirti√≥ sobre el peligro de «cerrarnos» y pelear los unos con los otros, dej√°ndonos llevar por ideolog√≠as totalitarias que nos impiden ver al Otro. «Empezamos a creer que el Otro no es persona y no lo llamamos, nos sectarizamos y acusamos. Pero el Otro es persona humana como yo», puntualiz√≥.

Para evitar que el ego√≠smo y la indiferencia nos invadan, es necesario aprender a resolver las cosas juntos, en comuni√≥n… ¬°y en comuni√≥n de comunidad! «La mejor manera de resolver una tensi√≥n mundial es acordando, discutiendo y decidiendo juntos c√≥mo hacer las cosas. El Papa quiere que la Iglesia sea ejemplo de eso a trav√©s de la sinodalidad, es decir, el caminar juntos conversando y decidiendo con las autoridades de la Iglesia, pero con la opini√≥n de todos, con la escucha de todos», acot√≥.

Al presidir la Eucarist√≠a por el Bicentenario del Congreso de la Rep√ļblica, Monse√Īor Carlos Castillo, arzobispo de Lima, llam√≥ a la representaci√≥n nacional a encontrar un equilibrio en «cosas elementales» para construir juntos un futuro en favor del inter√©s general, «que es el bien com√ļn de la Patria».

En esta Misa que dedicamos al Espíritu Santo para que nos inspire y lo invoquemos de corazón, nos hemos reunido hoy, unidos a nuestro Congreso, para que los sabios intereses, que son los intereses de la Nación y no nuestros propios intereses, prevalezcan en la vida de nuestro país y en toda nuestra dirigencia.

La Celebraci√≥n Eucar√≠stica cont√≥ con la presencia de la vicepresidente de la Rep√ļblica, Dina Boluarte; el presidente del Congreso de la Rep√ļblica, Jos√© Williams Zapata; ministros de Estado; congresistas; entre otras autoridades civiles, pol√≠ticas y policiales

Homil√≠a de Monse√Īor Castillo en el Bicentenario del Congreso de la Rep√ļblica

Seg√ļn las actas del Congreso, el 20 de septiembre de 1822, a las 10:00 de la ma√Īana, se reunieron los elegidos para conformar el Congreso de la Rep√ļblica en el Palacio de Gobierno y, desde all√≠, se dirigieron a la Catedral de Lima a solicitar la asistencia divina mediante la misa votiva del Esp√≠ritu Santo que celebr√≥ el de√°n gobernador eclesi√°stico del Arzobispado de Lima, doctor Francisco Javier de Echag√ľe. Concluida esta, se enton√≥ el himno Veni Creator Spiritus, despu√©s de lo cual, el de√°n hizo una exhortaci√≥n a los diputados sobre la protestaci√≥n de la fe y el juramento que deber√≠an prestar.

Por eso, estamos en una ma√Īana, hermanos y hermanas, una ma√Īana de recuerdo, no solo de memoria, sino de recuerdo, porque recordar es volver a poner una experiencia pasada en el coraz√≥n de nuestro sentir, en la voluntad que nosotros ejercemos y en la orientaci√≥n que hemos de vivir hacia el futuro.

Por eso es que, cuando recordamos, también, a los que nos han dejado, especialmente, en esta Pandemia, los llevamos en el corazón y queremos actuar en favor de todos los que sufren. Por eso, hoy día, vamos a entonar, también, el Te Deum que se entonó aquel día, 20 de septiembre de 1822, y también se va a volver a reunir el congreso para recordar este acontecimiento.

Dentro de los elegidos en este d√≠a, hace 200 a√Īos, uno de ellos fue Francisco Javier de Luna Pizarro, que fue, en tres oportunidades, presidente del Congreso Constituyente y, por eso, nada mejor para recordar que escuchar las palabras de quien despu√©s fue arzobispo de Lima, el n√ļmero 20, mi antecesor. Y, con sus palabras, meditemos y pongamos en nuestro coraz√≥n el sentido por el cual se ejerce el rol de representantes y se hace este trabajo tan importante para la vida del pa√≠s que San Mart√≠n quiso dejar como legado para que el pa√≠s sea realmente independiente.

Decía Francisco Javier de Luna Pizarro:

‚ÄúPara ver si una naci√≥n es feliz o desgraciada; si la masa de sus individuos participa del bienestar, no hay m√°s que examinar el estado de sus trabajos, su agricultura, sus manufacturas, su comercio; reconocer la vida privada de las diversas clases de ciudadanos; ponerse en el lugar del padre de familia en las diferentes condiciones de la sociedad, y, vi√©ndole dar una carrera a cada uno de sus hijos, preguntarse qu√© posibilidades de suceso ve delante de ellos‚Ķ.‚ÄĚ

Decía Luna Pizarro:

‚Äú¬°Ah, cu√°nta angustia sufre el coraz√≥n al contemplar la Patria por esta faz! Males sobre males se han aglomerado sobre nuestras cabezas. La agricultura desfalleciendo. La peque√Īa industria destruida. El comercio reducido a la nulidad por falta de capitales, de cr√©dito, de relaciones. La clase m√°s numerosa y la m√°s necesitada, envuelta en la mendicidad por defecto de ocupaci√≥n, porque sus talleres desaparecieron y no encontraron compensativo sus labores, y no se ha dado protecci√≥n bastante al desenvolvimiento de sus facultades».

Continuaba con este segundo tema: qu√© es construir una Rep√ļblica. Dec√≠a Francisco Javier de Luna Pizarro:

‚ÄúEl constituir una rep√ļblica es una obra altamente dif√≠cil: hay que poner en concierto los elementos heterog√©neos que componen el cuerpo pol√≠tico; es forzoso acordar opiniones que luchan entre s√≠; combatir intereses indignos de protecci√≥n, que osan presentarse bajo las formas de bien p√ļblico; obligarlos a sacrificarse en la aras del verdadero bien nacional. El m√°s profundo conocimiento, la m√°s fina sagacidad, la mayor circunspecci√≥n y tino, deben dirigir tan sublime empresa‚ÄĚ.

