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En compa√Ī√≠a de las madres de las ollas comunes de nuestra ciudad, Monse√Īor Carlos Castillo presidi√≥ la Eucarist√≠a por la Solemnidad de Pentecost√©s. El prelado hizo un llamado a dejarnos llevar por el Esp√≠ritu Santo que nos «convoca a salir de los encerramientos» y nos envuelve con una «fuerza que emerge y contagia todas las relaciones humanas» para superar los dramas hist√≥ricos que afrontamos y convertirnos en seres capaces de actuar generosamente.

«El Esp√≠ritu Santo suscita en nosotros acciones serviciales, capaces de imaginar juntos nuestro Per√ļ y nuestro mundo unido. Y as√≠, la guerra acabe, las tensiones acaben, los odios y los afanes de poder desmedidos terminen», expres√≥ en su homil√≠a (leer transcripci√≥n).

Leer transcripci√≥n de homil√≠a de Monse√Īor Castillo.

La Iglesia de Lima vivió la Fiesta de Pentecostés con la presencia significativa de nuestras madres de las ollas comunes. Junto a ellas, también acudieron los principales actores que participaron durante el llamado urgente a la solidaridad (en tiempos de huaicos y lluvias): agentes pastorales, voluntarios, empresarios, cáritas hermanas, colegios, universidades, hermandades y familias donantes.

En su homil√≠a, el arzobispo de Lima asegur√≥ que la celebraci√≥n de Pentecost√©s es un signo vivo de que el Esp√≠ritu Santo contin√ļa haciendo su misi√≥n y labor en toda nuestra historia humana, porque «nos hace conducir, por obra de √Čl, a entregar nuestra vida a la gente sencilla, perdon√°ndola y anim√°ndola a vivir en la esperanza de que vamos hacia al Padre, hacia la vida plena».

Monse√Īor Castillo precis√≥ que es importante que nos dejemos guiar por la fuerza del Esp√≠ritu, que nos interpela como Iglesia y sociedad, y nos convoca a responder a las necesidades con iniciativas de hermandad. Un claro ejemplo es toda la experiencia comunitaria y solidaria de las hermanas de las ollas comunes, «transmisoras del Esp√≠ritu», porque representan esa fuerza arrolladora y promotora capaz de recrear y contagiar al mundo con su amor:

«Ellas, inspiradas, han logrado darnos un mensaje de fondo, porque han testimoniado al Esp√≠ritu Santo y se han dejado llevar, a veces, sin darse cuenta. Solamente cuando alguien act√ļa, puede ser testigo del Esp√≠ritu», reafirm√≥.

En el momento de la ofrenda se formó una cadena solidaria para representar simbólicamente la red del hermanamiento que hace posible el sostenimiento de las ollas comunes.

Una fuerza que emerge y contagia todas las relaciones.

En alusi√≥n a la Liturgia de hoy, el Primado del Per√ļ explic√≥ que se hab√≠a producido en los disc√≠pulos un encerramiento por el miedo y temor. Es en esta situaci√≥n de dificultad y contrariedad que el Esp√≠ritu Santo se manifiesta como un viento huracanado, y se dispersa en ellos como un fuego suave, un fuego de amor que los hace hablar en diferentes lenguas y, a√ļn as√≠, entender lo que dicen. ¬ŅQu√© clase de lenguaje es este?

«Ese es el lenguaje de C√°ritas, ese es el lenguaje de las ollas comunes, ese es el lenguaje de todas las instituciones, colegios, grupos voluntarios que han hablado en el √ļltimo tiempo, de nuestros empresarios y amigos que se han unido a esta causa. Ese es el lenguaje que todo el mundo entiende, el lenguaje del amor que, adem√°s, atraviesa todas las lenguas de la Tierra, y que es el √ļnico que permite entender el sentido verdadero de lo que es la humanidad», asever√≥ el Monse√Īor.

Este Esp√≠ritu que nos dinamiza es el mismo que nos impulsa a salir a ver y servir a los hermanos, as√≠ lo se√Īal√≥ el arzobispo Castillo: «Si estamos reunidos, ahora, aqu√≠, es para salir despu√©s a servir, para hacer algo m√°s grande, de acuerdo a lo que el Esp√≠ritu nos vaya inspirando», puntualiz√≥.

El Espíritu Santo es creador, convocador y suscitador.

En otro momento, el obispo de Lima hizo eco de las palabras del Papa Francisco en la misa de hoy celebrada en San Pedro: el Espíritu Santo es un Espíritu creador, convocador y suscitador.

«Es creador porque, actuando, transforma la vida triste y dividida de los seres humanos, para superar los dramas hist√≥ricos que se desarrollan en distintas partes por el cambio clim√°tico, para unirnos por la paz y acabar con la guerra», reflexion√≥ el prelado.

«Es un Esp√≠ritu convocador a ser Iglesia, porque la Iglesia es convocada a salir de los encerramientos por miedo y temor. Siempre hay el riesgo, en la Iglesia, de encerrarse, de mirarse el ombligo, de estar todo el d√≠a quej√°ndose y, sobre todo, hay esos encerramientos que son para planear el mal y desarrollar los propios ego√≠smos. El Esp√≠ritu convocador nos saca de esos encierros», argument√≥ Monse√Īor Carlos.

Y finalmente, el Esp√≠ritu suscitador «es el que sopla sobre sus disc√≠pulos y efunde, es decir, nos vuelve efusivos, sensibles y capaces de actuar generosamente.

Con la Palabra se recapacita, con el Espíritu se hace caso a la Palabra, y con la fuerza del Espíritu se realiza la esperanza de la humanidad de ser hermanos, que es la esperanza de Dios.

Finalmente, el obispo de Lima hizo un llamado a rectificar aquellas actitudes que nos impiden vivir una verdadera conversi√≥n y «sanar el alma de los peruanos». Para ello, debemos disponernos a acoger al Esp√≠ritu:

«Vamos a pedir al Se√Īor que ah√≠ donde hay concili√°bulos diab√≥licos, ‚Äúamarres‚ÄĚ e intereses propios en funci√≥n de ambiciones, se transformen en actitudes rectificadoras por medio de la fuerza general de la transmisi√≥n del Esp√≠ritu que hacemos», acot√≥.¬†

Que Dios las bendiga, hermanas de las ollas comunes. Gracias por sus iniciativas, por ense√Īarnos ese camino. Gracias a nuestras  C√°ritas Lima y a las C√°ritas hermanas que han trabajado hondamente en esta red solidaria. A los colegios, a los empresarios, a las comunidades, a las hermandades, a las voluntarias, a las parroquias de Lima que se han asociado vivamente en todo este camino.

En la Fiesta de la Ascensi√≥n del Se√Īor, Monse√Īor Carlos Castillo asegur√≥ que el Se√Īor no se va para desentenderse de nuestros problemas, sino para estar presente con nosotros a trav√©s de su Esp√≠ritu suscitador que resucita la vida de las personas y las inspira a un camino de servicio a los dem√°s.

«Todos estamos llamados a ser hermanos en el Se√Īor y, por eso, vamos a pedirle a Dios que nos haga m√°s iguales porque todos somos hijos de Dios, bautizados en el Hijo que suscita en nosotros su amor», reflexion√≥ en su homil√≠a dominical.

