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Hoy la Iglesia Católica celebra la III Jornada Mundial de los Pobres. El Pontífice advierte de dos tentaciones a las que se enfrenta el cristiano en nuestro tiempo: el afán por el “ahora mismo” y la hipocresía del “yo”.

Homilía del Papa Francisco

Esta mañana el Papa Francisco ha advertido de dos tentaciones a las que se enfrenta todo cristiano durante la Santa Misa que ha presidido en la Basílica de San Pedro con ocasión de la III Jornada Mundial de los Pobres, instaurada por él mismo en 2016 tras concluir el Jubileo de la Misericordia.

Las prisas no son buenas. Jesús nos pide ser perseverantes

La primera tentación de la que advierte es la de “la prisa” y el “ahora mismo”. El Papa invita a no prestar atención a quien “difunde alarmismos y alimenta el miedo del otro y del futuro” – porque, dice – “el miedo paraliza el corazón y la mente”. “Nos dejamos seducir por la prisa de querer saberlo todo y ahora mismo, por el cosquilleo de la curiosidad, por la última noticia llamativa o escandalosa, por las historias turbias, por los chillidos del que grita más fuerte y más enfadado” señala el Papa y asegura que “esta prisa, este todo y ahora mismo, no viene de Dios”.

Francisco también explica que si nos sentimos atraídos por “el último grito”, no encontramos más tiempo para Dios y para el hermano que vive a nuestro lado. Es por eso que nos recuerda el antídoto que propone Jesús y que no es otro que “la perseverancia”: “Perseverancia es seguir adelante cada día con los ojos fijos en aquello que no pasa: el Señor y el prójimo”.

Yo, cristiano, ¿tengo al menos un pobre como amigo?

Durante su homilía, el Papa ha señalado el segundo engaño del que Jesús nos quiere alejar: la tentación del yo. Para Francisco, quien dice “yo”, “no habla la lengua de Jesús”, esa lengua en la que reina el “tu”. Además, el Papa dice que no basta la etiqueta “cristiano” o “católico” para ser de Jesús y condena esa actitud equivocada de muchos, basada en: hago lo correcto, pero para ser considerado bueno; doy, pero para recibir a cambio; ayudo, pero para atraer la amistad de esa persona importante. “La Palabra de Dios impulsa a dar al que no tiene para devolvernos y a servir sin buscar recompensas y contracambios” y nos pobres – puntualiza – “son preciosos a los ojos de Dios porque no hablan la lengua del yo”.

Los pobres son el tesoro de la Iglesia

“Estando con los pobres aprendemos los gustos de Jesús” ha dicho el Pontífice al final de su homilía. También ha pedido que hagamos una reflexión para cuando un pobre golpee a nuestra puerta “ no sintamos fastidio” sino que “acojamos su grito de auxilio como una llamada a salir de nuestro proprio yo”. “Dios es amor y el pobre que pide mi amor me lleva directamente a Él” dice y concluye: “Los pobres nos facilitan el acceso al cielo, desde ahora son nuestro tesoro, el tesoro de la Iglesia, porque nos revelan la riqueza que nunca envejece, la que une tierra y cielo, y por la cual verdaderamente vale la pena vivir: el amor”.

Jornada Mundial de los pobres: 1500 almorzaron con el Papa

El Papa después de presidir la celebración eucarística y el rezo mariano del Ángelus, se dirigió al Aula Pablo VI, al ya habitual almuerzo con los pobres. Al llegar, a las 12.20 aproximadamente, Francisco se dirigió a ellos y les dio la bienvenida, y les deseó que el Señor los bendiga, a ellos y sus familias.

1500 indigentes fueron invitados. Para la ocasión se preparó un gran comedor con 150 mesas, para el almuerzo festivo en su honor, que fue ofrecido amablemente por Roma Cares. Al final del almuerzo, todos los participantes recibirán obsequios: algunos paquetes de pasta, donados por La Molisana y aceite, donados por Coldiretti.


¡Comienza la cuenta regresiva! Quedan pocos días para el XX Encuentro Latinoamericano de Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil (ELARNPJ) que por primera vez se celebrará en nuestro país. A continuación te presentamos, en exclusiva, el tema ganador del concurso convocado meses atrás por el CELAM: ¡Él Vive!

«Es la hora de empezar, perder el miedo y anunciar, es la hora de salir y dar inicio a tu misión», se escucha en una parte del tema compuesto por Erick Trujillo Sante, un joven estudiante de ingeniería de sistemas que compitió con otros participantes de la Pastoral Juvenil de la Región Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú).

El histórico encuentro de líderes juveniles en la capital limeña cuenta con la colaboración del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la Pastoral Juvenil Latinoamericana, la Comisión Episcopal para Laicos y Juventud Perú, y el Arzobispado de Lima.

Inspirado en el lema “Los jóvenes somos tierra sagrada, el ahora de Dios” , Trujillo Sante de 22 años explicó que «con esta canción quiero decirle a los jóvenes de nuestra región que Dios siempre está presente en sus vidas».

Yo soy de Cristo ¡Y Él vive!

Para el concurso del Himno del XX Encuentro Latinoamericano de Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil se recibieron seis propuestas de himno. Un jurado compuesto por reconocidos músicos de la región decidieron dar por ganador la canción «Ã‰l Vive».

«Nada te puede detener en el camino solo no vas, llegó la hora de gritar ¡Yo soy de Cristo y Él vive!», dice otra parte del tema interpretado por Elizabeth Quiñones Enciso y Licky Moreno. La grabación del tema fue posible gracias al apoyo desinteresado de integrantes de la comunidad de la parroquia La Buena Nueva de San Juan de Lurigancho.