Asímismo, seguía en sus discursos durante su presidencia en los tres congresos que presidió:

‚ÄúEs necesario elegir hombres ilustrados y experimentados. Pero siempre ha habido sabios cobardes que han sostenido el despotismo, que en lugar de trabajar por la paz y el bienestar de los pueblos, los han conducido a su ruina; as√≠ es cuando al saber no lo acompa√Īa la probidad, puede sostenerse que esa es la condici√≥n m√°s esencial de un representante, porque un coraz√≥n recto tiene abierto el pecho al amor a la Patria, la justicia, el orden, el reposo y la felicidad p√ļblica. El que carece de probidad no sabe reglar sus deseos ni moderar sus esperanzas. Entregado a las pasiones que le dominan, pospondr√° los intereses de la Patria a sus intereses privados(‚Ķ) Instrumento de alg√ļn partido, aguijado de la animosidad, emponzo√Īar√° las discusiones; alejar√° la calma sin la que no es posible encontrar el bien; retardar√° el triunfo de la verdad; o contribuir√° a que prevalezca el error en las materias que tienen por objeto la fortuna de la Patria».

Por eso, aconsejaba a todos los congresistas de aquella época:

‚ÄúExaminen la conducta que hayan seguido en sus negocios particulares y en otros cargos que hayan tenido. Las pruebas de honor e integridad que ofrezca su vida y el desempe√Īo de sus destinos anteriores ser√°n la norma segura para juzgar su capacidad y aptitudes morales. «El que no sabe gobernar su casa ¬Ņc√≥mo cuidar√° de la iglesia de Dios?‚ÄĚ dice San Pablo».

Adem√°s, deba todo representante tener:

‚ÄúLa nobleza de car√°cter, la firme adhesi√≥n a los principios universales de equidad, de justicia, de moral del Evangelio en el amor de Dios y de los hombres, es el fondo y sumario de la ley; en que el esp√≠ritu de sacrificio y el amor a nuestros semejantes combate el desastroso principio del inter√©s personal. La observancia r√≠gida de esos deberes ser√° el fundamento y la garant√≠a m√°s s√≥lida de que sabr√°n sostener los derechos y libertades. Solo de hombres de esa clase puede esperarse que se consagren a contribuir de modo directo al bien de la humanidad, la prosperidad de la Patria, a la mejora y consolidaci√≥n del edificio social y de las buenas instituciones‚ÄĚ.

En esta Misa que dedicamos al Espíritu Santo para que nos inspire y lo invoquemos de corazón, nos hemos reunido hoy, hermanos, unidos a nuestro Congreso, para que los sabios intereses, que son los intereses de la Nación y no nuestros propios intereses, prevalezcan en la vida de nuestro país en todas nuestras dirigencias.

Hace unos d√≠as, tambi√©n desde este p√ļlpito, dedicamos una especial reflexi√≥n sobre la capacidad de generar generosamente la Patria. Y es una tarea en la que todos los que tenemos un cargo de responsabilidad, estamos obligados a vivir intensamente como un servicio, especialmente, en estos d√≠as en que vemos una enorme deslealtad institucional, una tendencia a usar las instituciones en favor particular y no en favor del inter√©s general que es el bien com√ļn de la Patria. Y esto no solamente lo digo ‚Äď e intensamente lo quiero reafirmar – no solamente ocurre en las instituciones del Estado o en diversas instituciones p√ļblicas, tambi√©n existe en la Iglesia, tambi√©n existe en las instituciones privadas donde se liquida vivamente, sin esperanza, la posibilidad de construir juntos un futuro. Por eso, el Santo Padre, Francisco, nos exhorta a la amistad social, al trabajo en el bien com√ļn y a deponer aquellas cosas que puedan impedirlo.

Saludo a la vicepresidenta de la Rep√ļblica, Dina Boluarte.

Que Dios los bendiga, queridos hermanos congresistas, se√Īor presidente; que pueden todos ustedes conseguir la posibilidad de un equilibrio que permita ver y unirnos en los problemas fundamentales. Y quisiera proponer, desde ya, el que empecemos todos juntos a pensar un programa com√ļn de puntos fundamentales a resolver en donde todos estemos de acuerdo y, de esta manera, la Iglesia, las instituciones, los grupos, las universidades, los congresistas, el poder ejecutivo, el poder judicial, todos, colaboramos para resolverlos, sobre todo, el hambre, que es una de las cosas m√°s serias que estamos viviendo. Por esa raz√≥n, en esas condiciones, unidos en cosas elementales podemos mejor entendernos en cosas que tienen que ver directamente con el tema y las dificultades de la direcci√≥n nacional.

Que Dios los bendiga y los acompa√Īe y que el Esp√≠ritu Santo los inspire y los aliente en todo este camino para que juntos saquemos adelante a nuestra Patria.

Saludo al presidente del Congreso de la Rep√ļblica, Jos√© Williams Zapata.

En su homil√≠a dominical, Carlos Castillo, arzobispo de Lima, hizo un llamado a erradicar de nuestra vida la ambici√≥n desmedida por el ‘dios dinero’. El prelado pidi√≥ «luchar contra los intereses individualistas» que nos impiden ver el norte y compartir los signos de la gratuidad con quienes m√°s sufren.

«El dinero ha creado una sociedad mec√°nica en donde todo se mide y se calcula. Tenemos que invertir todo lo que tengamos en la amistad y la amistad social, en velar por los peque√Īos, por los que no tienen nada y necesitan que nosotros compartamos nuestra vida, nuestros bienes con ellos. Ese es el centro de la reconstrucci√≥n del mundo», reflexion√≥.

Leer transcripci√≥n de homil√≠a de Monse√Īor Carlos Castillo.

Con la Eucarist√≠a de este domingo XXV del Tiempo Ordinario, ha dado inicio la semana central de la Jornada Arquidiocesana de la Juventud (JAJ), encuentro que congregar√° a las pastorales juveniles de nuestra jurisdicci√≥n eclesi√°stica, el pr√≥ximo s√°bado 24 de septiembre en el Colegio Salesiano de Bre√Īa.

El Evangelio de hoy (Lc. 16, 1-13), narra la Par√°bola de un administrador injusto que, para evitar ser despedido por su se√Īor, condona algunas de sus deudas. A pesar de su conducta inicial, bast√≥ una «m√≠nima pizca de cambio» en el administrador infiel para que su se√Īor lo felicite. Con este cambio de actitud, explica Monse√Īor Castillo, «el administrador puede empezar, por lo menos, adorando algo m√°s interesante: la amistad».

Servir a Dios y al dinero es incompatible con la fe.

