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Este viernes 12 de junio se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, fecha que cobra gran importancia ahora que la pandemia ha obligado a muchos menores a realizar trabajos inadecuados para su edad, a fin de ayudar a sus familias en condiciones de extrema pobreza.

Según un reciente informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se estima que, debido al COVID-19, la tasa de trabajo infantil en nuestro país (alrededor de dos millones según INEI) podría incrementarse hasta en 3 puntos porcentuales.

En medio de esta realidad, la Iglesia de Lima reconoce el esfuerzo solidario de las Parroquias de nuestra Arquidiócesis y el trabajo en conjunto con las comunidades de laicos para acudir a las calles de la ciudad y ofrecer ayuda a cientos de niños trabajadores.

Parroquia Nuestra Señora del Camino: construir una sociedad más justa y fraterna

Antes de la cuarentena, la Parroquia tenía implementado hasta cuatro comedores para atender a más de 450 niños, niñas y adolescentes, sin embargo, producto de la pandemia se vieron obligados a cerrar sus instalaciones: «solíamos atender a cientos de menores para que almuercen antes de ir a estudiar, pero con la expansión del Covid-19 ya no podemos cocinar, en cambio, llevamos los víveres a sus casas para que sigan alimentándose», expresa el Párroco Néstor Juipa.

Las donaciones de víveres llegan gracias a la gestión de la Parroquia con otras instituciones, una acción solidaria que ayuda a todos los niños que en estos momentos no pueden continuar beneficiándose del proyecto PINIFE (Proyecto Integral Para Una Niñez Feliz), una iniciativa que ofrecía educación básica a muchos menores.

Como Iglesia respondemos al compromiso de Cristo con los más vulnerables, los más pobres, y queremos que ellos también tengan esta oportunidad para desarrollarse y crecer respondiendo al Evangelio

Por otro lado, Néstor Juipa también contó que la Vicaría de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana – Cáritas Lima, viene colaborando con los más de 30 niños que acudían a la Guardería Santa Mary y los 150 niños vulnerables de la cuna parroquial: «recibimos la entrega de materiales, cuadernos y libros para el desarrollo educativo de los niños. Cáritas Lima nos permite dar un apoyo fundamental para que los padres no salgan a trabajar con sus hijos, sino que ellos se queden en las cunas», resaltó.

Todo niño tiene derecho a vivir su etapa de niñez, a desarrollarse y crecer, a jugar y a ser protegido, para que cuando crezca pueda construir una sociedad más humana y fraterna.

Parroquia San Lázaro: transformar la realidad desde la comunidad solidaria

«El primer derecho de un niño es el derecho a la felicidad, a la alegría, al juego, eso es constitutivo de cada niño – señala el Padre Carlos Eli Valderrama Arones, Párroco de la Parroquia San Lázaro el segundo derecho es a la alimentación, la salud, la educación. Por culpa del trabajo infantil los niños se privan de la oportunidad de crecer sanamente».

En la Parroquia San Lázaro la solidaridad emerge en el corazón de sus laicos, quienes se han organizado para ayudar a los niños que viven en la quinta de San Jacinto, a la altura de la cuadra 5 del Jirón Trujillo, exactamente al frente de la histórica Iglesia: «los niños salen desde temprano a pedir limosna en la calle y sabe Dios si tomarán desayuno o almorzarán», narra el Padre Valderrama.

Gracias a los donativos semanales que reciben de Cáritas Lima, la comunidad de San Lázaro puede llegar a muchos hogares y familias que pasan necesidad, incluyendo grupos de niños y niñas que viven en la quinta de San Jacinto: «Si queremos abordar el tema seriamente tenemos que defender los derechos fundamentales del niño, pero también ver la realidad y cómo podemos intervenir para transformarla» – precisa el Párroco.

La Iglesia es la institución que más cerca está en el día a día de nuestro pueblo, nosotros no tenemos horario porque los pobres no son nuestro trabajo, son nuestra misión, son nuestro quehacer diario. La Iglesia en salida se acerca a ese mundo de los disminuidos y descartados como lo son los niños que sufren la explotación

Pero el desafío de atender las necesidades de muchos niños que sufren el maltrato del trabajo infantil no puede resolverse en solitario: «se requiere un trabajo articulado interinstitucional, la Iglesia sentada en la misma mesa de trabajo con otras instituciones gubernamentales – reitera el Padre Carlos – tenemos que ponernos en las manos de Dios, preguntarle a Él ¿Señor cuál es nuestra misión ¿Qué desafíos tenemos que afrontar en esta actualidad? Dejar de ser egoístas y pensar más en el prójimo, aproximarnos a la realidad pobre de la gente».

