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Día 3 de Asamblea Sinodal: Líneas de acción del Plan Pastoral

En el tercer día de Asamblea Sinodal Arquidiocesana, Monseñor Guillermo Elías, Obispo Auxiliar de Lima, fue el encargado de plantear los principales lineamientos de acción del Plan Pastoral para la Iglesia de Lima. A continuación compartimos su ponencia:

En el inicio de la tercera fecha de la Asamblea Sinodal, Mons. Elías compartió una interesante exposición sobre los desafíos y líneas de acción que deben contemplarse para el Plan Pastoral que se elaborará a partir de las conclusiones que se obtengan del sínodo.

Posterior a la ponencia del Obispo Auxiliar de Lima, los delegados de todas las parroquias de la Arquidiócesis se reunieron para debatir los últimos aspectos del documento de trabajo (Instrumentum Laboris). Al promediar las 15:00 horas se presentarán las conclusiones de todos los grupos y se concluirá con una Misa de Acción de Gracias presida por el Arzobispo de Lima y con la participación del Nuncio Apostólico en el Perú, Mons. Nicola Girasoli; los obispos auxiliares, y los más de 700 representantes de las parroquias de la arquidiócesis, seminaristas del Seminario Santo Toribio de Mogrovejo, y los jóvenes voluntarios del Instituto Nuestra Señora del Montserrat y la Comunidad Sant’Egidio.

Compartimos el texto completo de la ponencia de Monseñor Guillermo Elías, Obispo Auxiliar de Lima:

Líneas de Acción del Plan Pastoral

Estos dos días nos han ayudado a entender la magnitud de lo que Dios quiere, y yo creo que realmente Dios habla bastante claro. El lunes contemplábamos una realidad que nos retaba, nos interpelaba; y ayer nuestro Arzobispo de Lima planteó los marcos para entender lo que significa hacer y ser Iglesia.

Hoy, voy a contemplar cinco desafíos, y en cada desafío, presentaré algunas líneas de acción que pienso que podríamos tener en cuenta para el Plan Pastoral que vamos a elaborar:

Opción Pastoral

La Iglesia local o diocesana es el pueblo de Dios convocado desde un territorio concreto y pueblo completo para vivir en el Señor.  Desde un territorio para servir contextualmente a ese pueblo, y yo he tenido realmente la oportunidad de trabajar en varias comunidades. Por eso, puedo decir con la experiencia misma, que no es lo mismo ser párroco de un sector que de otro.

Esta Iglesia local es misterio de comunión como pueblo de Dios pero es también Iglesia en misión, orientada hacia su pueblo y peregrina en la historia. No puede caminar aislada de la experiencia propia del pueblo. La Iglesia está en misión y es misión ella misma, no está estática en la historia, se mueve, acontece el paso de Dios y eso la transforma, eso la nutre, eso la ilumina y eso la reta.

Hace 12 años, Benedicto XVI se preguntaba en la inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que se celebró en el santuario de Nuestra Señora Aparecida, Patrona del Brasil: “¿Qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe?” – ahora yo me pregunto y nos preguntamos estos días ¿Qué ha de significar el acompañar a este pueblo aquí en Lima?

Esta Asamblea Sinodal, recogiendo todo lo bueno de nuestro pasado, se dispone a vivir nuestro presente, y debe ser el inicio de un largo proceso de escucha atenta, que permita un espacio seguro y confiado para responder esta interrogante, un ambiente que sepa acoger y abrazar el sentir de cada persona que libremente quiera responder con responsabilidad, con temor y temblor; en medio de un ambiente de creciente y profunda desconfianza, desencanto, desaliento, pesimismo e indiferencia juvenil heredados de la generación mayor (apistía); como aquellos jóvenes que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros:  “les hemos tocado la flauta y no han bailado; les hemos cantado un lamento y no han llorado.

Por tanto,

La opción pastoral fundamental, hoy en nuestra Iglesia de Lima, es la escucha y la esperanza, una auténtica Pastoral de la Escucha y la Esperanza, que acoja efectiva y afectivamente los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, porque aquellos son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias nuestras, discípulos de Cristo.[1]

Por eso, no queremos una Iglesia defensiva que se esté defendiendo contra todo y contra todos, que tenga humildad que deje de escuchar, que no permita cuestionar. Esta joven que ayer habló y se dirigía a nosotros contando lo que ella ha experimentado de ser escuchada, realmente me parecía muy interesante, y a ella la aliento y le digo que no pierda la juventud, como decía el Papa Francisco: “no se convierta en un museo”.