Leer transcripci√≥n de homil√≠a de Monse√Īor Castillo

En su breve alocuci√≥n, el arzobispo de Lima explic√≥ que la Fiesta de la Ascensi√≥n nos recuerda que el Se√Īor Resucitado va a encontrarse con el Padre para decirnos que todos iremos a los brazos del Padre que nos ama: «El Se√Īor nos ha creado por amor y para que nos amemos, y no hay nada mejor que encontrarnos con Aquel que nos ha creado para amar», reiter√≥.

Pero antes de ascender, seg√ļn narra el Evangelio de Mateo (28,16-20), el Se√Īor ha querido dejar una misi√≥n a sus disc√≠pulos: ‚ÄúVayan, pues, y hagan disc√≠pulos a todos los pueblos, bautiz√°ndolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp√≠ritu Santo; y ense√Ī√°ndoles a guardar lo que les he mandado‚ÄĚ.¬†

«Esto es muy importante – afirma Monse√Īor Carlos – porque el Se√Īor no se va para desentenderse de nuestros problemas, sino para estar presente con nosotros de otra manera: a trav√©s del Esp√≠ritu de Jes√ļs, que es el Esp√≠ritu del Padre y del Hijo. Ese Esp√≠ritu es un poder, pero no el de un dictador, es un poder y una fuerza de suscitaci√≥n. Por eso, es la fuerza del Resucitado, porque resucita la vida de las personas y les hace ir en un camino de alegr√≠a a servir a los dem√°s», asever√≥.

La misión de anunciar el Evangelio y testimoniarlo con nuestra vida.

El prelado asegur√≥ que el poder del Esp√≠ritu Santo «no es para dominar sobre el mundo de forma arbitaria, sino que es un dominio distinto, un dominio a trav√©s del Esp√≠ritu, que va haciendo que la humanidad sea cada vez m√°s hija y hermana. Esa es la misi√≥n que nos dej√≥ a toda la Iglesia: anunciar el Evangelio y testimoniarlo con nuestra vida, aprendiendo a ser hermanos y ense√Īando la hermandad».

Y, aunque es dif√≠cil practicar la hermandad porque vivimos muchos enconos y ego√≠smos, Monse√Īor Castillo se√Īal√≥ que el don de Dios y del Esp√≠ritu nos hace aprender a amar. «Para eso, tenemos que seguir el camino de Jes√ļs», apunt√≥.

Otro aspecto a destacar por el arzobispo, fue el hecho que la Ascensi√≥n se produzca en Galilea, lugar donde comenz√≥ la historia de Jes√ļs con sus disc√≠pulos. «Es como volver al punto de partida – remarc√≥ – para otra vez volver a comenzar la historia, pero esta vez renovados por el Esp√≠ritu de Jes√ļs. Y¬†esa es una invitaci√≥n a todos nosotros a que siempre volvamos y tengamos en consideraci√≥n a aquel primer amor que tuvimos, en donde nosotros nos hicimos cristianos, desde que la mamita nos dec√≠a: ‚ÄúEn el nombre del Padre, del Hijo y del Esp√≠ritu Santo‚ÄĚ, y nos ense√Īaba a orar».¬†

Vivir en relaci√≥n con el Se√Īor y disipar las dudas en el camino.

El Evangelio de hoy tambi√©n nos recuerda que al ver a Jes√ļs en un monte de Galilea, algunos disc√≠pulos dudaron. ¬ŅQu√© significa esto? El obispo de Lima sostuvo que la incredulidad de algunos disc√≠pulos nos recuerda que nuestra Iglesia no se compone de gente perfecta y pura que no tiene dudas. «A veces, pensamos que debemos ser expertos totales para anunciar el Evangelio y seguir la misi√≥n de Jes√ļs sin tener ninguna duda. Lo que importa es que el Se√Īor nos ha tocado y vivimos en relaci√≥n con √Čl, permanentemente, para alimentarnos de su amor».

Se necesita paciencia para comprender y esclarecer lo que ocurre a nuestro alrededor, y la Iglesia tiene que ayudar a ir esclareciendo juntos.¬†Lo importante es que, en lo fundamental, sigan al Se√Īor y se alimenten de √Čl, porque eso permite que cada uno, y todos en conjunto, nos hermanemos en el amor al Se√Īor, porque es √Čl quien aclara y el que va llevando las cosas y las gu√≠a.

Finalmente, Monse√Īor Castillo reflexion√≥ sobre las palabras que Jes√ļs deja a sus disc√≠pulos y a todo el mundo: ‚ÄúYo estar√© con ustedes todos los d√≠as hasta el fin de los tiempos‚ÄĚ. «El Dios con nosostros, el Emmanuel, ha decidido gobernar el mundo desde la suscitaci√≥n de la hermandad, porque se hermana con nosotros y es nuestro compa√Īero de viaje», agreg√≥.

Ayudémonos mutuamente en este camino, sobre todo, en tantos problemas que estamos viviendo en nuestra sociedad, en nuestro mundo. Y no nos apresuremos a decir que nosotros tenemos la verdad completa y, entonces, ya todos los demás son unos perdidos y nosotros somos los verdaderos. 

En este camino de aprendizaje y hermandad, el arzobispo de Lima pidi√≥ considerar la voz de los j√≥venes, tantas veces postergados por la sociedad y la propia Iglesia. «A veces pensamos que ellos¬†tienen que adaptarse porque, de lo contrario, los sacamos de la Iglesia. Nadie tiene derecho a botar de la Iglesia a nadie, todos somos bien acogidos porque somos hijos de Dios y todos tenemos que aprender juntos a corregirnos: los que son m√°s viejos con los que son m√°s j√≥venes; los que son de una clase social y los de otra… todos tienen que hermanarse, comprendernos y apoyarnos», concluy√≥.

«Nos ponemos a los pies de Mar√≠a y de esta devoci√≥n tan querida que marca el coraz√≥n del pueblo creyente y de todos los peruanos, porque estamos marcados como hijos suyos», con estas palabras, frente a la imagen de la Virgen de F√°tima, Monse√Īor Juan Jos√© Salaverry, obispo auxiliar de Lima, presidi√≥ la Eucarist√≠a en la Parroquia Nuestra Se√Īora de F√°tima, ubicada en el Cercado de Lima.

Al inicio de su homil√≠a, Monse√Īor Salaverry explic√≥ que el texto del Apocalipsis (Ap 12, 1-9), parece retratar las apariciones de la Virgen en Cova da Iria, Portugal (Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas). Se√Īal√≥ que, aunque podemos quedarnos contemplando la imagen portentosa de Mar√≠a en todo su esplendor, es importante que aterricemos nuestra mirada en la figura de Mar√≠a al pie de la Cruz.

«Mientras el Apocalipsis pone a Mar√≠a muy alto, vestida de sol, el Evangelio seg√ļn san Juan (Jn 19, 25-27) nos pone a Mar√≠a enraizada en la tierra, plantada en la tierra, al pie de la Cruz», fue la primera reflexi√≥n de nuestro obispo auxiliar.

Como María, pasar por la tierra y caminar como buenos discípulos

Estas dos maneras de mirar a Mar√≠a, record√≥ el prelado, son una invitaci√≥n para que interioricemos el sentido de su misi√≥n y la actitud que tuvo como verdadera disc√≠pula. «Aquella mujer que se ha aparecido, es la mujer que ha pasado por la tierra, por el sufrimiento y el dolor al pie de la Cruz, acompa√Īando al Hijo, acompa√Īando al Evangelio», remarc√≥.

Nosotros, con este coraz√≥n muy humano, a veces aspiramos a la Gloria directamente, pero la Gloria no se consigue si no es caminando bien en la tierra. Por eso, Mar√≠a es siempre buena maestra, maestra que nos ense√Īa a ser disc√≠pulos de Jes√ļs.

