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Se comunica a toda la feligresía católica de la Arquidiócesis de Lima lo siguiente:

  1. Ante el decreto del Estado de Emergencia Nacional (DS Nro. 044-2020-PCM) el Arzobispado de Lima llama a toda su feligresía a acatar y cumplir fielmente las disposiciones en todo nuestro territorio, con responsabilidad y sentido solidario.

  2. Pasamos al “aislamiento social”, la mejor manera de impedir la transmisión del virus CO-VID19. Esto supone nuestro recogimiento en casa por un tiempo limitado pero exigente a partir de hoy 16 de marzo. Hay prohibición de salir de casa, acatemos.

  3. Por este motivo se deben suspender temporalmente:

    -Todas las celebraciones litúrgicas y sacramentales públicas, y posponer para después de la emergencia toda celebración pedida previamente.
    -Todas las reuniones parroquiales (de grupos pastorales, comunidades, grupos de oración, cofradías, hermandades, y otros similares).
    -La atención en el Arzobispado y en todas las oficinas parroquiales.

  4. Debe incentivarse la oración desde la casa, así como las misas televisadas o por las vías virtuales. Oportunamente se comunicarán los horarios por nuestra página web y redes sociales. Debe tratarse de vivir la fe como iglesia doméstica.

  5. Insistimos en tomar todas las precauciones del “aislamiento social”  para evitar el contagio y transmisión del virus.

  6. Todos los templos y capillas permanecerán completamente cerrados.

  7. Se mantendrán los teléfonos de las parroquias listos para recibir llamadas de emergencia, en atención a los hermanos o hermanas enfermos; los sacerdotes estarán disponibles con las debidas protecciones (mascarillas adecuadas p.e).

  8. Para Semana Santa daremos directivas especiales en su momento. En previsión de ella y de antemano, debe evitarse claramente toda  aglomeración, por lo que suspenderemos este año procesiones, peregrinaciones, visitas a iglesias, vía crucis y celebraciones masivas, tocamientos y besos de imágenes.

Agradeciendo a todos su fiel acatamiento a estas normas por el bien de todos, oremos junto al Santo Padre Francisco:

Oh María, Tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y esperanza. 

Confiamos en ti , salud de los enfermos, que junto a la Cruz te asociaste al dolor de Jesús manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación del Pueblo Romano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús,

 que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y se ha cargado con nuestros dolores para llevarnos, a través de la Cruz, al alegría de la Resurrección. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las oraciones que te dirigimos quienes estamos en la prueba, mas bien  líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

16 de marzo de 2020

Desde Italia, Monseñor Giuseppe Giudice, obispo de Nocera Inferiore-Sarno, comparte esta preciosa oración que podemos leer desde casa en compañía de nuestras familias:

Oración: Yo me quedo en casa, Señor

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y caigo en la cuenta de que, también esto,
me lo enseñaste tú viviendo, obediente al Padre,
durante treinta años en la casa de Nazaret esperando la gran misión.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y en la carpintería de José, tu custodio y el mío,
aprendo a trabajar, a obedecer,
para lijar las asperezas de mi vida
y preparar una obra de arte para ti.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y sé que no estoy solo
porque María, como cada madre,
está ahí detrás haciendo las tareas de casa
y preparando la comida para nosotros, todos familia de Dios.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y responsablemente lo hago por mi bien,
por la salud de mi ciudad, de mis seres queridos,
y por el bien de mi hermano, el que tú has puesto a mi lado
pidiéndome que vele por él en el jardín de la vida.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y, en el silencio de Nazaret, trato de orar, de leer,
de estudiar, de meditar, y ser útil con pequeños trabajos
para hacer más bella y acogedora nuestra casa.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y por la mañana te doy gracias por el nuevo día que me concedes,
tratando de no estropearlo, de acogerlo con asombro
como un regalo y una sorpresa de Pascua.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y a mediodía recibiré de nuevo
el saludo del Ángel, me haré siervo por amor,
en comunión contigo que te hiciste carne para habitar en medio de nosotros;
y, cansado por el viaje, te encontraré sediento junto al pozo de Jacob,
y ávido de amor sobre la Cruz.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y si al atardecer me atenaza un poco de melancolía,
te invocaré como los discípulos de Emaús:
Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y en la noche, en comunión orante con tantos enfermos y personas solas,
esperaré la aurora para volver a cantar tu misericordia
y decir a todos que, en las tempestades, tú eres mi refugio.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y no me siento solo y abandonado,
porque tú me dijiste: Yo estoy con vosotros todos los días.
Sí, y sobre todo en estos días de desamparo, Señor,
en los que, si mi presencia no será necesaria,
alcanzaré a todos con las únicas alas de la plegaria.
Amén.

