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La preocupaci√≥n de la Iglesia de Lima por seguir acompa√Īando a quienes necesitan del consuelo de la Palabra y la fortaleza de la oraci√≥n, ha suscitado nuevas formas de seguir¬†evangelizando a trav√©s del servicio y el voluntariado.

En esta oportunidad, compartimos los testimonios de tres laicas que respondieron al llamado de la Pastoral de Salud, para acudir a los hospitales y acompa√Īar a los pacientes internados en el Hospital Edgardo Rebagliati.

Un servicio generoso que nos ense√Īa a valorar la salud.

Pilar es una joven que participa del voluntariado de Pastoral de Salud y visita a los enfermos en el √°rea ‘no Covid’ del Hospital Rebagliati: «Me anim√© por el voluntariado por un tema de servicio, b√°sicamente converso con ellos, les doy √°nimos, y les digo que Dios est√° con ellos», coment√≥.

«En esta experiencia, he aprendido a valorar todo lo que tenemos, la salud, sobre todo – indica Pilar – la experiencia de compartir un momento con los enfermos me aporta mucho en mi d√≠a a d√≠a, porque es una manera de afrontar toda la realidad que estamos viviendo».

Acompa√Īar, escuchar y orar con los enfermos.

Roxana es otra de las j√≥venes que participa en el voluntariado de Salud de la Arquidi√≥cesis. Ella apoya acompa√Īando, escuchando y orando con los enfermos internados en el hospital por diferentes complicaciones: «en caso que requieran alg√ļn sacramento, apunto los datos de su cama, apellido, pabell√≥n y piso para que el padre pueda llevar los sacramentos», indic√≥.

El servicio de voluntariado me motiva a ayudar al prójimo, también me ha ayudado a crecer como profesional y como persona, a compartir lo poco que sé o tengo, a servir más a la comunidad.

Un servicio voluntario desde lo profundo del corazón humano.

Finalmente compartimos el testimonio de Judith, quien expresa que ser voluntaria «va m√°s all√° de querer ayudar desde lo humano, es hacerlo con plena libertad desde lo profundo del coraz√≥n humano, donde solo puede entrar Dios y poder as√≠ llenarnos de √Čl».

En medio de las limitaciones por el confinamiento y el peligro al contagio, Judith nos recuerda que la Iglesia debe identificarse con los que m√°s sufren, los enfermos y los pecadores: «aqu√≠ es donde el trabajo de un voluntario es llenarse del Esp√≠ritu de Dios en cada visita al enfermo. No es necesario ser un especialista o un te√≥logo para servir, como laicos podemos entregarnos al Se√Īor, nuestro Dios, para que √Čl obre a trav√©s de nosotros, en cada paciente o enfermo que visitamos».

Monse√Īor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Per√ļ, particip√≥ en una ponencia sobre el tema de la pandemia y la juventud, en el marco del ciclo de videoconferencias: «Di√°logos con el Padre Eduardo», que dirige Eduardo Humberto Palacios Morey, P√°rroco de la Parroquia Matriz La Inmaculada, en Talara.

Durante la videoconferencia, se compartió el testimonio de cuatro jóvenes ponentes: Rosa Córdova, Luis Valle, Raquel Ramírez y Manuela Arechaga, quienes reflexionaron, desde sus experiencias y vivencias, cuáles son los problemas más apremiantes de la juventud en medio de esta crisis sanitaria.

«Todos los problemas que expresamos, coinciden con el t√©rmino de una √©poca que ha llegado a agotarse».

Sobre las experiencias recogidas por los j√≥venes en la videoconferencia, Monse√Īor Castillo explic√≥ que, «cuando se narran experiencias, el papel de alguien que interviene, no es para contar solamente su experiencia, sino para hacer un aporte que recoja los elementos comunes y ver m√°s all√°».

«El Papa ha asumido que estamos en una de las mayores crisis de la historia de la humanidad, prosigui√≥ el Arzobispo, y no estamos entonces ante un problema sencillo y f√°cil, sino que todos los problemas que expresamos, coinciden con el t√©rmino de una √©poca que ha llegado pr√°cticamente a agotarse».

En ese sentido, Monse√Īor Carlos se√Īal√≥ que este mundo actual, «gracias a los grandes intereses financieros, ha desarrollado una expansi√≥n capitalista que genera, por medio del liberalismo, un proceso de una vida acelerada, donde no hay tiempo para poder ser persona, para vivir, para respirar, entonces, se genera un mundo que conforme se acelera m√°s, va desbaratando todo, y todo se reduce al apetito de ganar, todas las condiciones humanas en las que vivimos son funcionales a la rentabilidad, a la productividad, y finalmente todo se reduce a una sola consigna: c√≥mo ganamos m√°s en menos tiempo».