Esta pandemia nos está enseñando que nosotros vivimos juntos en comunidad, que si el otro se cuida me cuida a mí y viceversa. Tal vez los templos están cerrados, pero la Iglesia se ha difuminado, está más viva que nunca.

Hoy más que nunca, como Iglesia de Lima, nos unimos al llamado del Papa Francisco y hacemos eco de sus recientes palabras sobre el trabajo infantil: «en muchos casos se trata de formas de esclavitud y reclusión que provocan sufrimiento físico y psicológico. Todos somos responsables de esto».

Escribe: Padre Juan Bytton, SJ.

“La escucha es un encuentro de libertad, que requiere humildad, paciencia, disponibilidad para comprender, empeño para elaborar las respuestas de un modo nuevo. La escucha transforma el corazón de quienes la viven, sobre todo cuando nos ponemos en una actitud interior de sintonía y mansedumbre con el Espíritu. No es pues solo una recopilación de informaciones, ni una estrategia para alcanzar un objetivo, sino la forma con la que Dios se relaciona con su pueblo. En efecto, Dios ve la miseria de su pueblo y escucha su lamento, se deja conmover en lo más íntimo y baja a liberarlo (cf. Ex 3,7-8). La Iglesia, pues, mediante la escucha, entra en el movimiento de Dios que, en el Hijo, sale al encuentro de cada uno de los hombres” (El valor de la escucha. Documento final del Sínodo sobre los jóvenes. Octubre, 2018)

Con estas palabras inspiradoras quisiera reflexionar brevemente sobre la importancia que tiene la escucha en el ser y quehacer de la Iglesia, más aún en estos tiempos donde la pandemia de la Covid-19 nos está haciendo redescubrir el profundo llamado de Dios a renovarnos desde la escucha de su Palabra, de los hermanos y hermanas, desde la historia y la vida.  

Escuchar la Palabra. Las Sagradas Escrituras son la escuela de todo oyente. La historia de la salvación allí narrada es la historia de un pueblo que busca seguir la voz de su Dios. Abraham escuchó (Gn 12, 1), Samuel escuchó (1 Sam 3), María escuchó (Lc 1, 29), los discípulos escucharon (Mt 4, 20; Jn 1, 40; par.). El mismo Jesús escuchando el sufrimiento de la gente (Mc 10, 49; par) transformó todo su entorno en esperanza, porque sanaba y perdonaba, prometiendo una vida plena (Jn 10, 10). Es Dios mismo quien nos enseña a escuchar el clamor del pueblo (Éx 3, 7-8). En esta realidad, estamos invitados a hacer sacramento la escucha de la Palabra, aprender de la sabiduría del Evangelio de manera creativa, alegre y generosa en el ámbito personal, familiar, eclesial y social.

Escuchar al Otro. En todo tiempo y en todo lugar, Dios se hace cercano al ser humano (CIC 3) La gracia actúa de manera tal que nada es ajeno al amor de Dios, porque lo esencial está presente en todo lo creado. Al escuchar al hermano/a, algo de Dios escuchamos. Al responder a las necesidades de los demás, algo de Dios transmitimos. La voz de Dios se hace Palabra en Jesús, Maestro de la escucha atenta y fraterna. Esa actitud lo acompañó a lo largo de su vida, en la cruz y en la Resurrección. Jesús nos enseña a escucharlo en la cruz y en las cruces de tantas personas que esta situación de enfermedad e incertidumbre está causando. Escuchamos la cruz para seguirla y ser llevados a la Resurrección. Este es un compromiso de fe, para que la vida de los que sufren se abra también a la esperanza de la salud, la justicia y la paz. En esta sola humanidad que somos todos, “si sufre un miembro, todos los demás sufren con él” (1 Cr 12, 26). Por eso, estamos invitados a hacer de la escucha un sacramento de vida que nos conduce al Dios de la vida. Acompañar al que sufre para transformar las realidades que hacen sufrir.