Carlos Castillo indic√≥ que, ante la posibilidad de una ca√≠da, es importante levantarnos con la ayuda del Se√Īor para cambiar nuestra actitud de ambici√≥n y ganancia por una de servicio y generosidad:

«Todos tenemos esa experiencia de caerse y de levantarse, mucho m√°s en un pa√≠s en donde la corrupci√≥n nos agarra por cualquier lado. Aqu√≠, en el Per√ļ, se ‚Äúrespira‚ÄĚ corrupci√≥n, y nosotros tenemos que ver la manera de cambiar los objetivos de nuestro pa√≠s, las orientaciones a las cuales estamos yendo, casi, inconcientemente. Nos hemos acostumbrado a una manera de ganar dinero f√°cil, en donde se especula y se roba de mil formas, se consiguen influencias, se amarra aqu√≠, se amarra all√°… y quienes podr√≠an ser una esperanza para el pa√≠s porque dicen que aman a los pobres, empiezan a ver la manera de decir: ‚Äúbueno, si los otros robaron, por qu√© yo no voy a robar‚ÄĚ. ¬°Eso tenemos que cambiarlo!, porque ah√≠ hay una p√©rdida de norte absoluta, y estamos adorando a un dios que no es el Dios de nuestra fe, es el ‚Äúdios mamona‚ÄĚ, el dios dinero», precis√≥.

El obispo de Lima asegur√≥ que servir a Dios y al dinero, a la vez, es incompatible con la fe. Eso no quiere decir que no haya un deseo natural de crecimiento econ√≥mico, sin embargo, el problema se suscita cuando ese deseo se convierte en absoluto, «cuando solamente yo y mi dinero son lo que importa y no importan los dem√°s».

Regenerar el país y acabar con los intereses individualistas.

Monse√Īor Castillo se√Īal√≥ que los j√≥venes est√°n sufriendo las consecuencias de la corrupci√≥n en el pa√≠s. Pese a ello, esta nueva generaci√≥n de j√≥venes tiene la misi√≥n de «regenerar el pa√≠s a trav√©s de la lucha indesmayable contra los intereses individualistas, procurando que haya bien para todos y, especialmente, para los m√°s necesitados y los que m√°s sufren».

El bien com√ļn es el bien que nos pertenece a todos; por lo tanto, cuando uno recibe una responsabilidad, est√° llamado a hacer lo correcto y no a jugar con esa responsabilidad.

El dinero ha creado una sociedad mec√°nica.

La gran cuesti√≥n, plantea el Primado del Per√ļ, es c√≥mo construir la amistad en el mundo desde una nueva manera de relacionarse mediante el servicio y la ayuda mutua. «La amistad es gratuita y desinteresada, no se impone, sino que se comparte en libertad. El dinero, en cambio, nunca podr√° darnos estas cosas, porque el dinero ha creado una sociedad mec√°nica en donde todo se mide, todo se calcula y todo se somete a mi c√°lculo; y se destruye, entonces, lo m√°s grande que tenemos, que es la humanidad; nuestra humanidad que est√° hecha para amar y para servir, para considerar a las personas, para respetarlas», dijo el arzobispo.

Tenemos que construir una Iglesia donde nos expresemos con libertad, nos acompa√Īemos, nos corrijamos mutuamente  y crezcamos en esa amistad. Hay que expresar lo que sentimos, compartirlo, conversarlo, caminar sinodalmente, como dice el Papa Francisco.

Carlos Castillo reiter√≥ que la humanidad necesita un nuevo camino basado en la experiencia del amor gratuito, puesto que «la crisis econ√≥mica que estamos viviendo, vivida en los valores individualistas que adoran el dinero, genera desesperaci√≥n y odio los unos contra los otros».

¡La Iglesia es la casa de los jóvenes!

Finalmente, el arzobispo de Lima se dirigi√≥ a las delegaciones juveniles de nuestra arquidi√≥cesis para recordar que la Iglesia debe valorar la experiencia de los j√≥venes y abrir sus puertas al mundo: «En la pr√≥xima Jornada Arquidiocesana de la Juventud vamos a reunirnos con todos los j√≥venes para poder conversar, alegrarnos, celebrar y hacer fiesta de ‚Äúrompe y raja‚ÄĚ… y vivir, as√≠, una experiencia linda, porque nuestra Iglesia tiene que ser la casa de todos, sobre todo‚Ķ ¬°la casa de los j√≥venes! Esta Iglesia es para eso», coment√≥.

Queridos jóvenes:
Desp√≠danse, por favor, de la ambici√≥n y el dinero. Saluden siempre a la amistad, al cari√Īo y al amor de Dios que es el amor que nos une a todos los humanos.

En la homil√≠a de este domingo XXIV del Tiempo Ordinario, el arzobispo de Lima asegur√≥ que, para no caer en el extremismo de la violencia y la agresi√≥n, «se necesita volver a la sabidur√≠a de Dios»; sabidur√≠a que nuestros hermanos del GEIN quisieron sentir y vivir hace 30 a√Īos, cuando se dio inicio al proceso de pacificaci√≥n en el Per√ļ:

«Ellos se unieron para pensar un camino pac√≠fico e inteligente, profundo y sabio, con pleno respeto de todos los derechos humanos, guiados por una finalidad noble: la paz del Per√ļ», ha dicho el prelado en su reflexi√≥n dominical.

Leer transcripci√≥n de homil√≠a de Monse√Īor Castillo.

Una Eucarist√≠a muy emotiva se vivi√≥ este domingo en la Catedral de Lima. La Bas√≠lica principal de la capital peruana recibi√≥ la visita de los representantes del Grupo Especial de Inteligencia del Per√ļ (GEIN), al cumplirse 30 a√Īos de la captura de la c√ļpula del grupo terrorista Sendero Luminoso. Tambi√©n estuvieron presentes las hermanas de la Congregaci√≥n de Hospitalarias de Jes√ļs Nazareno Franciscanas, en el marco de su 350¬ļ Aniversario; y la Hermandad del Se√Īor del Santuario de Santa Catalina, al celebrarse 100 a√Īos de fundaci√≥n.

Durante la Santa Misa, se ley√≥ el decreto extraordinario que dispone, para nuestra sede arquidiocesana, que cada 12 de septiembre, durante la Fiesta del Sant√≠simo Nombre de Mar√≠a, se celebre la advocaci√≥n de Mar√≠a Sede de la Sabidur√≠a, ¬ępara dar gracias a Dios por los dones de sabidur√≠a pacificadora¬Ľ que hicieron posible el inicio del proceso de pacificaci√≥n en el Per√ļ.

«Acogiendo esos dones, todos superemos las polarizaciones y violencias con paciencia, serenidad, humildad, desprendimiento, generosidad, disciplina, inteligencia profunda, comprensi√≥n ponderada de las situaciones y la prudencia pacificadora», indica el decreto firmado por nuestro arzobispo.

Dios siempre nos busca, siempre nos espera.