El problema grave de esto es la desintonía, el hiato que hay, la ruptura que existe entre la vida humana en su calidad más sencilla y diaria, y este vivir con un mínimo de respiro e inmersión, sumergidos todos en una vorágine que no nos permite esa vida humana que hemos recibido.

«El mundo global, engloba, pero no protege».

Es por eso que, para el Arzobispo, vivimos en un constante deseo por ser acogidos: «el ser humano no puede vivir sin acogida, sin comunidad», precisa. «Este mundo global que se ha creado, pretende cumplir las funciones que tuvo la familia o la comunidad, que forman parte de un primer globo, junto a los distritos, los pueblos sencillos que est√°n alrededor de nosotros y nos permiten vivir. Luego se cre√≥ el Estado, segundo globo, que intent√≥ cumplir funciones del primer globo familiar y pueblerino; y finalmente un mundo global enorme con una estructura d√©bil, y que en cualquier momento se desbordaba».

«Esta pandemia es el primer signo definitivo de que este mundo global, engloba, pero no protege, subraya el Primado del Per√ļ, es m√°s, los testimonios mencionados por uno de los j√≥venes sobre el machismo, muestra que este mundo global no solamente no protege, sino que acent√ļa ciertas taras coloniales que exist√≠an antes, y que las hace pervivir porque mantiene las diferencias, y estas permiten un control destructivo de las relaciones, despreciando a las mujeres, a las personas pobres, a los que no pueden ‘correr’ tan r√°pido en la l√≥gica del mundo acelerado».

El Santo Padre ha dicho que tenemos migraciones por todas partes del mundo, y por ello, su primer signo fue ir a Lampedusa a acercarse a los migrantes. Pero tambi√©n tenemos el problema del hambre, la desertificaci√≥n y la destrucci√≥n de la Amazon√≠a, el desbalance entre el crecimiento de las ciudades y la disminuci√≥n del campo. A esto se refer√≠a Francisco cuando dijo: ‘cre√≠amos que nosotros pod√≠amos enfermar al mundo y vivir en √©l sin enfermarnos’.

Resanar las heridas de la sociedad en el mundo.

«El Papa ha lanzado el gran desaf√≠o, un proyecto para resucitar a la humanidad, es decir, asumirnos como seres¬† humanos concretos que tienen que resolver problemas concretos, pero mirando lejos, sabiendo que cada tarea que estamos haciendo, es una tarea para mancomunar, revalidar, y recomponer los lazos mundiales entre las poblaciones, para asumirla sin necesidad que haya una direcci√≥n tirana, ni una direcci√≥n que nos use, sino una direcci√≥n de anchura participativa y democr√°tica», manifest√≥ Monse√Īor Castillo.

Está naciendo, por primera vez, la conciencia de que la ciudadanía a nivel mundial, puede ser el factor solidario capaz de controlar el proceso desde abajo, y empezar a ir resanando todas las heridas de la sociedad en el mundo.

El Obispo de Lima explic√≥ que «la Iglesia tambi√©n tiene esa misma estructura: piramidal, jer√°rquica, los varones y el clero deciden, los otros est√°n abajo, hay que decirles todo lo que tienen que hacer. La participaci√≥n se ha convertido hoy, en el eje estructurador, en el eje organizador de todas las esperanzas que hay. Eso es lo que se llama sinodalidad», puntualiz√≥.

El desafío de dinamizar la Iglesia y de la auto-organización.

El Arzobispo de Lima advirti√≥ que tambi√©n se avecina un periodo de hambre: «despu√©s de la par√°lisis que ha generado la pandemia, viene una din√°mica muy lenta que vamos a tener que afrontar: es el periodo del hambre, donde pueden morir muchas personas m√°s».

Por ello, Monse√Īor Carlos recalc√≥ que la auto-organizaci√≥n es el desaf√≠o m√°s importante y preciado que tenemos que pensar: «organizarnos en sus diversas formas, inclusive para que la inversi√≥n vaya en aquellas cosas que son necesarias y elementales para la vida de todos. Eso requiere un pensamiento com√ļn entre todos los peruanos, que se organicen bajo algunas ideas elementales que todos propiciemos, para que de esas ideas haya posibilidad de otro tipo de pol√≠tica».

Hay que dinamizar la Iglesia, primero para paliar el hambre que viene, pero la Iglesia tambi√©n tiene que ser lugar de construcci√≥n humana y social de nuestro pueblo. La Iglesia no puede decir: ‘nosotros nos dedicamos a la liturgia y que nuestro pueblo se la consiga solo’. Tenemos que ser iglesias en donde la parroquia, como eje estructurador de los barrios, ayuda en la estructuraci√≥n de las comunidades barriales, en la comida, en la educaci√≥n, en la producci√≥n y en la fe.