Escuchar la vida y la historia. ¿Dónde esta Dios en estos momentos? Seguramente esta pregunta ha llegado a nuestra mente y corazón muchísimas veces. Y es el mismo Dios quien nos invita a descubrirlo en las complejidades de la vida, empezando por la misma persona que hoy se cuestiona. Toda pregunta nos dinamiza, nos hace salir de nuestros propios esquemas y seguridades, para abrirnos a la libertad del que ama, la misma que hecha sus raíces en el deseo profundo de Dios: “que no se pierda ninguno de estos pequeños” (Mt 18, 14) ¿Al lado de quién está Dios? Está con el que sufre, porque el mismo sufrió. Y está con quien da la vida a diario por el bien de todos, porque dar la vida por los demás es la mayor demostración de fe (cf. Jn 15, 13).

Estar atentos a la realidad nos hace abrir los ojos y los oídos a la voz del Espíritu, quien es el que nos conduce en los momentos de prueba (cf. Mt 4, 1). ¿Dónde está tu hermano? (Gen 4, 9) es la voz de Dios hecha pregunta. Que nuestra respuesta sea esa capacidad profunda y confiada de renovación pastoral desde la escucha, para vivir la caridad como mística, la solidaridad como esencia de la evangelización y el amor al prójimo como el cumplimiento pleno de la ley divina (cf. Rm 13, 8).

Dios habla también a través de su creación como nos enseña la hermosa tradición viva de la Iglesia y el magisterio reciente del Papa Francisco. Que la angustia por la ausencia de lo que estábamos acostumbrados, no apague la esperanza de lo novedoso que nos trae el Espíritu: Una Iglesia que somos todos, donde Dios se hace presente de manera auténtica y real en cada uno de nosotros porque somos “hechura de Dios” (San Agustín). La misión de escuchar y consolar no es una misión exclusiva de unos pocos, Dios sigue obrando en todos y “no puede no estar” como señala una de las hermanas voluntarias al contestar una llamada.

La Pastoral de Escucha, a través del centro de llamadas (01) 2037700 – Opción 2, es una respuesta a la voz de la Asamblea Sinodal Arquidiocesana de enero último y se fue concretando a partir de las consecuencias que la pandemia de la Covid-19 está dejando en nuestro país. La Pastoral de Escucha reúne a un generoso grupo de voluntarios/as entre laicos/as, sacerdotes y religiosos/as y generando un espacio de cercanía y aliento para tantas personas que buscan en el otro, el encuentro fraterno con el Dios de la vida y de la historia capaz de “hacer nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5).

Compartimos nuevos testimonios de las Parroquias de Lima que, a través de la ayuda recibida por la Vicaría de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana – Cáritas Lima, vienen ejecutando acciones de solidaridad mediante la organización de sus laicos, ya sea para distribuir víveres a familias necesitadas, aperturar un comedor popular con las medidas de seguridad adecuadas, o implementar la pastoral de escucha a través de las llamadas telefónicas.

Parroquia San Vicente de Paúl reabre comedor para compartir desayunos con personas en situación de calle

Los donativos entregados por la Vicaría de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana – Cáritas Lima, ha permitido que la Parroquia San Vicente de Paúl , ubicada en el distrito de Surquillo, pueda compartir la ayuda humanitaria con las familias que tenían empadronadas desde hace años y atendían en el comedor de la Parroquia antes de la cuarentena.

«En la Parroquia nos hemos organizado con nuestros agentes pastorales para elaborar bolsas en el comedor y distribuirlas a las casas para evitar las aglomeraciones – comenta el Párroco Rafael Buendía Lurita – también hemos complementado los donativos de Cáritas Lima para que las entregas de canastas no sean muy frecuentes y los alimentos puedan alcanzar para más de una semana».

El Padre Buendía también anunció que desde la semana pasada se abrió el comedor de la Parroquia para repartir desayunos a las personas más vulnerables y situación de calle: «hay un grupo de voluntariado que se encarga de la preparación del desayuno en la Parroquia, y cuando terminan de prepararlo, los agentes pastorales se organizan para recogerlos, llevarlos al comedor y distribuir los desayunos a los hogares y con las personas que viven en la calle» – explicó.

