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En el Día de Fátima, nuestro arzobispo de Lima llegó hasta las faldas del Cerro San Cristóbal, en el Rímac, para oficiar la Eucaristía junto a toda la comunidad de la Capilla Nuestra Señora de Fátima.

Frente a la imagen de María y rodeado de niños, Monseñor Carlos Castillo explicó brevemente la historia detrás de la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Fátima y recordó que Dios siempre fija su mirada en los más pobres y frágiles, como ocurrió con los tres niños pastores que vieron a la Virgen en Portugal.

Esta fiesta es muy importante porque la Madre de Dios hizo que los mismos niños anunciaran no solamente el rezo del Rosario, sino que inundaran al mundo a través de ese rezo.

En su homilía, el Prelado sostuvo que la Iglesia es «de carne y hueso», por lo que no podemos quedarnos «petrificados como las esculturas de yeso», sino que debemos dejarnos inspirar por el testimonio de vida de nuestros santos peruanos, que alguna vez fueron «de carne y hueso» y actuaron con misericordia ante los problemas humanos de su época.

Monseñor Castillo explicó que la vida es un don gratuito que debemos aprender a valorar para vivir un cristianismo inteligente que sepa traducir el Evangelio a las situaciones concretas. Y recordó que esa primera experiencia de gratuidad la hemos recibido desde el vientre materno, cuando la madre nos regaló todo su ser, su respiración, su aire, su canto y su sangre.

Sin embargo, en algún momento podemos olvidar el fundamento de nuestra existencia y nos inclinamos por el cálculo frívolo e indiferente, que es de todo lo contrario al amor gratuito que recibimos de Dios: «Nosotros hemos sido engendrados para nacer y, luego, para resucitar», agregó.

El arzobispo de Lima hizo un llamado a llenarnos de la maternidad y la fecundidad de María, Madre de la Iglesia, que vio en los tres pastores la sencillez que tienen los niños. Es a los más frágiles que debemos aprender a escuchar y atender porque en ellos descansa la esperanza de una nueva humanidad.

Monseñor Carlos Castillo explicó que el Señor no asciende para desentenderse de los problemas de la humanidad y de nuestra pobreza. Él nos acompaña y nos deja la misión de pregonar el Evangelio siguiendo los mismos signos de sencillez y esperanza que testimonió, signos que podemos rastrear desde la experiencia de amor maternal que hemos recibido.

Frente a la Virgen de la Evangelización, el Prelado ofreció la Eucaristía por todas nuestras madres que celebran su día: «Aprendamos de las actitudes tiernas, humanas y profundas que María enseñó a Jesús para hacer que toda la humanidad adquiera la capacidad de amar poco a poco», comentó en su homilía.

Leer transcripción de homilía

El aliento que recibimos de nuestras madres es la inspiración que hoy nos permite comprender el misterio de la Ascensión del Señor. El Evangelio de hoy (Marcos 6,15-20), da cuenta de tres signos importantes del Señor en su encuentro con los discípulos, y que Monseñor Castillo ha querido asociar con el testimonio de amor gratuito y fecundo que recibimos de mamá.

El primer signo es la atención del Señor a sus discípulos, que se preocupa de orientar y acompañar a sus discípulos antes de su ascensión: «Hay una huella permanente de Jesús a través de las cosas que dice y las actitudes que tiene, y que le vienen de María. Orientó su mirada para que Él siempre supiera que ser humano es ser siempre entrañable y desarrollar en forma humana aquello que el Padre tiene en forma divina un amor eterno por nosotros», expresó.

Este signo viene acompañado de unas palabras: “Quien se bautiza y crea, se salvará. Quien se resiste a creer, se condenará”. El arzobispo de Lima señaló que el Señor no ha venido a condenarnos, sino que cada quien se autoexcluye de esa invitación que nos da. «El Señor siempre nos ama, no nos quita su amor. Y eso es lo que pasa con la mamá: la condición humana de la maternidad nos llama de corazón a siempre acoger a todos. Así es el amor de Dios, así es el amor de una madre», agregó.

Cuando Jesús asciende, no se va como a las nubes, se va al futuro, está abriéndonos caminos para que todos vayamos donde Él va. Y eso pasa también con las mamás que, con su amor, siempre nos guían.