Para alcanzar esta premisa es urgente y necesario Discernir, tenemos que discernir, ¿Qué nos está diciendo Dios a todos? A los laicos y especialmente a los curas ¿Qué nos está diciendo Dios? Y tengamos la Libertad interior y Parresía, es decir; valentía, osadía para hacer realmente las cosas, no es un momento para irnos atrás, lanzarnos con valentía y confianza a vivir y ayudar a vivir el Encuentro con Cristo, quien es el mismo Ayer, Hoy y Siempre, y que habla de diversas maneras y a cada quien según su necesidad.

Para eso necesitamos acoger desafíos, yo he podido ubicar 5 desafíos, quizás haya muchos más, pero yo he podido ubicar 5 desafíos en estos tres días.

Primero Desafío

Si nuestra Iglesia de Lima genera un proceso consciente de transformación interna para ponerse “en salida”, que se descalce en las esquinas, en los rincones, en las fronteras, en las periferias existenciales; es decir, en los espacios donde los hombres y las mujeres viven, trabajan, luchan, esperan y se desesperan; entonces seremos una Iglesia Samaritana.

Eso es un desafío, pero realmente ¿creen ustedes que lo hemos logrado hacer? Yo creo que la realidad nos desafía a veces, una Iglesia que genere procesos de transformación, que salga ¿Que provocará este primer desafío?

Este desafío supone las siguientes líneas de acción:

  • Organizar una pastoral diocesana y parroquial desde el reconocimiento del contexto de mayor sufrimiento y esperanza de su territorio.

Yo comentaba hace un ratito, escuchaba a algunos que me decían que en su parroquia hacen tal o cual cosa, me parece bien que hagamos cosas, ¿pero esto responde realmente a la necesidad de la propia comunidad? ¿O estamos respondiendo desde lo que nosotros creemos que necesita la comunidad? ¿Cuántas parroquias se han atrevido a hacer un diagnóstico situacional? Porque a veces pateamos la pelota en el aire y elaboramos planes pastorales sin considerar el contexto de la parroquia que tenemos.

  • Propiciar una pastoral orgánica “renovada y vigorosa, de manera que la variedad de carismas, ministerios, servicios y organizaciones se orienten en un mismo proyecto misionero para comunicar vida en el propio territorio.”[2]

A veces en la propia comunidad los grupos compiten, el coro de la mañana no se habla con el coro de la noche, y entre los coros hay un tremendo conflicto, y son miembros de la misma comunidad. Hay parroquias que son muy buenas con jóvenes, hay parroquias que son muy buenas en la pastoral catequética, y no compartimos nuestras riquezas, cada una es un mundo aislado.

  • Impulsar una pastoral planificada, que responda conscientemente a los desafíos y necesidades de la realidad -repito este año tenemos que proponernos un diagnóstico situacional, lograr que alguien nos ayude a diagnosticar la realidad de cada parroquia- que los agentes pastorales y pastores reconocen desde su experiencia del contexto y desde su acción socio pastoral, que provoque una conversión pastoral que evite la manipulación desde intereses o necesidades propias o encerrarse en las estructuras y en su falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: ¡Dadles vosotros de comer! (Mc 6, 37)” (EG 49); en una constante actitud de discernimiento sobre las propias experiencias y actitudes pastorales.

Cuando elaboraba los planes pastorales, siempre, cada año, ahondaba el diagnóstico situacional, porque no es lo mismo cada año el contexto, vienen nuevos migrantes, vienen nuevas situaciones.