Como se sabe, del 18 al 22 de noviembre Lima será la sede de esta nueva edición que tiene como objetivo reflexionar sobre el sentido de ser discípulos misioneros y las realidades que viven los jóvenes de nuestra región.

Tenlo claro, nosotros somos pilares,
paz y fortaleza en muchos lugares,
en cinco continentes y por los siete mares.
Para Él valemos igual, seamos pares o impares
Es hora de encender su fuego en tu alma
Hacerlo con acciones no solo con palabras
Dar para recibir como él nos recibe,
Yo soy de Cristo y Él vive.

¡Él Vive! – Himno oficial del XX ELARNPJ Perú 2019

XX ELARNPJ 2019 es convocado por el Departamento de Familia, Vida y Juventud del CELAM. Hasta la fecha se han organizado 19 encuentros internacionales en los casi 50 años de camino recorrido por la Pastoral Juvenil en el continente.

Al final de la mañana de este 10 de noviembre, el Papa Francisco ha realizado en la Plaza de San Pedro la reflexión previa a la oración del Ángelus. “Dios no es el dios de los muertos, sino de los vivos; porque todos viven por él”, afirmó.

Esta mañana, el Papa Francisco, reunido con los peregrinos en la Plaza de San Pedro, reflexionó sobre el Evangelio de Lucas 20, 27-38, que “nos ofrece una maravillosa enseñanza de Jesús sobre la resurrección de los muertos”.

El Papa describe la situación en la que se ve implicado Jesús: “es interrogado por algunos saduceos, los cuales no creían en la resurrección y por lo tanto lo provocan con una pregunta insidiosa. Se trata de un caso paradójico, basado en la Ley de Moisés: ¿de quién será esposa, en la Resurrección, una mujer que tuvo siete maridos sucesivos, todos hermanos entre sí, que murieron uno tras otro?”.

La respuesta de Jesús, afirma el Papa, le permite no caer en la trampa “y responde que los resucitados en el más allá ‘no toman ni mujer ni marido: porque, de hecho, no pueden morir más, porque son iguales a los ángeles y, porque son hijos de la resurrección, son hijos de Dios’ (vv. 35-36)”.

La vida pertenece a Dios

Francisco profundiza afirmando: “Con esta respuesta, Jesús invita en primer lugar a sus interlocutores – y a nosotros también – a pensar que esta dimensión terrena en la que vivimos ahora no es la única, sino que hay otra, ya no sujeta a la muerte, en la que se manifestará plenamente que somos hijos de Dios. Es un gran consuelo y esperanza escuchar esta palabra sencilla y clara de Jesús sobre la vida más allá de la muerte; la necesitamos mucho sobre todo en nuestro tiempo, tan rico en conocimientos sobre el universo, pero tan pobre en sabiduría sobre la vida eterna”.

“Jesús responde que la vida pertenece a Dios, que nos ama y se preocupa tanto por nosotros, hasta el punto de vincular su nombre al nuestro: es “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Dios no es el dios de los muertos, sino de los vivos; porque todos viven por él”. (vv. 37-38).

La vida subsiste donde hay vínculo, comunión y fraternidad

El Papa prosigue: “Aquí se revela el misterio de la resurrección, porque se revela el misterio de la vida: la vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; y es una vida más fuerte que la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y vínculos de fidelidad. Por el contrario, no hay vida si se tiene la presunción de pertenecer sólo a uno mismo y vivir como islas: en estas actitudes prevalece la muerte”.

Finalizó la reflexión pidiendo “Que la Virgen María nos ayude a vivir cada día en la perspectiva de lo que afirmamos en la parte final del Credo: “Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo que vendrá”.

Durante su mensaje del miércoles 6 de noviembre, el Papa reflexionó sobre el libro de los Hechos de los Apóstoles, específicamente en el pasaje que habla sobre la vivencia de San Pablo en Atenas, “la gran ciudad de la cultura griega”.  Al llegar a Atenas, comentó el Papa, el espíritu del Apóstol “se enardeció al ver que la ciudad estaba entregada a la idolatría”. Sin embargo, eligió «familiarizarse”, con ella, comenzando a frecuentar «los lugares y las personas más significativas”.

“El apóstol frecuenta la sinagoga, símbolo de la fe en Dios; la plaza, centro de la vida ciudadana, y el Areópago, corazón de la vida cultural y política. El contacto con el paganismo no le asusta, sino que lo empuja a crear un puente para dialogar con aquella cultura. Con mirada contemplativa, Pablo descubre que Dios habita en las casas de los atenienses, en sus calles, en sus plazas; no mira el paganismo con hostilidad, sino que, en un ejemplo extraordinario de inculturación, anuncia a Cristo partiendo de su fe en un “Dios desconocido”, al que han construido un ídolo.”

El Apóstol Pablo, constructor de puentes

Pablo observa la ciudad de Atenas “con los ojos de la fe” y hace que preguntemos sobre “nuestra forma de ver nuestras ciudades”, planteó Francisco. «Â¿Las observamos con indiferencia? ¿Con desprecio? ¿O con la fe que reconoce a los hijos de Dios en medio de las multitudes anónimas?, cuestionó. Y señaló la estela dejada por el Apóstol al elegir «la mirada que lo lleva a abrir una brecha entre el Evangelio y el mundo pagano”.