Por lo tanto, si nosotros nos consideramos hijos de Mar√≠a, estamos llamados a «pasar por la tierra y caminar con pie seguro, acompa√Īando a Jes√ļs con todo nuestro coraz√≥n abierto, para guardar en nuestro pecho los misterios de la salvaci√≥n».

Tener el coraz√≥n de ni√Īo para recibir la ternura de la Madre

Como segundo aspecto, Monse√Īor Juan Jos√© hizo hincapi√© en uno de los aspectos m√°s importantes en las apariciones de F√°tima: se present√≥, primero, a tres sencillos pastores para poder descubrir el misterio del coraz√≥n grande de la Madre. De igual manera, ella nos invita a «tener coraz√≥n de ni√Īos y coraz√≥n sencillo, porque el misterio de Dios se revela cuando la sierva se humilla».

La fe de estos tres ni√Īos hizo posible, m√°s adelante, que la Virgen de F√°tima se aparezca ante una gran multitud un 13 de octubre de 1917. «As√≠ debe ir creciendo nuestra fe, desde lo m√°s sencillo hasta lo m√°s grande. As√≠ fue ensanchado el coraz√≥n de Mar√≠a, y nosotros estamos llamados a vivir este proceso de fe y esperanza», acot√≥.

«La primera reflexi√≥n de hoy es ser buenos disc√≠pulos, caminando en esta vida terrena, siguiendo las huellas de Mar√≠a. La segunda reflexi√≥n es que debemos de ser humildes, como los pastores, para que encontremos el consuelo y la revelaci√≥n de Mar√≠a», asever√≥ el prelado.

Disponernos a la conversión.

Como tercera reflexi√≥n, Monse√Īor Salaverry precis√≥ que la Virgen Mar√≠a nos pide vivir un proceso de conversi√≥n. «No por ser miembros de una hermandad ya estamos convertidos. No por ser p√°rrocos estamos convertidos. No por ser obispos ya tenemos la conversi√≥n», advirti√≥. Todos tenemos que pasar por un proceso diario y continuo de conversi√≥n, porque «siempre habr√° algo que tenemos que pulir en nuestra vida, que mejorar y transformar a trav√©s de la Gracia».

María nos invita a la conversión a través del Rosario y el Evangelio.

Como √ļltimo punto, nuestro obispo auxiliar afirm√≥ que Mar√≠a tambi√©n nos pide la conversi√≥n a trav√©s del Rosario, que «representa el Evangelio mismo que debemos meditar. La conversi√≥n a la que nos invita la Virgen de F√°tima es la meditaci√≥n del Evangelio».

Mar√≠a se muestra como predicadora, como evangelizadora, mostr√°ndonos el Evangelio. Ella nos dice: ‚ÄúEsta es la herramienta de salvaci√≥n, recen el Rosario‚ÄĚ.

Y dirigi√©ndose a todos los fieles, p√°rrocos y vicarios del decanato 6, Monse√Īor Salaverry agreg√≥: «No se trata, entonces, de ir pasando los misterios y recitarlos mon√≥tonamente, se trata de hacer nuestro el Evangelio y que el Rosario nos ayude a que ese Evangelio se transforme en nuestra vida, en nuestro coraz√≥n, en nuestras familias, en nuestras parroquias y decanatos, en toda nuestra Arquidi√≥cesis».

La Eucarist√≠a por la Festividad de Nuestra Se√Īora de F√°tima, se realiz√≥ en el marco de la Primera peregrinaci√≥n mariana del decanato 6, que congreg√≥ a los sacerdotes y muchos fieles de todas las parroquias de la zona. Estuvieron presentes delegaciones de todas las parroquias, quienes abarrotaron el templo parroquial de Nuestra Se√Īora de F√°tima del Cercado. Cont√≥ con la presencia del P. Litman Rodr√≠guez, decano. Adem√°s, acudieron diferentes representantes de las parroquias de esta jurisdicci√≥n, entre ellos, el P. Jorge G√≥mez (Parroquia La Virgen Medianera); el P. C√©sar Ccolque y el P. Brain de la Cruz (Parroquia Nuestra Se√Īora de los Desamparados y San Jos√©); el P. Carlos Hutwalcker ( vicario de la Parroquia La Visitaci√≥n de nuestra Se√Īora), el P. Sidnei Marco Dornelas (Parroquia Jes√ļs Nazareno); y el P. H√©ctor Ayala (Parroquia Nuestra Se√Īora de la Merced); y los sacerdotes de F√°tima, el P. Jorg√© L√≥pez (p√°rroco) y el P. Roy Cutire (vicario).

En el d√≠a que celebramos a todas nuestras madres, Monse√Īor Carlos Castillo record√≥ la importancia de tener presente el don de la maternidad en nuestra humanidad, ya que de nuestras madres hemos recibido el legado de la fe y de la vida. «Con entra√Īas de misericordia y maternidad, ellas nos han legado su vida y la vida del Se√Īor. Nuestras madres son, podr√≠amos decir, una luz del Esp√≠ritu Santo que siempre nos acompa√Īa, y en ella encontramos la manera de ser humanos y de ser cristianos», expres√≥.

En el domingo que tambi√©n honramos a Nuestra Se√Īora de la Evangelizaci√≥n, Patrona de la Arquidi√≥cesis de Lima, el prelado asegur√≥ que todos tenemos la misi√≥n de ser evangelizadores. «Evangelizar es anunciar a todos que somos hijos del mismo Padre y hermanos entre nosotros. Por lo tanto, hemos de amarnos y servir a los humanos con el mismo amor que Dios nos ha servido», dijo en su homil√≠a dominical.

Leer transcripción de homilía del arzobispo de Lima.

Comentando el Evangelio de Juan (14,15-21), Monse√Īor Castillo explic√≥ que el Se√Īor ha querido manifestar su amor caminando junto a sus disc√≠pulos, acompa√Ī√°ndolos, alent√°ndolos y adelant√°ndoles que «dentro de poco, el mundo no me ver√°». Precisamente, para que no haya un tiempo vac√≠o tras su ausencia, sino completamente lleno de su amor, el Se√Īor nos comunica su Esp√≠ritu inspirador y consolador, el mismo que recibir√°n los disc√≠pulos para compartir su belleza y grandeza con el mundo.

Este Esp√≠ritu de la verdad que anuncia Jes√ļs, es el que nos permite acercarnos a la comprensi√≥n de que todos somos hijos de un mismo Padre y, por lo tanto, estamos llamados a hermanarnos y trasnformar nuestra humanidad. Sin embargo, el arzobispo de Lima advirti√≥ que, muchas veces, nos limitamos a pensar que el Se√Īor solamente vino para que cada quien salve su propia alma y no se preocupe por los dem√°s.

«El Se√Īor ha venido para que toda la humanidad se hermane, y si no se hermana, nuestra alma no llegar√° tampoco al cielo, porque, o nos salvamos todos juntos o no nos salvamos. Todos somos responsables los unos de los otros y, en cierta actitud cristiana y cat√≥lica, se ha propiciado la idea de la indiferencia: Yo salvo mi alma, comulgo, confieso mis pecados y ya estoy ‚Äúlavadito‚ÄĚ, soy puro. Pero resulta que los dem√°s son indispensables para nuestra salvaci√≥n», sostuvo.

Acoger el Espíritu de la verdad y anunciar el amor.