Desarrollar la juventud de forma creativa y a través de la solidaridad.

Por otro lado, este tiempo de pandemia ha permitido ver las iniciativas de los j√≥venes, as√≠ lo destaca Monse√Īor Castillo, que agradece el apoyo de los voluntarios en las diferentes parroquias de Lima: «ha sido impresionante su salida, inclusive en el peligro, adem√°s de otras ideas creativas para la salud, ayuda en asistencia psicol√≥gica y espiritual».

«Antes de la pandemia, la juventud ya sent√≠a el obst√°culo de no poder desarrollar toda su juventud, porque estaba presionada por la aceleraci√≥n del sistema. Antes de la pandemia, los j√≥venes tomaban las plazas de toda la ciudad para bailar, y en la noche sacaban tiempo para poder vivir su vida de joven. Antes de ser adultos, los j√≥venes deben resolver la identidad y la intimidad; y para ello, necesitan vivir las relaciones humanas a fondo. Sin eso un joven no puede ser un adulto», acot√≥.

El joven no deja de ser joven, y necesita espacios para el deporte, el arte, y el encuentro con los demás. Esta situación que estamos viviendo ahora, ha hecho que los jóvenes desarrollen su juventud en forma creativa, desarrollen su capacidad de ser íntimos y de ser idénticos a través de la solidaridad.

«No queremos que haya j√≥venes que sean adultos sin antes haber sido j√≥venes, record√≥ el Arzobispo, pero s√≠ queremos que la juventud sea vivida con el valor humano, como un lugar de enorme capacidad, de identidad¬†e intimidad,¬†que puede generar, luego, adultos sanos».

Ubicada en el distrito de Chorrillos, la Parroquia San Pedro viene acompa√Īando a cientos de familias gracias al apoyo, la planificaci√≥n, y la ejecuci√≥n de acciones solidarias, por parte de los l√≠deres de las comunidades parroquiales que conforman el Consejo Pastoral.

«Estamos apoyando a nuestro comedor parroquial ‘El Buen Pastor’, a trav√©s de actividades que difundimos por redes sociales, y llaman al esp√≠ritu solidario de las personas. Gracias a ello, hemos recibido donaciones de mil pollos de una granja, y hemos repartido 500 bolsas de v√≠veres», cont√≥ el P√°rroco Ra√ļl Le√≥n Caycho OFM. a la Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima.

R√°ul Le√≥n explic√≥ que las donaciones recibidas de C√°ritas Lima, han sido un recurso indispensable para ayudar a los comedores populares del barrio: «la entrega de alimentos que nos facilita C√°ritas, ha permitido apoyar a 150 personas que acuden a los comedores populares de nuestra zona. Hasta la fecha hemos ayudado a tres comedores de nuestra jurisdicci√≥n: Santa Rita, Alto Per√ļ, y el Comedor de Pronovi», a√Īadi√≥.

Consejo Pastoral: un grupo dinamizador para la solidaridad.

El Padre Le√≥n Caycho indic√≥ que, para las acciones sociales de ayuda y repartici√≥n de v√≠veres, recurrieron a los l√≠deres de los grupos parroquiales que conforman el Consejo Parroquial: «ac√° trabajamos con un grupo dinamizador de la pastoral. No es un grupo social ni tampoco es una agencia, sino que integramos la opini√≥n de todas las cabezas de los grupos que tenemos», precis√≥.

«Las personas beneficiarias de las bolsas de v√≠veres, son personas que vienen a nuestra casa pidiendo ayuda. Tambi√©n contamos con una lista de empadronamiento para llevar canastas a los hogares m√°s necesitados. A pesar de la cuarentena, el comedor parroquial nunca ha cerrado, siempre hemos entregado 100 almuerzos diarios, pero con la pandemia, ahora repartimos 250 almuerzos diarios», coment√≥ el Padre Ra√ļl.

La Iglesia presente en las necesidades humanas.

Finalmente, el P√°rroco de la Parroquia San Pedro recuerda que todo culto por la vida cristiana, debe inspirarse desde la caridad y el amor al pr√≥jimo: «El Evangelio mismo lo dice: ‘Cada cosa que estoy haciendo por uno de estos peque√Īos me lo hicieron a mi’ (Mateo 25:40), ‘Una fe sin obra es una fe muerta’ (Santiago 2, 14-19)», reflexion√≥.

Es importante que nuestro culto, nuestra vida cristiana, este refrendada siempre por la caridad, por dar de comer al pobre, vestir al desnudo, dar hospedaje aquel que no tiene. Lo poco que tenemos, tenemos que compartirlo.

