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La noche del domingo 1 de noviembre quedará grabada en el corazón y la memoria de todos los peruanos, creyentes y no creyentes, que se unieron a través de la Misa Televisada por el Día de Todos los Santos para honrar a nuestros muertos por la Pandemia.

Al promediar las 19:00 horas, la Plaza Mayor de Lima se mostró sin fieles y revestida de velas, al mismo tiempo que las campanas de la Catedral de Lima resonaban para dar inicio a la Celebración Eucarística, con la participación de los obispos titulares y auxiliares de las diócesis de Callao, Chosica, Lurín, Carabayllo y Lima.

Y con el sonido de los pututos (instrumento de viento andino), se fueron proyectando, una a una, las fotograf√≠as de m√°s de 10 mil compatriotas que perdieron la batalla contra el coronavirus. Pero esta vez no estaban solos, «una muchedumbre inmensa» (Apocalipsis 7:9) de familias peruanas se unieron espiritualmente desde sus hogares para darles una despedida digna.

En este marco de reflexión y solemnidad se llevó a cabo la histórica Misa en memoria de todos los fallecidos por Covid-19, con la participación de la comunidad quechuahablante y shipiba, quienes cantaron el Salmo 23 y leyeron la Primera Carta del Apóstol San Juan en sus idiomas nativos, respectivamente.

Durante su homil√≠a, Monse√Īor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Per√ļ, salud√≥ a todos los obispos de las di√≥cesis hermanas que estuvieron presentes: Monse√Īor Norberto Strotmann; Monse√Īor Robert Prevost, el Padre Amadeo Raymi (en representaci√≥n de Monse√Īor Carlos Garc√≠a); Monse√Īor Lino Panizza; y los Obispos Auxiliares, Monse√Īor Arturo Colgan, Monse√Īor Ricardo Rodr√≠guez y Monse√Īor Guillermo El√≠as.

«Hemos pasado meses en que hemos llorado, en que hemos sufrido, en que el hambre y la sed de justicia han sido muy grandes, pero el Se√Īor nos vuelve a decir que hay razones para sentirnos consolados, hay motivos para que, en medio del hambre y la sed de justicia que tenemos, quedemos saciados», manifest√≥ Monse√Īor Castillo al comentar el Evangelio de Mateo (5,1-12).

Desde la creaci√≥n del mundo y desde la creaci√≥n de la humanidad, el Se√Īor puso entre nosotros la esperanza, porque nos cre√≥ para ser semejantes a √Čl, semejantes en su amor. Dios nos hizo para amar.

El Arzobispo de Lima se√Īal√≥ que en la Fiesta de Todos los Santos tambi√©n hemos querido celebrar a nuestros difuntos, especialmente a aquellos «que nos ha dolido no poder enterrar, los difuntos que han sufrido la Pandemia y por quienes todos sufrimos». Pero tambi√©n est√°n aquellos que han acompa√Īado a nuestros enfermos, a curar sus heridas y enjugar sus l√°grimas: «a ellos tambi√©n queremos celebrar hoy», a√Īadi√≥.

La Iglesia está constituida, básicamente, por aquellos que están para servir y no para ser servidos. Por eso, nos unimos a todos los que son servidores, a los que se unen al gran sufrimiento de la gente para consolarla, alentarla y decirle que nuestro Dios se propuso cambiar el rostro egoísta de la humanidad por el rostro amoroso de una humanidad hermana.

Monse√Īor Carlos Castillo indic√≥ que nuestro pa√≠s requiere de dos experiencias fundamentales: solidarizarnos con el sufrimiento y saber vivir el sufrimiento con esperanza: «eso es lo que hemos aprendido entre nosotros en estos meses. No ha sido f√°cil, ha sido un aprendizaje tremendo, porque ten√≠amos entre nosotros una visi√≥n de las cosas en donde lo √ļnico que hab√≠a era poder, arrogancia, ganancias ilimitadas e incapacidad de comprender al otro, y la Pandemia le ha dicho con toda claridad al sistema en el cual vivimos, que no es posible continuar ufan√°ndonos del poder y del dinero cuando existen los √ļltimos de la tierra que son maltratados, y que es la mayor√≠a de la humanidad‚ÄĚ. 

Toda la humanidad est√° llamada a vivir feliz, pero esa felicidad se da cuando tenemos en cuenta a los que sufren, a los que lloran, a los que est√°n encarcelados, a las mujeres maltratadas, a los migrantes, a los que se encuentran enfermos de diversas maneras, especialmente con la Pandemia, a todos los que son marginados. Nosotros hemos de ser interpelados para salir a su encuentro y crear situaciones de hermandad que rompan todos los muros que impiden las relaciones humanas.

Carlos Castillo dijo que todos debemos sentirnos fundamentalmente santos, porque el Se√Īor propicia en nosotros la capacidad de amar: «todos estamos llamados a desarrollarla con responsabilidad y sin jugar con ella. Estamos llamados a irradiar la presencia de Jesucristo en el mundo, entrando en un proceso de hermandad fraterna donde nos miremos cara a cara, encontrando salidas y soluciones que requieren una actitud de apertura y de bondad».

Sabemos que hay pa√≠ses en donde hay una especie de desentendimiento de la situaci√≥n, porque se cree que vamos a regresar a la forma de vivir poderosa e indiferente, pero esa frivolidad y esa manera de pensar se est√° acabando, porque se est√° cumpliendo la promesa del Se√Īor de que los pobres de la tierra, la gente sencilla y desdichada, inmigrante y maltratada, empieza a ser sujeto de esperanza, viviendo en experiencia de hermandad para que la sociedad, desde sus bases, en el mundo pueda surgir.

