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El Arzobispado de Lima, a través de la Vicaría de la Pastoral y Dignidad Humana – Cáritas Lima, convoca a todos los medios de comunicación a la Jornada Mundial de los Pobres que se llevará a cabo este domingo 17 de noviembre en la Plaza Italia (Cercado de Lima) desde las 10:00 am. Hasta las 04:00 pm.

Bajo el lema “Iglesia en salida a la ciudad”, se ha previsto para este día una feria de servicios, asesoría legal, actividades recreativas y presentaciones artísticas dirigidos a la población más vulnerable de nuestra ciudad que vienen atravesando por situaciones difíciles y necesitan del apoyo de nuestra sociedad (niños, niñas, adultos mayores y migrantes).

Para el mediodía, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Mons. Carlos Castillo, presidirá la Celebración Eucarística con todos los asistentes y voluntarios.

Este evento cuenta con la organización de distintas instituciones: Encuentros (ONG Jesuita), ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados), Barrio Seguro, y la Policía Nacional del Perú.

Como se sabe, la Jornada Mundial de los Pobres es un llamado del Papa Francisco que tiene como objetivo estimular a que la sociedad reaccione ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro y la solidaridad hacia las personas en riesgo de vulnerabilidad (personas en situación de calle, desplazados, entre otros).

Del 13 al 15 de noviembre, la Oficina Nacional de Educación Católica (ONDEC) llevará a cabo el V Congreso Internacional de Educadores Católicos: “Educación con Liderazgo y Calidad” en el Coliseo del Colegio Claretiano en San Miguel, Lima.

El objetivo de este congreso es presentar al educador católico competencias para el ejercicio de un liderazgo trasformador y una educación de calidad aplicada en la escuela y la sociedad a imagen de Jesús Maestro y Pastor.

Para tal fin, ponentes y panelistas nacionales e internacionales, como la Dra. Carmen Pellicer de España, el Dr. Gabriel Rovayo de Ecuador, el Dr. Edistio Cámere de Perú, el P. Jesús Jurado de Perú, y el Sr. Paúl Neira, ofrecerán a los docentes, durante estos tres días, temas de gran impacto en la educación que permitirán el desarrollo de los objetivos. Los acompañarán panelistas de gran trayectoria y prestigio en el sector educativo peruano. 

Para mayores informes llamar al telf. 01-4634903 o ingresar a nuestra página web: www.ondecperu.org  o escribirnos a: ondecvcongreso@gmail.com

La Vicaria de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana – Cáritas Lima ya piensa en la III Jornada Mundial de los Pobres convocada por el Papa Francisco, y es por eso que viene realizando una serie de actividades sociales para brindar apoyo y asistencia a las personas más necesitadas.

«Iniciamos nuestra pre campaña camino a la III Jornada Mundial de los Pobres, esta vez compartiendo con 140 personas del Proyecto Encuentra a Cristo de la Comunidad de las Siervas del Plan de Dios, en el Comedor Santa Teresita ubicado en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús- Los Huérfanos», indica el comunicado.

Al mismo tiempo, Cáritas Lima aprovechó para enviar una convocatoria a todas las personas interesadas en participar como voluntarios en el gran evento que tendrá lugar el próximo domingo 17 de noviembre:

  • ¿Cómo puedo ser voluntario(a)? Ingresa al siguiente enlace para inscribirte: https://forms.gle/hJVPW4cv7cuzgsUr9
  • ¿Cuándo será? 🗓 Domingo 17 de Noviembre
  • ¿Dónde será? 📍Plaza Italia – Barrios Altos (Cruce de Jirón Junín y Jirón Huanta).
  • ¿A qué hora ser? ⏰ Desde las 8:00 am. hasta las 5:00 pm.
  • Observaciones: ¡Asistir con jeans👖, Polo 👕y zapatillas 👟!

¡Ya lo sabes! Tú también puedes unirte a la III Jornada Mundial de los Pobres con tu participación o donativos. Más información sobre inscripciones al correo: ctello@vicariadelacaridad.org.pe o galarcon@vicariadelacaridad.org.pe

Por primera vez en la historia del Arzobispado de Lima se ha designado una comisión que busca acercar la fe y la cultura, dos pilares fundamentales para lograr el sueño de una Iglesia en salida. Consciente de este reto, el padre José Antonio Ubillús Lamadrid conversó con nosotros sobre los objetivos trazados por la Comisión de Fe y Cultura.