  • Generar una pastoral planificada que provoque un sentido crítico en agentes pastorales y pastores, que promuevan el desarrollo de todo el hombre y todos los hombres[3], esto significa que estén dispuestos a salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias, asumiendo la dinámica del Éxodo: salir de sí, caminar y sembrar siempre de nuevo, siempre más allá. Siempre con esa actitud de salida.
  • Diseñar una planificación pastoral en las parroquias cuyo punto de partida sea un diagnóstico parroquial que hable del contexto del barrio y del caminar de la comunidad como familia de familias – por ejemplo, yo me pregunto, el esquema que tenemos de parroquia está en función de los sacramentos ¿verdad?, algunos párrocos nos contentamos con que al año hemos bautizado 500 niños, ¿Cuántas de las familias de esos niños se quedan en la parroquia? 700 niños hicieron la primera comunión, ¿Cuántas familias de esos niños se quedan en la parroquia? Se confirman 200 jóvenes, ¿cuántas familias de esos jóvenes se quedan en la parroquia? Si no hubiera sacramentos, ¿nuestra parroquia tuviera gente?  Yo no estoy diciendo que no tengamos sacramentos, pero solo a veces tenemos sacramentos, la parroquia no hace mas, el cura se desgasta sacramentalmente, bautizando, haciendo primeras comuniones, confirmaciones y termina el año destartalado, y ¿luego qué? ¿Cuántas familias se integraron a la parroquia? Las iglesias evangélicas no tienen sacramentos y están llenas de gente, ¿Que pasa? ¿es que nos falta el kerigma? Anunciar vivo a Cristo resucitado, son cosas que me provocan realmente reflexión, a mi en principio como párroco me retaba eso, solo a veces administramos sacramentos y nada mas – que comprenda su misión más profunda que sólo administrar los sacramentos, una comunidad de vida en la que pastores y laicos son hombres y mujeres de comunión, signos de contradicción en un mundo fragmentado.
  • Implementar una planificación pastoral de conjunto que involucra los procesos financieros y administrativos desde el sentido de la solidaridad, la subsidiariedad, la austeridad, el servicio, la coherencia evangélica, la transparencia y la corresponsabilidad entre pastores y laicos en sinodalidad.

Estuve visitando parroquias tan diversas aquí en Lima en estos 6 meses, y en algunas en estos días de Navidad veía que hacían una labor social, en otra parte se iban a ir fuera de la arquidiócesis a hacer pastoral social, y dentro de la propia arquidiócesis hay zonas pobrísimas, ¿Por qué no somos parroquia hermana de otra parroquia dentro de la propia arquidiócesis? ¿Por qué no elegimos parroquias hermanas y nos convertimos en hermanos unos con otros? No tenemos que salir de la arquidiócesis para ser solidario con los pobres, dentro de nuestra propia arquidiócesis, hay muchísimas zonas extremadamente pobres, pero nos vamos buscando fuera a otros para ayudar. Dentro de la propia arquidiócesis ¿por qué no podemos crear un plan de parroquias hermanas? Y compartir la riqueza de lo que son y de lo que tienen, no solo cosas.

  • Fortalecer una planificación pastoral de conjunto organizada en red que impulse y acompañe procesos evangelizadores en la pastoral social, en la pastoral juvenil y en la pastoral de las familias, a través de programas y proyectos diseñados en comunión y participación.

Toda la riqueza que tenemos, hay parroquias, repito, sumamente ricas en experiencias, que podrían realmente enriquecer a otras parroquias.

  • Implementar un proceso de revisión y definición de la división de las parroquias, desde un enfoque territorial del desarrollo.

Hay parroquias enormes, y hay parroquias que son 5 manzanas, ahí habría que revisar eso, una línea de acción habrá que revisar todo el tema de división de las parroquias.

  • Diseñar una estrategia de trabajo en red en favor del cuidado de la casa común, considerando los principales problemas territoriales que tiene Lima: cuidado del agua, manejo de residuos, contaminación sonora, cuidado de áreas verdes, agricultura familiar, riesgo de desastres.

Yo he estado en algunas parroquias en el Rímac, en la zona de Flor de Amancaes, muy complejas visitandolas este año, o en los Barrios Altos este domingo de la Epifanía, y hay situaciones allí realmente muy complejas.

  • Ejecutar una estrategia de comunicaciones que permita acercarse más y mejor a diferentes poblaciones a través de las nuevas tecnologías de la comunicación e información, así como gestionar la comunicación interna de las comunidades parroquiales a través de una articulación en red.

Hay tanta riqueza que no está siendo compartida, a veces cada parroquia es una isla.