Parroquia Santa Beatriz: donaciones de víveres y reactivación de la Pastoral de escucha

En el distrito de Lince, la comunidad de la Parroquia Santa Beatriz ha recurrido a las redes sociales para organizarse en la recolección de víveres y beneficiar a más de 100 familias: «se hizo llegar los víveres a las personas que tenemos registradas en nuestro padrón, así como miembros de otros grupos parroquiales que no la están pasando bien, y gente que ha venido a tocar la puerta pidiendo ayuda» cuenta el Padre Martín Herrera, vicario parroquial.

La distribución de víveres es posible gracias a la colaboración de grupos voluntarios, quienes se encargan de la preparación de las bolsas y mantienen el orden para impedir la congestión de personas: «la Municipalidad de Lince también nos apoyó con la repartición y la organización de las entregas de canastas en la Parroquia» – añadió Martín Herrera.

Pastoral de escucha y acompañamiento espiritual

«Siguiendo la iniciativa del Arzobispado de Lima, abrimos la línea telefónica para aquellas personas que necesitan un acompañamiento espiritual» – mensaje compartido por las redes sociales de la Parroquia Santa Beatriz

Debido al confinamiento, el Párroco Luis Miguel Gamboa Sanchez ha reforzado la Pastoral de escucha en su comunidad, poniendo a disposición el teléfono de la Parroquia para atender las necesidades de las personas, escucharlas, y compartir una palabra de aliento en caso de una pérdida por Covid-19.

Como Iglesia estamos tratando de ayudar a las personas en estos momentos de dificultad, orientando nuestro servicio sacerdotal y laical en el pueblo

«Tratamos de darle palabras de aliento para que sepan que Dios los acompaña, que da un amor gratuito desinteresado y está siempre con ellos, en los momentos buenos y en los momentos no tan buenos que estamos viviendo en estos momentos», agregó el Padre Martín Herrera.

Durante estas semanas hemos compartidos los testimonios de solidaridad y generosidad de varias Parroquias de Lima, que a través de la organización de sus laicos y laicas llegaron hasta las zonas más recónditas de nuestra ciudad para brindar ayuda y esperanza.

Precisamente, bajo el lema de nuestra canción de campaña «Todos Juntos», muchos jóvenes se animaron a compartir sus videos cantando y orando por el fin de la pandemia por el Covid-19.

¿Quieres participar en el próximo videoclip?

Invitamos a todas las Parroquias a participar enviando sus videos cantando el tema oficial ‘Todos Juntos’ de nuestra campaña de ayuda humanitaria y acompañamiento espiritual. Para para participar solo tienes que descargar la canción en el siguiente enlace: https://bit.ly/2MwZWGR y enviar su video al correo prensa@arzobispadodelima.org

Este viernes 5 de junio, Monseñor Guillermo Elías, Obispo Auxiliar de Lima, presidirá la Celebración Eucarística por los pacientes de Covid-19 de la Villa Panamericana, desde las 4pm. a través de Canal HN y las redes sociales del Arzobispado de Lima.

Cómo participar desde casa

Desde las 4pm. del viernes 5 de junio, conéctate desde casa para ver la transmisión de la misa en la Villa Panamericana, a través de la señal de Canal HN, la página de Facebook de la Hermandad del Señor de los Milagros, y la página de Facebook del Arzobispado de Lima.

Las Parroquias de Lima siguen organizándose para ayudar a miles de familias en situación de vulnerabilidad, gracias a la organización de las comunidades de laicos que llegan a los barrios más recónditos donde las condiciones de vida son precarias. Hoy compartimos los testimonios de servicio de la Parroquia San Lucas, en Pueblo Libre; y la Parroquia La Sagrada Familia, en La Victoria.

Parroquia San Lucas: colaboración de comunidades para ayudar a más de mil familias

La Parroquia San Lucas, situada en Pueblo Libre, ha recurrido a la colaboración de sus feligreses para recaudar alimentos y víveres que beneficiaron a más de mil familias: «aquí en la comunidad hemos atendido unas áreas donde hay personas más vulnerables, así como en los lugares bastante golpeados de los conos de San Juan de Lurigancho, Naranjal, Collique, Chaclacayo y Tacna», cuenta el Párroco Carlos Rodríguez Mayorga.

Después de esta primera experiencia, el siguiente objetivo de la Parroquia es preparar 300 bolsas de víveres para llevar a familias de inmigrantes y otras zonas vecinas.