Giuseppe, Obispo (Nocera Inferiore – Sarno, Italia)

La Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima comunica que, en concordancia con lo dispuesto por el Gobierno Central, y al haberse declarado el Estado de Emergencia Nacional por el avance de casos de Coronavirus, la campaña de vacunación contra la neumonía a sacerdotes, religiosos y religiosas mayores de 60 años prevista entre el lunes 16 y viernes 20 de marzo queda suspendida hasta nuevo aviso.

Esta suspensión ha sido definida por el Ministerio de Salud a fin de evitar las aglomeraciones. Por ello, el MINSA ha determinado un Plan de acción para enfrentar la emergencia sanitaria acudiendo a la casa de todos los adultos mayores que deseen vacunarse contra la neumonía. En los próximos días se brindará un mayor alcance sobre esta nueva disposición.

Al tratarse de una situación extraordinaria, hacemos extensivo el pedido de nuestras autoridades gubernamentales para permanecer en casa y acatar todas las medidas establecidas para la protección de nuestro pueblo.

En estos momentos de dificultad e incierto, hoy más que nunca recordamos las palabras de nuestro Pastor, Monseñor Carlos Castillo: “tenemos que ir según los signos de los tiempos, recreando nuestra Iglesia, haciéndola renacer en esta situación nueva, porque quizás el Señor nos está permitiendo sentir y vivir lo que la primera Iglesia vivió: empezar la vida de la Iglesia por las casas”.

Dios y la Virgen María los proteja.

Queridos hermanos y hermanas,

Como Arzobispo de Lima, como Pastor de esta Iglesia, me dirijo a todos los feligreses de la Iglesia Católica, para meditar lo que hemos hecho en esta jornada de hoy.

Quiero decirles que este III Domingo de Cuaresma lo hemos vivido con bastante disciplina y capacidad de comprensión de la situación, sin embargo, necesariamente estamos llamados a enfrentar ahora una situación mucho más grave, y, por lo tanto, llamo a todos los católicos, a todos los creyentes y a todos los ciudadanos a que unidos en esta causa, procuremos hacer este esfuerzo de cuarentena con suma seriedad, unidos sin fallar en la tarea de mantener la distancia adecuada.

La unión no es solamente estar juntos, la unión es también estar en situaciones de distancia, pero unidos en una misma causa, la causa de la vida, nuestro Dios es el Dios de la vida, y todos los que creen en la vida, inclusive no siendo creyentes, saben que esa es una causa universal que requiere el cuidado de todas las vidas de nuestra población.

Hoy estoy muy agradecido porque hemos contribuido al cuidado de la prevención de la enfermedad, y después de consultar en las distintas parroquias, hemos visto que la gran parte de la feligresía católica se ha acogido a la dispensa del precepto dominical que se decretó por la emergencia, y quienes han ido, lo hicieron en condiciones adecuadas, de tal manera que no se ha superado el número de personas permitidas porque ha habido una actitud de oración muy profunda desde las casas que nos enaltece como Iglesia porque aprendemos a vivir de nueva manera nuestra fe cristiana en circunstancias complejas y difíciles.

Quiero felicitar también la actitud creativa de los párrocos que, siendo fieles a la mantención de la fe y del fortalecimiento de la fe en el pueblo, han sabido cuidar la salud física de nuestro pueblo, tratando de organizarse de la mejor manera. Algunos, por ejemplo, han organizado adecuadamente a la gente para que no llenaran demasiado los templos, se ha respetado el saludo de la paz sin tocarse, lo mismo que la comunión en la mano. En algunos casos se han cerrado los templos cuando el peligro era inminente procediendo siempre con cuidado. Mi agradecimiento a los fieles y a los párrocos por esta seriedad y responsabilidad con la que hemos llevado adelante la aplicación del decreto de emergencia que emitimos el viernes 13.