Estas son las líneas de acción que me suscita el primer desafío.

Segundo desafío

Si nuestra Iglesia de Lima diseña estrategias para actualizar una pastoral de la escucha, como el padre bueno que espera a su hijo con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad” y ser escuchado; reconociendo que hay dificultad para escuchar, atender y acompañar, porque hay una debilidad en la auto-escucha y la escucha confiada en los pastores y laicos; entonces, serán acogidas y abrazadas la inmensidad y complejidad de las heridas de nuestro pueblo.

A veces me pregunto ¿Por qué se van a otras Iglesias? El problema no es doctrinal, el problema es relacional, no encuentran acogida, no los escuchamos, porque no es un problema, después viene el problema doctrinal, pero en principio, ¿Por qué se meten a otras Iglesias? ¿Qué están buscando? Lo que a veces no encuentran en la nuestra, a veces el mundo de las parejas, yo que trabajo en el mundo de familia ¿Cuántas parroquias tienen matrimonios para escuchar a otros matrimonios? ¿Cuántas parroquias tienen grupos de matrimonios que escuchen a otros matrimonios?, porque a veces llegan a buscar al cura y el cura está tan complicado con tanto trabajo, que nadie escucha esos matrimonios y no hemos preparado matrimonios para escuchar, para que hagan el acompañamiento desde su propia realidad. ¿Qué desafía el tema de la escucha? Provoca líneas de acción muy importantes.

Este desafío supone las siguientes líneas de acción:

  • Diseñar una propuesta formativa dirigida a pastores y agentes pastorales, especializada en la escucha, que permita la generación de equipos de escucha –yo me acuerdo en una experiencia de párroco a los tres, cuatro años de haber llegado a Comas, tenía que salir de viaje por unos días a predicar y me dieron una cartita y me dijeron: “por favor padre, lea la cartita en el avión, no antes” subí al avión y lo primero que hice fue abrir la cartita y decía: “haces muchas cosas como cura, pero pocas veces nos escuchas, no queremos que hagas tantas cosas, solo siéntate y escúchanos, porque muchísima gente se siente así” pero nosotros no podemos hacer eso todo el tiempo, por eso es tan importante que hagamos que todo este tema de la escucha se haga realidad – y experiencias nuevas e innovadoras de acogida, e implementación de centros dinámicos de escucha que salgan al encuentro de toda la población que lo requiera, sin distinción.
  • Implementar un programa que entre en diálogo con el mundo académico superior, de tal forma que se organice la pastoral universitaria diocesana.

Necesitamos realmente urgente esto, yo creo que esa es una línea de acción muy importante porque el presente está allí en los jóvenes.

  • Implementar un programa pastoral que entre en diálogo con los niños, niñas y adolescentes de los diferentes barrios de Lima; conformando un gran movimiento cimentado en el servicio solidario.

Hay que generar este movimiento de solidaridad.

Tercer desafío

Si la Iglesia de Lima prioriza la formación desde el cuidado vocacional de sus pastores, religiosos, religiosas y laicos, incidiendo en acompañar en conjunto las etapas del primer anuncio, la iniciación cristiana y la maduración en la fe; fortaleciendo la identidad cristiana que se descubre en el servicio afectivo y efectivo; cultivando ambientes vocacionales en las familias, en la parroquia, en las escuelas católicas; entonces nos hacemos co-responsables en la misión de Jesús que sigue llamando discípulos y misioneros para estar con Él y para enviarlos a cultivar el Reino de Dios[4].

Este desafío supone las siguientes líneas de acción:

  • Generar nuevas estrategias para mejorar procesos de selección y acompañamiento de candidatos y candidatas para el presbiterio y la vida religiosa.
  • Definir en comunidad, pastores y agentes pastorales, las características más significativas en los ambientes vocacionales en las familias, en la parroquia, en las escuelas católicas, en los movimientos laicales.

Y yo creo que tener en cuenta de verdad que el perfil del sacerdote y religioso demanda esta realidad, a veces también la formación está un poco ajena a la realidad y terminamos creando un pastor que no tiene en cuenta el contexto, ni responde, y a veces hay jóvenes que cambian a lo largo del proceso formativo, olvidan la raíz y terminan convirtiéndose en seres completamente distintos en el momento de la ordenación, y no tienen en cuenta la realidad de la que salieron y de donde y como vivieron.