“En el corazón de una de las instituciones más famosas del mundo antiguo, el Areópago, realiza un ejemplo extraordinario de inculturación del mensaje de la fe: proclama a Jesucristo a los adoradores de ídolos, y no los hace agrediéndolos, sino haciéndose pontífice, constructor de puentes».

Dios no se esconde de los que lo buscan con corazón sincero

Luego de captar su benevolencia desde este puente, continuó el Papa, Pablo «comienza a explicar paso a paso la revelación, desde la creación hasta la resurrección de Cristo». Comienza por el altar de la ciudad, dedicado a “un dios desconocido”. A partir de esa “devoción”, y para entrar en empatía con sus oyentes, proclama que Dios “vive entre los ciudadanos” y “no se esconde de los que lo buscan con corazón sincero, aunque lo hagan a tientas”:

“Es precisamente esta presencia la que Pablo quiere revelar: yo vengo a anunciarles a Aquel que ustedes adoran sin conocer”.

La semilla del Evangelio arraiga, aún cuando no lo esperamos

El Santo Padre también comentó que Pablo, “para revelar la identidad del dios” que adoraban los atenienses, muestra la desproporción “entre la grandeza del Creador y los templos construidos por el hombre”. Anuncia a Cristo, a “aquel a quien los hombres ignoran, pero que sin embargo conocen”. Y alude a Cristo, definiéndolo como “el hombre a quien Dios ha designado, dando a todos una prueba segura al resucitarlo de entre los muertos”. Es allí cuando se presenta «el problema», dijo el Pontífice:

“Aparentemente este camino no dio el resultado esperado, por un tiempo escucharon con simpatía, pero la muerte y resurrección de Cristo se reveló como un escándalo para los judíos y necedad para los paganos, suscitando desprecio y burlas. Pero no es así, algunos se convirtieron y quedaron como semilla de la fe también en Atenas. Incluso en Atenas el Evangelio arraiga y puede correr a dos voces: ¡la del hombre y la de la mujer! ”

Construyamos puentes con quienes no creen, sin agresividad

Para finalizar, el Papa Francisco hizo un llamado a “construir puentes”, tanto con la cultura, con los que no creen o con quienes tienen un credo distinto al nuestro, y a hacerlo “sin agresividad”:

“Pidamos hoy al Espíritu Santo de enseñarnos a construir puentes con quienes no creen o tienen otra fe distinta a la nuestra. Pidamos la capacidad de inculturar con delicadeza el mensaje de la fe. Que el fuego de su amor que es capaz de inflamar el corazón más endurecido abra los ojos de los que todavía no conocen a Cristo.”

En el Ángelus de este primero de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos, el Papa Francisco recuerda que la santidad es un Don y una llamada e invita a seguir el ejemplo de los Santos y las Santas: “esas personas que han encontrado en el Señor la fuerza para levantarse una y otra vez”.

El Papa en el Ángelus

En el día en el que la Iglesia Católica celebra la Fiesta de Todos los Santos, el Papa Francisco recuerda que los Santos y las Santas que hoy se celebran “no son simplemente símbolos, seres humanos lejanos e inalcanzables” sino “personas que han vivido con los pies en la tierra y han experimentado el trabajo diario de la existencia con sus éxitos y fracasos, encontrando en el Señor la fuerza para levantarse una y otra vez y continuar el camino”. En este sentido, el Pontífice además explicó que si se entiende esto, “se comprende que la santidad es una meta que no se puede alcanzar solo con las propias fuerzas, sino que es fruto de la gracia de Dios y de nuestra libre respuesta a ella”.

La santidad es Don y llamada

Antes de rezar a la Madre del cielo, Francisco también aseguró que “todos estamos llamados a la santidad” y que ésta es “un Don y una llamada”: Es Don – explica – porque es algo “que no podemos comprar ni intercambiar” sino “acoger”, participando así en la misma vida divina a través del Espíritu Santo que vive en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. Esto significa – dice el Papa – “ser cada vez más conscientes de que estamos injertados en Cristo, cómo la rama está unida a la vid, y por lo tanto podemos y debemos vivir con Él y en Él como hijos de Dios”.

Pero la santidad, además de ser un don, “también es una vocación común de los discípulos de Cristo” señaló el Papa, “es el camino de plenitud que cada cristiano está llamado a seguir en la fe, avanzando hacia la meta final: la comunión definitiva con Dios en la vida eterna”. En este sentido, el Santo Padre puntualizó que la santidad es, por tanto, “una respuesta al Don de Dios” y se manifiesta “como una asunción de responsabilidad”, por ello es importante que todos asumamos un compromiso serio y diario de santificación “tratando de vivir todo con amor y con caridad”.

El ejemplo de los Santos nos ayuda a enfrentar los problemas de la vida

Durante su alocución, Francisco también explicó que los Santos que celebramos hoy “son hermanos y hermanas que han admitido en sus vidas que necesitan esta luz divina, abandonándose a ella con confianza y ahora, ante el trono de Dios, cantan su gloria eternamente”. Además, “mirando sus vidas – continúa – estamos estimulados a imitarlos” pues entre ellos “hay muchos testigos de una santidad de la puerta de al lado, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios”. En sus palabras finales, el Papa señaló que al recordar a los Santos levantamos la mirada al cielo “no para olvidar las realidades de la tierra, sino para enfrentarlas con más coraje y esperanza”.

El Papa Francisco ha celebrado la mañana de este 20 de octubre la misa del día mundial de las misiones en la Plaza de San Pedro. Subrayó que “El testigo de Jesús va al encuentro de todos, no sólo de los suyos”.