Quisiera reflexionar en el Evangelio de hoy que nos recuerda que los verdaderos adoradores, adorarán en espíritu y en verdad, no en el templo ni en la montaña, en el monte o en Jerusalén, no en esta parroquia o en la otra, sino que en espíritu y en verdad.

Con esta preciosa imagen del agua viva, del agua como un torrente que llena de fuerza e inunda para fecundar el mundo, se nos está diciendo que, si nosotros adoramos al Señor como lo hemos hecho en esta jornada dominical a través de las redes sociales o la televisión, y permanecemos en una unión espiritual, estamos fortaleciendo la Adoración del Señor a través de la vida, y esto es sumamente importante para nuestra Iglesia que en la última Asamblea Sinodal pedía saber vivir nuestra fe en nuevas situaciones para escuchar y estar cercanos a las necesidades de la gente.

Pues bien, hoy hay una necesidad y nuestra Iglesia está siendo cercana, evidentemente con la distancia social que esto requiere, pero con esa cercanía a los problemas que nos hace ser vigentes y que nuestra fe sea relevante, tenga sentido y posibilidades de ser entendida por la población, porque es una fe que acompaña a su pueblo como Dios que no abandona jamás.

Por eso, en nuevas situaciones, tenemos que ir según los signos de los tiempos, recreando nuestra Iglesia, haciéndola renacer en esta situación nueva, porque quizás el Señor nos está permitiendo sentir y vivir lo que la primera Iglesia vivió: empezar la vida de la Iglesia por las casas.

En efecto, la palabra ‘Ecclesia’ significa ‘reunión en asamblea’, pero a la primera Iglesia se le llamaba ‘Ecclesia tou Zeu’ (asamblea de Dios) o también ‘Oikos tou Zeu’ (hogar de Dios), es decir, ‘asamblea de la casa’, y por eso decimos que el Señor se hizo carne y habitó entre nosotros, porque hizo su casa entre nosotros.

Esta experiencia que hemos vivido hoy nos hace ver la enorme importancia de hacer renacer nuestra Iglesia desde nuestra vida familiar, ayudándonos unos a otros a no perturbar el proceso social, sino a contribuir desde nuestros hogares para salir adelante, porque la verdadera fe cristiana sabe adaptarse a los signos de los tiempos.

Este domingo ha sido una especie de ensayo para sentir que como cristianos es posible organizarnos eficazmente para el bien común, y desde nuestra misma manera de adorar el Señor, desde la vida concreta y en situaciones concretas, no estamos como en el templo de Jerusalén apegados a las normas y a las reglas, sino al Espíritu del Señor que nos hace distintos y nuevos cada vez.

Por eso, ante la posible decisión de una cuarentena, es posible que tengamos que tomar algunas medidas más exigentes y duras. Las tomamos con dolor, porque creo que la comunidad cristiana se regocija estando junta, cantando en el templo, haciendo posible que todos tengamos la casa del pueblo de Dios viva y alegre, pero ante los límites que vivimos, necesitamos tener un tiempo de recogimiento para retomar, pasada la pandemia, nuestra vida comunitaria.

A dos semanas de celebrarse la Semana Santa, es posible que tengamos que poner restricciones, de hecho, el Alcalde del Rímac adelantó que se limitarán las peregrinaciones al Cerro San Cristóbal, mientras que las autoridades civiles están tomando nuevas medidas preventivas. Aunque nos gusta festejar en grande y vivir intensamente las cosas, que es lo más peruano y cristiano que tenemos, no podemos seguir corriendo riesgos y ocasionar daños en nuestra sociedad, en vez de ello, debemos tener creatividad y tomar esta especie de retiro con hondura, en silencio y oración.

En ese sentido, quisiera pedir su disposición para las medidas que debamos tomar, y prepararnos para una eventual cuarentena más fuerte en esta cuaresma. De ser ese así, aceptémoslo con esperanza, priorizando la vida de todos y redefiniendo nuestras formas de celebrar la fe en espacios pequeños, para que todos unidos, en un solo espíritu, recemos simultáneamente.