El Señor también dice: “echarán demonios en mi nombre”. Este signo nos recuerda a todos los «demonios» que las mamás «echaron» de nosotros: «La mamá tiene tal amor por nosotros que nos conoce y nos sabe decir las cosas. Y, por lo tanto, nos permite salir de nuestros enredos y entrampamientos», precisó.

Traducir el Evangelio a las situaciones concretas

El Señor adelanta a sus discípulos que “hablarán en lenguas”. El obispo de Lima explicó que uno de los problemas que tenemos en la Iglesia es que, a veces, «hablamos una lengua que los demás no conocen ni entienden». Por eso, tenemos que traducir el Evangelio a las situaciones concretas. Y añadió: «La Iglesia, hoy día, es universal y habla todos los idiomas del mundo. Pero hay otro lenguaje aquí que es muy importante: el lenguaje del corazón, que es el que tiene la mamá y, a veces, puede no decir las cosas con palabras, pero con una sola mirada, con el lenguaje de la ternura ya sabemos lo que nos quiere decir».

Finalmente, el Señor nos dice: “Cogerán serpientes en sus manos”. Monseñor Castillo recordó la especial advocación del Papa Francisco por la Virgen Desatadora de Nudos: «Â¡Cuántos nudos nos hacemos los humanos! Ese nudo en el que está el Perú es una de las cosas más terribles que nosotros, gracias a María, podemos aprender a desatar, porque el cristiano está para desatar nudos, para coger serpientes y sacarlas del enredo para que se pongan en su lugar y no ‘piquen’ y no den’ venenos’ a nadie», afirmó.

Este Evangelio nos está hablando directamente de Jesús e indirectamente de la mamá que lo formó, de María. Y estos signos que nos ha dejado el Señor para los discípulos tienen una actualización muy concreta en nuestras vidas.

Al acercarse el Día de la Madre, compartimos algunas de las reflexiones del Papa Francisco sobre el don de la maternidad:

Madre: dedicación y fuerza moral

Una sociedad sin madres sería una sociedad deshumana, porque las madres siempre saben testimoniar incluso en los peores momentos, la ternura, la dedicación, la fuerza moral. (Amoris Laetita, p.174)

Madre: antídoto contra el egoísmo

Las madres son el antídoto más fuerte a la difusión del individualismo egoísta. Individuo quiere decir que no puede ser dividido. Las madres, en cambio, se dividen a partir del momento en el que acogen a un hijo para darlo al mundo y criarlo.  (Audiencia general, 7 de enero de 2015).

Madre: calor sencillo y profundo

Las madres transmiten a menudo también el sentido más profundo de la práctica religiosa: en las primeras oraciones, en los primeros gestos de devoción que aprende un niño[…] Sin las madres, no sólo no habría nuevos fieles, sino que la fe perdería buena parte de su calor sencillo y profundo.  (Amoris Laetita, p.174).

Madre: elección de vida

Ser madre no significa sólo traer al mundo un hijo, sino es también una elección de vida. La elección de vida de una madre es la elección de dar vida. Y esto es grande, esto es bello. (7 de enero del 2015).

Madre: ampara con ternura y compasión

La madre, que ampara al niño con su ternura y su compasión, le ayuda a despertar la confianza, a experimentar que el mundo es un lugar bueno que lo recibe, y esto permite desarrollar una autoestima que favorece la capacidad de intimidad y la empatía. (Amoris Laetita, p.175).

Madre: fundamento de toda familia

Un mundo que mira al futuro sin mirada materna es miope. Podrá aumentar los beneficios, pero ya no sabrá ver a los hombres como hijos. Tendrá ganancias, pero no serán para todos. Viviremos en la misma casa, pero no como hermanos. La familia humana se fundamenta en las madres. Un mundo en el que la ternura materna ha sido relegada a un mero sentimiento podrá ser rico de cosas, pero no rico de futuro.(1 de enero del 2019).

Madre: misericordía, sabiduría y mansedumbre

Necesitamos aprender de las madres que el heroísmo está en darse, la fortaleza en ser misericordiosos, la sabiduría en la mansedumbre. (1 de enero del 2019).

En el VI domingo de Pascua, Monseñor Carlos Castillo recordó que el Señor nos ama gratuitamente y nos llama «sus amigos» porque quiere compartir con nosotros la alegría del anuncio del Evangelio. «Que cada uno de nosotros, en su ser personal y todos como comunidad, despertemos a un signo de Iglesia que sea testimonio alegre de la íntima amistad con Dios», manifestó en su homilía.