En otro momento, Monse√Īor Castillo elev√≥ una oraci√≥n por todos los peruanos que han muerto a causa del Covid-19 y pidi√≥ un minuto de silencio: «Padre Bueno, te encomendamos toda nuestra sociedad y nuestros difuntos. Te damos gracias porque la fuerza de tu amor nos inunda y empezamos a ser un pueblo bajo un solo pastor, Jesucristo nuestro Se√Īor», expres√≥.

Antes de dar culminar la Celebración Eucarística, todos los obispos presentes bendijeron con agua bendita e incienso las más de 10 mil fotografías que se proyectaron en la fachada de la Catedral de Lima.

Al celebrarse la Solemnidad del Se√Īor de los Milagros, compartimos esta oraci√≥n de aliento y esperanza a nuestro Cristo de Pachacamilla, una inspiraci√≥n de nuestro Arzobispo de Lima, Monse√Īor Carlos Castillo.

Oraci√≥n al Se√Īor de los Milagros.

Padre bueno,¬†t√ļ¬†nunca nos has desamparado, t√ļ no rompes tu alianza,
la sellaste por medio de tu Hijo Jes√ļs, Se√Īor de los Milagros,
no por la fuerza de los clavos sino por tu misericordia infinita. 

Por √Čl nos salvamos de m√ļltiples terremotos,
por su paciencia y cuidado de nuestras vidas,
acent√ļa la fuerza de tu amor entre nosotros,
tu pueblo peruano y los pueblos del mundo que sufren la Pandemia. 

Por la oración desde el corazón de tantos hermanos dispersos por el mundo,
da capacidad y fuerza a la humanidad, e inspírala en su responsabilidad para que, por tu misericordia extendida e irradiada, se detenga este terremoto viral. 

S√≠ Padre, t√ļ prometiste a Abraham, tu amigo
que en él todos los pueblos de la tierra se bendecirían;
y por Isaac y Jacob, prometiste multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo y la arena de las playas marinas,
pero ahora Se√Īor, nos ha azotado una plaga muy dif√≠cil de erradicar,
y siendo de los pueblos m√°s peque√Īos de la tierra,
hoy estamos humillados y golpeados a√ļn, sin muchas fuerzas,
y tememos por nuestro futuro, unidos al del mundo entero. 

Otra plaga, la del egoísmo y la indiferencia, la de la corrupción y de la ambición, también nos azota gravemente y deja que la otra corra más veloz. 

Hemos tenido que encerrarnos, y como en tiempos de Daniel, no tenemos suficientes buenos dirigentes ni profetas, ni jefes,
y no te podemos ofrecer ni homenajes, ni procesiones, ni ofrendas,
ni incienso, ni bandas, ni cantos en nuestras calles y plazas.
Ni un sitio donde ofrecerte primicias para agradecer tu misericordia. 

Padre, sabemos que mucho de lo que ocurre
tiene su origen en nuestra complicidad con el pecado,
con el mundo que corre tras el dinero como su dios
que descarta por doquier a los pobres sin techo ni aliento,
sin alimento ni trabajo ni amparo, y de allí que,
en tanto apuro por ganar, se desatiende
y debilita la salud de los m√°s fr√°giles,
y crecen los males que nos acechan,
el pecado personal y social nos ha desbordado y está matándonos. 

Por eso Padre, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde, como si fuera nuestra procesión y nuestro homenaje. 

Que este sea hoy nuestro sacrificio, nuestro incienso y nuestro canto,
con el coraz√≥n humillado que t√ļ no desprecias,
haz que sea agradable a tu presencia y nos sigas dando fuerza,
ánimo e inventiva, que solo cuando nos das tu Espíritu, se recobran.  

Queremos sí darte gracias por los milagros vivos,
de los hermanos que nos diste en todos estos meses,
los que nos esperan junto a ti en tu Reino
y los que aquí quedan para ayudarnos,
sabemos que se organizan
como ciudadanos voluntarios y como hermanos solidarios
comienzan a surgir de todas partes.

Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos y buscamos tu rostro, a ti que nunca nos defraudas Se√Īor.¬†

Que tu eterna piedad se ensanche Se√Īor, y se haga oportuna y significativa,
y que un milagro de tu mano generosa nos resucite a una vida solidaria,
derivada de tu gran misericordia.

Líbranos con tu poder maravilloso y da a tu nombre gloria,
para que de la mano de tu Hijo Jes√ļs, nuestro Se√Īor de los Milagros,
resucitemos como Per√ļ, ahora.¬†¬†

Amén

Este 10 de octubre se conmemora el D√≠a Mundial de la Salud Mental, fecha que cobra gran importancia en este tiempo de Pandemia. En ese sentido, la crisis sanitaria que vivimos ha inspirado distintas formas de expresar nuestra solidaridad y ayuda al pr√≥jimo, entre ellas, la Pastoral de escucha y la Pastoral de salud, dos espacios fundamentales en la vida parroquial y comunitaria, necesidad que fue expresada a inicios de este a√Īo en la Carta Pastoral de nuestro Arzobispo de Lima.

Este llamado a escucharnos, apreciarnos y acompa√Īarnos, especialmente en los momentos de incertidumbre, se ve reflejado en el accionar de las Parroquias de nuestra Arquidi√≥cesis. A continuaci√≥n compartimos algunos testimonios:

Parroquia La Virgen de Nazaret: «dar acompa√Īamiento espiritual y psicol√≥gico».