Llamamos a las Iglesias cristianas amigas a unir esfuerzos en este camino, para que sus celebraciones puedan ser hechas con discreción, sin propagar la desobediencia a la autoridad civil y técnica. A las comunidades religiosas no cristianas, las invito a que contribuyamos todos, en una dimensión ecuménica, a luchar y cerrar el paso al coronavirus. Y pido también a todos los medios de difusión que nos ayuden con las misas y las celebraciones espirituales de todas las agrupaciones religiosas.

Todos tenemos que profundizar en ese Dios escondido que se revela en medio de las situaciones difíciles, para salir airosos con el agua viva y nueva de la corriente que inunda de vida nuevamente todo.

Quiero agradecer al Señor porque, en medio de esta adversidad, nos está dando creatividad, como dice el Salmo 4: “En el aprieto me diste anchura” – y el Señor está haciendo renacer la Iglesia con anchura, con un corazón grande para acoger a todos en medio del dolor y el sufrimiento.

Mil gracias a todos. Como Pastor los bendigo con todo cariño y espero que desde el hecho de mi cuarentena, podamos siempre estar unidos y seguirlos para estar al corriente de cada cosa que pasa.

Dios bendiga al Perú, Dios nos permita salir de este aciago momento, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Comunicado del Arzobispado de Lima

«Cuando oren, no sean como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, bien plantados, para que los vea la gente. Les aseguro que con eso ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” (Mt, 6, 5-6).

Queridos hermanos y hermanas,
Sacerdotes, religiosos y religiosas, pueblo fiel, y todos ciudadanos y ciudadanas de nuestra ciudad capital,

La emergencia declarada para nuestro país por las autoridades civiles ante la peligrosa expansión mundial del coronavirus nos llama a tomarnos en serio esta cruda realidad y contribuir a darle remedio desde nuestras propias condiciones.

Como Iglesia Católica que solemos celebrar masivamente nuestra fe en Jesucristo, especialmente en tiempo de cuaresma hasta la Semana Santa, estamos llamados a realizar algunas modificaciones debido a la aglomeración de personas que pudiera expandir gravemente el virus entre nuestro pueblo.  No daríamos testimonio de fe en el Dios de la vida que resucitó a Jesús de entre los muertos, si por falta de precaución nos descuidáramos de esta grave situación. La indiferencia religiosa ante los arduos problemas humanos puede llevar, como lo explica el Evangelio de Juan, a una religión de muerte que por mantenerse en sus reglas sin ningún cambio condujo a ser factor de muerte para la pecadora, para el ciego, para el paralitico, para Lázaro y soliviantarse contra Jesús hasta matarlo por haber dado vida a Lázaro.

Con estos pocos y elementales cambios quisiéramos comenzar un renacer de nuestra fe, para que nuestra celebración de esta Pascua mas bien suscite vida, cuidando la vida de los demás. Si no cambiamos, ayudaremos a la mayor expansión del virus, y a la enfermedad y muerte de muchos hermanos. Si bien nuestra fe es comunitaria y se expresa en el amor cercano y amigable, hoy se requiere que, por un tiempo, el virus que se trasmite persona a persona, requiera de una cierta distancia y limpieza para que le impidamos el paso.

Siguiendo al Papa Francisco como “Pastores” que “debemos acompañar a nuestro pueblo en esta crisis”, sabiendo que “Las medidas drásticas no siempre son buenas, … rezamos: “que el Espíritu Santo …nos de la capacidad pastoral y el discernimiento para que proporcionemos medidas que no dejen solo al santo y fiel pueblo de Dios”. (de la homilía en santa Marta 13/3/2020)

Así, en la coordinación de la dirección del Arzobispado de Lima, inspirados en estos criterios de Papa Francisco, aprobamos:

1. Dispensar a todos los fieles de cumplir el precepto de la misa dominical, llamándolos a orar en familia y seguir la celebración de las misas que se trasmitirán por televisión, radio, y sistemas de comunicación y redes de internet. El arzobispado está en coordinación con todos los canales y medios para que desde el próximo domingo III de Cuaresma haya varios horarios televisivos.

2. Recomendar vivamente a las personas más vulnerables, especialmente de la tercera edad, a las que ya están enfermas o con síntomas, y en riesgo del contraer gravemente el coronavirus, a estar en casa y no asistir físicamente a la misa. Retómese para ello el beneficio de la “comunión espiritual”. Pudiendo comulgar dentro de la semana en misa de número menor de asistentes.