Comentando el Evangelio de Lucas (15, 1-10), Monse√Īor Carlos Castillo explic√≥ que el Se√Īor ha querido representarse en tres figuras claves: el pastor que busca a la oveja perdida, la mujer que encuentra la moneda perdida, y el padre del hijo pr√≥digo. A trav√©s de estos tres casos, Dios quiere recordarnos que «siempre nos busca, siempre nos espera y siempre nos pone en nuestro lugar».

Para dejarnos encontrar por Dios, lo √ļnico que tenemos que hacer es dejarnos encontrar y reconocer nuestro l√≠mite. √Čl quiere que regresemos a su amor.

En medio de las dificultades que vivimos, es normal que «andemos medio perdidos», dijo el arzobispo Castillo, pero debemos saber que «el Se√Īor nos est√° buscando», y podemos volver si encendemos «esa peque√Īa chispita» que nos impulsa a regresar a √Čl, «porque hemos sido creados para amar».

Siempre, el Se√Īor, est√° en el fondo de nuestras heridas para repararlas con su amor.

Monse√Īor Carlos reiter√≥ que debemos superar los sentimientos de enojo que nos impiden caminar hacia el bien com√ļn, de lo contrario, «no podemos tener paz». Para ello, es necesario que sigamos el Esp√≠ritu del Se√Īor, que nos inspira la gracia de la sabidur√≠a mediante actitudes e iniciativas de paz en la vida de todos los peruanos.

En la homil√≠a de este domingo XXIII del Tiempo Ordinario, Monse√Īor Carlos Castillo advirti√≥ que nuestra sociedad «ha crecido en individualismo», en el «c√°lculo seco» de la ambici√≥n y la ganancia, olvidando que el «centro de nuestra vida es el amor». Y, ¬Ņqui√©n puede nutrir en nosotros esa capacidad de amor gratuito? Jes√ļs, que «nos da su Esp√≠ritu» y nos hace «servidores de los dem√°s».

«Tenemos que volver a la fuente de la inspiraci√≥n y hacer de la Iglesia una fuente para amar, en donde el dinero y los bienes se compartan con m√°s fuerza, con m√°s vitalidad, especialmente, para quien m√°s sufre», ha dicho el Primado del Per√ļ.

El prelado adelant√≥ que, este a√Īo, «de todas maneras hay procesi√≥n del Se√Īor de los Milagros. La imagen del Cristo Moreno volver√° a recorrer las calles de nuestra ciudad despu√©s de tres a√Īos: «Con tanto que hemos sufrido, el Se√Īor es nuestro consuelo y vamos a seguir‚ÄĚ, agreg√≥.

Leer transcripción de la homilía del arzobispo de Lima.

Inspirado en las palabras del Evangelio de hoy (Lucas 14, 25-33), Monse√Īor Castillo explic√≥ que el Se√Īor, acompa√Īado de una muchedumbre y sus disc√≠pulos, quiere que recapacitemos a partir de estas palabras: El que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi disc√≠pulo.

«Este es un camino muy exigente – se√Īal√≥ el prelado – porque solamente es disc√≠pulo quien, en primer lugar, ama a Jes√ļs; y en segundo lugar, pone lo m√°s propio, inclusive, su propia vida y su propia familia».

«Invadidos» por el c√°lculo econ√≥mico, sin inspiraci√≥n para hacer el bien.

La Liturgia de hoy, en ese sentido, nos invita a tener una actitud de prudencia, sin perder el sentido humano en nuestras decisiones, sin dejarnos llevar por el cálculo de la ambición y la ganancia:

«Este es un mundo en donde todo est√° s√ļper calculado, especialmente, por medio de las computadoras, de los algoritmos y de los robots… ¬°todo est√° bajo control! Pero todo es ‚Äúc√°lculo seco‚ÄĚ, es decir, sin inspiraci√≥n, porque es un c√°lculo para sacar plata y para dominar. Nuestra propia Iglesia est√° invadida de personas que ven, en ustedes, los fieles, ‚Äúun mercado‚ÄĚ para sacar plata; y contra eso est√° luchando, justamente, el Papa Francisco», reflexion√≥ el arzobispo.

Para evitar que nuestra vida sea invadida por el «c√°lculo seco», Monse√Īor Castillo reiter√≥ que debemos estar dispuestos a dar testimonio del amor de Dios a tiempo a destiempo, incluso, con nuestra propia vida: «Es la gran esperanza que tiene el Santo Padre de que toda la Iglesia, convirti√©ndose, pueda ayudar a convertir al mundo a una nueva manera de vivir. Y, hoy d√≠a, eso es urgente, porque nuestras costumbres han sido invadidas por el solo c√°lculo econ√≥mico y, entonces, no hay inspiraci√≥n para hacer el bien, porque la gente se est√° matando por el dinero y todos nos destruimos», sentenci√≥.

El Papa Francisco se ha reunido esta semana con los cardenales para presentarles la reforma de la Iglesia, que debe superar esta forma de Iglesia en donde todo el mundo calcula y hace lo que quiere (…) Queremos que la Iglesia sea testigo, por su propia vida, de que es una Iglesia sencilla que comparte lo que tiene y acompa√Īa al pueblo, sobre todo, en sus sufrimientos.

El obispo de Lima habl√≥ sobre la importancia del discernimiento y la reflexi√≥n en la vida de la Iglesia, dos aspectos que Francisco ha mencionado en su reciente catequesis (leer audiencia general). «[Necesitamos] una Iglesia reflexiva, no una Iglesia que repita costumbres y sea de papagayos, que repiten de paporreta las cosas del catecismo. [El Papa] quiere personas que tengan capacidad de pensar, de ver m√°s lejos, de abrirse a las necesidades y problemas de la realidad, porque all√≠ est√° Dios presente», apunt√≥.

Comprometernos en la defensa y cuidado de la creación.

Al iniciarse el Tiempo de la Creaci√≥n, el arzobispo de Lima asegur√≥ que estamos llamados a comprometernos hondamente en la defensa y el cuidado de la Casa Com√ļn, y para ello, es necesario una transformaci√≥n de toda actitud humana de desprecio y explotaci√≥n a la creaci√≥n.

Monse√Īor Carlos record√≥ que la Iglesia tiene la misi√≥n de acompa√Īar a los pueblos amaz√≥nicos que est√°n sufriendo tantos embates a causa de la deforestaci√≥n y la destrucci√≥n ecol√≥gica: «Es normal que nosotros caminemos sin rumbo y nos pensemos a nosotros como los √ļnicos poseedores de la verdad, del dinero o de los bienes; pero los bienes son de todos, porque Dios nos ha creado a todos, y nos ha dado la creaci√≥n para que todos la cuidemos y para que nos hermanemos en ese camino», a√Īadi√≥.