Junto a la imagen del Señor del Costado, el arzobispo de Lima pidió superar aquellas costumbres de las religiones ancestrales que nos impiden ver que en Dios no hay temor, solo amor. También exhortó a dejar «las actitudes clericales» que generan miedo en la gente y no permiten continuar el camino de la Iglesia sinodal.

Leer transcripción de homilía

En su comentario del Evangelio de hoy ( Jn 15, 9-17 ), Monseñor Castillo sostuvo que el Señor ha venido a este mundo para revelarnos que Dios es amor y sólo amor, y que en Él no hay odio, temor ni venganza porque es nuestro Padre. “Como el Padre me amó, así los he amado yo. Permanezcan en mi amor”, dice Jesús a sus discípulos.

«Todo el camino de Jesús en los evangelios es una preciosa muestra de lo que tenemos que seguir para ser hijos y hermanos. Sin embargo, a veces, en nuestro norte de comprensión nos sentimos tentados a creernos superiores a los demás», advirtió el Prelado. Para evitarlo, tenemos que superar las ambiciones, los intereses personales y los complejos que nos alejan del sentido de hermandad al que nos convoca el Señor.

Vivir un cristianismo de alegría, no de tristezas

“Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor”, nos recuerda hoy Jesús. Y esto va más allá del cumplimiento de una orden o mandato, se trata de dejarnos inspirar por el Señor para amar como Él nos ha amado, gratuitamente. Y en el amor no puede haber temor ni tristeza, sino la alegría plena de sentirnos amados por Dios.

Todo nuestro pueblo tiene esa sensación de que la misa no puede ser tan triste y estar calladitos. Si la misa no es una fiesta, no expresa la alegría que el Señor quiere para nosotros y dejamos de ser Iglesia.

El arzobispo de Lima agregó que, muchas veces, tenemos un cristianismo “de tristezas”. A veces, «pensamos que tenemos que flagelarnos mucho, golpearnos y tocarnos el pecho, en vez de apreciar todas las gracias que Dios nos ha dado, especialmente, la gracia de ser hijos y de ser hermanos para vivir en esa alegría permanente».

Nos quedan resquicios de las religiones ancestrales que se han infiltrado en la historia de la Iglesia y en la fe. Debemos dejar las actitudes clericales que generan miedo y desesperación en la gente. Tenemos que ayudarnos mutuamente a corregir eso para ser un pueblo de hermanos que se estiman.

Vivir la amistad íntima con Dios

Junto al mandamiento del amor, el Señor nos lleva a dar otro paso importante: «a la amistad íntima con Dios», pues, a la vez de ser hijos, «somos sus amigos», refirió el arzobispo.

“Ya no los llamo siervos, ya no los llamo esclavos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor. A ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre”, dice el Señor. Por lo tanto, la Iglesia también tiene que ser la «Iglesia de los ‘patas’ del alma del Señor» – acotó el obispo de Lima – «y esta dimensión de amigos es fundamental para existir, porque el Señor la opone a la idea de servidumbre y a esa actitud de miedo a ser castigados por Dios».

Jesús tiene esa gran capacidad de siempre valorar y reconocer a sus discípulos. A veces, los resondra un poco, pero es para alentarlos. Y siempre lo hace con delicadeza.

Monseñor Carlos señaló que, cuando celebramos al Señor en la Liturgia, todos nos unimos con respeto y con igualdad porque «todos somos iguales en la realidad de hermanos y de hijos». El problema ocurre cuando prevalecen las jerarquías y nos sentimos «dioses» al pensar que nunca podemos equivocarnos y somos perfectos. «Â¡No es así! Somos hijos, somos hermanos. El único Dios es nuestro Padre, que envió a su Hijo para mostrarnos su rostro amoroso», recalcó.

El Papa ha recogido esa antigua tradición de llamarle a la Iglesia: Iglesia sinodal, porque sinodal significa caminamos juntos el camino hacia Dios porque todos somos iguales. 