3. Poner durante la semana varios horarios de misa para facilitar que grupos mas pequeños de personas puedan asistir y comulgar con tranquilidad y sin riegos.

4. Evitar las misas de aglomeración masiva, organizando a la comunidad para que no haya peligro. En ese sentido, organizar un modo de control de la entrada que prevea la proporción adecuada de personas que además de no sobrepasar el limite de los 300 reglamentarios, mida la proporción con el tamaño del templo con personas que cuenten los asistentes, de modo que quepan con la distancia adecuada para evitar el contagio. Quizás se puede abrir más horarios con memos gente los domingos.

5. La liturgia admite la supresión del rito de saludo de la paz, que sería recomendable, de lo contrario debe hacerse solo una venia, no darse la mano y no abrazos ni besos.

6. Para el rito de la comunión lo mejor para impedir el contagio es recibir la comunión en la mano. Esta también requiere un acto previo de limpieza de manos con alcohol, tanto de los ministros que dan la comunión, como de los feligreses que la reciben. Indicamos que todos debe llevar a la misa un pequeño recipiente de alcohol con un pañuelo pequeño.

7. Para la colecta, se dejará para después de la comunión o se recibirá en la salida por personas encargadas. Debe evitarse hacerlo antes para que las manos estén lo menos contaminadas.

8. Es previsible que se agregue a este, otros comunicados referidos a nuevos problemas que surjan, sobre todo referidos a la Semana Santa. Hemos de normar sobre todo lo referente a la gran concurrencia que podría ponernos en grave peligro. Aquí debemos ser muy responsables y exigentes con nosotros mismos.

9. Las confesiones deben hacerse en lugares espaciosos o al aire libre, el confesionario es demasiado cercano. Un caso de un sacerdote se ha producido por dicha cercanía y está contagiado con el coronavirus. Evitemos este peligro.

10. Evítese el uso del agua bendita en los recipientes fijos porque pueden contaminarse. Igualmente evítense reuniones masivas de grupos. Y si existen se tomen todas las medidas de precaución.

Continuemos nuestra Cuaresma más recogidos y en casa, como dice el evangelio de Mateo, no en las esquinas de las plazas, ni en las aglomeraciones. Este año las circunstancias nos invitan a contemplar al Señor en lo secreto, en lo escondido, y El que ve en lo escondido nos recompensará. Unidos al Santo Padre Francisco que llega hoy a inicio del séptimo año de su Pontificado, oremos:

Padre bueno, ven una vez más en ayuda de tus hijos, danos la sabiduría de tu Hijo y la disciplina necesaria para que tu pueblo reviva por la resurrección de Jesús, alienta al Papa Francisco para que anunciemos con él la Buena Noticia en tiempos de cuarentena de la humanidad, ayúdanos a velar por los enfermos y más abandonados.

Dios bendiga a nuestra ciudad de Lima y a nuestro Perú.

+Carlos Castillo Mattasoglio,
Arzobispo de Lima,
Primado del Perú.

+Ricardo Rodríguez Álvarez
Obispo Auxiliar de Lima,
encargado “in Totum”

+RP. Octavio Casaverde
Vicario General

«Cuando oren, no sean como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, bien plantados, para que los vea la gente. Les aseguro que con eso ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” (Mt, 6-56)

Queridos hermanos en el sacerdocio,

Como es de su conocimiento, el gobierno y autoridades locales han decretado emergencia sanitaria dando indicaciones que debemos tomar en cuenta ante la peligrosa expansión mundial del coronavirus. Es necesario tomar algunas medidas para nuestro mejor servicio al pueblo de Lima tomando en cuenta que un hermano sacerdote ya sufre las consecuencias de esta pandemia.

Como saben las normas dictadas por el gobierno prohíben la reunión de más de 300 personas y algunas autoridades locales están exhortando a no celebrar misas; por todo ello hemos visto conveniente señalar indicaciones concretas para cuidado de los fieles e incluso de nuestro clero:

a) Los sacerdotes y religiosas mayores de 60 años que en los últimos 5 años no se hayan vacunado contra la neumonía, si lo desean, podrán ser vacunados de manera gratuita en el Seminario Santo Toribio de 9 a.m. a 1 p.m.

