Arquidiócesis

Mensaje de Mons. Nicola Girasoli, Nuncio Apostólico en el Perú

En el día de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, Monseñor Nicola Girasoli, Nuncio Apostólico en el Perú, envía un mensaje a todo el pueblo de Lima:

Querido Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú; Obispos Auxiliares, Hermanos Obispos, Prelados, Vicarios, Administradores Apostólicos, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, Diáconos, Seminaristas, hermanos y hermanas, querido pueblo de Dios:

Celebramos el día 29 de junio la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y es el día del Papa. En nuestro querido Perú es tan profundo y fuerte el vínculo con el Santo Padre, el pastor universal de la Iglesia y el sucesor de San Pedro.

Este año, por motivo de la pandemia del Covid-19, celebramos de manera diferente pero con más intensidad espiritual, el día del Papa, rezando por el Papa Francisco y su ministerio de paz y servicio a la humanidad. Todos estamos profundamente consternados, vivimos con la oración y la esperanza este momento tan difícil que está pasando nuestro país, recordamos y rezamos por todos los hermanos y hermanas que han perdido la vida a motivo de esta pandemia. El Papa Francisco con su palabra y gestos concretos en estos meses de Pandemia, nos ha inspirado a vivir con fe y esperanza esta terrible situación, haciéndonos próximos, haciéndonos más solidarios con nuestros hermanos y hermanas.

Agradezco junto a Monseñor Germano Penemonte, consejero de la Nunciatura, y mis colaboradores a todas las jurisdicciones eclesiásticas, las instituciones y organizaciones católicas del Perú, por el gran esfuerzo de solidaridad y de ayuda que cotidianamente están ofreciendo, especialmente a los más pobres y necesitados. He podido seguir, a través de las redes sociales, la gran labor que están haciendo con gran espíritu de sacrificio, buscando recursos para dar de comer a muchos hermanos y hermanas, un inmenso esfuerzo de cercanía y de amor. Por eso, la fiesta del Papa este año tiene una vibración más fuerte, porque sentimos al Papa Francisco más cercano.

Sus enseñanzas y sus numerosas iniciativas de caridad y de solidaridad, en esta pandemia, nos inspiran y nos motivan con más ardor apostólico en el servicio a nuestros hermanos y hermanas más necesitados. La visita de nuestro querido Papa Francisco al Perú, del 18 al 21 de enero de 2018, queda en el corazón de todos los peruanos, como una fuente de energía espiritual y de entusiasmo, para seguir caminando juntos en la unidad y mirando al bien de todos.

En noviembre del 2019, he concluido la visita pastoral a las 46 jurisdicciones eclesiásticas del Perú, ha sido una experiencia maravillosa y muy enriquecedora, principalmente bajo el perfil pastoral, pero también he podido conocer y admirar la belleza de nuestro querido país, sus pueblos, sus tradiciones culturales, sus profundos valores, el Perú expresa una maravillosa unidad en la diversidad de la costa, de la sierra y de la selva.

La cultura del encuentro, tanto querida e impulsada por el Papa Francisco, nos ayudará a crear espacio de respeto y de promoción del bien común, que son los más eficaces remedios en contra de la corrupción, la horrible violencia contra la mujer y la pobreza. La celebración del Sínodo para la Amazonía y la exhortación apostólica pos sinodal del Papa Francisco “Querida Amazonía”, nos impulsan y motivan a tomar conciencia de proteger y respetar el medio ambiente y nuestro planeta, nuestra Casa Común, con una Iglesia unida e incluyente y con el rostro amazónico.

Seguimos rezando con esperanza y, como ha sido ya comunicado oficialmente, este año la jornada de la caridad del Papa se celebrará el domingo 4 de octubre, Fiesta de San Francisco de Asís, para contribuir a las obras de la caridad del Papa Francisco, obras que están beneficiando en esta pandemia también a numerosas jurisdicciones del Perú, contribuir es también ser parte del ministerio del Papa Francisco que preside a la caridad universal.

Que viva el Papa Francisco, que viva el Perú, un abrazo, un saludo de Monseñor Nicola Girasoli, humilde Nuncio Apostólico en el Perú.