En otro momento, Monse√Īor Carlos afirm√≥ que, al igual que los disc√≠pulos, todos podemos acoger el Esp√≠ritu de la verdad y anunciar que el amor sostiene la vida y nos puede salvar de las situaciones m√°s dif√≠ciles. Pese a ello, el ser humano parece decidido a inventar nuevas maneras de inteligencia artificial y tecnolog√≠as que nos alejan de Dios, porque al olvidar que todos somos hermanos, nos olvidamos tambi√©n del Dios Creador. «Hoy d√≠a, con la inteligencia artificial, ya existen unos robots que, si integraran en ellos una mec√°nica para resolver problemas matando gente, lo har√≠an. Y ese es uno de los peligros, porque los robots piensan con su propia ‚Äúcabeza‚ÄĚ, pero es una cabeza basada en el c√°lculo, no en el amor, no tienen alma y, por lo tanto, hemos creado un monstruo que nos podr√≠a destruir», subray√≥.

Cuando uno vive en el Esp√≠ritu de la verdad, crea sabiamente muchas cosas interesantes, crea obras que multiplican el amor que el Se√Īor nos ha dado.

El Primado del Per√ļ record√≥ que, cuando el Esp√≠ritu Santo mora en nosotros, junto al Hijo y el Padre, no estamos hu√©rfanos. «Todo lo que nos ha dado el Se√Īor en su vida, su Esp√≠ritu, permanece en nosotros y puede crecer en nosotros para compartirlo con los dem√°s», reflexion√≥.

Y, aunque no podemos «ver» a Jes√ļs, debemos saber que su Esp√≠ritu se manifiesta en forma de amor, «en forma viva de amor divino y humano». Por eso, el Se√Īor anuncia que viene a habitar en nosotros, «no para qued√°rnoslo, sino para comunicarlo y hacer comprender eso al mundo. Y para eso, necesitamos amar como √Čl ha amado», precis√≥ el arzobispo Castillo.

Amar misioneramente, caminando y sirviendo.

«El Se√Īor nos ha amado misioneramente, siempre caminando y sirviendo», se√Īal√≥ el obispo de Lima. Y, ¬Ņc√≥mo ha amado Mar√≠a a la humanidad? Entregando a su Hijo, saliendo y corriendo para ayudar a Isabel, acompa√Īando a Jes√ļs en todo su camino y, hasta en el √ļltimo tiempo, recibiendo la responsabilidad de ser Madre de la Iglesia.

Vamos a dar gracias al Se√Īor que siempre nos acompa√Īa y nos perdona, jam√°s nos abandona. Eso permite que superemos el miedo, superemos las angustias, veamos cara a cara los problemas y tengamos inteligencia e inspiraci√≥n para solucionarlos de manera creativa, porque su Esp√≠ritu creativo habita en nosotros.

Monse√Īor Castillo indic√≥ que los problemas se solucionan con sabidur√≠a y amor profundo, ese amor gratuito que recibimos desde que fuimos fecundados, siempre acompa√Īados y acobijados por el calor maternal. Por ello, es indispensable que redescubramos el sentido de la maternidad que tenemos arraigado, para que, iluminados con el Esp√≠ritu Santo, aprendamos a vivir con entra√Īas de misericordia.

Frente a la imagen de Nuestra Se√Īor de la Evangelizaci√≥n, Patrona de la Iglesia de Lima, el prelado hizo un llamado a propagar el anuncio del Evangelio en todas nuestras comunidades, barrios y parroquias, siguiendo el testimonio de entrega de nuestros primeros pastores, como Santo Toribio de Mogrovejo.

Nuestro Obispo Auxiliar de Lima, Monse√Īor Guillermo El√≠as, visit√≥ a la Parroquia La Precios√≠sima Sangre, en el distrito de Cieneguilla, para compartir la Eucarist√≠a con toda la comunidad presente. En su homil√≠a, el prelado record√≥ que el camino para llegar al Padre, es a trav√©s del estilo y las obras que Jes√ļs nos dej√≥: «amando gratuitamente como Dios nos ama, poni√©ndonos al servicio unos de otros».

Monse√Īor El√≠as, para dar inicio al desarrollo de su pr√©dica, consult√≥ a los laicos en Misa las siguientes preguntas ¬Ņd√≥nde est√° Dios? y ¬Ņc√≥mo es Dios?, a trav√©s de las cuales, ir√° develando el mensaje del Evangelio.

En ese sentido, comentando el Evangelio de San Juan (14,1-12), que narra un di√°logo de Jes√ļs con sus disc√≠pulos, donde, dos de ellos, Tom√°s y Felipe, parecen no haber comprendido la uni√≥n de Jes√ļs con el Padre, nuestro obispo auxiliar record√≥ que Tom√°s era un disc√≠pulo inquieto al que le costaba reconocer el camino.

‚ÄúTom√°s era un hombre inquieto como nosotros, le dice a Jes√ļs: ‚ÄúSe√Īor no sabemos a d√≥nde vas, ¬Ņc√≥mo podemos saber el camino?‚ÄĚ. A lo que Jes√ļs le responde: ‚ÄúYo soy el camino, yo soy la verdad y yo soy la vida, Tom√°s, nadie va al Padre si no por M√≠. Si me conocieras a M√≠, conocer√≠as tambi√©n a mi Padre. Ahora, ya lo conoces y lo has visto‚ÄĚ, remarc√≥ el obispo.

Asimismo, monse√Īor El√≠as cit√≥ textualmente las palabras de Felipe, el segundo ap√≥stol que tampoco comprendi√≥ la esencia de Cristo en sus vidas: ‚ÄúAhora, interviene Felipe: ‚ÄúSe√Īor, mu√©stranos al Padre y eso nos basta‚ÄĚ. Jes√ļs le contesta: ‚ÄúHace tiempo que estoy con ustedes y todav√≠a no me conoces, Felipe‚ÄĚ.

«Entonces, ¬Ņd√≥nde est√° Dios?, ¬Ņen qui√©n est√° Dios?, en Jes√ļs. Entonces, ¬Ņcu√°l es el camino para encontrar a Dios?, Jes√ļs‚ÄĚ, reflexion√≥ el prelado, quien record√≥ que Jes√ļs es el camino, la verdad y la vida, y que «√Čl nos ha revelado el amor de Dios como Padre incondicional».

El Padre del cielo ama gratuitamente, nos ama si nos portamos bien o mal. El Padre del cielo ama siempre. Por tanto, el camino para llegar al Padre es Jes√ļs, y Jes√ļs nos ense√Ī√≥ un camino, una forma de vivir en amor entre nosotros, poni√©ndonos al servicio unos de otros. Ese es el estilo de vida que nos dej√≥ Jes√ļs.

Finalmente, nuestro obispo auxiliar de Lima, felicit√≥ a la comunidad parroquial de La Precios√≠sima Sangre por «su excelente disposici√≥n para darse la mano durante la dif√≠cil situaci√≥n que vivieron a causa del desastre natural causado por los huaicos».

En esta Parroquia, cuando vinieron los huaicos, muchos se organizaron para ver c√≥mo ayudar a todos. Esa es una comunidad cristiana, como la de ustedes, que siguen haciendo las obras del Se√Īor.

En el domingo V de Pascua, Monse√Īor Carlos Castillo hizo un llamado a profundizar nuestra relaci√≥n con Jes√ļs y con el Padre, reconociendo que, para llegar a Dios, tenemos que pasar por el camino y las obras que nos dej√≥ Jes√ļs como testimonio. «Quien olvida que vamos todos hacia el Padre, pierde el sentido de las cosas y se fanatiza con todo, inclusive, puede hacer del catolicismo un fanatismo», advirti√≥.