En el distrito de El Agustino, Luz Almeyda lleva 14 a√Īos promoviendo la importancia de la salud mental en la Parroquia La Virgen de Nazaret. Ella es psic√≥loga de profesi√≥n, y desde su punto de vista, nunca estuvimos preparados mentalmente para enfrentar todos los cambios que ha tra√≠do la Pandemia.

«El aislamiento social, la p√©rdida de personas queridas, el miedo al contagio, el despido laboral, la falta de econom√≠a, han sido los detonantes que provocaron reacciones emocionales», explica.

En su Parroquia, Luz Almeyda es encargada de atender las llamadas telef√≥nicas de acompa√Īamiento espiritual y psicol√≥gico: «en estos momentos tan dif√≠ciles, es necesario que sepamos otorgar acompa√Īamiento y soporte emocional. La Iglesia debe conceder espacios de acogida y escucha porque son muchas las personas que lo necesitan», afirm√≥.

Saber que la Iglesia está presente y apoya a los que más sufren es un primer signo de esperanza para encontrar la solución a esta Pandemia.

Gracias a este modo de pensar la Iglesia en su dimensi√≥n humana, Luz ha logrado convocar a m√°s profesionales de la salud mental, quienes no dudaron en sumarse a la iniciativa de la central telef√≥nica: ‚Äúel poder escuchar, dar soporte emocional nos cambi√≥ la vida, nos permiti√≥ ser m√°s emp√°ticos al dolor y a la problem√°tica por la que atravesiesan cientos de familias», resalt√≥.

El servicio psicol√≥gico es una forma de acompa√Īar y sanar a las personas, una manera de seguir evangelizando con nuestra vida, a trav√©s del servicio. Jes√ļs nos llama a ser un milagro para la gente que est√° a nuestro alrededor.

Parroquia San Roque: «seamos solidarios y comprensivos con los que m√°s sufren».

Alicia Salcedo C√°rdenas es misionera, evangelizadora, psic√≥loga cl√≠nica y psicoterapeuta. Adem√°s de participar en la Pastoral de escucha de nuestra Arquidi√≥cesis, Alicia se desempe√Īa como coordinadora de la Pastoral de la Salud de la Parroquia San Roque en Santiago de Surco.

«A pesar que mi especialidad es el manejo de estr√©s y ansiedad, a fines de agosto pas√© por una experiencia fuerte al contagiarme de Covid-19, sin embargo, encontr√© apoyo en la Iglesia, en varios hermanos y hermanas en la fe. Pienso que esta Pandemia ha dejado heridas, pero tambi√©n nos deja muchas reflexiones que hemos aprendido», cont√≥ a la Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima.

Gracias a la experiencia del acompa√Īamiento y el soporte emocional, Alicia comprendi√≥ la importancia de que la Iglesia se haga presente en el coraz√≥n de los problemas, pensando en los dem√°s y dejando de lado los intereses particulares:

«A veces nos enfrascamos en nosotros mismos y no vemos al otro. Si t√ļ conoces que hay hermanos que est√°n padeciendo de ansiedad, estr√©s, depresi√≥n o duelo, aprendamos a ser solidarios, hagamos el esfuerzo de acompa√Īar y escuchar, dar palabras de fe y √°nimo, para cuidar as√≠ nuestra salud mental y estar en armon√≠a», indic√≥.

Dato adicional: seg√ļn cifras del MINSA, solo entre enero y agosto de este a√Īo, los 155 Centros de Salud Mental Comunitarios (CSMC) de todo el pa√≠s brindaron 431 795 atenciones referidas al bienestar emocional, psicol√≥gico y social, a trav√©s de los servicios de telemedicina implementados a ra√≠z de la emergencia sanitaria por la COVID-19.

Como cada 5 de octubre, nuestro pa√≠s celebra el D√≠a de la Medicina Peruana, en honor a Daniel Alcides Carri√≥n, el joven estudiante de medicina que se inmol√≥ para conocer los s√≠ntomas de la verruga peruana. 135 a√Īos despu√©s de su sacrificio, hoy miles de m√©dicos cumplen un papel fundamental en la lucha contra la Pandemia.

A través de este Informe Especial, y como Iglesia de Lima, queremos rendir un sencillo pero significativo homenaje a todos nuestros médicos que llevan a Cristo en sus corazones, cargando a diario con el sufrimiento de nuestro país y salvando la vida de muchos peruanos.

Pastoral de Salud: evangelizar a través del servicio.

La Pandemia ha inspirado distintas formas de expresar nuestra solidaridad, una de ellas a trav√©s de la Pastoral de Salud de la Arquidi√≥cesis de Lima, planteada como una manera de continuar acompa√Īando y escuchando a nuestros enfermos que viven la soledad y el aislamiento social.

La Pastoral de Salud re√ļne a un grupo de laicos y sacerdotes, que semanalmente acuden a los principales hospitales de la ciudad de Lima. A continuaci√≥n compartimos algunos de sus testimonios y vivencias.

‚ÄúNo hay mejor manera de vivir que sirviendo a nuestro pr√≥jimo‚ÄĚ.

