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Christus Vivit: la alegría de los jóvenes en el mundo

Un año después del Sínodo sobre los Jóvenes, y a seis meses de la publicación de la Exhortación Apostólica Postsinodal, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y el Dicasterio para la Comunicación lanzan un proyecto video-social para compartir la experiencia de “Christus vivit” en el mundo.

Tratar de describir cómo 9 capítulos y 299 párrafos te estén cambiando la vida podría ser una hazaña insuperable para un nativo digital, acostumbrado a expresar la mezcla de sentimientos con una “carita” y a compartir opiniones a la escasa velocidad de un tweet.

La chispa estalló allí, uniendo la fuerza de las palabras del Papa con la “vocación” multimedia de sus interlocutores. Así, los 9 capítulos y los 299 párrafos de la Exhortación Apostólica “Christus vivit”, escrita por Francisco después del Sínodo del año pasado, han sido condensadas en 26 partes temáticas, cada una confiada a una joven o a un muchacho de diversas nacionalidades con la finalidad de mostrar los frutos que esas palabras están produciendo en sus vidas.

Y es está la novedad, para una historia hecha no de papel sino de “escenas”, construida a partir de una serie de video-testimonios de aproximadamente un minuto. Así nace el proyecto desarrollado en colaboración entre el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y el de la Comunicación y el vídeo que acompaña esta página representa la introducción y sugiere el estilo.

En el Arzobispado de Lima, los jóvenes, nativos digitales, nos sumamos a esta iniciativa y compartimos lo que significa para nosotros la experiencia de Christus vivit: es la alegría de los jóvenes en el mundo, esa misma alegría que el Papa Francisco expresa en su exhortación apostólica:

[Los jóvenes] pueden aportarle a la Iglesia la belleza de la juventud cuando estimulan la capacidad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas.

(Christus Vivit 37)

Video-mosaico

A partir de hoy y hasta diciembre, cada martes y jueves, se publicarán dos vídeos breves enviados por los jóvenes y las impresiones que éstos comunicarán serán de vez en cuando piezas de un mosaico que, con el tiempo, devolverá una imagen del mundo – el de los millennials y del entorno – confrontándose con las cuestiones de la fe y el estímulo de Francisco puestas al comienzo de la Exhortación Apostólica: “Cristo está vivo” y “te quiere vivo”.

La supremacía del corazón

El Cardenal Kevin Farrell, Presidente del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, también eligió la misma modalidad que los jóvenes – una rápida reflexión en vídeo – para lanzar la iniciativa y subrayar, con las palabras de San Pablo, una convicción: “Ustedes mismos – dice a los jóvenes – son la carta escrita en vuestros corazones por el Espíritu de Dios. No es tanto lo que está escrito en papel lo que convencerá a alguien de seguir a Jesús, sino lo que está escrito en el corazón de cada uno de nosotros”.

Libres para crear

La consigna para los jóvenes implicados ha sido esta: libertad. Ningún vínculo sobre el “cómo” narrar y narrarse, excepto la de devolver con pinceladas de frescura y experiencias de vida vividas la reflexión madurada por el Papa después de los días de octubre de 2018. Por lo tanto, ninguna edición posterior por parte de “Vatican News” para hacer más atractivas visualmente las diversas contribuciones llegadas de todos los continentes, pero todo de acuerdo con la sensibilidad y la capacidad de los jóvenes. La prueba serán los vídeos de la serie, con formas más o menos refinadas, desde la película realizada con el talento del videomaker hasta el rodaje sin adornos particulares, sólo por el hecho de estar allí y compartir un pensamiento.

“Cristo vive”

Libertad en la creatividad y por lo tanto espontaneidad, porque lo que cuenta en el proyecto “Christus vivit” es el común denominador que deriva de las palabras de las jóvenes y los muchachos. “Cristo vivo”, dicen todos de diferentes maneras, es esperanza, sueño, motivación. Es ser, como diría Francisco, “el ahora de Dios”.