  • Propiciar estructuras parroquiales que animen ambientes de diálogo en comunidad, actualizando así la sinodalidad, corresponsabilidad y participación de todo el Pueblo de Dios.
  • Formar en un auténtico liderazgo de servicio a quienes van ejercer algún ministerio en la comunidad parroquial, considerando la instalación de un organismo arquidiocesano que certifique la formación y propicie una auténtica escuela para el ministerio en la comunidad parroquial.

Creo que es urgente crear nuevos ministerios, tenemos catequesis, tenemos liturgias, pero ¿Qué otros ministerios se tienen que crear? La gama enorme de ministerios que esta Iglesia Arquidiocesana va a requerir en los próximos años, es impresionante, tenemos que concretizar esto.

Cuarto desafío

Si la Iglesia de Lima cultiva un presbiterio identificado con la historia, desafíos y capacidades del pueblo y territorio de Lima, capaz de generar procesos de diálogo en las comunidades, de convivir y sentir con los laicos sus propias debilidades y retos, porque sino a veces el sacerdote termina siendo un ser extraño una casta y esto es sumamente peligroso, y a veces terminamos instalándonos, lo digo desde mi propia experiencia, no pienso en nadie de ustedes, estoy pensando desde mi propia experiencia, cuán importante fue cuando por ejemplo hubo la división de Lima y se me pidió ir a quedarme en la zona norte, cuando me envió el Cardenal Vargas Alzamora, yo me tuve que inculturar, limeño, pero no conocía a la gente de esa Zona, no conocía su sentir, su cosmovisión, su religiosidad andina, y tuve que adaptarme, tuve que entenderlos, tuve que valorarlos, tuve que acogerlos, para poder caminar con ellos, para no ser llamados simplemente funcionarios sino pastores a imagen de Jesús; haciendo de la oración, la fraternidad y la vida apostólica pilares de su ministerio.

Este desafío supone las siguientes líneas de acción:

  • Implementar una propuesta de formación continua para el presbiterio que contemple los diferentes carismas, dones y capacidades, en un proceso que tenga la espiritualidad encarnada como eje principal, de tal forma que por vocación puedan brindar un mejor servicio desde alguna especialidad pastoral: social, juvenil o familiar.
  • Diseñar una estructura arquidiocesana que promueva el diálogo ecuménico e interreligioso, desde el reconocimiento de los valores del evangelio, lejos de dogmatismos y prácticas costumbristas.

Yo me acuerdo que trabajé algunos años en la zona norte para defender la vida, para que el barrio sea mejor, con pastores de otras denominaciones e hicimos un trabajo hermoso, en defensa por ejemplo de las pandillas, había abundantes pandillas y nos tuvimos que unir todas las iglesias, evangélicas y yo como párroco católico, para poder sentarnos y juntos poder hacer un plan concreto de ayuda a lo que podríamos denominar salvar a tantos jóvenes que estaban en peligro.

  • Propiciar la generación de un proceso de discernimiento sobre la religiosidad popular, que recoja todas sus expresiones, que genere un fuerte sentido de pertenencia a la iglesia local.

No basta con celebrarles la misa, no basta con eso, estos grupos de hermandades se ha quedado con una estructura del Virreinato, se han quedado con una estructura, el mayordomo, el capataz, y solamente viven en función de títulos, no son grupos parroquiales, y ellos tendrían que entrar en la parroquia como un grupo pastoral, ser acompañados, muchos de ellos solo vienen a su fiesta patronal, pero que hemos hecho para que ellos no sigan haciendo eso, caminen con nosotros, se sientan parte de nosotros.

  • Restablecer y fortalecer el Diaconado permanente y otros ministerios laicales.
  • Generar nuevos centros de formación de agentes pastorales y pastores, sujetos a la certificación de competencias.
  • Diseñar una estrategia que responda a la prevención y atención de casos de acoso y abuso laboral y sexual en las comunidades parroquiales como en las escuelas y centros pastorales arquidiocesanos, que contemple protocolos, sanciones y derivaciones a instancias pertinentes en el ámbito eclesial, civil o penal.