El prelado habló sobre la importancia de madurar en la fe para no caer en la desesperación cada vez que se suscite un problema. También pidió superar el individualismo y el endiosamiento, para abrir juntos un camino nuevo de esperanza en nuestro país y nuestra Iglesia.

Comentando el Evangelio de Juan (14,1-12), el arzobispo de Lima reflexion√≥ sobre las palabras que Jes√ļs le dijo a sus disc√≠pulos: «No se anguestien. Si creen en Dios, crean tambi√©n en m√≠». Monse√Īor Castillo explic√≥ que Jes√ļs viene a revelarnos el verdadero rostro de Dios. «√Čl nos revela que Dios es un Padre, no una alucinaci√≥n hecha por nosotros ni una construcci√≥n humana en donde nos creemos dioses y hacemos con las personas cualquier cosa», asever√≥.

El prelado se√Īal√≥ que el mensaje de Jes√ļs es comprendido de modo distinto por dos de sus disc√≠pulos: Tom√°s y Felipe. Los cuestionamientos que ellos sugieren, nos ayudan a que nosotros tambi√©n nos interroguemos en nuestra vida para profundizar nuestra relaci√≥n con Jes√ļs y con el Padre.

La fe de Tom√°s: una fe en Jes√ļs, pero sin el Padre.

En primer lugar est√° Tom√°s, un hombre muy fiel y seguidor de Jes√ļs, pero incr√©dulo de la Resurrecci√≥n (quiere tocar para creer). Por eso, no sorprende su respuesta: ‚ÄúSe√Īor, no sabemos a d√≥nde vas. ¬ŅC√≥mo podemos saber el camino?‚ÄĚ La fe de Tom√°s, asegura el Monse√Īor Carlos, «est√° totalmente oculta de la dimensi√≥n m√°s grande para la cual viene Jes√ļs. Tom√°s se facina en Jes√ļs, pero no va al Padre. No entiende que √Čl es el camino al Padre, porque ha roto el horizonte fundamental, es una fe en Jes√ļs sin Padre«.

En ese sentido, el obispo de Lima advirti√≥ que, cuando separamos a Jes√ļs, camino hacia Dios verdadero, nosotros nos atosigamos con varias cosas inmediatas. «Cuando el Se√Īor nos dice ‚ÄúYo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre, sino por M√≠‚ÄĚ, est√° abri√©ndose a una dimensi√≥n interesante, verdadera: el sentido √ļltimo. Y, hoy d√≠a, el Papa ha dicho en el √Āngelus, que nunca olvidemos la meta √ļltima, porque quien olvida que vamos todos hacia el Padre, pierde el sentido de las cosas y se fanatiza con todo, inclusive, puede hacer del catolicismo un fanatismo».

La fe Felipe: una fe en el Padre, pero sin Jes√ļs.

En segundo lugar, est√° Felipe, que est√° m√°s preocupado en conocer al Padre (‚ÄúSe√Īor, mu√©stranos al Padre y nos basta‚ÄĚ). En este caso, resalt√≥ Monse√Īor Castillo, se trata de una persona que cree en Dios, pero no en la mediaci√≥n que el Padre ha establecido para llegar a √Čl, es decir, Jes√ļs.

La expresi√≥n ‚Äúmu√©stranos al Padre‚ÄĚ, es como decir ‚Äúabracadabra pata de cabra‚ÄĚ. Y no comprendemos que el camino hacia el Padre es como el de Jes√ļs: todo su testimonio, todo su sufrimiento, todo su amor, su alegr√≠a y su Resurrecci√≥n.

Por lo tanto, la Liturgia de hoy es una invitaci√≥n a «unir y no separar», un llamado a entregarnos vivamente a lo que nos propone Jes√ļs para llegar al Padre. «Todos tenemos que hacer una revisi√≥n, porque hay personas o maneras de creer distintas en donde tenemos que ayudarnos a tener una unidad en medio de las diferencias, pero¬†siempre en la unidad. Eso implica que, si creemos en Jes√ļs, creemos tambi√©n que vamos al Padre y que √Čl, entonces, abre un¬†camino nuevo de esperanza. Y esto tenemos que aplicarlo para nuestras realidades, para nuestros problemas», precis√≥ el prelado.

La respuesta de Jes√ļs a Felipe es muy profunda: ‚Äú¬ŅHace tanto que estoy con ustedes y todav√≠a no me conoces?‚ÄĚ. Esto va dirigido para la Iglesia de Lima, que es la Iglesia m√°s antigua, la Iglesia matriz, la Iglesia primada: ¬ŅLima, hace tanto tiempo que estoy con ustedes y todav√≠a no me conoces?

De este modo, el Se√Īor deja un mensaje claro: la mejor manera de transparentar al Padre es haciendo sus obras. «Si no separamos al Padre de Jes√ļs y Jes√ļs del Padre, si sabemos que Jes√ļs es el camino para llegar al Padre amoroso que nos tiene preparada una estancia, nos quitamos el miedo, nos sentimos acompa√Īados y, simult√°neamente, nos dejamos llevar por esa inspiraci√≥n para actuar», reflexion√≥ el Primado del Per√ļ.

Y, ¬Ņde qu√© manera podemos hacer las obras del Se√Īor? Recientemente, nuestras parroquias lime√Īas han dado ejemplo que es posible dar testimonio del Se√Īor sirviendo a los dem√°s, especialmente, nuestras parroquias m√°s pobres, que son las que m√°s han compartido (junto a otras m√°s de 60 iglesias de la Arquidi√≥cesis).

Finalmente, Monse√Īor Castillo afirm√≥ que es posible superar los problemas y entrampamientos de nuestro pa√≠s si aprendemos a llegar a Dios a trav√©s de Jes√ļs, a trav√©s del amor que nos acompa√Īa y nos inspira a dar las iniciativas m√°s interesantes para afrontar las dificultades, para aprender a servir y ser solidarios.

La Eucaristía de este V domingo de Pascua, celebrada en la Basílica Catedral de Lima, contó con la participación de las hermanas voluntarias del Puericultorio Pérez Araníbar.

En el d√≠a que celebramos la Jornada Mundial de Oraci√≥n por las Vocaciones, Monse√Īor Carlos Castillo presidi√≥ la Eucarist√≠a del IV domingo de Pascua junto a los m√°s de 200 representantes de pastorales juveniles de nuestras parroquias de Lima. En su homil√≠a, el prelado record√≥ que Jes√ļs es el Buen Pastor que nos invita a entrar por la gran puerta, que es √Čl, para que tengamos vida y ofrezcamos nuestra vocaci√≥n al servicio de los dem√°s: «Jes√ļs es el Pastor que da la vida por sus ovejas, y con esa vida y muerte amorosa, resucita y levanta a las personas, porque se introduce como un Esp√≠ritu en todos nosotros y suscita el llamado a que cada uno realice su misi√≥n», coment√≥ durante su homil√≠a.

«Construyamos la ‚Äúsinfon√≠a de las vocaciones‚ÄĚ que dice el Papa Francisco, es decir, una Iglesia en donde todas las vocaciones se armonizan y cantan juntas en la pluralidad y unidad», acot√≥.

Leer transcripción de homilía del arzobispo de Lima.

En alusi√≥n al Evangelio de hoy (Jn 10, 1-10), Monse√Īor Castillo centr√≥ su homil√≠a en la imagen del Buen Pastor y en dos acciones que √Čl realiza: primero, nos llama a entrar por la puerta; segundo, nos recuerda que √Čl es la puerta.