“Es fundamental que dialoguemos con las nuevas culturas que emergen y con las culturas religiosas populares para poder entender sus orígenes, porque las culturas religiosas populares tienen no solamente origen desde el punto de vista occidental, sino también precolombino, eso es muy importante para poder entender las actitudes religiosas del pueblo”, comentó.

Un diálogo fecundo con las culturas

Entre sus principales objetivos, la Comisión de Fe y Cultura busca «facilitar el diálogo fecundo de la Iglesia de Lima con las diversas instituciones de ciencias, artes, y pensamiento», de modo que los que cultivan las letras, ciencias y artes «se sientan también co-partícipes de los principios evangélicos de verdad, bondad y belleza.»

«Queremos ser un canal de diálogo entre la Iglesia y la cultura, a nivel de universidades y de centros de investigación, de organizaciones de artistas y de especialistas, de investigadores y de estudiosos del vasto patrimonio cultural de la nación peruana, promoviendo encuentros significativos con estos mundos culturales».

«También tenemos la intención de tutelar el patrimonio histórico y artístico de la Arquidiócesis de Lima, con el fin que estén a disposición de las personas que los requieran: museos, archivos documentales, y bibliotecas. Para ello seremos un puente de coordinación permanente con la Comisión Episcopal de Bienes Culturales, con el Ministerio de Cultura y demás organismos vinculados en el Perú y en el extranjero».

Cultura eclesial y apertura a las comunidades marginales

Padre José Antonio Ubillús – Vicario de la Comisión de Fe y Cultura

Para caminar hacia la integración del ser humano en todos los planos de la cultura, entendida como la principal creación de la colectividad, el padre Ubillús considera relevante que se «genere un lenguaje de inclusión, civilización, y ciudadanía en relación a las nuevas expresiones universales de la diversidad de estados de vida, familia, jóvenes y niños; articulando sabiamente lo que dice la letra del mensaje evangélico con lo que manda el Espíritu para hoy».

En ese sentido, hay tres aspectos relevantes que deben desarrollarse en el transcurso de los próximos años:

  • Enriquecer el alma de la religiosidad popular con el Anuncio de Jesucristo evangelizador y servidor de los pobres para conocerlo, amarlo y seguirlo.
  • Superar la maniquea oposición Iglesia/religiones tradicionales para relevar la experiencia de ser parte del Todo.
  • Caminar hacia una Iglesia moderna que abrace y deje expresar al interior suyo la diversidad cultural y el sentido espiritual de las culturas populares en Lima.

Ubillús es consciente de la importancia de fomentar una «mayor sensibilización y preocupación por atender las necesidades de la gente», especialmente en las «zonas marginadas de Lima y el país» donde no se tienen las mismas oportunidades.

Con gran pesar, pero con la esperanza en la Resurrección, los Obispos del Perú comunican al Pueblo de Dios el sensible fallecimiento del Excelentísimo Monseñor Miguel Olaortúa Laspra O.S.A., Obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos, quien partió a la Casa del Padre este 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos, en la residencia del Obispado de Iquitos.

Los restos de Monseñor Olaortúa Laspra serán velados desde las 4 p.m. de hoy 1 de noviembre en la Catedral de la ciudad de Iquitos. La Misa de Exequias se realizará este lunes 4 de noviembre en la misma Catedral.

Monseñor Olaortúa Laspra nació en Bilbao el 22 de noviembre de1962. En 1982, el 2 de octubre, profesó en la Orden de San Agustín y el 4 de octubre de 1987 fue ordenado como sacerdote en la Catedral de Santiago de Bilbao. Tras su ordenación, comenzó a estudiar Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de los Padres Agustinos de Valladolid y también en la Universidad de Deusto, España; seguidamente se trasladó a Italia donde se licenció en Ciencias de la Educación por la Universidad Pontificia Salesiana de la ciudad de Roma. En cuanto finalizó sus estudios universitarios regresó a España, donde inició su ministerio sacerdotal en la Diócesis de Bilbao. Fue Vicario Parroquial de la Parroquia de Santa Rita en la Arquidiócesis de Zaragoza. Además, fue coordinador del Colegio de San Agustín del cual llegó a ser director, prior de los agustinos y consejero provincial de los agustinos en Zaragoza.