Jóvenes de la Catequesis de Confirmación de la Parroquia «El Sagrario»

La Eucaristía de este VI domingo de Pascua contó con la participación de la comunidad del Señor del Costado, de la región de Cajamarca, en el marco de sus 350 años e inicio del año jubilar. También se hizo presente la comunidad parroquial de La Inmaculada (Chiclayo) y la Asociación de Ex Alumnos Bentinianos, con motivo del 73° Aniversario de la creación del colegio.

En la Misa participaron los acólitos de la Parroquia San Juan de la Cruz y el Coro de la Parroquia Señor De la divina Misericordia, de Surco.

El Santo Padre escribe una carta a los párrocos al concluir el encuentro internacional de ‘Los Párrocos por el Sínodo’: “Si las parroquias no son sinodales y misioneras, tampoco lo será la Iglesia”. (leer documento)

El Papa Francisco escribe una carta a los párrocos agradeciéndoles por su generoso trabajo, y exhortándolos “a ser constructores de una Iglesia sinodal misionera y a comprometerse con entusiasmo en este camino”, viviendo el carisma ministerial específico, practicando el arte del discernimiento y la fraternidad sacerdotal. 

La carta del Santo Padre a los párrocos fue publicada este jueves 2 de mayo, al final del encuentro de “Los Párrocos por el Sínodo” que se efectuó desde el pasado 29 de abril en Roma.

“La Iglesia no podría ir adelante sin vuestro compromiso y servicio”

El Pontífice reconoció que los párrocos, “conocen la vida del Pueblo de Dios desde dentro, sus fatigas y sus alegrías, sus necesidades y sus riquezas. Por eso una Iglesia sinodal necesita a sus párrocos; sin ellos nunca podremos aprender a caminar juntos, nunca podremos recorrer ese camino de la sinodalidad que «es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio»”, dijo.

La única misión de anunciar el Evangelio

Y reiteró además que “nunca llegaremos a ser Iglesia sinodal misionera si las comunidades parroquiales no hacen de la participación de todos los bautizados en la única misión de anunciar el Evangelio el rasgo característico de sus vidas. Si las parroquias no son sinodales y misioneras, tampoco lo será la Iglesia”.

“Es necesario que las comunidades parroquiales sean cada vez más lugares desde los cuales los bautizados parten como discípulos misioneros y adonde regresan, llenos de alegría, para compartir las maravillas obradas por el Señor a través de su testimonio (cf. Lc 10,17)”

Así el Papa Francisco les pide a los párrocos de todo el mundo que acompañen en este itinerario sinodal a sus comunidades: “comprometernos con la oración, el discernimiento y el celo apostólico para que nuestro ministerio se adecúe a las exigencias de una Iglesia sinodal misionera”.

“Aquel que nos ha llamado y consagrado -escribe el Santo Padre- nos invita hoy a ponernos a la escucha de su Espíritu y a movernos en la dirección que Él nos indica. De algo podemos estar seguros: no dejará que nos falte su gracia”.

Constructores de una Iglesia sinodal misionera

Francisco también exhortó a los párrocos “a acoger esta llamada del Señor a ser constructores de una Iglesia sinodal misionera y a comprometerse con entusiasmo en este camino”.

Y para ellos les formuló tres recomendaciones que les inspire el estilo de vida y acción pastoral: vivir los carismas, discernimiento comunitario y fraternidad sacerdotal.

“Los invito a vivir su carisma ministerial específico cada vez más al servicio de los multiformes dones diseminados por el Espíritu en el Pueblo de Dios”, les pide el Papa a los párrocos convencido de “que así harán surgir muchos tesoros escondidos y se encontrarán menos solos en la gran tarea de evangelizar”.

En segundo lugar, les aconseja “que aprendan y practiquen el arte del discernimiento comunitario, valiéndose para esto del método de la ‘conversación en el Espíritu’, que nos ha ayudado tanto en el itinerario sinodal y en el desarrollo de la misma Asamblea”, dice. Asegurando que “es un elemento clave de la acción pastoral de una Iglesia sinodal”.

Y luego les advierte sobre la potencia de la fraternidad sacerdotal: “basen todo en el intercambio y la fraternidad entre ustedes y con sus obispos”. Señalando que “no podemos ser auténticos padres si no somos ante todo hijos y hermanos. Y no seremos capaces de suscitar comunión y participación en las comunidades que nos son confiadas si no las vivimos en primer lugar entre nosotros”.