El Papa Francisco desarrolla la homilía en torno a tres palabras presentes en las lecturas: un sustantivo, un verbo y un adjetivo: monte, subir y todos.

El monte

Para el Papa Francisco, el sustantivo es el monte: “Es el lugar donde a Dios le gusta dar cita a toda la humanidad. Es el lugar del encuentro con nosotros, como muestra la Biblia, desde el Sinaí pasando por el Carmelo, hasta llegar a Jesús, que proclamó las Bienaventuranzas en la montaña, se transfiguró en el monte Tabor, dio su vida en el Calvario y ascendió al cielo desde el monte de los Olivos. El monte, lugar de grandes encuentros entre Dios y el hombre, es también el sitio donde Jesús pasa horas y horas en oración (cf. Mc 6,46), uniendo la tierra y el cielo; a nosotros, sus hermanos, con el Padre”.

El Papa se pregunta ¿Qué significado tiene para nosotros el monte? El monte es un lugar donde tomamos distancia, para acercarnos a Dios y a los demás: el silencio, la oración nos acercan a Dios, pero nos distancian de las habladurías. Igual con los demás: “El monte nos recuerda que los hermanos y las hermanas no se seleccionan, sino que se abrazan, con la mirada y, sobre todo, con la vida. El monte une a Dios y a los hermanos en un único abrazo, el de la oración”.

Para Francisco, “La misión comienza en el monte: allí se descubre lo que cuenta. En el corazón de este mes misionero, preguntémonos: ¿Qué es lo que cuenta para mí en la vida? ¿Cuáles son las cumbres que deseo alcanzar?”

Subir

El Papa cita al profeta Isaías cuando nos anima: «Vengan, subamos al monte del Señor» (2,3), y continúa: “No hemos nacido para estar en la tierra, para contentarnos con cosas llanas, hemos nacido para alcanzar las alturas, para encontrar a Dios y a los hermanos. Pero para esto se necesita subir: se necesita dejar una vida horizontal, luchar contra la fuerza de gravedad del egoísmo, realizar un éxodo del propio yo. Subir, por tanto, cuesta trabajo, pero es el único modo para ver todo mejor, como cuando se va a la montaña y sólo en la cima se vislumbra el panorama más hermoso y se comprende que no se podía conquistar sino avanzando por aquel sendero siempre en subida”.

La acción de subir está acompañada por un elemento no siempre evidente: “no se puede subir bien si se está cargado de cosas”. Por tanto, el secreto de la misión es la renuncia: “para anunciar se necesita renunciar”.  E insiste: “una vida de servicio, que sabe renunciar a muchas cosas materiales que empequeñecen el corazón, nos hacen indiferentes y nos encierran en nosotros mismos”.

El Papa luego cuestiona a su auditorio: “¿Cómo es mi subida? ¿Sé renunciar a los equipajes pesados e inútiles de la mundanidad para subir al monte del Señor?”

Todos

El Papa recuerda a San Pablo: Dios quiere «que todos los hombres se salven», escribe (1 Tm 2,4). Luego insiste: “El Señor es obstinado al repetir este todos. Sabe que nosotros somos testarudos al repetir “mío” y “nuestro”: mis cosas, nuestra gente, nuestra comunidad…, y Él no se cansa de repetir: “todos”. Todos, porque ninguno está excluido de su corazón, de su salvación…”

Seguidamente subraya: “Esta es la misión: subir al monte a rezar por todos y bajar del monte para hacerse don a todos”.

Estar siempre en salida

Subir y bajar: el cristiano, por tanto, está siempre en movimiento, en salida, afirma el Papa. A esto añade: “El testigo de Jesús jamás busca ser destinatario de un reconocimiento de los demás, sino que es él quien debe dar amor al que no conoce al Señor”.

Instrucciones para ir al encuentro de todos

Para el Papa Francisco hay una sola: “Una sola, muy sencilla: hagan discípulos. Pero, atención: discípulos suyos, no nuestros. La Iglesia anuncia bien sólo si vive como discípula. Y el discípulo sigue cada día al Maestro y comparte con los demás la alegría del discipulado. No conquistando, obligando, haciendo prosélitos, sino testimoniando, poniéndose en el mismo nivel, discípulos con los discípulos”.

El Papa finalizó la homilía diciendo: “Estamos aquí para testimoniar, bendecir, consolar, levantar, transmitir la belleza de Jesús. Ánimo, ¡Él espera mucho de ti! El Señor tiene una especie de ansiedad por aquellos que aún no saben que son hijos amados del Padre, hermanos por los que ha dado la vida y el Espíritu Santo. ¿Quieres calmar la ansiedad de Jesús? Ve con amor hacia todos, porque tu vida es una misión preciosa: no es un peso que soportar, sino un don para ofrecer. Ánimo, sin miedo, ¡vayamos al encuentro de todos!”

Este domingo 6 de octubre se inicia la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. En este importante evento que se desarrollará hasta el 27 de octubre participarán 14 obispos peruanos representando a nuestro país.

El Sínodo para la región Amazónica tiene el objetivo de encontrar nuevos caminos para la evangelización de los indígenas, a menudo excluidos, pobres y olvidados, y también para elevar la voz de la Iglesia, debido a la grave situación de crisis que enfrenta hoy la Amazonía, pulmón y fuente de vida de nuestro planeta.

En este encuentro promovido por el Papa Francisco participarán 184 padres sinodales: 28 cardenales, 29 arzobispos, 62 obispos Residentes, 7 obispos auxiliares, 27 vicarios apostólicos, 10 obispos Prelados y 21 miembros que no son Obispos, entre diocesanos y religiosos. La mayoría de participantes proceden de las diversas circunscripciones eclesiásticas Panamazónicas: Antillas, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Bolivia y Perú.