El 2 de febrero del 2011, el Papa Benedicto XVI lo nombró Vicario Apostólico del Vicariato Apostólico de Iquitos. Recibió la consagración episcopal el 16 de abril del mismo año. Fue también Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San José de Amazonas entre 2011 y 2014.

Lima, 1 de noviembre de 2019.

En el mes morado, mes del Cristo Moreno y mes del Sínodo para la Amazonía, compartimos esta bella oración al Señor de los Milagros recitada en awajún, idioma nativo de una de las comunidades indígenas de nuestra Amazonía.

«Peruano y peruana. Limeño y limeña ¡Sé tú un milagro para tu pueblo!», es el lema que venimos difundiendo en el Arzobispado de Lima este mes de octubre con motivo del Señor de los Milagros, Patrono de la Espiritualidad Católica del Perú.

Un milagro para todo el pueblo peruano

Este llamado a ser un milagro para los demás nos exhorta a pensar en las necesidades de nuestro país, especialmente en los que más sufren. Como bien lo indica el obispo de Lima – «si todos somos un milagro para el otro, seremos también un milagro para todo el pueblo peruano, y aprenderemos a comprender y a querer, encontrando lo más bonito que tenemos, lo que Dios nos dio, nuestra vocación y nuestra manera de ser».

Imagen del Señor de los Milagros en los exteriores del Arzobispado de Lima

En ese sentido, pensando en nuestra gran diversidad, y a propósito del Sínodo para la Amazonía que se realiza en Roma, la comunidad nativa Santa María de Nieva-Amazonas comparte esta oración al Señor de los Milagros en idioma awajún (leer aquí) a través de Radio Kampagkis 91.7 FM, y en la voz de Leunel Tomás.

Con esta oración le pedimos al Señor de los Milagros por la preservación de nuestra Amazonía, por las poblaciones indígenas en peligro de extinción que viven en la región, y por la protección de la biodiversidad del planeta.

Señor de los Milagros, ayúdanos a caminar contigo hacia la tierra prometida de un país próspero, bueno, justo y pacífico

Mons. Carlos Castillo – Arzobispo de Lima

El aguaruna o awajún es un idioma autóctono americano de la familia jívara hablado por más de 30 mil peruanos de la nacionalidad aguaruna. La lengua está distribuida en la porción del río Marañón, así como los ríos Potro, Mayo, y Cahuapanas.

Los aguarunahablantes son una comunidad que viven de la agricultura: cultivan en sus chacras productos alimenticios como yuca y camote, plátano y maíz; y especialmente, algodón, cuyos copos tiñen, hilan y tejen con óptima habilidad. Además practican la pesca en los ríos de su comarca.

«Si queremos ser signo de la humanidad y del amor de Dios con todos los seres humanos tenemos que dialogar con todos y abrir el corazón». Esto ayuda a que «las personas se sientan unidas siendo diferentes», fueron las palabras del Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Mons. Carlos Castillo en su reciente entrevista para el programa Diálogo de Fe.

Mons. Carlos Castillo explicó que uno de los problemas más grandes de la fe es que «una vez que uno se reconoce amado por Dios» a veces «se cree que el Señor no ama a los otros sino solamente a uno, creyéndose superior al resto». Este tipo de expresión que «separa y perjudica» se refleja, por ejemplo, cuando se «condena» a los que no van a misa.

«Dios nos hace justos – recuerda el obispo de Lima – no es que nosotros ganamos méritos para que Él nos premie, sino que Dios nos ama porque es nuestro Padre, y dándonos su amor somos justificados, es decir, somos considerados por Él. No tenemos asegurado por hacer una serie de obras el apoyo de Dios y la salvación».

El eterno problema de la intolerancia

Y recordando el robo de las imágenes amazónicas de la pachamama durante el Sínodo Amazónico y que fueron lanzadas al río Tíber, Mons. Castillo se refirió sobre la actitud de intolerancia y rechazo contra las personas que piensan distinto:

«Eso es un viejo problema que hubo en la Iglesia, el no considerar que lo único que llevamos a la gente es participar del amor de Dios, y que luego se tiene que traducir en sus propios términos en las culturas», expresó.