La presencia de la Iglesia no se expresa a través de una sola persona porque la Iglesia somos todos actuando, desde los sacerdotes jóvenes atendiendo a los enfermos, hasta las hermanas religiosas y comunidades de laicos que llevan los víveres, todo una gama amplia de acción que muestra la fe a través de las obras

«La Iglesia se manifiesta en estas acciones concretas de solidaridad, haciéndose cercana con aquellas personas más necesitadas para compartir lo que tenemos y darles una palabra de aliento – resalta Carlos Rodríguez – las obras son el fruto de una vida interior que no solamente se queda en actos de piedad, sino que designa actos concretos de poner por obra esa fe».

Parroquia La Sagrada Familia: solidaridad en los cerros San Cosme

Ubicada en el cerro San Cosme, la Parroquia La Sagrada Familia ha canalizado la ayuda de la Vicaría de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana – Cáritas Lima para brindar ayuda a más de 150 familias necesitadas: «aquí en el cerro San Cosme hay mucha necesidad, y todas las donaciones que nos llegan contienen víveres, vitaminas y son repartidas inmediatamente» – explica el Párroco Alex Loayza Espinoza.

La presencia de la Iglesia se hace grande y cercana cuando mira la realidad, llevando un mensaje de esperanza y ánimo en medio del dolor por la pérdida de un familiar o la falta de trabajo. A través de la ayuda que compartimos, nuestra fe se fortalece y nos motiva a seguir sirviendo

Para la entrega de víveres la Parroquia se comunica con un representante por familia, agrupando por día a 30 personas que se acercan a recoger las bolsas de víveres manteniendo el distanciamiento: «La Victoria es la zona más crítica de contagio y no queremos exponer a las familias que ayudamos, por ello, la repartición diaria se ejecuta con la organización de los laicos que participan en la Parroquia. Las comunidades se encargaron de implementar un espacio para la entrega de víveres, desinfectando todo el lugar con lejía y controlando el ingreso de las personas con mascarillas y alcohol gel» – añadió Alex Loayza.

La presencia de la Iglesia en los hospitales no sólo se ha manifestado a través de las visitas de Monseñor Guillermo Elías, Obispo Auxiliar de Lima, también hay un servicio de voluntariado de salud conformado por laicos y enfermeros que acompañan a los pacientes de Covid-19 para asistirlos y alentarlos a través de la oración. Compartimos los testimonios de tres voluntarios que se encuentran en la primera línea de acción contra la pandemia.

La preocupación de la Iglesia de Lima por seguir acompañando a quienes necesitan del consuelo de la Palabra y la fortaleza de la oración ha suscitado nuevas formas de seguir evangelizando a través del servicio de los laicos, quienes se organizan en sus comunidades para compartir ayuda humanitaria con las familias más pobres, y ahora, acuden a los hospitales para orar junto a los pacientes internados.

Este es el caso de la Dra. Martha Mogrovejo, quien respondió a la convocatoria del Arzobispado de Lima y se unió al grupo de servidores que asisten a los pacientes de Covid-19 gracias a la ayuda de un ‘kit espiritual’ (tablets, agua bendita, rosario, vademécum virtual y oraciones para casos especiales).

Dra. Martha Mogrovejo

«Definitivamente en estos tiempos de pandemia hay mucha necesidad por parte de los pacientes del auxilio espiritual, ya que ellos necesitan ser acompañados, asistidos, necesitan que oren por ellos – comenta Martha Mogrovejo – los familiares de los pacientes también son asistidos con las oraciones que se nos ha proporcionado, ya que dadas estas circunstancias, los sacerdotes no pueden acompañarlos».

Escucha el testimonio de la Dra. Martha Mogrovejo:

Pacientes de Covid-19: compartir la fe y esperanza en tiempos de pandemia

Patricia Cossío es una enfermera licenciada del Hospital Alberto Sabogal Sologuren que trabaja como especialista en centro quirúrgico. A pesar del arduo trabajo que realiza a diario, siempre tiene un momento para compartir la Palabra: «los ayudamos a afrontar eta terrible enfermedad compartiendo la fe y nuestra esperanza en la oración. He servido como instrumento del Señor para alcanzar las oraciones que nos entregó el Arzobispado a los diferentes servicios de UCI de mi hospital» – indicó.

«Mis compañeras y yo estamos acompañando con la oración a nuestros pacientes para que esta enfermedad sea más llevadera. También estamos rezando el Rosario por aquellos pacientes que fallecen, una experiencia realmente dolorosa que deja a nuestro personal abatido», detalló Cossío.