No podemos seguir siendo ajenos a esta realidad

  • Propiciar una formación y práctica litúrgica en laicos y pastores, que enfatice en la celebración de la fe y no en el cumplimiento del ritual,- porque a veces en mi experiencia, porque yo lo he visto, que les damos tantos requerimientos para comulgar, y un día tuve tanto escrúpulo que casi no comulgue, porque te ponen tanta cosa que ya casi nadie puede comulgar, sin caer en el relativismo de la dignidad para acercarnos al Señor, pero a veces es tanto lo que decimos, tan exigentes, que casi no comulgo- considerando la homilética como una tarea importante en la evangelización,-  a los días de ser ordenado Obispo, en un domingo dije, voy a entrar en una parroquia y me senté en la última fila, estaba con mi chaqueta, nadie se daba cuenta de quién era yo, miren, si no salí corriendo de ahí, porque la homilética realmente era tan aburrida, y todo eran avisos parroquiales y fundamentalmente avisos económicos, que de verdad dije: “yo voy a ir a todas las parroquias de Lima los domingos a escuchar” porque hay algunos lugares, no digo todos, no se sientan ofendidos, pero de verdad estoy hablando desde mi experiencia de pastor, 38 años de párroco, la homilética es muy importante en la evangelización –  que evite personalismos de cualquier tipo; para que nuestra liturgia sea más viva y tengamos una “participación más consciente, activa y fructuosa”[5].

Quinto desafío

El último desafío, la misión propia de la Iglesia es llevar la esperanza a través del mensaje de Cristo y la esperanza no falla porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.

Esto desafía a la Iglesia de Lima a elaborar un plan de acción conjunta, que teniendo en cuenta todo el bien que recibimos de nuestros antecesores nos atrevamos a crear un nuevo presente, edificando la Iglesia de futuro, porque yo no creo que veré los frutos, pero lo que hoy hagamos, lo que hoy sembremos, lo que hoy logremos transformar en Lima, los hijos de sus hijos, de estos jóvenes que han estado aquí hoy día, verán una Iglesia renovada. Edificaremos la Iglesia del futuro involucrando la participación de todas las parroquias, grupos pastorales, movimientos y carismas con los que cuenta la comunidad. Nosotros quizás no lo veremos, pero otros lo verán.

La primera línea de acción que me parece sumamente importante porque podríamos lograr un discernimiento enorme de todo lo que ha pasado, pero necesitamos suscitar en el interior de toda la comunidad un espíritu de renovación, impulsado por el Espíritu Santo que actúa en todos nosotros, teniendo en cuenta la Escritura, “yo hago nuevas todas las cosas”, no solo debemos creer en Dios, debemos creerle a Dios, porque el futuro de esta Iglesia, ¿es nuestro o es de Dios? Es del Señor con nosotros, Dios está con nosotros, Dios opera Dios transforma, Dios ayudará.

Este desafío supone las siguientes líneas de acción:

  • Lograr en los próximos meses el nuevo plan operativo arquidiocesano con objetivos y medios a largo, mediano y corto plazo.
  • En los próximos meses lograr diálogo con todos los movimientos y carismas para involucrarlos en el plan arquidiocesano a todos.

Yo sinceramente creo que juntos podemos hacer de esta Iglesia de Lima una Iglesia más humana y una Iglesia más cristiana, y ¿saben qué? Yo quiero ser parte de esta historia, yo creo que Dios me ha traído a este lugar de mi arquidiócesis en la que nací, y en la que viví los primeros años para algo, y yo estoy completamente dispuesto a dar la vida en los próximos años, para que la Iglesia de Lima sea mejor.

No tengamos miedo al futuro, especialmente quiero decirle a mis hermanos sacerdotes, abramonos, hay que abrirse al futuro, con generosidad, con creatividad, con docilidad, porque lo mejor está por venir. Muchas gracias.


[1] GS 1 y: “Una Iglesia a la defensiva, que pierde la humildad, que deja de escuchar, que no permite que la cuestionen, pierde la juventud y se convierte en un museo” señala el Papa Francisco en la exhortación post-sinodal ‘Christus vivit’.

[2] DA 169

[3] EG 181

[4] DA 315

[5] SC 7