Según la Secretaría Especial para el Sínodo de los Obispos, los representantes del Episcopado Peruano que participan son:

  1. Monseñor Miguel Cabrejos, Arzobispo de Trujillo, Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) y Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)
  2. Cardenal Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo, uno de los tres presidentes delegados nombrados por el Santo Padre para el Sínodo y Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM)
  3. Monseñor Antonio Cisneros, Obispo de Chachapoyas
  4. Monseñor Rafael Escudero, Obispo Prelado de Moyobamba
  5. Monseñor David Martínez de Aguirre, Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado y secretario especial para el Sínodo
  6. Monseñor Neri Menor, Obispo de Huánuco
  7. Monseñor Miguel Olaortúa, Vicario Apostólico de Iquitos
  8. Monseñor Juan Bautista Oliver, Obispo Vicario Apostólico de Requena
  9. Monseñor Augusto Quijano, Obispo Vicario Apostólico de Pucallpa
  10. Monseñor Javier Travieso, Obispo Vicario Apostólico de San José del Amazonas
  11. Monseñor Alfredo Vizcarra, Obispo Vicario Apostólico de Jaén
  12. Monseñor Antón Zerdín, Vicario Apostólico de San Ramón
  13. Monseñor Gaetano Galbucera, Obispo Emérito Vicario Apostólico de Pucallpa
  14. Monseñor Jesús María Aristín, Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de Yurimaguas.

En el Sínodo para la Amazonía estarán presentes también 17 representantes de diferentes pueblos originarios y grupos étnicos indígenas.

Puntos claves del Sínodo

Según se informó en la Conferencia de Prensa donde se presentaron los alcances de este evento, el Sínodo se desarrolla en un contexto marcado por tres aspectos:

  1. La crisis climática, es decir, el calentamiento global debido al efecto invernadero
  2. La crisis ecológica como consecuencia de la degradación, contaminación, depredación y devastación del planeta, especialmente en la Amazonia
  3. La creciente crisis social de pobreza y miseria flagrante que afecta a gran parte de la Amazonia, especialmente a los indígenas, a los ribereños, a los pequeños agricultores y a los que viven en las afueras de las ciudades amazónicas.

Por eso, según el Instrumentum laboris, el documento que tendrán los padres sinodales durante las tres semanas que durará el Sínodo para la Amazonía, los temas a tratar en el Sínodo se dividen en tres ejes: La voz de la Amazonía; la ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres, e Iglesia profética en la Amazonía: desafíos y esperanzas.

Del 29 de septiembre al 3 de octubre se lleva a cabo en Ciudad de México el encuentro fundacional entre los obispos de la región para la creación de la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (REEMAM). Video Mensaje del Presidente del Celam a los participantes.

El presidente del CELAM, Mons. Miguel Cabrejos envió un mensaje a los participantes, entre ellos al equipo animador de la Asamblea Fundacional de la REEMAM.

Después de haber estudiado y participado en talleres, y analizado la importancia de la creación de un corredor biológico mesoamericano, se ha pedido a los participantes de cada país, que se reúnan durante 3 días para profundizar en el mensaje de la Encíclica Laudato Si y su aplicación en el contexto nacional y regional, a partir de la propuesta de impulsar acciones evangelizadoras en el contexto del corredor biológico.

Han convocado a seis personas, representantes cualificados de los equipos nacionales, al primer taller mesoamericano de Ecología Integral-REMAM, en México, con la intención de celebrar la fundación de la Red Eclesial Mesoamericana (REMAM). En el encuentro discernirán y decidirán juntos la creación de la REEMAM y los siguientes pasos, la hoja de ruta.

Se han formado equipos nacionales de Ecología Integral-REEMAM, que acompañan el proceso de cada país hacia la fundación de la REEMAM. Participarán y harán parte del equipo REEMAM, las Iglesias locales, caritas diocesanas, líderes comunitarios y de los pueblos indígenas, comisiones de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de congregaciones religiosas relevantes por su trabajo regional, animadores del Movimiento Católico Mundial por el Clima (MCMC), miembros de la Red Iglesias y Minería, algunas redes teológicas como AMERINDIA, Universidades Católicas y centros de Investigación de inspiración católica.

Objetivos de la REEMAM:

Según documentos del equipo animador de la asamblea fundacional, en la creación de la REEMAM se ha tenido como referencia la experiencia de la Red Eclesial PanAmazónica (REPAM), así como la mirada desde la Ecología Integral propuesta por el Papa Francisco.

Se ha creado un “Corredor Biológico Mesoamericano (CBM)”.  Según el secretario de la REEMAM,  el padre Patricio Sarlat, la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana pretende articular, en procesos de pastoral de conjunto, las iniciativas eclesiales que cuidan la casa común en las condiciones específicas de dicho corredor biológico, que interconecta a los ocho países.

Como dijo en su mensaje, el presidente del Celam «la Laudato Si recuerda que “todo está relacionado”, y por tal razón, la conectividad de pueblos originarios ancestrales, con bosques y agua, en la estructura ecológica principal de esta parte del continente, la necesidad de actuar en conjunto frente al cambio climático, la conciencia de compartir riquezas comunes en biodiversidad y tradición cultural, pero a la vez afrontar graves problemas ambientales comunes, respalda la iniciativa de trascender fronteras y como Iglesia en salida, propiciar una cultura del encuentro en esta porción de la Casa Común”.