No hay palabras suficientes para describir lo que estamos pasando, pero nos sentimos fortalecidas con la presencia de Dios en estas herramientas que nos han otorgado y les agradecemos por ello

Escucha el testimonio de Patricia Cossío:

Pastoral de salud: evangelizar a través del servicio

Por último, tenemos el testimonio de Yesenia, una enfermera del Hospital Alberto Leonardo Barton Thompson, quien viene atendiendo «con mucha valentía y con mucho amor a los pacientes de Covid-19, y al mismo tiempo, evangelizar a ellos y a sus compañeros de trabajo».

«He podido comprobar que el Señor puede consolar a los que sufren solitariamente en el hospital a través de una sonrisa o un mensaje de aliento, orando o aferrándose al rosario», cuenta la enfermera.

Para Yesenia, la experiencia de compartir un momento de oración con los pacientes de Covid-19 ha suscitado una apertura para el personal de salud que convive con ella: «incluso el que no reza, el que no asista ni siquiera a misa, se ha abierto al Señor y hemos orado juntos» – precisó.

Antes de despedirse, Yesenia espontáneamente compartió una pequeña oración: «Gracias Señor por esta comunidad, por tu misericordia, bendice a todos los que pertenecen al voluntariado, bendice a todo el personal de salud, a los pacientes y a nuestro país. Amén».

Escucha el testimonio de enfermera Yesenia:

Las Parroquias de Lima se ‘levantan’ en medio de la pandemia para ayudar a las familias afectadas por la expansión del Covid-19. Compartimos más experiencias de evangelización a través del servicio, desde la preparación de ollas comunes en los cerros del Rímac, hasta la colaboración interreligiosa con grupos evangélicos para compartir el pan con los más necesitados.

Parroquia San Juan Bautista: ollas comunes en los cerros del Rímac

A pesar que el Padre Emerson Velaysosa lleva poco tiempo como párroco de la Parroquia San Juan Bautista, sube y baja los cerros del Rímac como un poblador más de la zona, distribuyendo de manera ordenada la ayuda humanitaria que muchas familias necesitan: «me siento muy identificado con la población pues vengo de un hogar pobre, en el norte de Chachapoyas, y sé lo que es pasar necesidad» – explica.

La primera medida adoptada durante el inicio del aislamiento social obligatorio fue un proyecto de ollas comunes para brindar almuerzo a las personas que más necesitan: «con la ayuda del Padre Tomás Garban y un seminarista, nos pusimos en contacto con personas voluntarias de los asentamientos humanos para que, con su apoyo, se realice la preparación de almuerzos en distintos lugares donde no hay carreteras ni escaleras de concreto» – comenta Emerson Velaysosa.

Para la distribución de almuerzos y víveres que llegan de la Vicaría de la Pastoral Social y de la Dignidad Humana – Cáritas Lima, el Padre Emerson comenta que cuentan con un padrón de los hogares más afectados: «a pesar de vivir en situación de pobreza, también hemos recibido las donaciones de varias familias y comunidades de la zona».

La Iglesia siempre estará presente en el corazón del pueblo, en sus realidades y necesidades. Nuestra prioridad es la evangelización, pero también es importante llenar los estómagos de la gente para que puedan escuchar la Palabra de Dios

Acción social organizada con grupos evangélicos

Para el Padre Emerson, la pandemia nos interpela a ver más allá de nosotros mismos y unirnos en un mismo espíritu solidario. Es por eso que se ha organizado con los dirigentes del grupo ‘Hermanos Evangélicos de la Iglesia Pentecostal’ para «trabajar de manera integral y en equipo, sin hacer discriminación a ningún tipo de creencia y compartir la ayuda humanitaria».

El resultado de todo este esfuerzo es significativo: a la fecha se han distribuido más de 40 toneladas de comida y 19 toneladas de pollos, se han implementado nueve ‘ollas comunes’ repartidas en diferentes sectores: «el cocinero de la parroquia se encarga de la preparación de almuerzos y cenas – cuenta el Padre Emerson – para un mayor control en la repartición, la Parroquia coordina con grupos voluntarios que llegan incluso hasta las casas de enfermos con Covid-19, aplicando siempre las medidas de distanciamiento social».