La web del Arzobispado de Lima ha incorporado un lector de texto con voz, una función para escuchar todos nuestros contenidos digitales. Se trata de una iniciativa que beneficiará, principalmente, a nuestros hermanos invidentes.

En el siguiente video, te explicamos cómo activar la función de lectura por voz en cualquiera de nuestros artículos.

La preocupaci√≥n de la Iglesia de Lima por seguir acompa√Īando a quienes necesitan del consuelo de la Palabra y la fortaleza de la oraci√≥n ha suscitado nuevas formas de seguir evangelizando a trav√©s del servicio de los laicos, quienes se organizan en sus comunidades para compartir ayuda humanitaria con las familias m√°s pobres, y ahora, acuden a los hospitales para orar junto a los pacientes internados.

Este es el caso de Danitza Yasmeli Ar√©valo Garc√≠a, m√©dico de profesi√≥n que trabaja en la Villa Panamericana, y forma parte del equipo de voluntariado de Salud de la Arquidi√≥cesis de Lima: «Me siento muy agradecida con Dios por permitirme formar parte de este voluntariado, porque antes de ello, yo me sent√≠a con mucha angustia, con mucho temor, incluso para acercarme a los pacientes Covid-19 y despu√©s regresar a mi casa», expresa Ar√©valo.

«En cada gesto que hacemos se evidencia el amor de Dios».

«Me siento fortalecida al tener estas herramientas que nos han hecho llegar como el Rosario, las cartillas de oraciones y el agua bendita. Desde mi experiencia puedo apreciar la bondad de Dios hacia los pacientes de Covid-19, abri√©ndose al amor de Dios y queriendo ser sanados», comenta la voluntaria.

En cada gesto que hacemos se evidencia el amor de Dios y su presencia, cuando oramos con ellos y rezamos el Rosario

«Yo me siento muy bendecida, me siento protegida, porque s√© que las herramientas que nos han dado, no solo es para el personal de salud, sino tambi√©n para las personas que est√°n enfermas, enfermos f√≠sicamente y enfermos espiritualmente», indic√≥.

«Ver a Dios en el hermano que sufre».

Roxana Pereyra es una enfermera de profesi√≥n del Hospital Dos de Mayo. Ella participa como catequista en la Parroquia San Juan Ap√≥stol, y cuando se enter√≥ de la convocatoria de la Pastoral de Salud, no dud√≥ en inscribirse: «tal vez lo m√°s dif√≠cil para m√≠, sea el no poder estar con mi familia, pues mi trabajo implica el contacto directo con pacientes Covid-19», explica.

«El ritmo es intenso, la atenci√≥n y las emergencias constantes y creo firmemente que si algo puedo agradecer hoy es la fe que me sostiene – a√Īade la enfermera – a medida que se ha incrementado el trabajo, he observado c√≥mo la fe es un componente invalorable. He visto enfermeras y doctores caer en des√°nimo y tristeza, por el nivel de estr√©s que llevamos».

En medio de este ritmo, muchas veces vertiginoso, siento que Dios me ha puesto en estas circunstancias, para que ponga en pr√°ctica lo que he aprendido e intento vivir. Muchas veces me toca animar, no s√≥lo a los hermanos enfermos, sino tambi√©n al personal m√©dico y enfermeros».

«Tambi√©n invito a mis compa√Īeros de trabajo, a que se unan al rezo del Rosario en nuestros momentos de descanso, y nos conectamos tambi√©n con los sacerdotes, con los cuales cantamos y oramos. Dios nos ayuda a mantener el buen √°nimo, y la paz que nos da, hace que se contagie en el ambiente del hospital, el deseo de hablar con Dios en cuyas manos estamos», subray√≥.

La Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima convers√≥ con el Padre C√©sar Valdivia Romero, P√°rroco de ‘El Esp√≠ritu Santo’, en Manchay, quien viene organiz√°ndose con sus vicarios, los j√≥venes voluntarios de la Parroquia, C√°ritas Lima, y algunos dirigentes del barrio, para la entrega de bolsas de v√≠veres que ya han beneficiado a m√°s de 30 mil familias.

El esp√≠ritu solidario de los vecinos, y la capacidad organizativa de las autoridades de Manchay, han hecho posible que la Parroquia El Esp√≠ritu Santo, pueda distribuir la ayuda humanitaria que ha llegado de todas partes: «la llegada de los v√≠veres ha sido providencia de Dios, expresa el Padre C√©sar Valdivia, hemos recibido el apoyo de muchas personas que se han pasado la voz por las redes sociales, adem√°s de la importante ayuda de las Parroquias de nuestro decanato. A la fecha, hemos atendido a m√°s de 30 mil familias, y ahora, estamos orient√°ndonos a la labor de las ‘ollas comunes’, con la organizaci√≥n de los propios vecinos».

