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En la Fiesta de la Sagrada Familia, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a la unidad familiar a través del diálogo y la corrección mutua, sin evadir los problemas internos, pero desarrollando la capacidad de comprensión y aceptación. El prelado pidió que sepamos comprender a las nuevas generaciones para aprender cómo van abriendo nuevos caminos a través del misterio de su vida, como lo hizo el propio Jesús: «Que nuestros jóvenes puedan crecer siempre con sus líos y sus búsquedas, pero, sobre todo, haciendo posible que el Señor los vaya trabajando por dentro, y disponiéndonos a acompañarlos en descubrirlo, en encontrarlo y en amarlo», dijo en su homilía. (leer homilía completa)

Leer transcripción de homilía de Monseñor Castillo.

Comentando el Evangelio de Lucas (2, 41-52), que cuenta el hallazgo de Jesús perdido en el Templo, Monseñor Castillo afirmó que para crecer y madurar como personas felices, es necesario mantener el recuerdo, la obediencia y la fidelidad a los padres, así como sus enseñanzas. Por eso, el Evangelio de hoy nos permite comprender el descubrimiento temprano por parte de Jesús, es decir, la toma de conciencia humana de su divinidad, de su vocación de Hijo del Padre celestial, pero simultáneamente, la importancia de crecer bajo la autoridad y la obedicencia.

El Arzobispo de Lima recordó que estamos llamados a la unidad familiar a través del diálogo y la corrección mutua, sin evadir los problemas, pero desarrollando la capacidad de comprensión, conversando, aclarando las cosas, respetándonos y aceptádonos: «No hay peor cosa que el desaliento. Y cuando los padres dicen que todo lo que hacen los hijos está mal, hay una especie de conflicto intergeneracional que no acaba nunca. Tenemos que aprender a integrarnos y aceptarnos unos a otros», recalcó.

La solución a los problemas está siempre en el diálogo, que es lo que nos dejó Jesús. Él es la Palabra que habita en todo ser humano porque todos fuimos creados por la Palabra, y por eso, todo se puede arreglar conversando y afrontando las cosas con claridad.

En otro momento, Monseñor Castillo habló sobre la reacción que tuvieron los padres de Jesús: «En el fondo, José y María sienten una cierta incomprensión de lo que le ocurra a Jesús. Si bien está haciendo algo sumamente santo y profundo, a la vez, es como un modelo que rompe las normas, tanto así que sus padres le dicen: ¡Mira, tu padre y yo te buscábamos angustiados!», resaltó el Arzobispo.

Este acontecimiento revela que en la familia de Jesús también hubo problemas y tensiones: «Es posible que la familia de Jesús haya sufrido mucho porque tenía que comprender el sentido de su presencia, acompañarlo y jugarse la vida por Él», aseguró Monseñor Carlos.

Aprender cómo las nuevas generaciones van abriendo el camino del Señor.

Después del diálogo con José y María, Jesús decide obedecer a sus padres y seguir bajo su autoridad. Ellos acogen esta primera novedad, pero especialmente María es la que conserva todo en su corazón, es decir, aprende a comprender: «Nosotros también, como Madre Iglesia, tenemos que guardar estas cosas en nuestro corazón y aprender cómo las nuevas generaciones van abriendo camino, el camino del Señor, a través del misterio de su vida. La vida de los jóvenes, hoy día en el mundo, es un misterio, porque, a la vez que son jóvenes que tienen mucha creatividad, muchos anhelos, muchas locuras, hay un misterio interno que nos dice muchas cosas», reflexionó el Primado de la Iglesia peruana.

«Jesús iba creciendo bajo la autoridad, ósea, se las arregló para crecer, porque hay maneras de crecer bajo la autoridad. Y lo hizo tanto que, también, en la historia de Jesús hasta su muerte, caminó bajo las autoridades existentes, caminando por los márgenes donde la autoridad tenía menos posibilidades de llegar. Y así fue llegando a la gente, y al final tuvo que encontrarse con la autoridad, y la autoridad decidió condenarlo. A pesar de ello, ya estaba ganado el corazón de la gente al amor de Dios, y por eso, por respeto a la autoridad y al pueblo sencillo, entregó su vida hasta la muerte y muerte de Cruz», señaló.

Este es el camino que Jesús ha ido desarrollando desde temprana edad, un crecimiento en sabiduría, estatura y gracia: «Sabiduría, lo que le faltó a los primeros padres cuando se “comieron” el fruto del árbol de la ciencia, del bien y del mal. Querían lograr sabiduría «comiéndose» la reflexión, el discernimiento de qué es más adecuado hacer, y se apuraron. Jesús no se apura, va creciendo en ese sabor, en esa experiencia de la vida, para comprender hondamente las cosas, para no apurarse y realizar una tragedia. Pero también crece en estatura y en gracia, es decir, en don y en gratuidad, en generosidad absoluta. Su vida es la gracia, pero también lo dice ante Dios y ante todos los seres humanos», explicó Monseñor Castillo.

Carta del Papa Francisco a las familias.

«Hoy el Santo Padre ha sacado una Carta para los matrimonios y las familias donde cita el texto del Eclesiástico (3,2-6.12-14): “Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre y no lo abandones mientras viva, aunque su inteligencia se debilite. Sé comprensivo con él, no lo desprecies mientras vivas”. El Papa ha querido incluir, en el último párrafo de su carta, a los abuelos, a los que son mayores y no hemos de abandonar en una sociedad que siempre descarta, olvida a los mayores y olvida sus enseñanzas», indicó el prelado.

Gracias Santo Padre por el mensaje a las familias que es aliento y esperanza, especialmente para las familias más complicadas que tienen muchos problemas, y que hoy día nos muestran que Jesús no fue una excepción, también allí había problemas, y por eso está muy cerca de nosotros.

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