Julia Saldana Arroyo es una m√©dico anestesi√≥logo que trabaja en el Hospital Ram√≥n Castilla. Ella nos cuenta que la crisis sanitaria ha cambiado por completo su vida laboral y familiar debido a la alta demanda de pacientes de Covid-19: «aunque al comienzo ten√≠a mucho miedo de contagiarme y traer la enfermedad a casa, cuando recib√≠ el Rosario, el agua bendita y el aceite sagrado, tom√© consciencia de que no estaba sola frente a esta Pandemia, sent√≠ que Dios estaba conmigo y me llamaba a servirle», expresa.

Julia tambi√©n recuerda con profunda alegr√≠a los momentos de oraci√≥n que compart√≠a con sus compa√Īeros y pacientes: «pod√≠a ver c√≥mo les cambiaba el rostro cuando or√°bamos juntos, ha sido una experiencia maravillosa. No hay mejor manera de vivir que sirviendo a nuestro pr√≥jimo».

Doy gracias a Dios por ser parte de la Pastoral de la Salud, tan necesaria en estos tiempos de individualismo, de corrupci√≥n, de falta de solidaridad, porque me ha permitido acompa√Īar a mi labor de m√©dico, mi labor de evangelizaci√≥n.

‚ÄúVivir nuestra fe con responsabilidad y madurez‚ÄĚ.

Como trabajadora en el sistema de transporte asistido de emergencia de las ambulancias del Hospital Rebagliati, Danitza Ar√©valo sabe lo que es lidiar con la tragedia humana, sin embargo, la Pandemia ha representado un verdadero desaf√≠o: «este virus despierta mucha ansiedad y depresi√≥n, en momentos como √©ste, necesitas agarrarte de la mano de Dios para que puedas salir muy pronto de esta enfermedad», a√Īade.

Danitza est√° convencida que nuestra salud es una prioridad en este tiempo de crisis sanitaria, por lo que hace un llamado a vivir nuestra fe con responsabilidad y madurez, para actuar pensando en los m√°s vulnerables: «intentemos hacer bien las cosas, intentemos hacer m√°s la voluntad de Dios, recordemos que nuestra salud f√≠sica es tan importante como nuestra salud espiritual».

‚ÄúAcercarnos a nuestro pr√≥jimo es acercarnos m√°s a Dios‚ÄĚ.

Finalmente compartimos el testimonio de Jos√© Marimon. Adem√°s de ser m√©dico gineco-obstetra, Jos√© pertenece a la asociaci√≥n de laicos cat√≥licos ‘Misi√≥n y Comuni√≥n’, donde recibi√≥ el llamado a formar parte de la Pastoral de Salud de la Arquidi√≥cesis de Lima:

«Este servicio consiste en dar apoyo emocional y espiritual a los pacientes, una experiencia que ha sido muy gratificante porque cuando nos acercamos a nuestro pr√≥jimo, nos acercamos m√°s a Dios», comenta.

En ese sentido, Jos√© cree fundamental que Iglesia y salud se unan en estos tiempos de dificultad, para acompa√Īar el tratamiento f√≠sico con la fortaleza espiritual: «los m√©dicos estamos llamados a llevar ayuda a los enfermos, nuestro papel es important√≠simo para dar una palabra de fe y esperanza», indic√≥.

Saludo del Arzobispo de Lima a todos los m√©dicos del Per√ļ.

Por √ļltimo, compartimos las palabras de saludo y agradecimiento de nuestro Arzobispo de Lima, Monse√Īor Carlos Castillo, a todos los m√©dicos en el D√≠a de la Medicina Peruana: «es un d√≠a para recordar las bases hondas de la medicina peruana, por eso, les pido vuelvan a Carri√≥n, sigan ese ejemplo, sigan ese esp√≠ritu que empalma mucho con el Esp√≠ritu de Dios. La medicina se experimenta siempre en adversidad, y se necesita una actitud de entrega profunda, sintonizando con los complejos mundos del sufrimiento para poder entender c√≥mo hacer para solucionar las cosas», dijo el Arzobispo.

Les quiero expresar la cercanía de la Iglesia hacia ustedes, la bendición hacia todo lo que han hecho y todo el camino que queda por recorrer para tener un país saludable, benéfico, capaz de vivir con plenitud la alegría de ser peruanos y de ser humanos.

Este mi√©rcoles 23 de septiembre se celebra el D√≠a Internacional de las Lenguas de Se√Īas, raz√≥n fundamental para recordar, como Iglesia, la presencia de m√°s medio mill√≥n de personas con discapacidad auditiva en nuestro pa√≠s, que en palabras del Santo Padre, necesitan de nuestro acompa√Īamiento «para que participen activamente en la comunidad civil y eclesial. Es un camino exigente y tambi√©n fatigoso, que contribuir√° cada vez m√°s a la formaci√≥n de conciencias capaces de reconocer a cada individuo como una persona √ļnica e irrepetible‚ÄĚ

En esta oportunidad, la Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima, comparte los testimonios de nuestros hermanos int√©rpretes en lengua de se√Īas, quienes conocen de cerca la realidad que viven cientos de miles de compatriotas «invisibilizados» por nuestra sociedad.

‚ÄúDiscapacidad no es incapacidad‚ÄĚ.