Como se recuerda, a raíz de este lamentable suceso en el Vaticano, el Papa Francisco ofreció disculpas públicas: “Como Obispo de la diócesis pido perdón a las personas que se han sentido ofendidas por este gesto”, comentó el Sumo Pontífice.

La exaltación propia: una manera de sustituir a Dios

En otro momento, el Arzobispo de Lima explicó que la exaltación propia es una manera de pretender sustituir a Dios porque la persona se vuelve cómplice de sus altanerías e interpreta a un «Dios a la medida».

Pensar que uno merece la bendición Dios porque es próspero y se ha esforzado es lo que hoy se conoce como teología de la prosperidad: «es verdad que uno puede prosperar, pero esa prosperidad, todo lo que tenemos, viene de dones de Dios que han sido trabajados por nosotros» – explicó.

«Para la tradición cristiana, la antropología cristiana, el ser humano es un administrador de los bienes dados por Dios, entonces nosotros mismos no nos hemos dado la existencia. Toda la constitución de la naturaleza y de nosotros es un don que estamos administrando y que algunos nos arrogamos como patrones y sustituimos a Dios que es el que realmente ha creado todo esto», añadió.

Unidad no es sinónimo de uniformidad

Finalmente, Mons. Castillo habló del Sínodo Amazónico que concluye este 27 de octubre en Roma.

«Las comunidades indígenas tienen condiciones de vida tales que requerirían probablemente de un rito propio que, recogiendo sus costumbres y manteniendo las cosas elementales como la consagración del pan y el vino, dejemos de lado otras cosas que no son, o que son costumbres en las ciudades».

«Hay personas que creen que eso es una locura – subrayó – lo mismo ocurrió durante el tránsito del griego al latín, fue un escándalo».

En ese sentido, el pastor de Lima insistió en que la Iglesia debe tener «una capacidad de comprensión» para ser «signo de la humanidad y del amor de Dios con todos los seres humanos». Por eso, tenemos que comprender que los seres humanos son diversificados, y tenemos que aprender a «dialogar con todos, abrir el corazón» para «comprender la maravilla que hay en todo y las personas se sientan unidas siendo diferentes».

«Las normas siempre pueden cambiarse – señaló Mons. Castillo – lo que no puede cambiarse son los principios fundamentales que nos han sido revelados como el amor de Dios gratuito, que no cobra y que viene de Él, y no los méritos que nosotros creemos que podemos ganar con él», concluyó.

Parroquia San Juan Pablo II – Surco

El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Mons. Carlos Castillo presidió la celebración eucarísticas en la Parroquia San Juan Pablo II en el distrito de Surco. Participaron como con-celebrantes el párroco Dither Ruíz León, el vicario César Vialardi Sacín, el misionero franciscano: Ángel Tornero, y el misionero comboniano: Edinson Lopez

Mons. Castillo recordó las dos visitas del Papa Juan Pablo II en nuestra historia patria – «siempre preocupado por nuestra nación, especialmente en la segunda visita, en que el azote del terrorismo era terrible y el Papa vino para darnos aliento» – añadió.

Juan Pablo II siempre estuvo atento a los problemas humanos, especialmente a los problemas sociales, aquellos sitios y lugares en donde las situaciones eran trágicas y difíciles. Él decidió visitar casi todos los pueblos del mundo, por eso lo llamamos el Papa peregrino.

Un Papa es profeta y anunciador de la Palabra

«San Juan Pablo II tuvo especial interés en anunciar la Palabra a todas las naciones – recuerda el obispo de Lima – por eso el texto que lo pinta perfectamente es el del libro de Isaías: “qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena noticia”

Foto de Luis Alarcón Cheuquepal

En otro momento señaló que la Palabra de Dios está llamada siempre a ser proclamada, y especialmente «es la misión de un Papa que también es profeta y anunciador de la Palabra, como denuncia y como anuncio de esperanza».