Rezamos por la hermana madre Tierra, que nos ha dado el alimento, que nos da la vida, y que nosotros estamos afectando gravemente con nuestros comportamientos.

Finalmente, Monse√Īor Castillo exhort√≥ a que escuchemos el llamado del Se√Īor y estemos dispuestos a cargar con nuestras cruces, especialmente, con la cruz de la situaci√≥n dif√≠cil que vivimos: «Todos tenemos la capacidad de reflexionar y de decidir juntos un camino distinto. Y ese tambi√©n es el camino que nos propone el Santo Padre, que es el camino de Jes√ļs».

En la Solemnidad de Santa Rosa de Lima, Monse√Īor Carlos Castillo hizo un llamado a vivir intensamente la fe que nos dej√≥, para que, inspirados en sus actitudes humanas y cristianas, podamos cambiar la manera de situarnos ante la realidad, redescubrir el sentido de nuestra misi√≥n en el mundo, y evitar toda actitud que pueda contrarrestar la vida del pa√≠s:

«La fe cristiana nos llama a reclamar, en toda la humanidad, entra√Īas de misericordia, las mismas que hemos recibido de nuestras madres y de nuestro Dios. Necesitamos salir del entrampamiento de las locas ilusiones, de las locas fantas√≠as, que hacen creer que, mediante la lucha indefinida por el poder en favor de mis intereses particulares, todo va a solucionarse. ¬°Es la mentira m√°s grande que podemos creernos», reflexion√≥ (leer transcripci√≥n de homil√≠a).

Leer transcripci√≥n de la homil√≠a de Monse√Īor Carlos Castillo.

La Fiesta de Santa Rosa de Lima ya se vive en todo el Per√ļ y el mundo; y las principales autoridades de la Polic√≠a Nacional, Fuerzas Armadas y enfermeras, acudieron a la Bas√≠lica Catedral de Lima para rendir homenaje a nuestra santa patrona. Tambi√©n estuvo presente Lady Camones Soriano, presidenta del Congreso de la Rep√ļblica.

En su homil√≠a, el arzobispo Carlos Castillo se√Īal√≥ que la Fiesta de Santa Rosa es una oportunidad para vivir intensamente la fe que nos dej√≥: «Rosa de Lima transparent√≥ a Jes√ļs. Como mujer, se atrevi√≥ a vivir √≠ntimamente una relaci√≥n esponsal, enamorada, de noviazgo, de casamiento con el Se√Īor», expres√≥.

El prelado asegur√≥ que tenemos la misi√≥n de actualizar el mensaje universal de salvaci√≥n que Santa Rosa quiso vivir en concreto en esta ciudad, de lo contrario, «nuestra devoci√≥n resulta sumamente fr√°gil y emocionante, pero para nada atenta a la conversi√≥n y al cambio de las situaciones que vivimos como humanos, como cat√≥licos y como peruanos».

Cuidarnos de las locas fantasías que extravían al ser humano.

Las lecturas de hoy esclarecen el camino que debemos seguir: ‚ÄúNo pretendas lo que te sobrepase ni escudri√Īes lo que se te esconde. Son tan numerosas las opiniones de los hombres y sus locas fantas√≠as, los extrav√≠an‚ÄĚ, dice el libro del Eclesi√°stico (3, 17-24). En ese sentido, Rosa fue una mujer l√ļcida que supo apartarse de la frivolidad del mundo lime√Īo, abundante de riqueza. Ella no se dej√≥ seducir, como dice el texto del Eclesi√°stico, por las ¬ęlocas fantas√≠as¬Ľ que ¬ęextrav√≠an¬Ľ al ser humano.

Carlos Castillo record√≥ que, desde muy peque√Īa, Isabel Flores de Oliva, percibi√≥ los problemas que origin√≥ la alta producci√≥n del oro y minerales en el pa√≠s: «Desde los inicios de su vida, siendo de 12 a√Īos, Rosa ya hab√≠a percibido los problemas: la producci√≥n del oro de distintos minerales que enriquec√≠an a much√≠simas personas; sin embargo, esto ten√≠a su reverso: el maltrato y la explotaci√≥n de los negros e indios. Por eso, ella opta por el «oro de la virtud», es decir, del amor, de la dicha, la paciencia, el servicio, y la ayuda a los dem√°s», explic√≥ Monse√Īor Carlos.

Rosa supo traducir la entrega generosa de Jes√ļs en la Cruz con el testimonio de su vida en el Per√ļ. Ella se identific√≥ con los pobres, y sent√≥ un principio humano de solidaridad con los que m√°s sufren.

El arzobispo de Lima precis√≥ que estamos viviendo un mundo consumido por las locas ilusiones, por la ambici√≥n del poder y del dinero: «¬°Las cosas est√°n muy mal en el mundo! Y hay gente que est√° pensando en un nuevo proyecto para la humanidad, pero que no es un proyecto basado en el  amor, sino basado en la explotaci√≥n de unos sobre los otros», asever√≥.

Rosa de Lima en el testimonio de entrega de nuestras enfermeras.

En otro momento, el obispo de Lima destac√≥ la entrega heroica de las enfermeras, de forma especial, durante la Pandemia, tal como lo hizo en su momento nuestra Santa Rosa: ‚ÄúMuchas dijeron que no importa morir, lo que importa es ayudar, esa es mi tarea, mi vocaci√≥n. Esa es la verdadera enfermera‚ÄĚ, refiri√≥.

El arzobispo record√≥ que Rosa tra√≠a a su casa ‚Äúa las negras angole√Īas para que pudieran parir con decencia y salud. Las tra√≠a desde Malambo, as√≠ como gentes de enfermedades asquerosas, sin distinguir si eran negros o indios y los cuidaba con esmero como nuestras hermanas enfermeras‚ÄĚ. ‚ÄúElla sigui√≥ hondamente la vocaci√≥n del amor de Dios en cosas concretas que estaban en su posibilidad de realizar su vocaci√≥n. Como consecuencia de ese amor, Rosa muri√≥ contagiada de una de las enfermedades asquerosas con las que iban a verla sus enfermos, a quienes atend√≠a con tanto esmero‚ÄĚ, cont√≥ en su homil√≠a.

Cambiar la manera de situarnos ante la realidad.