Finalmente, también invita a los participantes del “encuentro internacional ‘Los párrocos por el Sínodo’ a que, cuando regresen a casa, sean misioneros de sinodalidad también con sus hermanos párrocos, animando la reflexión sobre la renovación del ministerio del párroco en clave sinodal y misionera”.

“Los bendigo a todos de corazón y a su vez necesito sentir la cercanía y el apoyo de sus oraciones”

En el Día Mundial Contra el Acoso Escolar, compartimos las reflexiones que nos dejan los representantes de la Asociación de Instituciones Educativas Católicas (AIEC) y la Oficina de Educación Católica (ODEC Lima). Además, también conoceremos algunas iniciativas emprendidas en la prevención de casos de bullying.

El bullying, también conocido como acoso escolar, constituye un comportamiento agresivo y recurrente entre estudiantes, generalmente, durante la etapa escolar. Según el Sistema Especializado en Reporte de Casos sobre Violencia Escolar (SiseVe) del Ministerio de Educación, entre el año 2023 y el primer trimestre de 2024, se han reportado más de 20 mil denuncias en todo el país sobre casos de acoso escolar.

A fin de contrarrestar esta compleja situación, en nuestra Iglesia de Lima se han gestado diferentes iniciativas para afrontar esta problemática. A continuación compartimos las reflexiones y el testimonio de representantes de la AIEC y ODEC Lima.

ODEC LIMA: “Atender la necesidad de los más frágiles y pequeños”

Jesús Tupac, coordinador general de ODEC Lima, señaló que muchos adolescentes y jóvenes «muestran niveles elevados de agresividad». Y la razón detrás de este comportamiento se origina, principalmente, en el entorno familiar.

«Conmemorar un día contra el acoso escolar nos ayuda reflexionar sobre este mal en nuestra sociedad, las medidas que estamos tomando y el sentido de apertura que debemos tener para construir una comunidad solidaria y respetuosa», aseguró Tupac.

El representante de ODEC Lima mencionó que el bullying es una problemática más acentuada en las instituciones educativas públicas, puesto que no hay programas y protocolos adecuados para dar un acompañamiento personalizado por parte de las autoridades.

Capacitación sobre el acoso escolar y el bullying en ODEC Lima

Considerando esta realidad, ODEC Lima viene implementando, desde el año 2023, un proyecto educativo para la promoción de los valores humanos en los estudiantes, desde «una perspectiva antropológica y cristiana». Esta iniciativa se viene desarrollando junto a la Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana – DRELM, con el objetivo de «construir una cultura ciudadana que se articula en torno a estos principios».

En lo que va del año, ODEC Lima viene capacitando a sus docentes sobre estrategias y herramientas en el abordaje de situaciones conflictivas en centros educativos. El bullying – acotó Jesús Tupac – es un fenómeno que necesita ser comprendido y atacado desde sus raíces.

Siguiendo el llamado del Papa Francisco al Pacto Educativo Global, necesitamos poner nuestra mirada en la persona para atender las necesidades de los más vulnerables y pequeños.

Trabajo con estudiantes del primer grado de primaria sobre el buen trato

AIEC: Implementar protocolos de prevención, e intervención en casos de bullying

Victoria Ávalos, coordinadora pedagógica de la AIEC, explicó que el bullying puede ocasionar graves consecuencias en los estudiantes, desde cuadros de ansiedad, estrés, depresión o, incluso, bajo rendimiento escolar. Es por ello que hizo un llamado a la actitud vigilante de los docentes, quienes deben «permanecer alertas a posibles señales de acoso escolar como cambios en el comportamiento, aislamiento o tristeza».

Ávalos precisó que, ante la sospecha de un caso de bullying, es necesario una intervención inmediata del docente y el reporte de la situación a las autoridades educativas del colegio. También afirmó que las escuelas tienen el deber de «implementar protocolos de acción para la prevención, detección e intervención de posibles situaciones de acoso escolar».

El apoyo psicológico a víctimas, por otro lado, es fundamental; pero también debe darse un soporte adecuado a los agresores y testigos de estos actos. En ese sentido, la AIEC viene haciendo un seguimiento de acciones preventivas en los cursos de tutoría, «promoviendo campañas de buen trato que fomenten el desarrollo de habilidades blandas en los estudiantes».