El Corredor biológico nace también después de haberse reunido la familia Caritas en el XIX Congreso latinoamericano en febrero de este año en Honduras donde se fortaleció el camino de la Iglesia en el continente, “viviendo la alegría del Evangelio y su compromiso con el cuidado de la Casa Común”.

Aspectos importantes de la REEMAM

La Red Eclesial Ecológica Mesoamericana deberá tener tres aspectos importantes: la trasnacionalidad, la eclesialidad y el compromiso por la tutela de la vida. Estas serían las características principales y con ello unir esfuerzos para tutelar los derechos fundamentales de quienes viven en el corredor biológico mesoamericano.

Como dijo en su saludo a los participantes el presidente del Celam, Mons. Miguel Cabrejos, el proceso de creación de la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana está animado por el Departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), el Secretariado Latinoamericano y del Caribe de Cáritas (SELACC) y el equipo zonal de Cáritas Centroamérica-México (CAMEX).

La REEMAM se concibe, de tal manera, que pueda convertirse en un instrumento que se puede usar en diferentes ámbitos, como la búsqueda de la justicia, la legalidad, la promoción y tutela de los derechos humanos; también fomentando la cooperación entre iglesias e Instituciones públicas en diversos niveles; la prevención de conflictos; el estudio y la difusión de la información; el desarrollo económico inclusivo y equitativo; el uso responsable y solidario de los recursos naturales, la preservación de culturas y modos de vida tradicional de varios pueblos.

El Santo Padre Francisco, dijo el presidente del Celam, nos ha impulsado mucho en esta dirección. “Nuestro corredor biológico mesoamericano es un desafío para la Iglesia y la sociedad, es un fuerte llamado al respeto y al cuidado de toda la creación, pues está constituido por un bioma (un sistema vivo) en el cual se manifiesta la vida en su mega diversidad como un don de Dios para todos, pero lamentablemente, se trata también de un territorio devastado y amenazado”.

Al igual que la Amazonía, el corredor biológico mesoamericano es un territorio devastado y amenazado por las concesiones de los Estados a las corporaciones transnacionales. Los grandes proyectos extractivos, los monocultivos y el cambio climático ponen en grave riesgo sus tierras y el entorno natural. Destruyen su cultura, la autodeterminación de los pueblos y sobre todo afectan a Cristo encarnado en las personas que lo habitan (pueblos originarios, ribereños, campesinos, afro descendientes y poblaciones urbanas).

La REEMAM busca

  • Promover un trabajo de conjunto, la colaboración en clave territorial, y la dinamización de acciones articuladas desde la visión común Mesoamericana como Iglesia.
  • La promoción integral de las poblaciones, para que ellas sean sujetos de transformación en la Iglesia y en la sociedad.
  • El respeto a las culturas, tradiciones, costumbres, creencias, organizaciones y ritmos de los pueblos y sus pobladores. Hacer una opción preferencial por los más pobres y excluidos de estos territorios.
  • Buscar la liberación de las poblaciones del corredor mesoamericano, signo del Reino de Dios.
  • La defensa de los derechos humanos y particularmente de los derechos de los pueblos indígenas, ribereños, pobladores urbanos y afro-descendientes.
  • El respeto y cuidado por el medio ambiente.
  • La incidencia en políticas públicas de carácter local, nacional e internacional a favor de los que viven en Centroamérica y México y de sus diversos desafíos.
  • La reflexión profunda sobre la realidad de este corredor biológico, con el fin de buscar, junto a nuestras comunidades y pueblos, soluciones que dignifiquen sus vidas.
  • Desarrollar procesos de investigación y caracterización de las problemáticas y potencialidades territoriales que nos ayuden a fortalecer el trabajo de transformación del imaginario consumista en la zona.
  • Establecer mecanismos sistemáticos y con relevancia en el ámbito comunicacional.

La Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (REEMAM) está llamada a ser una verdadera experiencia de fraternidad, una caravana solidaria y una peregrinación sagrada, para responder de manera eficaz y orgánica a los clamores del pueblo.

Para su creación se formaron talleres:

Para la formación de la REEMAM se llevaron a cabo talleres de Ecología Integral, uno por país de la zona CAMEX, Centro América y México. Ahí se ha formado, motivado y se ha realizado la convocación para integrarse en red, como zona: Los talleres comenzaron desde 2017 en Honduras y concluyeron en julio de este año en Panamá.  

Objetivo General de estos talleres, es propiciar un escenario de diálogo y discernimiento pastoral a partir de la mirada de ecología integral propuesta por la Encíclica Laudato Si, para identificar criterios comunes e itinerarios de acción conjunta en aras a constituir la red eclesial que promueva una cultura de la Vida en el bioma mesoamericano.

Y en lo especifico, comprender la estructura y dinámica del corredor biológico mesoamericano y sus implicaciones para la acción evangelizadora;  Identificar participativamente los problemas que interpelan la respuesta profética de la Iglesia en el contexto mesoamericano; profundizar las categorías centrales de la Encíclica Laudato Si como marco referencial de la acción eclesial en el contexto del bioma mesoamericano; estudiar la experiencia de la Red Eclesial PanAmazónica (REPAM) como modelo de referencia para impulsar la Red Eclesial Ecológica en Mesoamérica y establecer acuerdos y compromisos sobre el camino a seguir para constituir la Red Eclesial Mesoamericana a la luz del mensaje de Laudato Si´.

Carta Apostólica en forma Motu Proprio del Santo Padre “Aperuit Illis”, con la que se instituye el Domingo de la Palabra de Dios, para “hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esa riqueza inagotable”.

