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Seamos eco de Dios misericordioso – Mons. Guillermo Elías

Mons. Guillermo Elías, Obispo Auxiliar de Lima, presidió la celebración eucarística en la Basílica Menor y Convento de Nuestra Señora de la Merced con motivo de la Solemnidad de María de la Merced: «Esta fiesta nos compromete a todos a seguir siendo el eco de ese Dios que es misericordioso», dijo.

Fiesta de Nuestra Señora de la Merced

«La Santísima Virgen María se aparece a San Pedro Nolasco en 1218 recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se declarara a gloria del cautivo, estos cautivos que eran llevados a sitios lejanos. Esta advocación mariana nace en un contexto concreto y se difunde al resto del mundo», comentó al inicio de la homilía.

«San Pedro Nolasco y sus frailes devotos de la Virgen María, la tomaron como patrona, la tomaron como guía, su espiritualidad es fundamental y es fundante en Jesús que es el libertador de la humanidad. Cristo es el libertador pero María es el modelo de la persona libre, y por ello esta importante orden toma a María como modelo de su propia existencia», continuó.

Pensar en las nuevas situaciones de cautividad

Y dirigiéndose a la Orden Mercedaria expresó: «Ustedes como comunidad se han dedicado a ayudar a los prisioneros y han tenido mártires y santos en este importante trabajo a lo largo de los siglos ¿Dónde están los cautivos ahora? ¿Dónde están los cautivos de este siglo? ¿Qué les inspira este día?»

Es necesario un compromiso con la historia de un país «enmarcado en situaciones concretas de cautividad», en realidades que están en la periferia pero que siguen siendo importantes tocar para «transformar desde la potencia del Evangelio».

Centrarnos en la conversión sinodal

Y recordando las palabras de Francisco durante el Curso de Formación para nuevos obispos en Roma, Guillermo Elías hizo un llamado a centrarnos en la conversión sinodal para «asumir el reto de construir una Iglesia nueva, recogiendo todo lo bueno que se hizo en la vida de una Iglesia particular».

«Esta fiesta nos compromete a todos, en especial a ustedes, a seguir siendo el eco de ese Dios que es misericordioso, que responde a un llamado de libertad para todo hombre y para toda mujer de todos los tiempos, bajo la acción del Espíritu», señaló.

Dar la vida y liberar al cautivo

Basílica Menor y Convento de Nuestra Señora de la Merced

Por último, el obispo auxiliar de Lima agradeció a la Orden Mercedaria por su testimonio de servicio, vida y entrega a los más pobres:

«En nombre del Arzobispo de Lima, Mons Carlos Castillo, les decimos y recordamos la importante tarea del carisma propio de esta orden: liberar al cautivo, dar vida al que no tiene vida, porque el único que libera profunda y realmente al hombre es Jesucristo».

Que María, modelo de la persona libre, nos ilumine. Recordemos todos que en Cristo está la vida y en María el modelo de esa vida

«Quienes veneran a la Virgen de la Merced recuerden que en Cristo podemos ser libres y tenemos que ser instrumentos de libertad para otros, en nuestras propias casas, en nuestros centros de trabajo. Que la fe católica que profesamos nos potencie a ser instrumentos de vida, instrumentos de libertad, instrumentos de fraternidad para todos», concluyó.