El pastor es como una puerta y Jes√ļs es el Pastor por el cual se entra y se sale. √Čl siempre tiene cuidado de que todos puedan entrar, no la cierra para nadie.

Pero el Se√Īor tambi√©n pone √©nfasis en aquellos que no entran por la puerta o saltan por otro lado, calific√°ndolos de bandidos y ladrones. Jes√ļs, explica nuestro arzobispo, hace esta precisi√≥n para «poner el dedo sobre la llaga de Israel, que ten√≠a como pastores a ladrones y sinverg√ľenzas que hab√≠an usurpado el templo de Jerusal√©n».

Por lo tanto, Israel se hab√≠a convertido «en un pueblo sufrido y esclavo en nombre de Dios y de la religi√≥n», pero Jes√ļs «viene a reparar esa mala pastoralidad, y viene a ser el pastor que, inclusive, muere y da la vida por sus ovejas», reflexion√≥ el prelado.

El obsispo de Lima explic√≥ que, a veces, «uno se comporta como asaltante o ladron si, en vez de promover y suscitar el Esp√≠ritu en las personas, usurpa, hace callar y se impone.

«El Papa ha recordado la imagen de la puerta en este domingo, en Hungr√≠a, y ha dicho que Jes√ļs jam√°s cierra la puerta, √Čl nos deja entrar y nos llama a que no hagamos una Iglesia cerrada. El Se√Īor se llama a s√≠ mismo «la puerta», porque √Čl es la puerta para vivir, para tener vida en abundancia», coment√≥ el Monse√Īor.

Vocación para ser testigo de Cristo de diferentes maneras.

Al celebrar la Jornada Mundial de Oraci√≥n por las Vocaciones, Monse√Īor Carlos Castillo hizo eco a las palabras de Francisco, quien describi√≥ el sentido de este d√≠a como una «sinfon√≠a vocacional de la Iglesia», es decir, que todas las vocaciones deben promoverse para que la Iglesia florezca. Ante ello, el prelado agreg√≥: «No solamente oramos por la vocaci√≥n para los sacerdotes y monjas, porque tambi√©n es para ser creyente, testigo de Cristo de diferentes maneras, en diversos ambientes, en diversas situaciones», asever√≥.

Construyamos la ‚Äúsinfon√≠a de las vocaciones‚ÄĚ, una Iglesia en donde todas las vocaciones se armonizan y cantan juntas en la pluralidad y la unidad.

En este contexto, nuestro arzobispo record√≥ el legado de Toribio de Mogrovejo, Pastor de la Iglesia peruana y latinoamericana, a quien esta semana celebramos su Solemnidad. «Toribio de Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima, tom√≥ la misi√≥n que se le encomend√≥ y fue a pie a todos los pueblos que pudo, asumiendo su vocaci√≥n en el coraz√≥n de su servicio, siempre en movimiento… ¬°nunca se detuvo!», expres√≥.

El prelado precis√≥ que la figura de Toribio debe inspirarnos a que todos podamos ser pastores y acompa√Īemos a nuestro pueblo, ya sea como sacerdotes, monjas, religiosos, seminaristas o catequistas. «El Papa est√° exaltando mucho en la figura de los pastores catequistas que sepan servir y no servirse de los ni√Īos y de los j√≥venes, sino promover, escuchar, hacer que se expresen y que sean personas, que sean cristianos testigos», indic√≥.

Una Iglesia pastoril que cuide a nuestros hermanos migrantes.

En otro momento, Monse√Īor Castillo se pronunci√≥ por la dram√°tica situaci√≥n que viven muchos de nuestros hermanos migrantes en las fronteras de Per√ļ y Chile, muchos de ellos impedidos de ingresar por falta de documentos: «En nuestro pueblo tenemos una situaci√≥n grave porque algunos migrantes que est√°n viniendo del pa√≠s vecino del sur, est√°n siendo arrinconados. Justamente, porque todos somos una Iglesia pastoril que cuida de las ovejas, tenemos que pedirle al Se√Īor por nuestros hermanos migrantes, para que se pueda encontrar una soluci√≥n a este problema en forma pac√≠fica, pero nadie se puede permitir expulsar a unos, ni nadie se puede permitir no dejar entrar a otros.

«Estamos demorando mucho en encontrar soluciones, y no podemos seguir escuchando las cosas que se han dicho esta semana por algunas personas, como por ejemplo, ‚Äúque les metan bala‚ÄĚ. Eso es grav√≠simo, ¬°grav√≠simo!», exigi√≥ el obispo de Lima.

Nosotros no podemos solucionar problemas humanitarios si es que no se hacen con humanidad. Estamos deshumaniz√°ndonos y el Se√Īor nos dice: ‚ÄúSeamos pastores, no bur√≥cratas‚ÄĚ.

El arzobispo de Lima manifest√≥ que todas las crisis sociales que vivimos, son un reflejo de la gran ausencia de una educaci√≥n humana, porque es necesario ense√Īar con el coraz√≥n, especialmente, «quienes somos pastores, quienes somos catequistas, quienes somos acompa√Īantes de grupos, quienes tenemos grupos juveniles».

Debemos ayudarnos, unos a otros, a promover toda la grandeza humana que tenemos. El conocimiento que se impone y se deposita como una cuenta bancaria, no se suscita y, por lo tanto, no se comparte.

Finalmente, dirigi√©ndose a los m√°s de 200 representantes de las pastorales juveniles de nuestras parroquias, Monse√Īor Carlos hizo un llamado a vivir en esp√≠ritu solidario y sinodal, proponiendo un lema en comuni√≥n al lema de la Jornada Mundial de la Juventud – Lisboa 2023: ‚ÄúMar√≠a se levant√≥ y parti√≥ sin demora‚ÄĚ.

«Hoy, han sido convocados por la Comisi√≥n Central de Juventud, para elaborar juntos el lema de nuestra solidaridad con la Jornada Mundial de la Juventud. Vamos a reflexionar juntos con los lemas que han tra√≠do para elegir cinco lemas fundamentales y, despu√©s, votar decididamente por ellos. Detr√°s de esos lemas est√° su vida, chicos, y eso no se bota a la basura, eso se recoge, se archiva y se empieza a escuchar y a ver qu√© otras iniciativas interesantes hay», explic√≥ el prelado.

Al celebrarse la Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo, Patr√≥n de nuestra Arquidi√≥cesis, Monse√Īor Carlos Castillo presidi√≥ la Eucarist√≠a junto a sus obispos auxiliares, Clero de Lima y j√≥venes seminaristas: «Que Toribio de Mogrovejo nos siga inspirando, anim√°ndonos y dando la fuerza para tener una vocaci√≥n a su altura», coment√≥ el prelado.

«La Fiesta de Santo Toribio es motivo para retomar la vocaci√≥n a la cual hemos sido convocados, la vocaci√≥n del presbiterio en nuestro continente y en el Per√ļ que fue bendecido por la vocaci√≥n del segundo arzobispo de Lima, y que permiti√≥ una recomprensi√≥n de c√≥mo se vive el sacerdocio en este continente nuevo», con estas palabras, el arzobispo de Lima dio inicio a su homil√≠a, reconociendo el testimonio de servicio de Toribio y su misi√≥n con todos los pueblos del Per√ļ, legado que nos debe interpelar para «plantearnos juntos la cuesti√≥n indeleble de la vocaci√≥n que tenemos como di√≥cesis».