  • Lunes 16 y martes 17: solo sacerdotes
  • Miércoles 18 y jueves 19: solo religiosas
  • Viernes 20: aquellos sacerdotes y religiosas que no pudieron días anteriores. No se necesita inscripción previa.

b) Dispensar a todos los fieles de cumplir el precepto de la misa dominical, llamándolos a orar en familia y seguir la celebración de las misas que se trasmitirán por televisión, radio, y sistemas de comunicación y redes de internet. El Arzobispado está en coordinación con todos los canales y medios para que desde el próximo domingo se brinden varios horarios televisivos.

c) Recomendar vivamente a las personas más vulnerables, especialmente de la tercera edad, y en riesgo de contraer gravemente el coronavirus, a estar en casa y no asistir físicamente a la misa dominical. Retómese para ello el beneficio de la “comunión espiritual”, pudiendo comulgar dentro de la semana en misa de número menor de asistentes.

d) Apelo a su creatividad y responsabilidad para la atención de los feligreses en este tiempo difícil que nos toca vivir. No es el momento de abandonar a los fieles y menos a los enfermos, por ello mantendremos el viático y visita a los enfermos que ya eran atendidos.

e) Evitar las misas de aglomeración masiva, organizando a la comunidad para que no haya peligro. De ser posible, ofrecer más celebraciones dominicales  o durante la semana con el fin de no exceder el número de fieles asistentes a las eucaristías en más de 300 personas. En ese sentido, organizar un modo de control de la entrada que prevea la proporción adecuada de personas que quepan en el templo con la distancia adecuada para evitar el contagio

f) Durante la misa sería recomendable suprimir el rito de la paz, de lo contrario debe hacerse solo una venia

g) Se sugiere hacer la colecta después de la comunión o a la salida del templo.

h) La comunión puede recibirse en la mano, procurando que tanto el sacerdote como los ministros tengan las manos limpias. Exhortar a los fieles a venir con las manos limpias.

i) Se sugiere suspender el inicio de las catequesis masivas hasta el mes de mayo y toda reunión con asistencia numerosa.

j) Tomar medidas preventivas para el sacramento de la Confesión, de manera que pueda celebrarse en lugares amplios, en el templo o ambientes parroquiales y no necesariamente en el confesionario.

k) Procuren mantener los templos abiertos durante el día para los fieles que quisieran orar en este tiempo de cuaresma.

l) Colocar en ambientes parroquiales productos para lavarse las manos.

m) Se sugiere que se celebren las bodas y otros sacramentos con la menor asistencia posible o de ser posible se postergue su celebración

n) Quitar el agua bendita a la entrada del templo

o) Se suspenden las procesiones y actividades religiosas de carácter masivo

Les encargo, con afecto, el deber de implementar estas disposiciones y de hacerlas de inmediato conocimiento de sus fieles en sus parroquias, rectorías, capellanías y comunidades.

Estamos en coordinación permanente con las autoridades y evaluando este tema que nos afecta a todos y en especial a los ancianos y enfermos; por ello estaremos dando indicaciones sobre las actividades de Semana Santa para tomar decisiones con responsabilidad ciudadana y cristiana.

“Padre bueno, ayúdanos una vez más, danos la sabiduría de tu Hijo y disciplina necesaria para que tu pueblo reviva por la resurrección de Jesús”

Dios bendiga a nuestra ciudad y a nuestro Perú.

+Carlos Castillo Mattasoglio,
Arzobispo de Lima, Primado del Perú.

Con gran alegría se llevó a cabo la primera reunión de planificación y organización para el Primer Encuentro Interuniversidades de la Arquidiócesis de Lima, previsto a celebrarse el próximo mes de junio en nuestra ciudad.

La primera reunión efectuada en las instalaciones de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (UNIFÉ), contó con la presencia de todos los capellanes encargados de la pastoral en las distintas universidades de Lima. Desde su misión pastoral, los capellanes estarán acompañando a toda la feligresía en este proceso de organización y ejecución del encuentro.