Christian Neves es un voluntario como int√©rprete de Lengua de Se√Īas en la Catedral de Lima, y nos cuenta una an√©cdota que vivi√≥ durante un domingo en su trabajo como interprete:

Christian Neves sol√≠a participar como int√©rprete en Lengua de Se√Īas en las misas presenciales de la Catedral de Lima: ‚ÄúRecuerdo que un d√≠a estaba interpretando una misa dominical, frente a personas sordas, y de repente, se fue la luz, y por ende, se apagaron los micr√≥fonos. Como yo estaba parado cerca del altar, pod√≠a escuchar perfectamente, as√≠ que segu√≠ interpretando. Esta an√©cdota me dej√≥ pensando en las personas que estaban sentadas en las √ļltimas filas y no pod√≠an escuchar, fue como si los papeles se hubieran invertido por unos minutos‚ÄĚ, explic√≥.

Para Christian, esta experiencia lo interpel√≥ profundamente, al punto de reflexionar sobre el mundo en que vivimos: «muchas veces son las personas sordas las que ‘est√°n sentadas en la √ļltima fila, son las que no tienen acceso a la informaci√≥n, son los que se enfrentan las brechas sociales, las barreras de comunicaci√≥n‚ÄĚ, reflexion√≥.

Por eso, el joven int√©rprete considera necesario fomentar el aprendizaje de lengua de se√Īas, una oportunidad para «entender mejor el mensaje de Dios, porque una discapacidad no es incapacidad, una discapacidad no tiene por qu√© separarnos, sino al contrario, nos puede unir, nos deber√≠a unir‚ÄĚ, agreg√≥.

Remando con Personas Especiales.

Hilda Malache Vargas, es profesora e int√©rprete de personas sordas. Ella es conocida en nuestra comunidad como la int√©rprete en las misas del Arzobispo de Lima, Monse√Īor Carlos Castillo, que transmite el canal del Estado.

Hilda, integrante de la comunidad REMPES (Remando con Personas Especiales), nos cuenta que viene de una familia numerosa en la que tres generaciones ha padecido de discapacidad auditiva: ‚Äúdentro de mi familia no tuvimos dificultad para la comunicaci√≥n porque utiliz√°bamos los dos idiomas, la lengua oral y la lengua de se√Īas‚ÄĚ, recuerda.

Hilda nos explic√≥ que ‚Äúla lengua de se√Īas no era bien vista, era limitada», por eso, su familia pas√≥ por muchas frustraciones y«maltratos de la sociedad oyente, pues eran catalogados como mudos, cuando su discapacidad era la parte auditiva‚ÄĚ.

Lejos de cualquier resentimiento, Hilda opt√≥ por el cambio, y desde entonces se dedica a cultivar el lenguaje de se√Īas como un conocimiento imprescindible para convertirnos en una Iglesia cercana, amiga y en salida. Inspirados en su testimonio de vida, recientemente el Arzobispado de Lima comparti√≥ una reflexi√≥n sobre la discapacidad auditiva en el Per√ļ:

Una Iglesia que haga «visible» a las personas con discapacidad auditiva.

Finalmente tenemos el caso de Ana Luz Rea√Īo, miembro de la comunidad REMPES. Para ella es indispensable que, como cristianos, aprendamos a comunicarnos y a entendernos: «todos debemos tener acceso a la informaci√≥n, y por ello, la Iglesia cumple un papel importante, porque crea visibilidad y permite la inclusi√≥n de las personas sordas», resalt√≥.

Ana Luz est√° convencida que todos podemos colaborar en esta causa, comenzando por el respeto a las personas con discapacidad auditiva: «no tenemos que ser int√©rpretes en lengua de se√Īas para aprender a respetarnos, comprendernos y ayudarnos».

Oraci√≥n a Mar√≠a en lengua de se√Īas, por Ana Luz Rea√Īo.

Junto a Ana Luz, como Iglesia de Lima queremos escuchar la voz que resuena en el coraz√≥n de nuestros hermanos con discapacidad auditiva, porque la vida de todos es un don gratuito y amoroso de Dios que debemos apreciar, agradecer y valorar. ¬°D√≠a Internacional de las Lenguas de Se√Īas!

Esta semana invitamos a todos los colaboradores del Arzobispado de Lima a participar de un cuestionario virtual sobre las Misas Televisadas que preside Monse√Īor Castillo.

Pero todo fue parte de un experimento social, cuyo principal objetivo fue despertar una mayor consciencia sobre la presencia de nuestros hermanos con discapacidad auditiva, muchas veces ‘invisibilizados’ por la sociedad o marginados.

El siguiente video es una invitación a la reflexión, un llamado a dejarnos interpelar por la voz que resuena en sus corazones, porque la vida de todos es un don gratuito y amoroso de Dios que debemos apreciar, porque todos somos Iglesia.

Más de medio millón de personas con discapacidad auditiva.

Seg√ļn datos del Instituto Nacional de Estad√≠sticas, en el Per√ļ hay m√°s de medio mill√≥n de personas con discapacidad auditiva. Pese a ello, en todo el territorio nacional hay menos de 30 int√©rpretes en lengua de se√Īas peruana.

A trav√©s de esta iniciativa, como Arzobispado de Lima, reafirmamos nuestra misi√≥n de construir una Iglesia cercana y amiga, una Iglesia de m√ļltiples rostros.

En el marco del Día Internacional de la Asistencia Humanitaria, queremos reconocer el esfuerzo y el sacrificio diario del equipo responsable del almacén de donativos de Cáritas Lima, un grupo solidario de personas que coordinan la distribución y entrega de víveres a las comunidades más golpeadas por la crisis sanitaria.

«Detr√°s de estas donaciones est√° el Se√Īor».