Finalmente, nuestro arzobispo reiter√≥ que la vocaci√≥n que nos da el Se√Īor es siempre la del amor, diversificada en todas nuestras tareas, en la tarea de las enfermeras, de la polic√≠a, de nuestras autoridades pol√≠ticas, de los sacerdotes, y de todo el Pueblo de Dios: «Todos los que tenemos esta tarea, tenemos que desarrollarla como una vocaci√≥n, porque nace de lo m√°s profundo del amor de Dios que nos ha inspirado», acot√≥.

«Este es un d√≠a para agradecer todas las actitudes gratuitas, de servicio gratuito y generoso que las enfermeras y la polic√≠a nos han dado en la historia; como tambi√©n lo ha hecho el congreso que dej√≥ San Mart√≠n, hace 200 a√Īos, y que, desgraciadamente, todav√≠a no lo honramos con todo lo debido; porque todav√≠a las locas ilusiones y las locas ambiciones nos agarran por todos lados. Por eso, todos tenemos que recapacitar y corregirnos mutuamente. Tambi√©n corr√≠jannos, ustedes, si ven en la Iglesia alg√ļn defecto que sea una cosa evidente que pueda contrarrestar la vida del pa√≠s», subray√≥.

Que todos los peruanos nos dejemos llenar por el esp√≠ritu entra√Īable de Rosa, y seamos capaces de compartir, entre nosotros, toda la riqueza de lo que somos: am√°ndonos, comprendi√©ndonos, apreci√°ndonos y ayud√°ndonos.

En su homil√≠a, Monse√Īor Carlos Castillo reflexion√≥ sobre el sentido de servicio y generosidad que debemos tener como cristianos. «Dios nos cre√≥ por absulto y puro amor, a su imagen y para que fu√©ramos semejantes a √Čl, es decir, para compartir y donar nuestra vida por los dem√°s, de manera generosa y gratuita. Pidamos a Dios que a todos nos d√© esa capacidad de servir, mucho m√°s, a todos los que somos responsables y dirigentes en la sociedad.», acot√≥.

El Primado del Per√ļ presidi√≥ la Eucarist√≠a de este domingo XXII del Tiempo Ordinario acompa√Īado de representantes del Cuerpo de Bomberos Veteranos del Per√ļ, voluntarios de C√°ritas Lima y j√≥venes del decanato 1.

El arzobispo de Lima inici√≥ su reflexi√≥n dominical recordando el texto del libro del Eclesi√°stico: «Cuanto m√°s grande seas, m√°s debes humillarte, y ante el Se√Īor hallar√°s gracia.» (3, 18). Este es un llamado a la mansedumbre, explic√≥ el obispo de Lima, a no ser orgulloso ni cre√≠do, sino a reconocer nuestro l√≠mite:

«El orgullo se apodera de las personas y siempre se dice: ‚Äúyo siempre tengo la raz√≥n‚ÄĚ, ‚Äúmi familia siempre tiene la raz√≥n‚ÄĚ, ‚Äúmi grupo siempre tiene raz√≥n y no se equivoca‚ÄĚ. Cuando esto ocurre, la maldad echa ra√≠z, como dice el texto hoy, porque entramos en un enredo permanente, no afrontamos la dura realidad que vivimos y el l√≠mite real del modo de ser orgulloso, que es simplemente un barniz para esconder los intereses que tenemos, las ambiciones de poder y de aparecer, lo que termina por destruir a todos», se√Īal√≥.

Invitar a todos los pobres a la cena de nuestra vida.

En otro momento, comentando el Evangelio de Lucas (14, 1. 7-14), Monse√Īor Castillo afirm√≥ que la b√ļsqueda del reconocimiento y el enaltecimiento de la propia persona, no puede darse a costa del sufrimiento de los dem√°s, sin destruir ni atropellar al otro para obtener prestigio. Por eso, el Se√Īor usa la par√°bola de la gran cena, para recordarnos que debemos proceder a vivir con sencillez, renunciando a nuestros propios intereses y reconoci√©ndonos hermanos de los dem√°s:

Cuando des un banquete, invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos. Dichoso t√ļ, porque no pueden pagarte, te pagar√°n cuando resuciten los justos, dice el Se√Īor.

«Somos creados para amar, y para amar gratuita y creativamente como Dios nos am√≥. Esto presupone que tenemos el mismo destino de ser como Dios: generosos y gratuitos permanentemente», reiter√≥ el arzobispo.

El Se√Īor quiere que podamos invitar a todos los pobres a la cena de nuestra vida, de nuestro coraz√≥n, de nuestra Iglesia y de nuestra ciudad.

Carlos Castillo insisti√≥ que nuestra actitud como cristianos, debe ir en la misma l√≠nea que los sentimientos de amor incondicional que tuvo Jes√ļs con la humanidad, ofreciendo su vida, comparti√©ndola y don√°ndola al servicio de los dem√°s: «Si soy creyente, cristiano, cat√≥lico, en primer lugar, estoy para donar mi vida por los dem√°s. No se trata de que salve mi alma, individualistamente, despreciando el cuerpo doliente de los dem√°s. Eso es un ego√≠smo radical, un espiritualismo que me encierra en m√≠ mismo y no me permite salir», advirti√≥.

La verdadera salvación es de todo el ser humano que se hace responsable de los deseos y necesidades de los demás, y que está dispuesto, entonces, a compartir lo que tiene.

Monse√Īor Carlos, exhort√≥ a que sepamos vivir con la misma humildad de Jes√ļs, firme y decidida, capaces de ayudarnos mutuamente para resolver nuestros problemas con un esp√≠ritu de servicio y fraternidad.

Finalmente, dirigi√©ndose a los representantes de C√°ritas Lima y el Cuerpo de Bomberos Veteranos del Per√ļ, a√Īadi√≥: «Que Dios los bendiga y nos haga a todos un solo coraz√≥n; C√°ritas y bomberos, un solo coraz√≥n».

Campa√Īa solidaria de abrigo y menestras.

Antes de dar su bendici√≥n final, el arzobispo de Lima convoc√≥ a una nueva campa√Īa solidaria en favor de nuestros hermanos de la comunidad de Cantagallo y de las ollas comunes de nuestra ciudad.

Los objetivos de esta iniciativa son, en primer lugar, combatir el intenso fr√≠o que padece la comunidad shipibo ‚Äď conibo del AA. HH Cantagallo, ubicada en el distrito del R√≠mac. Es por eso que se necesitan frazadas, mantas y ropa abrigadora (tambi√©n se pueden enviar donaciones de casacas, chompas, chalinas y otros implementos para protegerse de las bajas temperaturas).