El prelado inspiró su alocución en las palabras que el propio Toribio de Mogrovejo dirigió al rey Felipe II, en una carta que le envió desde Trujillo, en 1594:

‚ÄúHe estado visitando mis ovejas, y confirmando y ejerciendo el oficio pontifical por caminos muy trabajosos y fragosos, con fr√≠os y calores, r√≠os y aguas, no perdonando ning√ļn trabajo, habiendo andado tres mil leguas y confirmado 500 mil √°nimas y distribuyendo mi renta a pobres, con √°nimo de hacer lo mismo si mucho tuviera, aborreciendo en atesorar hacienda‚ÄĚ.

Monse√Īor Castillo reiter√≥ que la vida de Toribio estuvo marcada por un constante caminar, recorriendo y visitando los pueblos m√°s remotos para evangelizar, hosped√°ndose por varios d√≠as, bautizando y confirmando a cientos de miles, pero, sobre todo, escuchando a la gente y los problemas que sufr√≠an en la vida social.

«Santo Toribio siempre andaba, de ida, con diccionarios en quechua, para que los curas aprendieran la lengua. Luego, a su retorno, volv√≠a con legajos enormes en una caravana de ac√©milas para mandarlas al rey y ver cuestiones de justicia que se establec√≠an por el maltrato de la colonia a los indios y a los pueblos lejanos», se√Īal√≥.

Siguiendo el ejemplo de Toribio, el arzobispo Carlos Castillo exhort√≥ a que nuestros sacerdotes y j√≥venes seminaristas est√©n presentes en la vida de la gente permanentemente: «Que no haya duda que, cuando ustedes, los sacerdotes, los di√°conos, est√°n con la gente, la gente ve a Jes√ļs. Sin embargo, sin testimonio concreto de cercan√≠a, no pasa Jes√ļs», afirm√≥.

Una Iglesia en salida y misionera que supere las ambiciones de poder y de dinero.

El obispo de Lima advirti√≥ que las pr√°cticas de especulaci√≥n y negociaci√≥n con el dinero son da√Īinas para la Iglesia, porque prima el inter√©s por ganar y obtener una serie de comodidades. «Este es un problema que sucede en todo el mundo, tambi√©n en la Iglesia», precis√≥.

Contrario a esta realidad fue la actitud de Santo Toribio, siempre dispuesto a entregar sus bienes a los pobres: «Esa herencia que nos ha dejado, debe recordarnos que nuestra vocaci√≥n es Dios y solo Dios. Si nos amparamos en el dinero, nuestra Iglesia se hunde y va muriendo. Por eso, el proyecto de una Iglesia en salida implica superar la frivolidad ontol√≥gica que viene con el dinero y su enraizamiento en el ser», asever√≥ el prelado.

Dar testimonio del amor de Dios solidario.

En otro momento, el Primado del Per√ļ resalt√≥ el trabajo y la acci√≥n solidaria ejecutada por muchas de nuestras Parroquias, quienes se organizaron con sus comunidades para compartir y ayudar a nuestros hermanos damnificados por las lluvias, huaicos y el deslizamiento de cerros.

Monse√Īor Castillo manifest√≥ que es necesaria una lectura evang√©lica de lo que vivimos en la realidad de nuestros barrios y comunidades para superar los problemas sinodalmente: «Nuestro pueblo empieza a intuir que la vida del dinero no es la mejor v√≠a para vivir, porque genera ambiciones, odios, peleas por ganar m√°s. Estamos llamados a dar testimonio del amor de Dios solidario y que es capaz de compartir efectiva y transparentemente con la gente», exhort√≥.

Al concluir la Eucaristía, los jóvenes del seminario Santo Toribio de Mogrovejo, llevaron en procesión las reliquias de nuestro santo patrón.

La Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo, celebrada en nuestro seminario arquidiocesano, cont√≥ con la presencia de nuestros obispos auxiliares, Monse√Īor Guillermo El√≠as y Monse√Īor Juan Jos√© Salaverry. Tambi√©n particip√≥ el rector del seminario, el Padre Luis Sarmiento, el clero de Lima y nuestros j√≥venes seminaristas.

Monse√Īor Carlos Castillo se reencontr√≥ con la comunidad de San L√°zaro, en el distrito del R√≠mac, esta vez, en el marco del 460 aniversario de la Parroquia. El arzobispo de Lima estuvo acompa√Īado del Padre Frederic Comalat (p√°rroco), la Comunidad de Sant‚ÄôEgidio, la Hermandad del Cristo Crucificado y el Pueblo de Dios.

«Que nuestra comunidad de San L√°zaro, que tiene tantos siglos, pueda seguir reverdeciendo, refloreciendo, como ya en todos estos a√Īos se ha hecho en toda situaci√≥n adversa, en toda situaci√≥n dif√≠cil. Ustedes son la comunidad que est√° llamada a acompa√Īar de por vida a la Iglesia del Per√ļ y a la Iglesia de Lima», manifest√≥ el prelado, emocionado.

Inspirado en el Evangelio del III Domingo de Pascua (Lc 24, 13-35), Monse√Īor Castillo reflexion√≥ por la dolorosa experiencia que pas√≥ la primera Iglesia despu√©s de la muerte del Se√Īor, y todo el proceso de comprensi√≥n y acompa√Īamiento que tuvo Jes√ļs con sus disc√≠pulos para entender el significado de la Resurrecci√≥n.

Con la muerte de Jes√ļs, explic√≥ el arzobispo, la peque√Īa comunidad de Ema√ļs experiment√≥ una fuerte decepci√≥n, sin embargo, el Se√Īor decide presentarse en medio de ellos, pero escondido, como un desconocido ajeno a todo lo que ocurr√≠a. ¬ŅQu√© est√° haciendo? Los acompa√Īa, camino con ellos y escucha el relato de toda la crisis que est√°n viviendo.

Este es un primer signo que nos revela c√≥mo deben actuar nuestras comunidades. El valor de la palabra nos permite comunicarnos, pero una «Iglesia sin palabra, es una Iglesia que muere», asever√≥ el Monse√Īor Carlos.

«Estos signos los hemos visto aqu√≠, en la comunidad de San L√°zaro, cuya primera construcci√≥n fue un leprosario al que ven√≠an personas de todas partes. Este gesto de reparar las heridas y curar las enfermedades no solo es cristiano, es hecho por alguien que sabe qui√©n es Jes√ļs. Ese fue Arturo S√°nchez Vega», coment√≥.

As√≠ como la comunidad de Ema√ļs, la tragedia vivida hace muchos a√Īos en el R√≠mac, pudo ocasionar que perdieran la fe… «¬°pero no lo hicieron!», remarc√≥ el prelado. «Nuestros primeros progenitores fueron los indios del leprosorio, y la tragedia que se vivi√≥ inicialmente se convirti√≥ en un milagro, porque, despu√©s, Santo Toribio de Mogrovejo, durante la disputa de la creaci√≥n del barrio lime√Īo, protegi√≥ a una cofraf√≠a de indios para otorgarles un espacio junto a la imagen de la Virgen de Copacabana, a quien se le atribuy√≥ algunos milagros».

Ante todos estos signos, el Primado del Per√ļ afirm√≥ que estamos llamados a un gran hermanamiento, a mantener el legado hist√≥rico de los primeros cristianos que combatieron la maleza y la lepra, para que todos podamos vivir en paz, sanando nuestras heridas.