Para Alberto Tirado, jefe de almac√©n de Caritas Lima, la ayuda humanitaria que se se canaliza a trav√©s de parroquias y congregaciones de la ciudad, es una experiencia reconfortante: «el llegar y sentir el calor de la gente que nos recibe cada vez que llevamos una donaci√≥n, es una experiencia muy valiosa e indescriptible, no solo te llena como persona sino te llena el esp√≠ritu como cristiano», coment√≥.

La gente que recibe esta ayuda se identifica con su parroquia, con su congregaci√≥n, con su p√°rroco, con su l√≠der, ellos saben que detr√°s de estas donaciones est√° el Se√Īor.

«Ayudar al pr√≥jimo para que pueda tener una vida digna».

Por su parte, Rub√©n Cayetano, miembro del equipo de almac√©n y donaciones, nos cuenta que su experiencia en C√°ritas Lima ha sido muy grata, y que siempre ha trabajado «llevando ayuda a los que m√°s necesitan, llevando siempre las donaciones a los sitios donde est√° la pobreza extrema, all√° en los cerros y asentamientos humanos, donde la gente est√° muy necesitada».

Del mensaje que Jes√ļs nos dej√≥: ‘Ama al pr√≥jimo como a ti mismo’ debemos inspirarnos para ayudar a nuestro pr√≥jimo, d√°ndole lo necesario para que pueda tener una vida digna.

‚ÄúEvangelizar desde el amor hacia el pr√≥jimo‚ÄĚ.

Cinthya Tello, Directora General de la Vicar√≠a de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana, C√°ritas Lima, afirma que la vulnerabilidad est√° presente en todos nuestros bogares: «cuando llevamos canastas de alimentos y equipos de protecci√≥n personal, tambi√©n estamos llevando un poquito de alegr√≠a», recuerda.

A trav√©s de la ayuda humanitaria tambi√©n evangelizamos, as√≠ como lo hizo Nuestro Se√Īor Jesucristo. La ayuda humanitaria es evangelizar desde el amor, el cari√Īo, la protecci√≥n que tenemos hacia el pr√≥jimo.

‚ÄúAmar la vida sin pedir nada a cambio‚ÄĚ.

Finalmente est√° Abigail Solano, la m√°s joven del equipo de C√°ritas Lima con 22 a√Īos, pero con un esp√≠ritu solidario muy grande: «ha sido una nueva experiencia, una nueva oportunidad para poder valorar la vida. Es una linda experiencia poder estar al lado de ellos, escucharlos y acompa√Īarlos en su dolor», indic√≥.

Siendo joven he aprendido a valorar, a amar sin pedir nada cambio. Que Dios nos guíe y nos dé fuerza suficiente para cada dolor y cada circunstancia, nunca perdamos la fe, oremos y seamos agradecidos.

Santa Rosa de Lima fue una laica peruana que, en palabras de nuestro Arzobispo, «supo seguir una espiritualidad honda […] con ojos y coraz√≥n abiertos e interpelados por los pobres indios y negros, en quienes percibi√≥ la presencia de su amado Esposo Jes√ļs. Rosa encarn√≥ una defensa de los indios en su vida cotidiana y en su religiosidad, promoviendo una forma de inculturaci√≥n del Evangelio que dura hasta hoy».

En medio del dolor y la crisis que vivimos por la Pandemia, es posible ver el rostro misericordioso de Rosa de Lima, a través de la entrega diaria de nuestros enfermeros, médicos, paramédicos y voluntarios de salud.

En esta oportunidad, la Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima, comparte los testimonios de solidaridad y servicio de la Unidad de Control de Emergencias de la Arquidiócesis de Lima (UCE).

Voluntarios de Salud al servicio del m√°s necesitado.

La UCE viene atendiendo a los enfermos de nuestra ciudad desde el a√Īo 1999, pero con la irrupci√≥n de la crisis sanitaria, el centro de atenci√≥n tuvo que instalar un espacio de urgencias especial en la Parroquia Santa Rosa de Lima, en el distrito de Lince, donde vienen colaborando 35 voluntarios y profesionales de la salud.

Hasta la fecha se han realizado más de 3 mil atenciones, entre consultas médicas, asistencia en urgencias médicas y primeros auxilios, todo de manera gratuita. Este servicio generoso se viene realizando a pacientes con enfermedades no relacionadas al Covid-19.

Testimonio: ‚ÄúVer el rostro de Cristo en el que sufre‚ÄĚ.

‚ÄúCuando todo esto empez√≥, en mi coraz√≥n surgi√≥ la inquietud de aportar al pr√≥jimo desde mi propia trinchera, expresa Mar√≠a Paola Carre√Īo, m√©dico de la UCE, ha sido Dios quien me regal√≥ esta profesi√≥n, y en el voluntariado vi la oportunidad de poder retribuir tal bendici√≥n».

Ver el rostro de Cristo en el que sufre, en el que pasa necesidad, es siempre una experiencia renovadora, y ese ejercicio también fortalece nuestro corazón. Es el prójimo quien debe beneficiarse de nuestras obras, y en nuestro servicio también podemos mostrarle el rostro de Cristo.

Para Mar√≠a Paola, la experiencia de servir a otros deja muchas lecciones importantes: «todos somos vulnerables, unos m√°s que otros, estamos ac√° para tendernos la mano, y todos podemos aportar desde donde Dios nos ha puesto», resalt√≥.

Testimonio: «Hacer algo bueno por la sociedad y por el pa√≠s».