En segundo lugar, la recaudación de menestras solidarias se dirige para apoyar a las madres de las ollas comunes. Se requiere, con urgencia, donaciones de menestras y víveres no perecibles.

¬ŅC√≥mo enviar tus donaciones de abrigo y menestras?

Para ambas campa√Īas, puedes acercarte a dejar tus donaciones de manera presencial en los siguientes centros de acopio:

-La Catedral de Lima, ubicada en la Plaza Mayor de Lima.
-Los almacenes de C√°ritas Lima, ubicados en Jiron Chancay 282 ‚Äď Cercado de Lima
-Acudiendo a tu parroquia m√°s cercana.

Todas las donaciones que se reciban en las parroquias de nuestra Arquidiócesis, serán enviadas a Cáritas Lima para su adecuada distribución. Y si deseas realizar alguna contribución económica, te invitamos a visitar las redes sociales de Cáritas Lima para más información.

En la Bas√≠lica Catedral de Lima, nuestra comunidad arquidiocesana se congreg√≥ para despedir a Monse√Īor Nicola Girasoli, Nuncio Apost√≥lico en el Per√ļ en los √ļltimos cinco a√Īos.

En la homil√≠a de este domingo XXI del Tiempo Ordinario, Girasoli se mostr√≥ emocionado y agradecido por estos a√Īos de acompa√Īamiento a nuestro pueblo peruano: ‚ÄúHemos caminado juntos por cinco a√Īos, junto a los obispos, los sacerdotes, junto a todo el Pueblo de Dios; porque caminando juntos, se abren nuevas perspectivas que alimentan mucho la esperanza‚ÄĚ, expres√≥ el prelado.

Monse√Īor Girasoli inici√≥ su homil√≠a recordando el poema ‚ÄúCaminando aprend√≠‚ÄĚ, de Thiago Baz√°n: ‚ÄúCu√°nta verdad hay en esas palabras‚Ķ ¬°Caminando aprend√≠! Aprend√≠ a admirar, a ver este maravilloso pa√≠s con tantos viajes, 86 viajes que he realizado en el Per√ļ en estos a√Īos. Y esto me ha dado la oportunidad de aprender, porque caminando se aprende, se ve, se admira, y tambi√©n se pone el √°nimo m√°s dispuesto a escuchar y acompa√Īar‚ÄĚ, resalt√≥.

En su camino pastoral por todas las jurisdicciones eclesi√°sticas del Per√ļ, Nicola Girasoli destac√≥ la fe y la devoci√≥n de nuestro pueblo, as√≠ como el servicio de nuestros obispos, sacerdotes y religiosos: ‚ÄúAgradezco a Dios por haber caminado con ustedes. Seguimos caminando, como lo dice el Papa Francisco, con los brazos siempre abiertos, mirando siempre la Cruz, porque la Cruz nos ense√Īa este amor infinito de Dios; y Jes√ļs, en la Cruz, siempre tiene los brazos abiertos‚ÄĚ, resalt√≥.

Caminar con las ‚Äúpuertas abiertas‚ÄĚ hacia las periferias.

En su alocuci√≥n, el ahora Nuncio Apost√≥lico de Eslovaquia, repas√≥ el pasaje del Evangelio de Lucas de la Liturgia de este domingo: «Un hombre le pregunta a Jes√ļs: ¬ę¬ŅSon pocos los que se salvan?¬Ľ Y el Se√Īor responde: ¬ęTraten de entrar por la puerta estrecha¬Ľ (Lc 13,24)».

Monse√Īor Girasoli explic√≥ que el Se√Īor ha querido utilizar la imagen de una puerta estrecha para recordarnos que, aunque los brazos de Jes√ļs en la Cruz siempre est√°n abiertos porque la salvaci√≥n es para todos, no todos se salvan: ‚ÄúDebemos pasar y entrar a trav√©s de esa puerta, que es la puerta del coraz√≥n de Jes√ļs, que es la puerta de un amor infinito‚ÄĚ.

Tenemos que caminar juntos con los brazos abiertos, con las ‚Äúpuertas abiertas‚ÄĚ; unas puertas abiertas que nos hace caminar hacia las periferias de nuestras ciudades, del mundo entero.

Finalmente, Nicola Girasoli se√Īal√≥ que, a pesar de la tristeza por su partida, atesora en su coraz√≥n todo el amor de nuestro querido Per√ļ: ‚ÄúEstoy convencido de que partir es tambi√©n un renacer, porque uno no solamente deja, uno tambi√©n se lleva todo, todo el amor, toda la simpat√≠a, toda la amistad; y esto nos va a tener siempre unidos‚ÄĚ, reflexion√≥.

Arzobispo de Ayacucho: «Gracias a nuestro nuncio peregrino».

Antes de la bendici√≥n final, Monse√Īor Salvador Pi√Īeiro, Arzobispo de Ayacucho, dedic√≥ unas palabras de despedida a nuestro querido nuncio: «Los obispos del Per√ļ hemos condecorado con la insignia de Santo Toribio de Mogrovejo a Monse√Īor Nicola Girasoli, para agradecerle su cercan√≠a, su amistad. Hemos tenido la alegr√≠a de tener un nuncio peregrino que ha visitado las 46 jurisdicciones eclesi√°sticas», record√≥.

En Monse√Īor Nicola Girasoli siempre encontr√°bamos una palabra de esperanza, un signo de amistad. Su trabajo quedar√° grabado en nuestro coraz√≥n.

Arzobispo de Lima: Tenemos un legado que compartir.

‚ÄúCuando un amigo se va, algo se muere en el alma; pero algo tambi√©n resucita, porque tenemos un legado que compartir‚ÄĚ, fueron las palabras de despedida de Monse√Īor Carlos Castillo, quien expres√≥ su agradecimiento, a nombre de nuestra Iglesia de Lima, por el testimonio de vida y de servicio de Monse√Īor Girasoli en todos los rincones del Per√ļ:

‚ÄúTe vas como el cuore z√≠ngaro (el coraz√≥n es un gitano), que parte y que camina. Como dice la canci√≥n de Nicola di Bari: ‚ÄúSin culpa estoy yo, gitano es mi coraz√≥n, cadenas rompi√≥. Es libre, gitano y va hasta encontrar el prado m√°s verde que hay‚ÄĚ … Que en este prado m√°s verde que hay, nos encontremos en el Reino de Dios; que ser√° un prado bell√≠simo de verdor, de hermosura, de resurrecci√≥n de la humanidad y de la naturaleza. Y que eso nos permita vivir intensamente como t√ļ has vivido estos a√Īos con nosotros‚ÄĚ, dijo emocionado el Arzobispo de Lima.