También estuvieron presentes en la reunión de planificación, jóvenes laicos y religiosos, que en un clima de amor e inspirados por la gracia del Espíritu Santo, expresaron las ideas principales y comenzaron a sentar las bases de lo que será este gran Encuentro Interuniversidades programado para el próximo 7 de junio en el Auditorio de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. 

“Las orientaciones propuestas en la Carta Pastoral del Arzobispo de Lima buscan fortalecer el vínculo familiar tanto de pareja, fortalecer las familias en su conjunto, en la diversidad que tiene la arquidiócesis, porque tenemos una enorme diversidad de situaciones que requieren una respuesta de la Iglesia”, expresó Monseñor Guillermo Elías, Obispo Auxiliar de Lima, en la reciente edición del programa Diálogo de Fe.

No hay Iglesia sin la mujer

Refiriéndose al rol de la mujer en la vida de la Iglesia, Monseñor Elías resaltó que debemos agradecer a Dios por el don de la mujer en la humanidad: “la mujer le aporta a la humanidad algo que es propio de ella, que está inscrito en la estructura de ella, como Dios la hizo, y como Dios la quiere, como nosotros los varones tenemos que acogerla y complementarnos, porque en realidad no estamos para competir sino para ayudarnos mutuamente, varones y mujeres” – destacó.

Yo vengo de una mujer, yo fui educado, acompañado, por miles de mujeres que me edificaron, actualmente trabajo con muchas mujeres también en las diferentes pastorales y tengo que reconocer que la mujer me ha hecho bien como ser humano, e incluso, como sacerdote me ha llevado a la plenitud.

Al ser consultado sobre los reiterados casos de feminicidios en nuestro país, el Obispo Auxiliar de Lima resaltó que “el problema es bastante complejo y tiene muchas aristas”, por lo que deberían contemplarse todos los factores que generan este tipo de violencia en nuestra sociedad: “no sólo a nivel de política de estado, sino también a nivel de educación en los hogares, fundamentalmente en los hogares, porque es allí donde se gesta la persona y es allí donde nace y se forma un hombre que luego no es capaz de amar, respetar y cuidar a la mujer” – precisó.

Pastoral de la mujer y Pastoral de madres solteras

Precisamente, con el objetivo de incorporar a la mujer en la acción evangelizadora de la Iglesia, el Arzobispo de Lima ha propuesto en su Carta Pastoral, la construcción de dos pastorales dirigidas a la mujer y a las madres solteras.

En ese sentido, Monseñor Elías explicó que la Iglesia necesita asumir realmente cambios y formas concretas de trabajar que respondan a la diversidad de problemas que vivimos como sociedad: “a partir de la Asamblea Sinodal Arquidiocesana tuvimos la posibilidad de empezar con un diagnóstico situacional para percibir las necesidades de nuestra ciudad”, comentó.

“Entre las líneas de acción planteadas por Monseñor Castillo destaca la Pastoral de madres solteras, que vamos a empezar a organizar para acompañar ese proceso de esas madres en todas las condiciones – acotó Monseñor Guillermo – queremos fortalecer el vínculo familiar tanto de pareja, fortalecer las familias en su conjunto, en la diversidad que tiene la arquidiócesis, porque tenemos una enorme diversidad de situaciones, tanto sectores marginales limitados, sectores ricos y medios”.

“A partir de la Carta Pastoral vamos a ir elaborando el plan estratégico para los próximos cinco años, y allí ejecutaremos las líneas de acción y las cosas concretas que debemos hacer” – reiteró.

En el Día Internacional de la Mujer, la Oficina de Comunicaciones del Arzobispado de Lima comparte este mensaje de aliento a todas las mujeres que con su aporte, vocación y misión, contribuyen al camino de la acción evangelizadora de una Iglesia más humana e inclusiva.

Al celebrarse en todo el mundo el Día de la Mujer, hoy más que nunca recordamos las sabias palabras de nuestro Arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo: “La condición de la mujer requiere ser reconocida en la Iglesia porque sin las mujeres no hay Iglesia. Pero tal como lo señala el Papa Francisco, no es suficiente con reconocerla, también hemos de colocar la condición femenina como fuente inagotable de experiencia de fe, de vida y de acción en la Iglesia”.