«A los disc√≠pulos de Ema√ļs, el Se√Īor tuvo que hablarles y compartir el pan ellos para que puedan reconocerlo. Todos estamos llamados a ver al Se√Īor en la vida concreta, a trav√©s de sus signos, como Juan, que vio y crey√≥. No es necesario mucho m√°s», medit√≥.

Que Jes√ļs Resucitado gu√≠e nuestro camino, porque √Čl es el que siempre est√° con nosotros. No temamos a nuestros problemas, pero s√≠ profundicemos las cosas para encontrar una soluci√≥n justa.

En el III Domingo de Pascua, Monse√Īor Castillo record√≥ los gestos de Jes√ļs Resucitado con sus disc√≠pulos: se coloca en medio de ellos, los acompa√Īa, los escucha y les ense√Īa que est√° metido en la realidad, en la vida misma. De igual manera, en medio de los sufrimientos que vivimos, «el Se√Īor quiere suscitar en nosotros una esperanza mayor para levantarnos, profundizar nuestra fe y entrar a nuestros problemas a trav√©s de un camino pedag√≥gico, donde todos podamos comunicar lo que sentimos», coment√≥ el prelado en su homil√≠a.

Leer transcripci√≥n de homil√≠a de Monse√Īor Castillo.

Comentando el Evangelio Lucas (24, 13-35), en el tercer domingo de Pascua, el arzobispo de Lima hizo notar que, as√≠ como los cristianos estamos necesitados de ver al Se√Īor para poder creer hondamente en que √Čl ha resucitado, la primera Iglesia tambi√©n afront√≥ este problema, al punto que muchos deciden salir de Jerusalen decepcionados de la historia esperanzadora que represent√≥ Jes√ļs para ellos.

«Los disc√≠pulos no comprenden que el Se√Īor puede acompa√Īarlos, sus ojos est√°n cerrados, hay una ceguera que se produce porque todav√≠a prima, en la vida de las personas, el principio de la muerte», explic√≥ el prelado.

Esta misma frustraci√≥n es la que impera en muchos de nosotros cuando enfrentamos momentos de adversidad y experimentamos alg√ļn tipo de fracaso. Por eso, la Liturgia de hoy nos permite comprender c√≥mo la Iglesia fue encontrando el camino para que todas las generaciones, especialmente, las que no han visto directamente la Resurrecci√≥n y sintieron dudas, puedan recuperar la esperanza y hacer experiencia del Se√Īor.

Para superar este pesimismo, esta p√©rdida de la fe de la primera Iglesia, el Se√Īor se pone en medio de la situaci√≥n de sus disc√≠pulos y va caminando con ellos, de tal manera que los acompa√Īa a su ritmo, y desde all√≠, comienza a escucharlos y hace preguntas.

Los gestos del Resucitado: escuchar, acompa√Īar y suscitar la esperanza.

Ante el cuestionamiento de los disc√≠pulos (‚Äú¬ŅEres t√ļ el √ļnico que no sabe lo que ha pasado?‚ÄĚ), el Se√Īor act√ļa como si no supiese lo que acaba de acontecer (siendo el protagonista), porque quiere que ellos, en primer lugar, vean la realidad y hablen. «El Se√Īor quiere que recuperemos esa capacidad de ver que la esperanza √ļltima de la resurrecci√≥n, suscita en nosotros una esperanza mayor para levantarnos y volver a enfrentar los problemas, aceptando que somos limitados», acot√≥ el arzobispo.

El prelado indic√≥ que, despu√©s de haber escuchado a sus disc√≠pulos, el Se√Īor les llama la atenci√≥n, pero no los recrimina: ‚ÄúNecios y torpes son ustedes para creer lo que anunciaron los profetas‚ÄĚ, dice Jes√ļs. ¬ŅPor qu√© hab√≠an sido tardos y torpes? Porque, en vez de seguir el Esp√≠ritu de la Escritura, se dejaron invadir por la tragedia. «A veces nos pasa humanamente que creemos, somos fieles, pero es tan duro lo que vivimos que nos olvidamos de la fe y que Dios siempre procur√≥ la esperanza de la gente», reflexion√≥ el obispo de Lima.

El Se√Īor, entonces, ayuda a sus disc√≠pulos a profundizar su fe con una pedadog√≠a que, en vez de juzgarlos, los acompa√Īa a comprender lo que est√°n viviendo. Este camino pedag√≥gico (reflexionar las cosas a partir de la Palabra), es el camino de la Iglesia para acercarse a los problemas y las situaciones. Por eso, Monse√Īor Carlos hizo un llamado a todos los laicos a comunicar sus necesidades, inquietudes y cr√≠ticas a los p√°rrocos de sus comunidades, a fin de ayudarnos mutuamente a renovar nuestra Iglesia:

«Digan a sus parroquias, a los sacerdotes: ‚ÄúSiempre que usted hable, padre, por lo menos, que nos caliente un poquito el coraz√≥n‚ÄĚ. Ayudemos a la Iglesia y a los sacerdotes a predicar mejor, y tambi√©n d√≠ganme a mi las cr√≠ticas, no hay ning√ļn problema. A m√≠ me encanta la cr√≠tica, porque as√≠ puedo reparar tambi√©n los errores que tengo», coment√≥.

Toda esta renovaci√≥n que estamos haciendo en la Iglesia de Lima, como el Plan Pastoral, debe ayudarnos a todos para decirnos las cosas: ‚ÄúPadre, predique mejor‚ÄĚ; ‚Äúpadre que no nos durmamos cuando nos hable‚ÄĚ; ‚Äúpadre, que nos encantemos del Se√Īor cada vez que usted hable‚ÄĚ. Ojal√° podamos lograrlo todos. 

Finalmente, el arzobispo de Lima destac√≥ la actitud que tuvieron los disc√≠pulos al reconocer todos estos gestos del Se√Īor. «Ellos ya no lo ven, pero el Se√Īor sigue presente en lo que han vivido. Eso es una de las cosas m√°s lindas de este Evangelio: nos remite a nuestra vida para ver ah√≠ al Se√Īor. Ver al Se√Īor no es tener alucinaciones o esperar cosas m√°gicas, porque la fe no es una magia, la fe entra en la realidad porque sabe que su Se√Īor est√° metido en ella, y es el Esp√≠ritu resucitador de los muertos y, por tanto, nos saca de la muerte», recalc√≥.

Antes de culiminar, el Primado del Per√ļ agradeci√≥ los gestos solidarios de laicos y comunidades parroquiales para nuestros hermanos afectados por los huaicos y el deslizamiento de cerros: «Parece que en Lima, el Se√Īor est√° resucitando, porque est√°n llen√≠simos todos los almacenes de C√°ritas de la gran entrega generosa de bienes que est√°n haciendo ustedes para la gente. Las parroquias se est√°n movilizando y estamos sumamente alegres porque esa es la nueva Iglesia que tenemos, una Iglesia que acompa√Īa en el sufrimiento como el Se√Īor nos acompa√Īa en nuestros dolores en el camino», expres√≥ emocionado.

La Eucarist√≠a de este III Domingo de Pascua cont√≥ con la participaci√≥n de representantes del Archivo Arzobispal de Lima y su directora general, Kelly Montoya, que en esta semana celebrar√°n el 56 aniversario de su creaci√≥n. «Al rescatar documentos hist√≥ricos, los trabajadores del Archivo Arzobispal rescatan el esp√≠ritu de la Iglesia, del pasado, porque hacen resucitar a tantos que han pasado y han tenido fe como nosotros. Si no hubiera investigadores o personas que cuidan el archivo, no podr√≠amos tener luz», expres√≥ Monse√Īor Castillo.

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