«Gracias a que Juan Pablo II pasaba por el mundo muchas cosas cambiaron, situaciones difíciles se convirtieron en algo más fácil porque proclamó la Palabra de Dios a tiempo y a destiempo, hizo comprender cómo cada pueblo, cada cultura, necesita ser comprendida y tiene que dársele aliento para que crezca».

En ese sentido, cuando hacemos cosas importantes y significativas en el mundo, las hacemos «porque el Señor suscita en nosotros la capacidad de, a través del amor, enfrentar las cosas con creatividad» – explicó el Arzobispo de Lima – nuestro Dios no tiene medida porque «su amor es desbordante, su espíritu es total, y ese espíritu se mete en nuestro espíritu para ser nosotros de él y así poco a poco aprender a amar».

Creados para amar como el Padre, no para endiosarnos

Por último, Mons. Castillo subrayó que hemos sido creados «para ser semejantes a Dios en el amor, no para endiosarnos, sino para ser hijos que aman como el Padre, y por lo tanto, para crear entre todos nosotros una hermandad del amor».

«Juan Pablo II trató de meditar personalmente en su vida cómo hacer el bien a través de lo que sabía hacer. Muchos de los discursos que el Papa Juan Pablo II hacía venían de Ratzinger (Benedicto XVI). Juan Pablo II tenía la humildad de decir: “yo no soy experto”. Estas genialidades que solamente la humildad de la fe nos da, nos permite crecer y ser grandes, pero no porque busquemos ser grandes, sino porque es consecuencia de la actitud que el Señor nos enseñó».

«Por eso nosotros también si seguimos ese camino, de repente van a poner Santa Parroquia de Juan Pablo II – dijo entre bromas – porque escuchamos a la gente, la acompañamos, delicada y sencillamente, como esas personas que nos han ayudado en tantos momentos históricos difíciles», concluyó.

«No somos un grupo de santos que le hablamos a un pueblo pecador. Somos pecadores en conversión que ayudamos a otros pecadores, y ese es el camino del servicio», fueron las palabras de Mons. Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, en su reciente intervención en el programa ‘Diálogo de fe’.

Refiriéndose a la celebración eucarística que tuvo lugar el último 18 de octubre frente al santuario de Las Nazarenas, Mons. Castillo aseguró que fue una experiencia “muy interesante” y resaltó que la única manera de rendir culto al Señor de los Milagros es «siendo un milagro para el pueblo peruano”.

“Por eso venimos cada año sencillamente a caminar con el Señor, porque Jesús hizo los evangelios «con los pies», escribió el Evangelio «caminando». La fe cristiana consiste en dejarse inspirar en ese camino para acoger ese amor que irradia Jesús”, añadió.

La Iglesia no es un «grupo de santos»

También recordó que la Iglesia no es un «grupo de santos» que le hablan a un «pueblo pecador» porque Dios amó tanto al mundo que entregó a su único hijo. Por eso, no podemos «tratar al mundo como si ellos son los pecadores y nosotros somos los santos. En realidad somos pecadores en conversión que ayudamos a otros pecadores y ese es el camino del servicio”.

«Ésa es la Iglesia de Lima – dijo en la misa del 18 de octubre – somos una Iglesia de pecadores en conversión que ayudamos porque amamos al mundo como lo ama el Señor, los ayudamos a salir de sus pecados, ésa es nuestra tarea» –

Señor de los Milagros: expresión humana, espiritual y artística

El Primado del Perú insistió que no podemos resolver los problemas del mundo sin dejar de pensar en el otro. Este sentido de reconocer que uno es «deudor de los demás» se refleja, por ejemplo, en los poemas “Pan Nuestro” y “Los dados eternos” del gran César Vallejo – “él era un gran lector de la biblia y yo creo que era un creyente– dijo – porque el tema de Dios permanentemente está”.

En esa misma línea, la procesión del Señor de los Milagros se convierte no sólo en “una síntesis humana espiritual, religiosa, cristiana, católica” sino que “también poética, sutil, musical en donde todo el pueblo sale a cantar y a expresar lo que vive más hondamente porque es una manifestación masiva de expresión humana, espiritual y artística a la vez.”

«Lo que hay en nuestro país es una fe impresionante que, en medio de cualquier problema, la gente siempre establece un lazo de oración con Dios, no sólo individualmente sino de forma colectiva como es la procesión», comentó.