“Desde una perspectiva basada en la fe y el Evangelio, en AIEC estamos desarrollando talleres y charlas sobre el bullying, dirigidos a padres y estudiantes. En estos talleres explicamos las causas y consecuencias del acoso escolar, así como las estrategias para prevenirlo y/o abordarlo”, agregó la representante de AIEC.

La «Cruz de los Jóvenes» continúa su recorrido rumbo a la JAJ 2024. El gran peregrinaje de la Vicaría de la Juventud de Lima ha llegado a las parroquias de la Vicaría IV.

En el mes de abril, la Cruz peregrina llegó a la Parroquia La Encarnación, donde fue recibida por toda la comunidad parroquial y se realizó una Misa de Envío a los catequistas.

A la semana siguiente, la «Cruz de los Jóvenes» visitó la Parroquia de San Pablo y Nuestra Señora del Carmen, ubicada en Breña. Entre cánticos y animaciones, los grupos juveniles compartieron un momento de veneración a la Cruz en compañía del Padre Rodolfo Silva, vicario episcopal de la Vicaría de la Juventud.

Posteriormente, le tocó el turno a la Parroquia Nuestra Señora de Los Desamparados y San José. Los jóvenes de la parroquia se organizaron en procesión para hacer un peregrinaje y participar de una Misa comunitaria. También hubo una tarde de integración con las comunidades y se ofreció una charla sobre el sentido de la Cruz en la vida del cristiano, a cargo de la promotora vicarial, Michelt Suárez. Finalmente, se organizó un momento de Adoración Eucarística.

Por último, la Cruz peregrina llegó hasta la Parroquia Nuestra Señora de Fátima. Junto a ella, todos los jóvenes de la parroquia se concentraron en la Plaza de la Bandera para ir en procesión hasta la iglesia. A su recibimiento, la «Cruz de los Jóvenes» presidió la Misa comunitaria y hubo un momento de dinámicas.

De esta manera, concluyó el peregrinaje de la «Cruz de de los Jóvenes» en la Vicaría IV. Como se recuerda, la Cruz peregrina ya ha visitado a las comunidades parroquiales de la Vicaría I y III. Su próximo destino será la Vicaría VI.

Agradecemos a todos los jóvenes y parroquias de la Vicaría IV que llevaron su entusiasmo y alegría en estos días de peregrinaje.

Desde el 22 de abril se viene desarrollando la «Semana de la Cultura por la vida» en todos los decanatos y parroquias de la Arquidiócesis de Lima. Se trata de una serie de encuentros formativos para reflexionar sobre el don de la vida desde la fe católica. Esta es una iniciativa de la Comisión de Familia y Vida.

El pasado domingo 20 de abril, representantes de la Comisión de Familia y Vida, asistieron a Catedral de Lima para participar de la Eucaristía presidida por Monseñor Carlos Castillo, con motivo de la «Semana de la Cultura por la vida».

Durante la homilía, el Primado del Perú recordó que la defensa de la vida no puede reducirse únicamente a la defensa del niño no nacido, sino que «debemos unirnos para defender la vida en todas sus formas, la vida de la sociedad, la defensa de una vida justa y la defensa de nuestra ecología».

Como se recuerda, en las diferentes parroquias y decanatos de nuestra Arquidiócesis se han programado jornadas de reflexión en torno al compromiso que tenemos como Iglesia con la dignidad de toda vida humana.

Según se indica en la página web de la Comisión de Familia y Vida, se han propuesto tres formas de jornadas de reflexión comunitaria para poner en práctica en cada comunidad parroquial. (leer aquí cronograma). Mediante la modalidad híbrida, se plantea una pregunta fundamental desde la dimensión pastoral, estructural y ecológica: ¿Qué es la cultura por la vida?

De igual modo, la Comisión de Familia y Vida ha compartido un tríptico informativo sobre la Semana de la Cultura por la vida (descargar aquí). Para mayor información, te invitamos a visitar la página de Facebook de la comisión.

Las conclusiones de lo reflexionado y compartido en cada decanato y comunidad parroquial, se enviará al correo electrónico de la Comisión de Familia y Vida: familiayvida@arzobispadodelima.org

En este V domingo de Pascua, Monseñor Carlos Castillo recordó que, permaneciendo en fidelidad al Señor y acogiéndonos a su Palabra, es posible generar juntos una Iglesia fecunda.