Pastoral de la mujer

En su Carta Pastoral, Monseñor Castillo ha propuesto dos nuevos espacios para abordar el tema de la mujer: la Pastoral de la mujer (incorporándola en la acción evangelizadora y reconociendo así su vocación y misión en la Iglesia); y la Pastoral de las madres solteras (incorporándolas en todos los grupos de servicio y evangelización, recogiendo el aporte y riqueza que ellas pueden ofrecer a la Iglesia).

El Arzobispo de Lima explica que “toda la pastoral se orienta a dignificar a las personas para que no sean “objetos” humillados sino personas dignas, que perciban sus dramas con hondura, digan su palabra, se organicen humana y eclesialmente como sujetos creativos y reconocidos en sus derechos. Esto es fundamental en el caso de las mujeres, que sufren gravemente por prejuicios culturales machistas. La Iglesia de Lima, dialogando, aprenderá a superar, también internamente, estos prejuicios y acompañará a superarlos educativamente a nuestra sociedad”.

Inspirados en las palabras de nuestro pastor, la Oficina de Comunicaciones del Arzobispado de Lima elaboró este video que reúne las voces de varias mujeres líderes en nuestra arquidiócesis: “Hoy más que nunca, necesitamos la presencia fuerte, generosa y valerosa de la mujer. Porque no hay Iglesia sin la mujer” – es parte del mensaje que con gran alegría compartimos con toda nuestra comunidad. ¡Feliz Día de la Mujer!

Monseñor Carlos Castillo participó en una nueva edición del programa Diálogo de Fe para hablar sobre la Carta Pastoral que se publicó hace poco y que fija el rumbo de la Iglesia de Lima en los próximos años: “los encuentros sinodales que hemos mantenido nos han permitido reconocer la necesidad de pensar en una Iglesia más flexible que reconozca la diversidad de nuevos problemas y responda a ellos sin imponerse”.

El primer año de Monseñor Carlos Castillo como Arzobispo de Lima ha significado un largo proceso de escucha antes de escribir la Carta Pastoral que hoy todos conocemos: “es una propuesta, no es una orden de tipo milimétrico, sino es un recoger y orientación que nos permitirá estructurar la organización de la Iglesia de estos cincos años” – expresa.

Iglesia viva que sea respuesta a los problemas

El Primado del Perú rescató las tres palabras claves que se manifestaron durante la Asamblea Sinodal Arquidiocesana: Iglesia cercana, Iglesia que escucha, y Pastoral – “es decir, una Iglesia que hace distintas acciones con sentido de pastor, de guía espiritual del pueblo, pero en diversas situaciones y dimensiones concretas” – añadió.

“Hay toda una diversidad de problemas nuevos que surgen, y a veces no sabemos responder a las necesidades de la gente, no estamos a la altura de las circunstancias – reconoce Monseñor Castillo – los encuentros sinodales nos han permitido reconocer la diversidad de estos problemas y la necesidad de pensar en una Iglesia más flexible”.

Gracias a las propuestas de la gente, he logrado ver durante estos meses que hay un deseo de una Iglesia viva que sea respuesta a los problemas.

“Un problema puede solucionarse si nos ponemos a conversar – asegura el Arzobispo de Lima – las cosas se arreglan conversando, porque dentro de nosotros hay esa capacidad, somos hechos para afuera, tenemos una interlocución que nos permite caminar y ver“.

El Obispo de Lima recordó que nuestra Iglesia no puede permanecer enmudecida y encerrada en sí misma: “no es lo mismo el silencio de la Cuaresma que permanecer enmudecido, el silencio del desierto es el silencio de la reflexión para comprender la profundidad de las cosas”.

El sentido general del Plan Pastoral y de las pastorales es “suscitar relaciones que generen procesos esperanzadores que afiancen a las personas y los grupos humanos, así como a las comunidades cristianas – precisa el Arzobispo de Lima – esto solo se puede hacer si pastorales y planes sintonizan con el sentir de un pueblo que realiza su vida en medio de vicisitudes variadas. Así como insertó Santo Toribio la Iglesia en los que haceres recónditos de nuestro pueblo, nosotros hoy hemos de insertar nuestras propuestas, allí donde se gestan los nuevos relatos de la humanidad peruana, en sus lenguajes y sentires”.