Parroquia Nuestra Señora del Monte Carmelo: jóvenes laicos reparten almuerzos solidarios

La Parroquia Nuestra Señora del Monte Carmelo, en coordinación con el decano, Padre César Mesinas, viene trabajando de manera organizada para aunar esfuerzos y distribuir los víveres que llegan de Cáritas – Lima a las familias afectadas en el distrito de Surco.

Para el armado de canastas y bolsas de víveres, la Parroquia hizo una convocatoria a los jóvenes interesados en apoyar libremente, antes de la distribución se colocan los buzos impermeables, guantes y mascarillas para evitar el contagio.

Inspirados en las palabras de Teresa de Calcuta – ‘El que no vive para servir, no sirve para vivir’ – los laicos se han organizado para implementar un centro de entrega de almuerzos en la Capilla Santísima Trinidad, ubicada en los límites de Surco y San Juan de Miraflores. Previamente los voluntarios desinfectan el lugar, preparan el ambiente y al mediodía están llegando los almuerzos para las personas en extrema pobreza.

Pastoral de escucha y Pastoral de salud

Y replicando las acciones de acompañamiento espiritual y asistencia humana que viene ejecutando el Arzobispado de Lima, la Parroquia Nuestra Señora del Monte Carmelo también ha fortalecido su Pastoral de escucha y Pastoral de salud. Para ello cuentan con un padrón de pacientes con Covid-19 a quienes llaman semanalmente, y en algunos casos excepcionales, visitan para dar los sacramentos.

Este 27 de mayo celebramos el Día de las lenguas originarias del Perú, fecha especial que promueve el reconocimiento por las 47 lenguas originarias y fomenta el respeto por los idiomas ancestrales del Perú.

Como Pueblo de Dios somos responsables de mantener vivas nuestras raíces, preservando la identidad cultural del Perú y su rostro plural, especialmente en esta situación extraordinaria a causa de la expansión del Covid-19 que pone en riesgo la vida de sus principales actores, aquellos que, en palabras del Papa Francisco durante su visita a Puerto Maldonado en 2018, representan “una opción sincera por la defensa de la vida, la defensa de la tierra, y la defensa de las culturas”.

En esta oportunidad, la Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima comparte una serie de oraciones en lengua quechua, aymara y awajún, que puedes aprender desde casa:

Oración en Aymara por enfermos de Covid-19 

PANDEMIA taypiña ,ayisiña, es el título de una oración por los enfermos del Covid-19 en nuestro país, y en la voz del Padre Pedro Sihuayro de la Prelatura de Juli:

Oración en quechua por los enfermos del coronavirus

A continuación la versión en en quechua, orando por todos los enfermos del Covid-19, en la voz de Monseñor Octavio Casaverde, Vicario General de nuestra Arquidiócesis de Lima:

Yayaku: oración del Padre Nuestro en lengua quechua

‘Yayaku’ es la oración del Padre Nuestro en lengua quechua, una de las 47 lenguas originarias del Perú y que se extiende por la zona occidental de América del Sur a través de siete países.

Muchaykusqayki María – Oración del Ave María en lengua quechua

De igual manera, compartimos la oración del ‘Ave María’ traducida en lengua quechua: ‘Muchaykusqayki María’.

Oración al Señor de los Milagros en lengua awajún

Finalmente, compartimos esta bella oración al Señor de los Milagros recitada en awajún, idioma nativo de una de las comunidades indígenas de nuestra Amazonía:

La Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima recogió algunos testimonios sobre el histórico encuentro virtual que mantuvieron más de 100 sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima durante el primer retiro ‘en línea’ del Clero.

La semana pasada el Clero de Lima participó en el primer retiro ‘en línea’, una experiencia que convocó a más de 100 sacerdotes de nuestras diócesis para meditar sobre la dura realidad que vive nuestro país a causa de la expansión del Covid-19, y la acción que debe tomar la Iglesia durante y después de la pandemia.

«Un retiro siempre es una invitación a compartir la interiorización del predicador – declara el Padre Luis Sarmiento, uno de los participantes de la videoconferencia del pasado miércoles 20 de mayo – la Palabra de Dios nos recuerda su presencia y valor, y nos pone en camino, en medio de estas circunstancias, para hacer más viva y fraterna nuestra Iglesia incluso con los templos vacíos».