Acompañado de un grupo de representantes de las comunidades campesinas de Catacaos (Piura), el Primado del Perú pidió por todas las víctimas que sufren la injusticia y el maltrato: «En unidad con el Santo Padre, oramos por nuestros hermanos campesinos para que en sus luchas y esfuerzos, se pueda llegar a la justicia de su causa», sostuvo. También rezó por los heridos y fallecidos, así como las personas de buena voluntad y periodistas que acompañaron este proceso.

Leer transcripción de homilía

Comentando el Evangelio de Juan (15, 1-8), que narra la Parábola sobre la vid y los sarmientos, el arzobispo de Lima explicó que, a través de esta imagen campesina, el Señor quiere que repensemos nuestras vidas desde la Palabra y encontremos nuevos caminos de respuesta a los problemas que tenemos.

El Señor nos pide: “Permanezcan unidos a la vid”. Él es esa vid verdadera que nos renueva con su Palabra, su Padre es el viñador y «todos estamos entroncados con Él, de tal manera que hemos de dar fruto». Por eso, la cuestión central que nos plantea Jesús es «si somos fecundos en la fe o no».

El Señor también nos dice: “Ustedes están limpios por la palabra que les he manifestado”. Aquí no está hablando de una limpieza superficial – explicó el Prelado – se trata de una limpieza en nuestra manera de actuar. El proceso de limpieza al que se refiere Jesús no es para mantener las apariencias y actuar como «muchas religiones tipo ‘ñapancha’ (detergente)», que están todo el día «lava que lava» para parecer ‘puros’. Este es un llamado profundo «a ser generadores de vida y entrar al camino de la fecundidad».

La esterilidad es la consecuencia de un cristianismo de costumbres que no se entronca con Jesús como las ramas a la vid.

El Primado del Perú reiteró que todos estamos llamados a dejarnos «limpiar por la Palabra», sobre todo, cuando tenemos alguna responsabilidad en la dirigencia del país y en la Iglesia. «La vida cristiana no es un culto aparte de la vida histórica, la vida cristiana vivifica la historia y la acompaña. Tengamos la misma dinámica del Espíritu de Jesús que nos llena de vida y nos hace crear y hacer cosas adecuadas y justas», acotó.

Generar fecundamente una respuesta a las necesidades de todos hace posible que, inspirándonos en Jesús, siempre tengamos imaginación y “una santidad inteligente”, como diría el Papa.

El arzobispo de Lima precisó que ser cristiano no significa que uno puede hacer lo que quiere. «Eso es una equivocación que necesitamos corregir», aseveró.

Defender la vida en todas sus formas

En otro momento, dirigiéndose a los representantes de la Comisión de Vida y Familia que esta semana vivieron la «Semana de la Cultura por la vida», Monseñor Carlos aseguró que la defensa de la vida no puede reducirse únicamente a la defensa del niño no nacido, sino que «debemos unirnos para defender la vida en todas sus formas, la vida de la sociedad, la defensa de una vida justa y la defensa de nuestra ecología».

«La lucha por la vida tiene tres dimensiones: personal, social y ecológica. Y esto es muy importante porque soñamos con tener una marcha por la vida en nuestra Iglesia, pero será siempre por todas las vidas: por las vidas de las mujeres que se asesinan tan fuertemente en la historia de nuestro país, por la vida de los campesinos, por la vida de las personas que sufren, por la vida de los enfermos», reflexionó.

La Eucaristía de este domingo V de Pascua fue concelebrada por el obispo auxiliar emérito de Valencia, Monseñor Javier Salinas.

Con 32 años de sacerdocio, el rector del Seminario Santo Toribio de Mogrovejo, Guillermo De Jesús Acero, nos invita a reflexionar sobre los retos de la sinodalidad en América Latina, el legado pastoral de Toribio en nuestra Arquidiócesis, y la importancia de promover una visión integral en la formación vocacional.

Compartimos la entrevista concedida a nuestra Oficina de Prensa:

Toribio de Mogrovejo: defensor de las causas de los indios

A vísperas de celebrar la Fiesta de Santo Toribio de Mogrovejo, el Padre Guillermo De Jesús, de la congregación de Jesús y María (Padres Eudistas), destacó el rol laical de Toribio y su cercanía a las dificultades sociales de su época: «Siendo arzobispo, pensaba y vivía con la sensibilidad de un laico frente a la realidad que vivía en su entorno, defendiendo la dignidad de los indios y sintiéndose tan arzobispo en esas causas como también viviendo los sacramentos».