Derly Tapia es un estudiante del quinto a√Īo de Medicina que participa como voluntario en la UCE desde hace m√°s de seis a√Īos. En este camino de servicio y gratuitad, √©l reconoce haber «aprendido mucho m√°s que solo medicina».

Derly asegura que atender a cada persona en UCE es una experiencia de vida, un aprendizaje que se complementa con el servicio solidario de sus compa√Īeros de trabajo, quienes se entregan a diario por el bienestar de los dem√°s.

‚ÄúPara la Pandemia hemos visto un gran crecimiento en log√≠stica como en voluntarios […] Es bueno que cada persona intente, en lo posible, hacer algo bueno por la sociedad y por su pa√≠s, para poner un granito de arena en medio de esta cr√≠tica situaci√≥n», indic√≥.

Testimonio: «Hemos aprendido a revalorizar la salud».

Finalmente est√° el caso de Alexa Joya, una joven voluntaria de la UCE que ingres√≥ motivada por su gran vocaci√≥n de servicio ‚Äúdesde que empec√© a estudiar Medicina ten√≠a claro que lo m√≠o no es lucrar, sino ayudar al pr√≥jimo, esto es lo m√°s bonito y lo m√°s desinteresado que se puede hacer», declar√≥.

La ayuda solidaria de la Iglesia a trav√©s de la organizaci√≥n de sus laicos es un ejemplo que debe multiplicarse en todo el pa√≠s, se√Īala Alexa Joya a modo de reflexi√≥n: «ya hemos visto que el sistema de salud est√° colapsado, no puede suplir las necesidades de todos los peruanos, por eso, necesitamos m√°s iniciativas como las de UCE», afirm√≥.

Por otro lado, Alexa considera que la Pandemia ha permitido revalorizar la salud, algo que permaneci√≥ en el desinter√©s de nuestra sociedad: «primero era el trabajo, las fiestas, las cosas banales, y la salud siempre se dejaba de lado, la gente no se hace chequeos, no previene nada, y ahora nos hemos dado cuenta que podemos tener lo que sea, pero si no tenemos salud ni bienestar para nosotros y nuestra familia, nada tiene sentido».

Reflexión final:
Los testimonios que hemos compartido son signos de esperanza para nuestro pa√≠s que, en palabras del Papa Francisco, nos recuerdan «la presencia fiable y generosa del personal m√©dico y los trabajadores sanitarios, capaces de combinar la competencia profesional con esas atenciones que son expresiones concretas de amor». Pidamos la intercesi√≥n de Rosa de Lima y oremos por ellos, por sus vidas y los sacrificios que deben hacer, para que sigan construyendo esa partecita del cielo en la tierra que necesitamos para hacer resucitar al Per√ļ.

En medio de la crisis sanitaria que vive nuestro pa√≠s, los j√≥venes de la ciudad se organizan a trav√©s de la Pastoral Juvenil de sus parroquias, para seguir evangelizando a trav√©s del servicio, acompa√Īamiento y ayuda a los m√°s necesitados.

Este mi√©rcoles 12 de agosto se celebra el D√≠a Internacional de la Juventud, una fecha que nos recuerda la importancia de dar voz a las futuras generaciones y el valor de su presencia dentro de la sociedad.

Como Iglesia, estamos llamados a reconocer el aporte de los jóvenes en la construcción de la vida comunitaria y parroquial, ofreciendo su tiempo y organizándose para llevar esperanza en medio de la pandemia. Conoce aquí sus testimonios.

Tom√°s Soto: «Ver en el otro a Jes√ļs».

Tomás Soto es miembro de la Pastoral Juvenil de la Parroquia San Pedro, en Chorrillos. A raíz de la crisis sanitaria, su comunidad se ha organizado para preparar canastas de víveres y compartirlas con las familias más afectadas. Para ello, los jóvenes han participado de continuas reuniones y actividades que les permitan recaudar fondos.

√Čsta es una experiencia que me reconforta mucho, que me ense√Īa a ver en el otro a Jes√ļs, reconocer que todos somos hermanos y que debemos trabajar en conjunto para que todos estemos bien, por el bien com√ļn

Declaró Tomás a la Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima

Gracias al esp√≠ritu creativo de los j√≥venes, la Parroquia San Pedro contin√ļa realizando diferentes actividades, capacitaciones y eventos virtuales que fortalecen la vida comunitaria de todos los laicos. Como bien dice Tom√°s: «a pesar de los malos momentos, debemos trabajar en conjunto para que todos estemos bien».

Roc√≠o Aranda: «nuevas maneras de llevar a Jes√ļs a los m√°s necesitados».

En el distrito de Surco vive Roc√≠o Aranda, ella participa en la Parroquia Santiago Ap√≥stol como coordinadora de la Pastoral Juvenil y del Coro de Ni√Īos San Nicol√°s de Bari.

Roc√≠o afirma que su comunidad ha tenido que ‘reiventarse’ para seguir evangelizando: ‚Äúusamos las herramientas tecnol√≥gicas para llevar a Cristo a nuestros j√≥venes y a las familias. Las cadenas de misericordia, rosarios y testimonios de vida, as√≠ como las formaciones espirituales, son ahora nuestra arma m√°s importante para llevar a Jes√ļs a los j√≥venes que necesitan de Dios en estos tiempos tan dif√≠ciles‚ÄĚ, a√Īadi√≥.

Gracias al apoyo de Cáritas Lima y las comunidades parroquiales, los jóvenes han logrado apoyar a alrededor de 200 familias con la entrega de canastas de víveres y productos de primera necesidad.