Carlos Cardó: los desafíos de la Iglesia están ‘fuera’ de ella misma, en el mundo

El predicador de este Retiro del Clero ‘en línea’ fue el Padre Carlos Cardó Franco S.J., quien expuso el tema ‘El año de la pandemia: Perspectivas y desafíos que abre’, una amplia reflexión que nos recuerda la importancia de las experiencias personales y colectivas que se han ido viviendo en este tiempo – «tenerlas presentes es fundamental para enfrentar los desafíos futuros» explica el Padre Cardó.

Padre Carlos Cardó en misa televisada a puertas cerradas por la Fiesta de Fátima

«Los verdaderos desafíos y la fidelidad de la Iglesia a Jesús y al Evangelio están fuera de ella misma, en el mundo, donde la gente sufre, donde más nos necesitan. Todo debe llevar a reforzar la presencia de la Iglesia en los sectores más necesitados, en aquellos que han estado más desprotegidos y carentes de recursos para mantener la salud y seguir con vida», expresa Carlos Cardó.

El discernimiento del signo de este tiempo nos hace repensar el modo en que nos relacionamos entre nosotros, con la naturaleza y con Dios. La pandemia revela la naturaleza humana auténtica: que somos seres en relación y mutua dependencia, que necesitamos cuidarnos a nosotros mismos, a los otros y a la naturaleza, y que somos seres espirituales, abiertos siempre al misterio del Amor poderoso y salvador que lo sostiene y gobierna todo.

Iglesia en tiempo de post-pandemia a la luz del Evangelio y de la realidad

El Padre Luigui Nilton Norabuena, otro de los participantes en el Retiro del Clero online, indicó que este encuentro por videollamada ha sido una ocasión propicia «para encontrarnos como hermanos sacerdotes y alimentarnos de la Palabra de Dios. Hemos meditado sobre la acción de la Iglesia en tiempo de post pandemia, a la luz del Papa Francisco, mirando la realidad que vive el mundo, y podemos decir que nada será como antes, el Covid-19 ha desafiado todo y estamos llamados a una conversión humana y ecológica» – subrayó.

Nuestras pastorales tienen que adecuarse a una nueva circunstancia, y es momento también de repensar a la luz de esta realidad, nuestro propio ministerio de servicio, dar mayor importancia a la presencia de los laicos en la Iglesia, cuidar de los más desposeídos, y redescubrir la importancia de la Palabra en la vida familiar, manifestación clara de la acción del Espíritu Santo hoy.

Por su parte, el Padre Víctor Antonio Solis destacó que el retiro en línea fue una «expresión de la comunión del clero limeño, una clara motivación para dejarnos instruir por la Palabra de Dios, hacer lectura del tiempo presente, y asumir la realidad actual en oración y con verdadera disposición de servicio al prójimo».

Recuperar la centralidad de la Palabra en la vida de la Iglesia y en la vida cotidiana

Nuevos Desafíos. Los obispos de Lima también recurren a la tecnología para compartir sus reflexiones.

Para el Padre Carlos Cardó, la Pastoral de la Iglesia debe asumir el desafío de «desentrañar el gran reto que la pandemia plantea» como la imposibilidad física de administrar los sacramentos y las misas a puertas cerradas difundidas por redes sociales: «esto nos ha hecho apreciar que Dios puede hacerse presente de múltiples maneras, que antes eran relativizadas y puestas en duda» – agregó.

Más allá del templo, hay que recuperar la centralidad de la Palabra en la vida de la Iglesia y en la vida cotidiana de los fieles. Con el Papa Francisco que propone también ‘Un Pacto Educativo Global’, podemos reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones; pensar en una educación abierta, capaz de la escucha, diálogo y mutua comprensión; animar procesos formativos formales e informales en todas nuestras parroquias, congregaciones, movimientos y asociaciones, que están llamados a ser verdaderas comunidades formativas.

«Me he sentido muy agradecido por la oportunidad que se me ha brindado de ayudar en el retiro del clero de la Arquidiócesis – comenta Carlos Cardó – he quedado gratamente impresionado por la disposición de nuestros hermanos sacerdotes a ponerse en oración, para buscar juntos lo que quiere el Señor de nosotros, un verdadero tiempo oportuno y de gracia ‘para remar a aguas más profundas’ en un mundo que está cambiando radicalmente ante nuestros ojos».

Central telefónica
(511)2037700