“Que el III Domingo del Tiempo Ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios. Este Domingo de la Palabra de Dios se colocará en un momento oportuno de ese periodo del año, en el que estamos invitados a fortalecer los lazos con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos”, lo establece el Papa Francisco en su Carta Apostólica en forma Motu Proprio “Aperuit Illis”, con la que instituye el Domingo de la Palabra de Dios, documento que fue publicado este 30 de septiembre, en la memoria litúrgica de San Jerónimo en el inicio del 1600 aniversario de su muerte.

Valor ecuménico de la Sagrada Escritura

El Santo Padre señala que, “no se trata de una mera coincidencia temporal: celebrar el Domingo de la Palabra de Dios”, sino que  “expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad”. Asimismo, el Pontífice explica que esta Carta Apostólica tiene la intención de “responder a las numerosas peticiones que me han llegado del pueblo de Dios, para que en toda la Iglesia se pueda celebrar con un mismo propósito el Domingo de la Palabra de Dios”.

El carácter performativo de la Palabra

El Papa Francisco recuerda que, “el Concilio Vaticano II dio un gran impulso al redescubrimiento de la Palabra de Dios con la Constitución dogmática Dei Verbum”. Y para aumentar esa enseñanza, Benedicto XVI convocó en el año 2008 una Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre el tema “La Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia”, publicando a continuación la Exhortación Apostólica Verbum Domini, que constituye una enseñanza fundamental para nuestras comunidades. “En este Documento – precisa el Papa – en particular se profundiza el carácter performativo de la Palabra de Dios, especialmente cuando su carácter específicamente sacramental emerge en la acción litúrgica”.

Un día solemne de servicio a la Palabra

Por ello, el Obispo de Roma invita a vivir este Domingo como un día solemne. “Será importante que en la celebración eucarística se entronice el texto sagrado, a fin de hacer evidente a la asamblea el valor normativo que tiene la Palabra de Dios. En este domingo, de manera especial, será útil destacar su proclamación y adaptar la homilía para poner de relieve el servicio que se hace a la Palabra del Señor”. Los Obispos podrán celebrar el rito del Lectorado o confiar un ministerio similar para recordar la importancia de la proclamación de la Palabra de Dios en la liturgia. Es fundamental, subraya el Papa, que no falte ningún esfuerzo para que algunos fieles se preparen con una formación adecuada a ser verdaderos anunciadores de la Palabra, como sucede de manera ya habitual para los acólitos o los ministros extraordinarios de la Comunión y poder resaltar la importancia de seguir en la vida diaria la lectura, la profundización y la oración con la Sagrada Escritura, con una particular consideración a la lectio divina.

La Biblia no es sólo patrimonio de algunos

Asimismo, el Papa Francisco recuerda que, por la gran enseñanza que contiene la Biblia, “no puede ser sólo patrimonio de algunos, y mucho menos una colección de libros para unos pocos privilegiados”. Pertenece, en primer lugar, al pueblo convocado para escucharla y reconocerse en esa Palabra. A menudo se dan tendencias que intentan monopolizar el texto sagrado relegándolo a ciertos círculos o grupos escogidos. No puede ser así. La Biblia es el libro del pueblo del Señor que al escucharlo pasa de la dispersión y la división a la unidad. La Palabra de Dios une a los creyentes y los convierte en un solo pueblo.

Los Pastores responsables de la Sagrada Escritura

En este sentido de búsqueda de la unidad, el Santo Padre señala que, los Pastores son los primeros que tienen la gran responsabilidad de explicar y permitir que todos entiendan la Sagrada Escritura. Puesto que es el libro del pueblo, los que tienen la vocación de ser ministros de la Palabra deben sentir con fuerza la necesidad de hacerla accesible a su comunidad. La homilía, en particular, tiene una función muy peculiar, porque posee «un carácter cuasi sacramental». Ayudar a profundizar en la Palabra de Dios, con un lenguaje sencillo y adecuado para el que escucha, le permite al sacerdote mostrar también la «belleza de las imágenes que el Señor utilizaba para estimular a la práctica del bien».

La Sagrada Escritura, la fe y los sacramentos

Por ello, el Papa Francisco afirma que, es profundo el vínculo entre la Sagrada Escritura y la fe de los creyentes. Porque como dice San Pablo a los Romanos: “la fe proviene de la escucha y la escucha está centrada en la palabra de Cristo”, de esto deriva la urgencia y la importancia que los creyentes tienen que dar a la escucha de la Palabra del Señor tanto en la acción litúrgica como en la oración y la reflexión personal. El contacto frecuente con la Sagrada Escritura y la celebración de la Eucaristía hace posible el reconocimiento entre las personas que se pertenecen. El día dedicado a la Biblia no ha de ser “una vez al año”, sino una vez para todo el año, porque nos urge la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el Pan en la comunidad de los creyentes. Para esto necesitamos entablar un constante trato de familiaridad con la Sagrada Escritura, si no el corazón queda frío y los ojos permanecen cerrados, afectados como estamos por innumerables formas de ceguera.

Bienaventurado el que cree en la Palabra

El Papa concluye invitando a que, el domingo dedicado a la Palabra haga crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura, como el autor sagrado lo enseñaba ya en tiempos antiguos: esta Palabra «está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que la cumplas». Ya que en el camino de escucha de la Palabra de Dios, nos acompaña la Madre del Señor, reconocida como bienaventurada porque creyó en el cumplimiento de lo que el Señor le había dicho.