Este tipo de sensibilidad no es común de la época – explicó – porque representaba un «espíritu de renovación de la Iglesia» para «responder a retos muy concretos en la identidad católica». Toribio siempre estuvo interpelado por la realidad, aprendió quechua por voluntad propia y sintió un llamado especial para comunicarse.

El gran aporte de Santo Toribio fue mostrarnos la figura de un Pastor completo con una visión integral de lo que significa ser cristiano y servir a los más pobres desde la Palabra de Dios.

Cuidado de la vida espiritual, intelectual, comunitaria y apostólica

Para el rector del Seminario Santo Toribio, la formación del ser humano debe abarcar todos los aspectos y dimensiones de la vida, equilibradas y armonizadas. Esta visión de un ser integral implica el cuidado de la vida espiritual, intelectual, la vida comunitaria y la actividad apostólica.

«No eres solo sacerdote o ministro de la Iglesia cuando estás dentro del espacio sagrado o dentro del rito. Lo eres integralmente en todos tus aspectos, en tu afectividad, en tus relaciones con los demás, en tu papel, en tu rol como un ciudadano que vive lo que los otros viven en la sociedad civil», ha recordado el Padre Acero.

Sinodalidad: no es una estrategia de populismo, es un verdadero camino de Evangelio

A pocos meses de la Segunda Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el rector del Seminario Santo Toribio considera que la Iglesia en América Latina tiene el gran desafío de responder, desde una visión más en diálogo, a las necesidades y realidades que nos interpelan.

«Tenemos que entendernos en la dinámica de caminar juntos, empezando por los de casa, pero, también, con otros que no son necesariamente de casa y tienen la expresión de mil problemáticas. Esto supone, en el modelo de camino sinodal, que hay que escuchar y escuchar hasta el infinito lo que vamos percibiendo y va ocurriendo en el mundo, porque no siempre se responden con las formas o fórmulas habituales», reflexionó.

La Iglesia está llamada a escuchar y tiene que ser humilde para escuchar. No es simplemente una estrategia de populismo, sino que es un verdadero camino de Evangelio. Es el camino de Emaús de Jesús que escucha la discusión de los discípulos y es capaz de entrar en diálogo con ellos para construir, desde ellos, esta nueva realidad pascual.

Llamados por el Señor en las circunstancias de la vida

A pocos días de haber celebrado la 61 Jornada Mundial de las Vocaciones, Guillermo De Jesús recuerda que todos somos llamados por el Señor. Y, por tanto, debemos estar preparados para responder a ese llamado en cualquier circunstancia de la vida.

La preocupación por el desarrollo de las vocaciones – afirma el rector- es un tema de cultura vocacional, es decir, «convertir la vocación en un tema ordinario» en donde todos nos preguntemos a qué me está llamando el Señor a servir: «No es solo un hobby o un gusto, no es solo hacer un trabajo, también es un ministerio», acotó.

«El cristiano no se entiende solamente como alguien que “recibe” de los jerarcas o de los ministros, la gracia y el conocimiento, sino que también se siente partícipe de ese mismo conocimiento; se siente también ministerial toda la Iglesia, se siente discípula, se siente misionera», puntualizó.

Iglesia de Lima: su ADN es la misión y la evangelización

Para el Padre Acero, la Iglesia de Lima tiene «un ADN único que se convierte en toda una convicción desde sus orígenes», por lo que su acento está en la misión y evangelización, en ese caminar y crecer juntos que hemos aprendido con Toribio de Mogrovejo.

Y dirigiéndose a nuestra Iglesia de Lima, agregó:

El Señor me trajo aquí también para aprender de esta Iglesia limeña y caminar con ella.

«El mensaje que puedo tener para todos los que se están esforzando por construir esta Iglesia, por afianzarla y por proyectarla en un futuro de esperanza, es justamente eso: Primero, estoy a su servicio. Segundo, hay que seguir y no desanimarse. Tercero, hay que seguir reforzando todos esos mecanismos de comunión, de participación y de misión, como la última asamblea arquidiocesana que tuvimos para enviar nuestro aporte al Sínodo».

Central telefónica
(511)2037700