Para la entrega solidaria se ha contado con el apoyo de los vicarios, j√≥venes voluntarios y dirigentes de los barrios: «algunos regidores del municipio nos han prestado sus veh√≠culos y camionetas para repartir v√≠veres, otros voluntarios tambi√©n prestaban sus propios autos para llegar a todos los lugares posibles», a√Īadi√≥ el Padre C√©sar.

Cuando llegamos a un hogar, hemos agradecido a Dios por la familia que nos est√° dando, y hemos recordado que Dios no nos abandona, que estamos en sus manos, y nosotros queremos acompa√Īarlos, para compartir con ellos un mensaje de esperanza y consuelo, en medio de la adversidad.

‘Ollas comunes’ y comedores Parroquiales en Manchay.

C√©sar Valdivia nos comenta que se han preparado 35 ‘ollas comunes’, y como Parroquia, ya se abrieron 3 comedores parroquiales y 4 vasos de leche: «la pr√≥xima semana abriremos el cuarto comedor», precisa.

La presencia de los comedores parroquiales se ha convertido en una luz de esperanza para todas las familias que acuden a las cunas parroquiales ‘La Inmaculada’ y la ‘Estrella de la Evangelizaci√≥n’. Uno de los comedores se ubica en el asilo parroquial ‘Asilo de Ancianos’.

La comida es como el signo, pero lo que est√° detr√°s, es el cuidado que uno trata de transmitir de parte de Dios hacia ellos, que no est√°n solos ni abandonados.

El Padre C√©sar se√Īala que ha encomendado el servicio de las ‘ollas comunes’ a San Juan Mac√≠as: «√©l hizo el milagro de multiplicar el arroz en una olla com√ļn, el milagro fue en Espa√Īa pero en el mismo contexto de pobreza».

Con el prop√≥sito de acompa√Īar a nuestros enfermos durante la pandemia, y respetando los protocolos de bioseguridad, un grupo de sacerdotes de la Arquidi√≥cesis de Lima acude a los hospitales de la ciudad para impartir los Sacramentos y escuchar a los pacientes m√°s afectados a causa del Covid-19. A continuaci√≥n compartimos los testimonios de dos j√≥venes sacerdotes.

Padre Ricardo Cord√≥n: «ver al Se√Īor en los hermanos que sufren».

El Hospital Edgardo Rebagliati alberga a cientos de pacientes por Covid-19 y otras enfermedades; hasta aqu√≠ llega el Padre Ricardo Cord√≥n para acompa√Īar a varias personas, incluyendo un grupo de ni√Īos con c√°ncer: «he dado Bautismo de emergencia en peligro de muerte a una ni√Īa de cuatro d√≠as de nacida, tuve la dicha de dar la Primera Comuni√≥n a una ni√Īa que lo ped√≠a y fue catequizada por sus padres; y tambi√©n me ha tocado confesar a algunas personas que se acercan a la capilla y conversar con algunos hermanos afligidos que necesitan ser escuchados», cuenta.

Esta labor pastoral en el hospital es gratificante para m√≠ como sacerdote porque me permite estar cerca a los hermanos que sufren, me permite ver al Se√Īor en ellos, y a la vez, tambi√©n me permite ejercer mi ministerio siendo instrumento de Cristo el Se√Īor.

Padre Jes√ļs Salamanca: «no quedarnos en nosotros mismos sino sembrar esperanza y consuelo».

«En estos tiempos dif√≠ciles que nos ha tocado vivir es importante m√°s que nunca no quedarnos en nosotros mismos, sino sembrar esperanza y consuelo en la gente», expresa el Padre Jes√ļs Salamanca Guill√©n, vicario de la Parroquia San Juan Ap√≥stol, en Pueblo libre.

En coordinaci√≥n con el Padre Richard Mu√Īoz, capell√°n del Hospital Arzobispo Loaysa, el Padre Salamanca acompa√Īa, escucha y ora con los enfermos desde hace m√°s de un mes: «puedo decir que es una experiencia extraordinaria, es m√°s lo que recibo que lo que doy. Es grato para m√≠ poder llevarles a Jes√ļs, con mi oraci√≥n, con los Sacramentos o con unas palabras de aliento» – indica.

«La fe de la Iglesia no est√° dormida sino que es din√°mica y est√° m√°s viva que nunca».

«Me ha tocado visitar a los pacientes en las √°reas de cirug√≠a, medicina interna y la secci√≥n de quemados – explica Jes√ļs Salamanca – Al recorrer los cuartos, cama por cama, realmente constato la fe de la gente que, a pesar de su dolor y malestar, no ha perdido la esperanza y la confianza en Dios. La fe de la Iglesia no est√° dormida sino que es din√°mica y est√° m√°s viva que nunca».

