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En el marco de la celebración del Día del Maestro en el Perú, la Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima, recogió los testimonios de docentes que decidieron ‘reiventarse’, para seguir evangelizando en medio de la crisis sanitaria, el hambre, y los desafíos de la educación virtual.

Ahora que predomina la educación remota por la expansión del Covid-19, los docentes ocupan un rol fundamental en el aprendizaje de millones de estudiantes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 92,9% de los docentes en el país hacen uso del Internet, sin embargo, recurrir a las plataformas digitales para enseñar, ha sido el primero de una hilera de retos.

Llevar el apostolado en la labor profesional del docente.

Elisa Irupailla Neira es una docente de educación religiosa, que se desempeña como coordinadora en la Oficina de Educación Católica de Lima (ODEC Lima). A pesar de la dificultad que afrontan muchas familias, ella está convencida que la educación no se puede detener: “los estudiantes tienen que seguir con sus aprendizajes para su formación integral. No se puede hablar de formación integral si no está presente la competencia espiritual”, expresa.

En ese sentido, Irupailla señala que, si bien los maestros tienen que potenciar sus habilidades digitales, al mismo tiempo, deben reconocer sus necesidades espirituales y emocionales: “en las circunstancias que vivimos, mi labor como docente ha cambiado, ahora soy una tutora virtual que acompaña, orienta, retroalimenta y sostiene”, indica.

Como maestra de educación religiosa, llevo mi apostolado unido a mi labor profesional. Es muy importante tener presente la competencia espiritual, es un aprendizaje que busca, en el estudiante, el reconocimiento de su valor como ser humano, valioso a los ojos de Dios.

“La Iglesia cumple una misión fundamental en la educación de los jóvenes – afirma Elisa Irupailla – la Iglesia, siendo formadora de valores cristianos, da ejemplo y testimonio de responsabilidad, por ejemplo, acatando las disposiciones del gobierno, mientras que los pastores de cada Parroquia son nuestros aliados, siempre acogiendo las solicitudes de encuentro con los jóvenes de cada institución educativa”.

Que el Espíritu Santo nos acompañe y nos fortalezca con sus dones. Dios nos ama y Jesús maestro, nos enseña con su pedagogía del amor, a transmitir la buena noticia.  

Maestros atentos a los signos de los tiempos.

Elvia Alva Vergaray, docente y coordinadora de ODEC Lima, admite haber dado un giro de 360° para adaptarse a las nuevas exigencias pedagógicas: “he tenido que replantear las actividades presenciales en virtuales, recurriendo a las TIC’s para trabajar las clases asíncronas y síncronas. El docente del siglo XXI debe estar en permanente actualización para responder responsable, pertinente y oportunamente a los retos que se nos presenten”, cuenta a la Oficina de Prensa.

Para Alva Vergaray, es importante que la enseñanza religiosa cumpla la “misión de ser apóstoles, discípulos y misioneros” en este tiempo de pandemia, como ya ha ocurrido a lo largo de la historia: “hoy nos toca ser la voz de Cristo en medio del dolor, el sufrimiento, la incertidumbre, el miedo, la desesperanza”, precisó.

Tenemos que estar atentos a los signos de los tiempos, para dar el soporte espiritual ante las tormentas que afrontan nuestros directivos, docentes, estudiantes y padres de familia.

Y camino a la ‘nueva normalidad’ que vamos a vivir, la profesora de educación religiosa recuerda que la Iglesia es “madre y maestra, orienta y guía, y como bien señala el Arzobispo de Lima, debemos estar en acción, siguiendo las líneas de escucha, cercanía, y pastoral propuestas en su Carta Pastoral”.

Hoy les toca a los jóvenes ser protagonistas de cambio, de fe, de esperanza y amor, caminando hacia una nueva sociedad, humana, fraterna y comprometida con su prójimo. 

Transmitir el Evangelio a través de la enseñanza y la mirada puesta en el Señor.

Por último, compartimos el testimonio de Jorge Infantes Veliz, coordinador pedagógico de ODEC Lima, responsable del área de recursos pedagógicos para colegios parroquiales de la Arquidiócesis.

“En este tiempo de grandes desafíos, teníamos que ver la manera de llegar a cada uno de nuestros estudiantes, para que la doctrina de Jesús cale en sus corazones” – comentó Infantes Veliz – “conforme ha pasado el tiempo, hemos ido superando diferentes obstáculos, entre ellos, la falta de información, la conexión a Internet, el desconocimiento de las plataformas digitales. La mirada puesta en el Señor, y el esfuerzo de los docentes, ha hecho posible que sigamos transmitiendo el Evangelio”.

La enseñanza de la educación religiosa, en este tiempo de pandemia, es una oportunidad para presentar el mensaje de Jesucristo, y llegar a las personas que más lo necesiten. 

En esa línea, el profesor Jorge reafirma que la enseñanza de la educación religiosa, brinda un mensaje de esperanza: “esta pandemia no será eterna ni definitiva, pasará”, manifiesta, “la pandemia ha sacado a relucir la práctica de los valores cristianos, a través de la solidaridad, el compañerismo, la ayuda mutua, y la entrega generosa que vemos a diario”.