La Celebración Eucarística de este domingo XXI del Tiempo Ordinario, también contó con la presencia del embajador de Italia, Giancarlo María Curcio; y la Presidente del Poder Judicial, Elvia Barrios.

Participaron como concenlebrantes los obispos: Monse√Īor Salvador Pi√Īeiro, arzobispo de Ayacucho; Monse√Īor Alejandro Wiesse, obispo de Requena; Monse√Īor Antonio Santarsiero, obispo de Huacho; Ratislav Zummer, secretario de la nunciatura.

«Tenemos que vivir un cristianismo vital, hondo, profundo, no solamente de grandes celebraciones. Tenemos que vivir un amor verdadero, no desesperado, fiel, entregado y, sobre todo, reconociendo humildemente nuestras faltas, nuestros pecados. Ese es el amor exigente del Se√Īor que nos interpela y nos define como cristianos», es la reflexi√≥n que nos deja Monse√Īor Carlos Castillo en este Domingo XX del Tiempo Ordinario. (leer transcripci√≥n de homil√≠a)

La Eucaristía celebrada en Catedral de Lima contó con la participación de los grupos representativos de la Iglesia y sociedad que participaron durante la Semana Sinodal: los migrantes, los jóvenes universitarios, las madres de las ollas comunes, los docentes, los empresarios, las mujeres, las comisiones pastorales parroquiales, entre otros.

Leer transcripci√≥n de la homil√≠a de Monse√Īor Carlos Castillo.

El Evangelio de hoy (Lucas 12, 49-53) relata que, mientras Jes√ļs est√° en camino con sus disc√≠pulos, dice las siguientes palabras: ‚ÄúHe venido a traer fuego sobre la tierra, ¬°y c√≥mo desear√≠a que ya estuviera ardiendo!‚ÄĚ Pero, ¬Ņde qu√© fuego est√° hablando? El arzobispo de Lima explic√≥ que el Se√Īor ha querido expresar su misi√≥n usando un lenguaje y unos s√≠mbolos particulares: «Quiz√°s nos asusta un poco las palabras que dice Jes√ļs, y, sin embargo, √Čl est√° us√°ndolas para traducirlas a un lenguaje nuevo. El Se√Īor utiliza el s√≠mbolo del fuego para decirnos que en s√≠ mismo se va a cumplir ese fuego, que es el fuego del amor profundo, el amor no desesperado. Es un amor exigente que nos interpela y, sobre todo, nos define», indic√≥.

Ese bautismo que va a recibir y que hace menci√≥n Jes√ļs, es al que estamos llamados todos a pasar en este mundo y en la sociedad peruana, irradiando el amor gratuito del Se√Īor para participar a nuestra sociedad del amor de Dios, as√≠ lo asegur√≥ el obispo de Lima. «El Papa Francisco nos recuerda que, en medio de una crisis radical, la sinodalidad en la Iglesia puede irradiar el amor a todo el mundo. Para eso estamos aqu√≠, para generar fraternidad y amor humano alimentado por el amor de Dios. Y ese amor es un amor ardiente, un amor de fuego, un amor vital, un amor que nos define y nos hace profundamente comprometidos con esa tarea», agreg√≥.

Este amor que nos define, reflexion√≥ el arzobispo, es un amor que tambi√©n nos convierte, pero «no es un amor que nos convierte en militantes agresivos para destruir este mundo», ni mucho menos «un amor melifluo, dulz√≥n, tibio, que lo que hace es hacer componendas, consensos solo por inter√©s que no tienen nada que ver con el amor del Se√Īor».

El amor ardiente del Se√Īor nos hace creativos y nos introduce en la historia para ver c√≥mo la solucionamos y la arreglamos.

«De eso se trata – reiter√≥ Monse√Īor Carlos – de definir y ser conscientes que, como parte del amor, eso puede llevarnos, incluso, al martirio, como ocurri√≥ con la Iglesia primera que daba testimonio del amor de Dios. Esa es nuestra tarea, y si es a costa de nuestra vida, hemos de estar dispuestos. El martirio no se busca, el martirio se encuentra, pero en ning√ļn momento vamos a dejar de anunciar el Evangelio a tiempo y destiempo con entra√Īas de misericordia», coment√≥.

El Se√Īor ha venido a traer definici√≥n y claridad a nuestras vidas.

En otro momento, cuando el Se√Īor dice que no ha venido a traer paz a la tierra, sino divisi√≥n; el arzobispo Castillo se√Īal√≥ que Jes√ļs ha venido a traer definici√≥n y claridad a nuestras vidas, no a destruir a nadie. Y acot√≥:

«Cuando una persona es treja, cuando se es firme, leal, fiel; la persona define y todos empiezan a temblar, porque tambi√©n tienen que definirse ante ella al ser interpelados. Tenemos que aprender esa tarea, sin creernos la divina pomada, ayudando a los dem√°s a convertirse y a caminar juntos; no para entreverar las cosas y destruir con violencias y con lucha de clases aquello que el Se√Īor nos ha prometido destinarnos a vivir como hermanos».

Jes√ļs, en su definici√≥n y en la angustia que tiene, est√° esperanzado en que pueda derramar todo su ser por nosotros. Aprendamos a ser cristianos como √Čl nos ha ense√Īado, poco a poco.

Finalmente, Monse√Īor Castillo agradeci√≥ la presencia de los diferentes sectores de nuestra Iglesia y sociedad que participaron en la Semana Sinodal de Lima: «Es un honor, para nosotros, recibir a todos ustedes que forman parte de grupos sociales que, a veces no, est√°n cerca de la Iglesia porque no hemos trabajado con ustedes en favor de ustedes; y a pesar de ello, se acercan y nos ayudan y nos dicen su palabra; y nos permiten, tambi√©n, a nosotros, interpelarnos como Iglesia».

El Primado del Per√ļ salud√≥ la participaci√≥n representativa de la Compa√Ī√≠a de Bomberos Voluntarios «Cosmopolita», quienes celebraron su 145 aniversario: «Cu√°ntos de ustedes han muerto por salvar las vidas de la gente. Por eso, a ustedes los preside el amor, el amor comprometido, decidido, efectivo, que se olvide de s√≠ mismo para dar la vida por los dem√°s. Y ese es el que nos va a salvar tambi√©n como pa√≠s en la situaci√≥n terrible que vivimos, cuando, con franqueza, reconocemos nuestros errores y, desde nuestra debilidad, ofrecemos nuestra vida entera», destac√≥.

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