Esta experiencia enriquece mi ministerio sacerdotal porque, pese al aislamiento social que estamos viviendo, puedo estar con la gente que sufre m√°s, que son los enfermos, sus familiares  y el personal sanitario, quienes necesitan la luz de Cristo en estos momentos tan dif√≠ciles. Considero que para eso estamos los sacerdotes para llevar a Cristo a la gente, sobre todo, a la m√°s necesitada.

Al igual que el Padre Cord√≥n y el Padre Salamanca, son varios los sacerdotes, religiosos, m√©dicos, enfermeros y voluntarios que vienen participando en la acci√≥n de la Pastoral de Salud para llevar consuelo y fortaleza a quienes batallan una enfermedad en la soledad y el aislamiento. En palabras del Papa Francisco: «que el ejemplo de estos pastores sacerdotes y pastores m√©dicos nos ayude a cuidar al santo pueblo de Dios».

En el marco del D√≠a del Campesino, la Iglesia de Lima reafirma su compromiso de solidaridad con los sectores m√°s golpeados por la pandemia, como es el caso de los productores de tub√©rculos y peque√Īos agricultores del interior de nuestro pa√≠s, quienes buscan reinsertarse en el mercado y sobrevivir a las consecuencias de la crisis sanitaria.

Seg√ļn la Convenci√≥n Nacional del Agroperuano (Conveagro), la pandemia ha alcanzado p√©rdidas de m√°s de 6 mil millones de soles entre los peque√Īos agricultores a nivel nacional. Mientras que en la sierra se ha encarecido el transporte para llevar los productos a las ciudades, en la selva se han perdido hect√°reas de pi√Īa, camu camu, caf√© o cacao, al no poder cosecharse.

En medio de esta compleja realidad, la Vicaría de la Pastoral Social y de la Dignidad humana РCáritas Lima, viene ejecutando programas de transformación económica para apoyar a micropempresarios y emprendedores de diversos rubros, como el sector agrícola, así lo explica Cinthya Tello, primera mujer en asumir la Dirección General de Cáritas en el Arzobispado de Lima:

«Nosotros hemos visto c√≥mo se ha deteriorado la situaci√≥n de muchos emprendedores, y desde C√°ritas Lima hemos querido apoyarlos ofreciendo una ventana de oportunidades mediante la compra solidaria de varias toneladas de productos agr√≠colas y la promoci√≥n de sus negocios mediante nuestras redes sociales. Todo lo que adquirimos es redirigido a las donaciones que distribuimos con la poblaci√≥n m√°s necesitada de nuestra jurisdicci√≥n», se√Īal√≥ Tello.

Productos agr√≠colas en las ‘ollas comunes’ de los cerros de Lima

Ollas comunes en los cerros del Rímac benefician a decenas de familias

La red solidaria de la Vicar√≠a de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana se canaliza con el apoyo de las Parroquias de la ciudad y la organizaci√≥n de las comunidades de laicos, quienes se encargan de recibir los donativos, armar las canastas de alimentos y distribuirlas a cada familia: «entregamos donativos a m√°s de 50 instituciones, entre parroquias, congregaciones, hermandades, ONG’s, comedores populares, y hasta ‘ollas comunes’ que benefician a muchas asociaciones de familias de nuestra di√≥cesis», comenta la Directora General de C√°ritas Lima.

Precisamente la preparaci√≥n de las denominadas ‘ollas comunes’ ha sido un recurso indispensable en la supervivencia de varias familias de los cerros de Lima: «con la compra de cultivos estamos contribuyendo a la alimentaci√≥n de familias de asentamientos humanos de distritos como El R√≠mac, El Agustino, La Victoria, Chorrillos y otros sectores que la est√°n pasando mal», – indica Cinthya Tello.

El rol de los laicos es fundamental en la Iglesia, tiene mucho para dar, y tenemos que asumir este rol que nos toca desde nuestras diferentes profesiones y capacidades, con mucho √°nimo

«Nuestra Iglesia tiene un rostro solidario»

«En la Iglesia tenemos como principio la solidaridad – reitera Tello – tenemos que seguir activando las diferentes acciones de la Iglesia, ya sea mediante la ayuda humanitaria, la pastoral de escucha, la pastoral de salud, y los diversos programas de nuestra pastoral social, llevando un mensaje de aliento y esperanza».