Roc√≠o quiso despedirse de nosotros enviando un mensaje a todos los j√≥venes lime√Īos:

En el D√≠a Mundial de la Juventud, hacemos un llamado a todos los j√≥venes de nuestra Arquidi√≥cesis a decir s√≠ a Cristo, s√≠ a Mar√≠a. No se desanimen, no pierdan la fe, Cristo es nuestra fuerza, y de la mano de nuestra mamita Virgen Mar√≠a, saldremos adelante. Recuerden las palabras del Papa Francisco: «la Iglesia necesita personas que, animadas por la fe, sepan comprometer su vida en la evangelizaci√≥n del mundo».

Reflexión final:

Los j√≥venes son ‘el ahora de Dios’, como dice el Papa Francisco, y queremos unirnos a ellos en permanente di√°logo para encontrar soluciones creativas y audaces, para edificar una Iglesia flexible, sinodal, y renovada desde el coraz√≥n de la juventud so√Īadora.

Desde el Arzobispado de Lima, agradecemos el servicio gratuito, voluntario y anónimo de todos los jóvenes de nuestra Arquidiócesis, especialmente de aquellos que son una luz de esperanza en el resurgimiento de la humanidad.

[Informe especial por el mes de Santa Rosa de Lima]

Inspirados en el espíritu de gratuidad y ayuda al prójimo de Rosa de Lima, quien se identificó con el sufrimiento humano de los enfermos y los indios de su época, hoy queremos compartir los testimonios de solidaridad y organización de las Parroquias de nuestra Arquidiócesis.

A trav√©s de estos gestos humanos y cristianos, recordemos que la santidad tambi√©n est√° presente en el coraz√≥n de quienes se identifican con los m√°s necesitados. El servicio y la relaci√≥n con el pr√≥jimo forman parte del llamado del Papa Francisco a la santidad en el mundo actual: ‚ÄúSomos llamados a vivir la contemplaci√≥n tambi√©n en medio de la acci√≥n, y nos santificamos en el ejercicio responsable y generoso de la propia misi√≥n‚ÄĚ. (GE 26).

«La Iglesia no puede estar ajena a los que sufren».

La Parroquia Santa Magdalena Sof√≠a Barat, ubicada en el distrito del Agustino, se ha organizado para realizar cadenas de solidaridad con todos los migrantes que viven en la zona: «desde los inicios de la pandemia, hemos colaborado con bolsas de v√≠veres para que estas familias puedan tener con qu√© alimentarse», coment√≥ el P√°rroco Arturo Alcos.

Hemos encontrado en Santa Rosa de Lima un modelo a seguir, porque ella también supo mostrar su solidaridad y ayuda con los más pobres, con los enfermos, con las familias que pasaban necesidad. Por eso, la iglesia no puede estar ajena a los que sufren, menos con los migrantes.

Para el Padre Arturo, esta pandemia tambi√©n ha tra√≠do consigo muchas lecciones: «una de ellas es la organizaci√≥n popular, porque solos no podemos vencer esta pandemia, unidos s√≠, y por eso, es importante que podamos organizarnos a trav√©s de las juntas vecinales, fortalecer los clubes de madres, los comit√©s de vaso de leche, los comedores populares y las ollas comunitarias. A trav√©s de estos grupos de vecinos nosotros podemos acompa√Īarlos, podemos educarlos mejor y brindar nuestra ayuda», acot√≥.

Foto: Parroquia Santa Magdalena Sofía Barat.

El amor a Dios reflejado en el amor por nuestro prójimo.

Para Giannina León, miembro del Consejo de la Capilla Cristo de los Milagros, perteneciente a la Parroquia San Miguel Arcángel, la unión y la organización de las comunidades de laicos, han sido indispensables al momento de apoyar a migrantes nacionales y extranjeros:

‚ÄúEn nuestra comunidad hay muchos migrantes afectados con esta pandemia, entonces nos hemos organizado a trav√©s de los diferentes grupos para llegar a cada uno de ellos. Hemos tratado de apoyar a los m√°s afectados, sobre todo a las familias que tienen ni√Īos o adultos mayores, a las familias sin trabajo y que pasan hambre», expres√≥ Le√≥n.

Al igual que Santa Rosa de Lima, como laicos estamos llamados a salir y compartir con los dem√°s, manifiesta Giannina: «nuestro amor a Dios se ve reflejado en el amor que ahora mostramos al pr√≥jimo», indic√≥.

Llamados a vivir la fe con obras.

Luis Enrique Corniel es un misionero laico de Rep√ļblica Dominicana que tiene tiempo trabajando en nuestro pa√≠s, puntualmente en la Parroquia San Lucas, en el distrito de Pueblo Libre. Desde su experiencia, Luis Enrique nos recuerda lo fundamental que es vivir una fe con obras:

‚ÄúEn esta pandemia estamos apoyando a m√°s de 2000 familias, y durante este proceso hemos entendido la importancia de vivir las obras de misericordia corporales, por eso, los laicos quieren aportar con su granito de arena y as√≠ llegar a m√°s personas», a√Īadi√≥.

Foto: Parroquia San Lucas.

Reflexión Final:
Nuestro pa√≠s est√° llamado a ser una partecita del cielo, como sol√≠a decir Santa Rosa de Lima, y para ello, tenemos que aprender a hallar nuestra capacidad de amar y de identificarnos con Jes√ļs, a trav√©s de las personas que m√°s sufren.

Central telefónica
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