La fe es una relación interpersonal

«Yo diría que la oración es un diálogo de fe, es un diálogo con una realidad evidentemente, por la experiencia de revelación que viene del Evangelio las personas creen, pero en esa creencia hay un aspecto de diálogo interpersonal. Nosotros no creemos en una divinidad genérica, creemos en un Dios que tiene personas y que una de ellas se ha manifestado y es concreta, es una persona humana que ha muerto y resucitado»

«Ya el Papa Benedicto XVI decía que la fe no es obedecer una norma o seguir una doctrina. La fe es una relación interpersonal viva provocada por el Dios que se nos revela, y suscitada en nosotros con el Espíritu».

Discernir para salir del entrampamiento

“Amó tanto Dios al mundo que dio a su hijo” eso es el centro de la fe – insistió el obispo de Lima – “darse y amar al mundo, no amar las cosas malas del mundo, pero sí las interesantes”, sin embargo, hasta las cosas interesantes y buenas “pueden destruirse por ciertas reglamentaciones» y «ritos» olvidando el valor más grande que tiene una obra de caridad – «el discernimiento hacia lo profundo, nos permite salir de ese entrampamiento» – subrayó.

“Pascal decía que una obra de caridad no puede ser menos que, por ejemplo un rito, una misa, y de hecho, muchas veces en la historia, una obra de caridad bien hecha por necesidad urgente puede sustituir a la misa, porque la vida cristiana es amar y servir ¿Qué hago yo si no puedo ir a misa porque tengo a mi abuela que está enferma y tengo que cuidarla? Ese es el mismo acto de Jesús”.

La imagen del Señor de los Milagros recorrió los exteriores de la Basílica Catedral de Lima en la Plaza Mayor. «Hoy damos gracias a nuestro Señor y le pedimos perdón por todos nuestros orgullos, vanidades, ambiciones que destruyen la vida de los demás» – comentó en un breve discurso el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Mons. Carlos Castillo.

Este viernes 18 de octubre, desde muy temprano, se viene realizando el Segundo Recorrido Procesional de El Señor de los Milagros. Pasado el mediodía, la imagen del Cristo Moreno llegó a la Plaza Mayor de Lima recibiendo los homenajes de Palacio de Gobierno y la Municipalidad de Lima.

Lo mismo ocurrió en los exteriores de la Basílica Catedral de Lima, donde fue recibido por Monseñor Carlos Castillo, acompañado del obispo auxiliar de Lima, Mons. Guillermo Elías.

«Todos los trabajadores del Arzobispado de Lima en todas sus sedes han querido hoy unirse a nuestra fe agradeciéndole al Señor de los Milagros por su compañía. Y el Señor que es nuestro servidor, el único Dios revelado como aquel que se anonadó para darnos vida, que se negó a sí mismo para darnos su amor, es aquel que nos enseña poco a poco a ser mejores servidores», expresó.

En seguida, invitó a los miles de fieles congregados a repetir la siguiente oración:

Te suplicamos, Señor que manifiestes tu bondad,
salva a todos los que sufren la mentira y la maldad.
Ten piedad de los humildes, a los caídos levanta,
hasta el lecho del enfermo acerca tu mano santa,
entra en la casa del pobre y haz que su rostro sonría;
para el que busca trabajo se Tú, fuerza y compañía.

A la mujer afligida dale salud y reposo,
y a la madre abandonada un buen hijo generoso.
Encuéntrale Tú el camino al hijo que huyó de casa,
al pescador perdido, al vagabundo que pasa.
Que el rico te mire en cruz, con sus hermanos comparta,
que no haya odios ni envidia entre tus hijos iguales.

Da al gobernante justicia, al poderoso humildad,
a los que sufren conciencia, y a todos tu caridad.
Venga a nosotros tu reino, perdona nuestros pecados
para que un día seamos con Cristo resucitados.
Tú Señor, que puedes esto y mucho más todavía,
recibe nuestra alabanza, por Jesús y con María.

«Queremos pedirle al Señor de los Milagros que, haciéndonos servidores gratuitos, demos vida a todo nuestro pueblo y seamos un milagro para todos ustedes», concluyó.