Cinthya Tello, Directora General de C√°ritas Lima; Monse√Īor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima; Padre Alberto Avalos, vicario de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana

Estoy convencida que siendo solidarios podemos llegar a todas aquellas personas que lo necesitan. Nuestra Iglesia tiene un rostro solidario, m√°s ahora que los niveles de vulnerabilidad est√°n presentes en todas las esferas de nuestra sociedad

«El Per√ļ va a salir adelante si todos nos sumamos – dice Cinthya Tello como reflexi√≥n final – la Iglesia de Lima est√° levant√°ndose con el esfuerzo de todos para reactivarnos, transformarnos y crecer en este nuevo espacio al que nos dirigimos despu√©s de la pandemia, un espacio de solidaridad, respeto mutuo y equilibrio».

A fines de mayo, productores de papa de la región altoandina de Junín lograron vender cinco toneladas de papa blanca yungay, a precio de chacra y sin intermediarios, a Cáritas Lima, gracias a la promoción y articulación comercial de Sierra y Selva Exportadora, organismo adscrito al Ministerio de Agricultura y Riego.

«A trav√©s de un signo sencillo, queremos recordar el clamor de todo nuestro pueblo por no haber podido enterrar dignamente a sus muertos debido a las circunstancias que tenemos y las medidas de seguridad. Hoy queremos agradecer a Dios por la vida de todos ellos, bendecirlos y entregarlos al Se√Īor en forma digna, humana y cristianamente», fueron las palabras del Arzobispo de Lima, Monse√Īor Carlos Castillo, durante la Celebraci√≥n Eucar√≠stica de la Solemnidad del Corpus Christi, realizada a puertas cerradas y con el conmovedor marco de m√°s de 5 mil fotograf√≠as con los fallecidos por Covid-19 en el Per√ļ.

Este domingo 14 de junio, la Bas√≠lica Catedral de Lima se convirti√≥ en un mural de fotograf√≠as en homenaje a las v√≠ctimas del Covid-19. En sus m√°s de 400 a√Īos de historia, por primera vez la Catedral acogi√≥ las m√°s de 5 mil intenciones por fallecidos que llegaron en la √ļltima semana y ocuparon las bancas, paredes y paneles de la Bas√≠lica. M√©dicos, bomberos, polic√≠as, militares, periodistas, historiadores, padres, madres, ancianos, ni√Īos, personas de todas las edades y estratos sociales, reunidos para ser despedidos simb√≥licamente en un acto de dignidad y reconocimiento a sus vidas.

«Nos hemos reunido para recordar, y recordar significa volver a adentrar a alguien en nuestro coraz√≥n, y por eso hemos querido festejar esta Fiesta del Corpus Christi, porque Jes√ļs dice – ‘hagan esto en recuerdo, en memoria m√≠a’ – y el recuerdo es algo que nos transforma completamente», expres√≥ Monse√Īor Castillo al inicio de la homil√≠a.

«Como el Papa Francisco ha dicho esta ma√Īana, Jes√ļs quiso dejar la hostia, el pan y el vino como signos de su cuerpo y de su sangre para que saboreemos hondamente, porque la escritura es un recuerdo, pero se puede pasar de largo porque nos es dif√≠cil hacer memoria, la Palabra necesita algo tangible y tiene que meterse en el cuerpo de tal manera que sintamos el sabor profundo de lo ocurrido con Jes√ļs que entreg√≥ su vida», a√Īadi√≥ el Primado del Per√ļ.

El sabor amargo y duro de estas muertes de nuestros hermanos aqu√≠ presentes se puede transformar en una alegr√≠a y una esperanza cuando saboreamos el sentido de la muerte de Jes√ļs que fue para darnos vida a todos, una muerte por amor, injusta, pero una entrega generosa que introdujo el perd√≥n en la historia, y as√≠ abrir las puertas de la esperanza a la gente, inclusive a los pecadores, inclusive a los que lo mataron

El Arzobispo de Lima se√Īal√≥ que, en esta celebraci√≥n discreta del Corpus Christi, «queremos celebrar en esta sencillez eso que el Papa hoy d√≠a llamaba ‘la debilidad, la fragilidad y la sutileza de la hostia’, que es un pan simple, sencillo, pero que gracias a que lo saboreamos, sentimos la delicadeza de un Dios que nos trabaja por dentro y nos abre el coraz√≥n y las manos para ayudar».

Detr√°s del anonadamiento est√° la fuente inagotable del amor que nos resucita

Refiri√©ndose al Evangelio de Juan (6, 51-58), Monse√Īor Castillo explic√≥ que, ante la afirmaci√≥n de Jes√ļs ‘Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivir√° para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida’, la pregunta de los jud√≠os ‘¬ŅC√≥mo puede darnos de comer su carne?’ expresa una preocupaci√≥n solo material e individual, omitiendo la m√°s importante, la espiritual: «cuando yo tengo hambre es un problema material, cuando el otro tiene hambre es un problema espiritual, un problema de actitud, de c√≥mo salimos de nosotros mismos, ante el miedo, ante la desaz√≥n, ante el hundimiento, nos encerramos, respiramos por la herida, no entendemos, y cuando el Se√Īor viene con su comida sutil, nos hace entonces entender y comprender nuestras heridas, tomando la debilidad para convertirla en una fortaleza amorosa» – indic√≥.