Lo afirmó el Papa durante la homilía en la Misa celebrada con motivo de la Jornada Mundial del Migrante. “No podemos permanecer con el corazón anestesiado, ante la miseria de tantas personas inocentes”, aseveró el Pontífice. “No podemos sino llorar. No podemos dejar de reaccionar”.

“Los países en vías de desarrollo siguen agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos mercados privilegiados. Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo; sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no quieren hacerse cargo de los refugiados que dichos conflictos generan”. Fueron rotundas las palabras del Papa Francisco en la homilía en Misa celebrada en la Plaza de San Pedro con motivo de la 105ª Jornada Mundial de Migrantes y Refugiados, en la que lamentó la triste realidad: quienes padecen las consecuencias de estos hechos “son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las ‘migajas’ del banquete’”.

Dios pide una atención especial por los más desfavorecidos

Con el Salmo 145 el Santo Padre comenzó a desarrollar su homilía:

En el Salmo Responsorial se nos recuerda que el Señor sostiene a los forasteros, así como a las viudas y a los huérfanos del pueblo. El salmista menciona de forma explícita aquellas categorías que son especialmente vulnerables, a menudo olvidadas y expuestas a abusos. Los forasteros, las viudas y los huérfanos son los que carecen de derechos, los excluidos, los marginados, por quienes el Señor muestra una particular solicitud. Por esta razón, Dios les pide a los israelitas que les presten una especial atención.

Caridad con los habitantes de las periferias existenciales

El Papa señaló que la “preocupación amorosa por los menos favorecidos”, se presenta como un rasgo distintivo del Dios de Israel. Un rasgo que también se le requiere, como deber moral, a todos los que quieran pertenecer a su pueblo. Es ese el motivo por el cual “debemos prestar especial atención a los forasteros, como también a las viudas, a los huérfanos y a todos los que son descartados en nuestros días”.

En el Mensaje para esta 105 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el lema se repite como un estribillo: “No se trata sólo de migrantes”. Y es verdad: no se trata sólo de forasteros, se trata de todos los habitantes de las periferias existenciales que, junto con los migrantes y los refugiados, son víctimas de la cultura del descarte. El Señor nos pide que pongamos en práctica la caridad hacia ellos; nos pide que restauremos su humanidad, a la vez que la nuestra, sin excluir a nadie, sin dejar a nadie afuera.

Reflexionar sobre las injusticias que generan exclusión

Pero el Santo Padre recordó que el Señor nos pide también – junto con el ejercicio de la caridad – reflexionar sobre las injusticias que generan exclusión, en particular, “sobre los privilegios de unos pocos, que perjudican a muchos otros cuando perduran”:

El mundo actual es cada día más elitista y cruel con los excluidos. Es una verdad que provoca dolor, este mundo es cada día más elitista, más cruel con los excluidos. Los países en vías de desarrollo siguen agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos mercados privilegiados. Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo; sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no quieren hacerse cargo de los refugiados que dichos conflictos generan. Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las “migajas” del banquete.

Demasiado preocupados en asegurarnos una buena vida…

Con las advertencias del profeta Amós en el Antiguo testamento (cfr 6,1.4-7) el Papa Francisco volvió sobre el tema de la “cultura del bienestar”, que “nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia”:

Al final, también nosotros corremos el riesgo de convertirnos en ese hombre rico del que nos habla el Evangelio, que no se preocupa por el pobre Lázaro «cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico» (Lc 16,20-21). Demasiado ocupado en comprarse vestidos elegantes y organizar banquetes espléndidos, el rico de la parábola no advierte el sufrimiento de Lázaro. Y también nosotros, demasiado concentrados en preservar nuestro bienestar, corremos el riesgo de no ver al hermano y a la hermana en dificultad.

No debemos permanecer indiferentes

Por ese motivo, el Santo Padre insistió en que como cristianos “no podemos permanecer indiferentes ante el drama de las viejas y nuevas pobrezas, de las soledades más oscuras, del desprecio y de la discriminación de quienes no pertenecen a ‘nuestro’ grupo”:

No podemos permanecer insensibles, con el corazón anestesiado, ante la miseria de tantas personas inocentes. No podemos sino llorar. No podemos dejar de reaccionar. Pidamos al Señor la gracia de llorar, aquel llanto que convierte el corazón ante estos pecados. 

Los cristianos no podemos “separar” los mandamientos

Por otra parte Francisco subrayó que “amar al prójimo como a uno mismo significa también comprometerse seriamente en la construcción de un mundo más justo”. Significa “sentir compasión por el sufrimiento de los hermanos y las hermanas”, significa “acercarse, tocar sus llagas, compartir sus historias”. Y significa, además, “hacerse prójimo de todos los viandantes apaleados y abandonados en los caminos del mundo, para aliviar sus heridas y llevarlos al lugar de acogida más cercano, donde se les pueda atender en sus necesidades”.

Compromiso con la edificación de la familia humana

Amar al prójimo como a uno mismo es un “santo mandamiento” que Dios dio a su pueblo, añadió el Santo Padre. Y es un mandamiento que el Padre “selló con la sangre de su Hijo Jesús, para que sea fuente de bendición para toda la humanidad”. Pues la “familia humana”, “todos hermanos, hijos del único Padre”, es el plan original del Padre revelado en Jesucristo.

Hoy necesitamos también de una madre y confiamos al amor maternal de María, Nuestra Señora del Camino, Virgen de las muchas calles dolorosas, confiamos a Ella a los migrantes y a los refugiados, junto con los habitantes de las periferias del mundo y a quienes se hacen sus compañeros de viaje.