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En el marco del onceavo aniversario del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a reafirmar los valores fundamentales que inspiraron a su creación: «Estamos en un momento álgido de la humanidad en donde es necesario emprender iniciativas creadoras capaces de neutralizar esta tendencia a la polarización y a la injusticia que tenemos en el mundo. Que Dios les llene de imaginación, porque la caridad siempre es una imaginación permanente para resolver los grandes problemas de la humanidad», reflexionó el prelado (leer transcripción).

La Eucaristía, en la Basílica Catedral de Lima, contó con la presencia de la titular del MIDIS, Dina Boluarte. También participaron otros altos funcionarios, ministros de Estado y autoridades gubernamentales.

En la homilía de este miércoles 19 de octubre, el arzobispo de Lima destactó los dos principios fundamentales que caracterizan al MIDIS: el desarrollo humano integral y la inclusión social. Estos principios también se condicen con la misión pastoral y solidaria de la Iglesia por acoger a los más vulnerables.

En ese sentido, Monseñor Castillo explicó que, en la experiencia de la fe, necesitamos «superar las injusticias» y «salir de los exclusivismos» que nos alejan del Otro: «La herencia que Dios ha dejado es para que todos disfrutemos de la maravilla de la Creación y no haya oposiciones, sino siempre una actitud solidaria que, en la fundación de este ministerio, hace 11 años, se planteó como lo fundamental: la labor social y solidaria del Estado», indicó.

El Señor nos ha dejado a los seres humanos, a nuestras manos, toda la Creación, pero eso está para todos y no para algunos.

El Primado del Perú recalcó que debemos dejarnos interpelar por la Palabra de Dios para iniciar un proceso de reconsideración y recapacitación en la solución de los problemas más apremiantes del país: «Lo hemos dicho en la procesión del Señor de los Milagros. Él pasa por nuestras calles diciéndonos: “Amen, sean solidarios, Yo los acompaño. No importa que se equivoquen, sigan avanzando”. Es un símbolo de lo que debe ser el país: avanzar juntos aun siendo todos pecadores. Pero sí, el Señor quiere que ese pecado se vaya superando con el amor», acotó.

La Iglesia «grande» y «chica» están unidas en el amor al pobre.

En el día que se celebra la Fiesta de la Dedicación de la Catedral de Lima, Monseñor Castillo puso acento en la bella relación que existe entre la catedral de la capital (dedicada en sus orígenes a San Juan) y la Iglesia de San Lázaro del Rímac (dedicada en sus orígenes como leprosorio): «Hay una especie de unidad entre San Juan, que es el amigo de Jesús, el Evangelista; y el amigo Lázaro, que es el amigo pobre. ¿Qué importancia tiene eso? Que la iglesia grande, tanto como la iglesia chica, está en función del pobre, están unidas en el amor al pobre».

Dios es un Dios que se comparte, es el Dios que entregó a su Hijo para compartir su Espíritu y vivir en ese amor. Que Dios les llene de imaginación, porque la caridad siempre es una imaginación permanente porque es una aventura, la aventura de resolver los grandes problemas de la humanidad.

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