Jes√ļs, que era de condici√≥n divina no retuvo para s√≠ su categor√≠a de Dios sino que se anonad√≥ para tomar la condici√≥n de siervo, √©se es un llamado para todos los poderosos de la tierra, a abrir sus corazones y compartir lo que tienen

«Ahora que estos hermanos nuestros nos acompa√Īan aqu√≠ con sus fotos, ahora que sufrimos y nos sentimos nada, recordemos que detr√°s del anonadamiento, como el amor de la madre que se anonada para que el hijo nazca, est√° la fuente inagotable del amor que nos resucita, nos levanta y nos destina a una nueva sociedad y tambi√©n a la Gloria de Dios, a participar del reencuentro con nuestros hermanos», precis√≥ el Obispo de Lima.

Desterrar el individualismo y el enriquecimiento a costa de otros

El Arzobispo tambi√©n record√≥ que como humanos tenemos un √ļnico destino: «ser hermanos los unos de los otros, desterrar el individualismo, que lo √ļnico que busca es enriquecerse, ganar la plata a costa de otros y destruir. Pedimos especialmente a los m√°s poderosos de nuestro pa√≠s que se dejen penetrar sutilmente por la Hostia y que realicen esa sutileza abriendo las manos y sirviendo a los hermanos».

Se viene un momento m√°s duro todav√≠a, ser√≠a terrible que en el pr√≥ximo tiempo los muertos que vengan no sean por el Covid-19, sino porque nosotros no hemos abierto el pu√Īo. Es indispensable que aprendamos juntos ese camino y podamos reconstruir nuestros lazos humanos, colocar el coraz√≥n y el centro de nuestra vida en los pobres

Y haciendo memoria de la expresi√≥n del poema ‘El pan nuestro’ de C√©sar Vallejo – ‘Todos mis huesos son ajenos; yo tal vez los rob√©! Yo vine a darme lo que acaso estuvo asignado para otro; y pienso que, si no hubiera nacido, otro pobre tomara este caf√©! Yo soy un mal ladr√≥n‚Ķ A d√≥nde ir√©’ – Monse√Īor Castillo reflexion√≥: «nos debemos los unos a los otros, todo lo que tenemos es ajeno y prestado y tenemos que compartirlo. No podemos vivir en el ego√≠smo».

Que en el Per√ļ renazca toda nuestra patria desde el coraz√≥n de Jes√ļs, para que as√≠, compartiendo nuestra vida, podamos inspirar al mundo como tierra ensantada de una nueva forma de vivir que viene de nuestra religi√≥n cristiana, que no se impone sino que suscita esperanza, inspira y hace que todos podamos creer y salir adelante

En la Celebraci√≥n Eucar√≠stica, Monse√Īor Carlos Castillo recorri√≥ hasta en tres ocasiones toda la Bas√≠lica Catedral de Lima, pasando con incienso y agua bendita por todas las bancas, paredes y murales revestidas de fotograf√≠as: «a trav√©s de este signo sencillo, recordamos el clamor de todo nuestro pueblo por no haber podido enterrar dignamente a sus muertos, y queremos agradecer a Dios por la vida de todos ellos, bendecirlos y entregarlos al Se√Īor en forma digna, humana y cristianamente».

Por √ļltimo, durante la exposici√≥n al Sant√≠simo, el Primado del Per√ļ dio la bendici√≥n final a todo el pa√≠s desde el exterior de la Catedral de Lima, mirando a la Plaza Mayor.

En el marco de la Solemnidad del Corpus Christi, la Bas√≠lica Catedral de Lima amaneci√≥ revestida con las m√°s de 5 mil fotograf√≠as de difuntos por Covid-19 que recibi√≥ la Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima durante la √ļltima semana. Bajo el lema ‚ÄúCon tu cuerpo, Oh Cristo, toca y resucita a nuestros muertos por la pandemia‚ÄĚ, nos unimos en una sola voz para despedir simb√≥licamente a nuestros seres queridos, honrar su memoria y agradecer las huellas que dejaron en nuestras vidas. 

Nos preparamos para la Celebraci√≥n Eucar√≠stica que ser√° transmitida a las 11:00am. por TV Per√ļ y las redes sociales del Arzobispado de Lima. A continuaci√≥n compartimos las postales que nos deja la ma√Īana de este domingo 14 de junio en la Catedral de Lima.

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